¿Por qué filosofar?: leyendo a Lyotard

18 07 2007

 

He estado echándole un ojo a unas conferencias del filósofo postmoderno J. F. Lyotard sobre la clásica pregunta ¿Por qué filosofar? De una lectura rápida destaco unas cuantas palabras suyas que me han gustado a la hora de iniciar, por ejemplo, un curso de Filosofia en 1º de Bachiller. He seleccionado unos cuantos párrafos. No os asustéis y leedlos, que no tienen desperdicio.

Un clásico que se reitera cada año al principio de curso es la creencia de que la filosofía es algo ajeno a la vida, veámoslo: Para la mayoría de la gente, para ustedes, la filosofía está ausente de sus preocupaciones, de sus estudios, de su vida. Incluso para el mismo filósofo, si tiene necesidad de ser continuamente recordada, restablecida, es porque se hunde, porque se le escapa entre los dedos, porque se sumerge. ¿Por qué pues filosofar en vez de no filosofar?

Claro que, como ocurre también con todos los cursos, al final nos damos cuenta de que esa primera impresión no era cierta: La filosofía tiene las mismas pasiones que todo el mundo, es la hija de su tiempo, como dice Hegel. (…) El filósofo no es un sujeto que se despierta y se dice: se han olvidado de pensar en Dios, en la historia, en el espacio, o en el ser; ¡tendré que ocuparme de ello! Semejante situación significaría que el filósofo es el inventor de sus problemas, y si fuera cierto nadie se reconocería ni encontraría valor en lo que dice. Ahora bien, incluso si la ilación entre el discurso filosófico y lo que sucede en el mundo desde hace siglos no se ve inmediatamente, todos sabemos que la ironía socrática, el diálogo platónico, la meditación cartesiana, la crítica kantiana, la dialéctica hegeliana, el movimiento marxista no han cesado de determinar nuestro destino y ahí están, unas junto a otras, en gruesas capas, en el subsuelo de nuestra cultura presente, y sabiendo que cada una de esas modalidades de la palabra filosófica ha representado un momento en el que Occidente buscaba decirse y comprenderse en su discurso. (…) Después de todo sabemos que estas filosofías pasadas no están abolidas, ya que seguimos oyéndolas y contestándolas.

Habiendo comprobado que las cuestiones filosóficas siguen ahí, se presenta la tarea de retomarlas: Debemos volver, por ejemplo, sobre el mensaje que nos envían los textos de Platón, descodificarlo y volverlo a codificar, hacerlo irreconocible, para llegar quizás a reconocer en él mismo el deseo de unidad que nosotros mismos experimentamos. Lyotard afirma que el hecho de que la historia de la filosofía presente cortes se debe a que no terminamos de dar con el sentido de todo, no comprendemos el mundo, la vida, etc., en ese sentido somos eternos principiantes. Siempre deseamos esclarecer lo que nos preocupa, es el deseo el que nos lleva a la reflexión.

Pero si queremos transformar el mundo (como decía Marx) no nos queda más remedio que comprenderlo: La filosofía puede parecer un adorno anquilosado, un pasatiempo de señorita de buena familia; la filosofía puede ser todo eso y lo es realmente; pero es o puede ser también ese momento en que el deseo que está en la realidad viene a sí mismo, ese momento en que la carencia que padecemos en cuanto individuos o en cuanto colectividad se nombra y al nombrarse se transforma. ¿Terminaremos algún día -dirán ustedes- de experimentar esas carencia? (…) ¿no sería lo más legítimo y razonable abandonar toda esperanza, volverse un estúpido?

En efecto, siempre hay quien no desea pensar mucho, basta con consumir los días del mejor modo, sin plantearse nada más. Pero Lyotard termina sus conferencias aportando una razón para filosofar, y le ha quedado tan poético, que no sería recomendable añadir nada más: He aquí, por qué filosofar: porque existe el deseo, porque hay ausencia en la presencia, muerte en lo vivo; y porque tenemos capacidad para articular lo que aún no lo está; y también porque existe la alienación, la pérdida de lo que se creía conseguido y la escisión entre lo hecho y el hacer, entre lo dicho y el decir; y finalmente porque no podemos evitar esto: atestiguar la presencia de la falta con la palabra. En verdad, ¿cómo no filosofar?

