La cortesía del filósofo

1 09 2007

Decía nuestro paisano Ortega y Gasset que La claridad es la cortesía del filósofo. En este punto, no sólo estaba acertado, sino que es recomendable no olvidar este consejo, especialmente para quienes nos dedicamos a la docencia. Cuántas veces habré oido lamentarse a los alumnos/as porque no entienden una asignatura o a un docente.

Es cierto que la filosofía académica tiene su vocabulario característico, en ocasiones complejo y oscuro, pero no es menos cierto que cualquier disciplina científica seria posee, del mismo modo, un argot propio. Por eso el reto está en enseñar nuevos conceptos (para no perder el rigor) pero facilitar las explicaciones, que no tienen por qué ser farragosas. En ese equilibrio hay que mantenerse.

Por lo que respecta al ámbito literario, autores como Savater, Marina y Onfray procuran divulgar la filosofía mundana, haciendo un esfuerzo por descender a la caverna para ayudar a los otros esclavos. Sin embargo, a veces reciben acusaciones de realizar una filosofía descafeinada. En este punto, no se debe olvidar que es necesario contar con obras introductorias además de las especializadas. Así lo cree Josep Muñoz Redón, autor del libro divulgativo Good bye Platón, en el que rechaza la etiqueta de “filosofía barata” y considera que el lenguaje de la filosofía pata negra (”cara”) es técnico y restringido porque está reservado a una elite intelectual que ha superado numerosas pruebas previas; entre las más humillantes destaca su paso por la universidad.

Ironías aparte, hay que señalar que esa tarea comunicativa, de transmisión de una materia que exige capacidad de abstracción, pensamiento crítico e interés por los asuntos humanos, ha sido el objetivo principal de este blog. En su corta vida sirvió como apoyo durante el curso académico y también como lugar de encuentro en el verano. Es verdad que no le veía sentido a publicar una vez terminadas las clases, pero dado que hubo solicitudes de continuación, traté de cubrir ese hueco hablando de lecturas, películas y anécdotas relacionadas con la filosofía. Espero que os haya sido de utilidad.

Al principio quise que el blog fuera un mero recurso más, aséptico, incluso distante. Pero el día a día hizo que se fuera impregnando de nuestras personalidades (las de la profesora y su alumnado) como una esponja que se desliza suavemente en un bañal. No era lo previsto, pero no tiene por qué ser malo. Además es bastante comprensible que en ocasiones se llegue a establecer un diálogo “inter pares” cuando se trabaja con alumnado que está terminando el Bachiller. De hecho, a día de hoy muchos de vosotros ya sois universitarios en ciernes.

Sin embargo, y como decía el Oráculo en “Matrix”, todo lo que tiene un principio tiene un final. Pronto tendrán lugar los exámenes de recuperación, y con ellos mi labor docente en el IES terminará, con lo que el blog tendrá que entrar, si no en un punto y final, sí al menos, en un punto y aparte.

De todos modos, seguiré en contacto a través del correo electrónico, así como leeré los edublogs de tantos compañeros y compañeras que he conocido este año. He aprendido muchísimo con todos vosotros, alumnos y profesores. Como siempre, continuaré revisando mi práctica docente, rehaciendo temas, creando recursos, por mucho que a veces las circunstancias sean ingratas. Esperemos que los vientos sean favorables y esta nave pueda recalar en nuevos puertos. Hasta entonces, amigos de la Lechuza.