El gato de Schrödinger

29 11 2007

Uno de los temas centrales de la asignatura de Filosofía I es el que estamos viendo actualmente: la ciencia. Por fortuna, parece que los alumnos de primero ya tenéis bastante asumido que el mito de la ciencia es falso, y que comprender cómo funciona la ciencia es importante para saber valorarla en su justa medida. Porque no es cierto que la ciencia es infalible, como tampoco es cierto que la ciencia es neutra. Su saber es provisional, incompleto, de ahí que a los científicos de todas las ramas les quede aún tanto campo por estudiar.

Si nos centramos en la Física, uno de los grandes sueños de los estudiosos es conseguir una teoría unificada de la ciencia. Si embargo, las dos teorías físicas más importantes actualmente, son incompatibles entre sí. La primera de ellas es la teoría de la relatividad de Albert Einstein y la segunda es la teoría de la mecánica cuántica, de autores como Schrödinger y Heisenberg. Sobre este tema trabajaremos un material en clase.

Os propongo que me expliquéis aquí dos cosas:

1. ¿Quién dijo Dios no juega a los dados y por qué lo dijo?

2. ¿Para qué sirve el experimento mental del gato de Schrödinger? ¿Qué es lo que demuestra?

Para repasar el método científico.

Sobre el método hipotético-deductivo.



La cigarra y la hormiga

27 11 2007

Uno de los textos que vamos a trabajar de Aristóteles es un extracto de la Ética a Nicómaco que trata de la prudencia. Para “El Estagirita”, quien posee la virtud de la prudencia delibera, prevé lo que va a ocurrir y después lleva a la práctica lo que ha decidido. Es decir, sabe hacer planes, sabe actuar pensando a largo plazo, y aprende a hacer eso con los años, con el hábito, distinguiendo entre lo que es bueno y lo que es malo para él.

El problema de la elección, de aprender a tomar las decisiones correctas ha sido un clásico en la historia de la filosofía, así que sobre él han corrido ríos de tinta. En ocasiones es tremendamente difícil prever lo que va a ocurrir, por lo que la decisión implica un riesgo que no podemos evitar. Lo que sí es cierto es que en las decisiones de dificultad media cada vez se va acertando mejor, porque la experiencia es un grado, y eso permite afrontar los problemas con más calma y juicio.

Aristóteles sostiene que la prudencia puede ser individual, familiar o económica y política. Aquí nos centraremos en la individual, en la capacidad que tiene un individuo para orientar su propia vida. En ese sentido, Daniel Goleman propuso su famosa teoría de la inteligencia emocional, y autores como el filósofo José Antonio Marina plantean la necesidad de formar a los estudiantes no sólo en conocimientos teóricos, sino también en la práctica, dotándoles de herramientas que les permitan aprender a deliberar mejor para actuar con más acierto posteriormente. Porque de poco sirven los conocimientos si después no sabemos qué hacer con ellos o no distinguimos qué nos va a beneficiar en el futuro de lo que nos va a perjudicar.

Ejemplos sobre este tema hay miles, uno clásico es el cuento de la cigarra y la hormiga, otro puede ser esta canción que se centra precisamente en el momento de la deliberación, donde la protagonista baraja sentimientos encontrados hasta que finalmente toma una decisión. Ahora bien ¿era esa la decisión adecuada?



Grandes pensadores

24 11 2007

De cuando en cuando aparece en los kioskos una de esas colecciones dedicada a los “Grandes pensadores”. A veces viene promovida por afamadas editoriales, otras se entrega con la prensa, como es el caso de la que acaba de sacar el periódico El mundo a día de hoy, con un primer tomo al módico precio de 1 euro, dedicado a Sócrates y Platón.

Una vez visto el volumen, debo decir que no es mala idea comprarse algún ejemplar para quienes quieran leer algo sobre autores reconocidos de la historia de la filosofía. Cada Sábado se prevé la entrega de un nuevo autor, esta vez a unos 13 euros. Serán los siguientes: Aristóteles, Séneca, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Descartes, Pascal, Rousseau, Adam Smith, Kant, Hegel, Mill, Darwin, Marx, Nietzsche, Freud, Russell, Ortega, Popper y Sartre.

La edición no está nada mal, se presenta a colores, con bastantes imágenes, una sección de vida y obra extraída del Copleston, información sobre su pensamiento, y algunas obras del autor en cuestión. Así es como nos lo venden: Cuando en pleno siglo XXI alguien cita a Platón, san Agustín, Nietzsche, Popper o Sartre, puede que quiera hacer un ejercicio de erudición, pero en la mayoría de las ocasiones muestra una voluntad de entender, de conocer más allá de la simple opinión, ya que en estos autores, que han configurado el pensamiento de nuestra civilización, se encuentran muchos de los instrumentos y métodos que favorecen esta opción de conocimiento entre sus lectores.

La inevitable pregunta que nos podemos hacer es la que ya nos hacíamos en el siglo pasado. No sé si con apenas ocho años de nuevo siglo podemos decir que hemos llegado a su plenitud, lo que sí que tengo demasiado visto es el listado de autores, siempre varones, siempre los mismos. ¿Para cuándo vamos a aceptar que también ha habido grandes pensadoras? ¿Qué pasa con Santa Teresa, Mary Wollstonecraft, Madame de Chatelet, Lou Andreas Salomé, Simone de Beauvoir, Hannah Arendt, María Zambrano, por citar sólo a unas cuantas? ¿Acaso no merecen mención ni reconocimiento? ¿Podemos seguir afirmando, sin sonrojo, que sólo ellos han tenido grandes ideas o grandes cerebros? ¿Cómo es posible, entonces, que algunas alumnas obtengan notas tan elevadas en sus exámenes de filosofía? Lo siento, pero ya no nos creemos la manida excusa de que ellos son listos pero ellas más trabajadoras. Hay mujeres inteligentes, y mucho, al margen de si además son trabajadoras o no.