Imagen en Flickr de strange.little.mama

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4 Comentarios a “¿Por qué filosofar?: leyendo a Lyotard”

19 07 2007
Rap'Sioux Oglala (22:44:00) :

Buenas SeÑoRiTa! Que tal te trata la vida? que tal va el verano? por estos lares del norte norteño se vive genial entre “barbekius” y escursiones y to las cosas estas divertidas que antes no habia time pa hacer…
Respecto a tu texto.. a mi me mola filosofar xD me lo paso bien… pero siempre me llevan la contraria y me acabo agobiando y dando la razon la mayoria de las veces xD me encanta la ironía socrática.. es lo mejor del mundo :D pero no se usarla… xD me molaria… pero ahora ya… no sep.. a ver… porke no se donde voy a tudiar ahora filosofia… y pa una asignatura ke me cundia.. nos vemos!!! espero tener noticias tuyas byeee

20 07 2007
Conchi (14:35:30) :

Hola Rap’Sioux. Pues estoy bien, he descansado y esta semana estoy haciendo un curso, que hoy se termina. Aún no me he ido de vacaciones, así que ahora me toca planificarlas y a la vuelta ver cómo encaro el próximo curso y qué tal se presenta todo. A ver si hay suerte.

No te preocupes, que si quieres aprender filosofía, siempre hay manera. Sobre todo hoy, con internet. A quien quiera continuar progresando, yo le puedo ayudar, ya no como profesora sino a nivel de consejera, o algo así. Vamos, que quien tenga dudas, que pregunte. Me voy, que se me hace tarde…

22 07 2007
Paco Tejero (17:06:33) :

Hola Conchi, pasaba por aquí y me he sorprendido bastante. Con el calor que hace por el Sur y en plenas vacaciones, no estamos para lecturas tan densas. Es admirable el interés que pones en todo lo que haces y así, de paso, nos recuerdas que no deberíamos dejar de escuchar el silencio desde el que nos habla el ser.
Entiendo y valoro esta corriente de pensamiento que arranca de las tesis nietzscheanas de la muerte de Dios y del final de la metafísica, se nutre del pensamiento de Heidegger (lo que Vattimo ha llamado la hermenéutica de la escucha o hermenéutica silenciante) y llega a nosotros a través de la deconstrucción o la posmodernidad. Sin embargo, en los últimos años he decidido no justificar nunca la necesidad de la Filosofía. Creo que en Biología no lo hacen ni tampoco en Mates. Empiezo hablando de la necesidad de que la realidad sea lógica y no caótica para poder explicarla y la Filosofía surge, no como la ausencia en la presencia, sino como una búsqueda insaciable de saber al lado de las Mates o la Biología. LLevamos tanto tiempo reivindicando un campo de estudio sustantivo que puede parecer que no lo tenemos
Al final, acabado el curso, ellos deben valorar si ha merecido la pena o si la Filosofía es necesaria.
Te dejo, que como siga voy a trabajar más de lo deseable en vacaciones. Un saludo.

23 07 2007
Conchi (09:07:43) :

Hola Paco, encantada de que hablemos. Por aquí está haciendo un tiempo horrible, casi otoñal, hasta hemos tenido tormentas. Eso explica lo de trabajar, menos mal que hoy parece que hará sol.

Estoy de acuerdo con lo que comentas. Yo tampoco hago exposiciones para convertir a la gente a la filosofía, pero sabes que al principio se sorprenden un poco, ahí les digo que tengan un poco de paciencia. Luego cada cuál podrá saber si la asignatura le aporta algo o no.

Claro que la filosofía es una búsqueda del saber, pero Lyotard va al origen de esa búsqueda, y no se queda en lo del asombro, sino que va a los sentimientos y preocupaciones que provienen de la condición humana. Ese deseo del que él habla, puede ser deseo de saber, en cuanto a lo de la ausencia en la presencia, también se puede “echar en falta algo” y buscarlo.

De todos modos, si bien no hay por qué justificar esta asignatura más que otras, a mí me gusta que se aprecie su vinculación con la existencia cotidiana, y eso debería hacerse en todas las materias. Los alumnos lo aprencian mucho, o al menos eso dicen.

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