Mientras las colecciones de Grandes pensadores se sigan limitando a mostrar solamente lo que los caballeros pensaron acerca de lo divino y lo humano, la historia de la filosofía continuará apareciéndose al público como un terreno vedado a las damas, cosa bastante alejada de la realidad en el siglo pasado y también en este que corre.  Así las cosas, da la sensación de que una edición actualizada no se consigue solamente insertando imágenes y colores entre el texto, sino también variando el punto de vista, por obsoleto y por injusto.

¿Qué os parece a vosotros?

Artículo relacionado: Ellas también filosofaron

Web de la promoción Grandes Pensadores.



El cósmos geocéntrico

21 11 2007

Decía el poeta sevillano Antonio Machado: Tus ojos me recuerdan las noches de verano, negras noches sin luna, orilla al mar salado, y el chispear de estrellas del cielo negro y bajo. Sin duda, quien haya contemplado una noche estrellada en el sur de España sabe lo que significa realmente la “admiración”, eso que motivó a los antiguos griegos a filosofar. Son tantas las estrellas, las constelaciones a contemplar, que los minutos se pasan sin sentirlo.

Aunque Aristarco de Samos fue el primero en proponer que el universo era heliocéntrico, su teoría se consideró absurda. De hecho, el sistema geocéntrico y geoestático de Aristóteles se impuso con fuerza al resto de las teorías cosmológicas. Era un modelo que encajaba con las apariencias. ¿Cómo sabríamos que damos vueltas alrededor del Sol si nadie nos lo hubiera dicho? ¿Acaso lo notamos? ¿No da la sensación de que es el Sol el que aparece y desaparece cada día? ¿Por qué decimos que el sol “sale” y “se pone”?

En el video que os he enlazado se ve una representación simple del universo aristotélico, con los planetas (en griego planétes significa errante) montados en sus esferas cristalinas de éter. Como podéis observar, ya se conocían bastantes planetas, siendo todos ellos bautizados con nombres de dioses greco-romanos. Actualmente también conocemos a Urano y a Neptuno. Desafortunadamente, Plutón fue descatalogado como planeta no hace mucho tiempo. (Por si alguien se pregunta con qué instrumentos se observaba el cielo antes del telescopio de Galileo, aquí tenéis una web donde los han reconstruído).

Para finalizar, os recomiendo esta web que trata de modo sencillo sobre el sistema solar. Podéis realizar aportaciones acerca de Aristarco de Samos y Eratóstenes de Cirene. ¿Quiénes fueron? ¿Qué hicieron?, etc.

P. D.: Sobre el Primer Motor (Primum Mobile) nada mejor que leer al propio Aristóteles.



Aristóteles, un discípulo díscolo

17 11 2007

Una vez introducido el artículo señuelo, que parece que no ha sido demasiado efectivo, vamos a ver quién fue este macedonio del siglo IV a. C. Se trata de, nada más y nada menos, que el tutor del gran Alejandro Magno. Aquí le tenéis dando clase en la película Alexander. Un alumno muy aventajado el niño Alejandro, de los que ponen contra las cuerdas al profesor. Menos mal que Aristóteles va saliendo del paso, aunque, ¿qué actitud recomienda?, ¿por qué creéis que lo dice?

Alguien me preguntó hoy que dónde estaba Calcis, el lugar de procedencia de la madre de Aristóteles, donde él se retiró huyendo de la persecución ateniense contras los macedonios. Pues parece que Calcis está en Eubea, al este de la península griega, y que precisamente desde allí se inició la colonización de Macedonia, por eso Macedonia era colonia griega cuando nació Aristóteles. En este mapa lo llaman “Chalkís“. Estagira aparece en este otro mapa con el número 6. Como se puede obsevar, Calcis está en una isla cercana a Atenas, mientras que Estagira se encuentra ya en Macedonia, más al norte.

Lo primero que hemos visto de Aristóteles son los conceptos filosóficos sobre los que se asienta su estudio de la naturaleza, su Física. Los problemas físicos que estudió no se ven aquí, aunque ya os comenté que uno de ellos fue la caída de graves y otro una postura intuitiva del principio de inercia. Aquellas teorías en las que erró llevaron, por motivos históricos que veremos, a que el error perdurase 2000 años. Por eso no faltan voces que cargan las tintas contra Aristóteles. Eso sí, también tiene sus defensores, entre ellos el de este artículo que os recomiendo.

 Continuará…

Esta película necesita Flash Player 7

Extraído de Daily Motion. Subido por “Blessed Hope”.



Generación y corrupción

16 11 2007

Atención: pregunta. ¿Cómo pasar del no-ser al ser? ¿Y del ser al no-ser? Aristóteles, el más famoso discípulo de Platón cuyas teorías fueron bastante novedosas respecto a las de su maestro, lo tenía claro. No se pasa del no-ser al ser, se pasa de ser una cosa a ser otra. Sus ocho tratados de Física estudian la naturaleza tratando de responder a la pregunta por el cambio, ese proceso de mutación que ocurre en los seres naturales, aquéllos que tienen en sí mismos el principio de su movimiento.

En el video se puede observar que las plantitas “se mueven solas”, crecen alegremente de modo que podemos observar un cambio sustancial de generación en vivo y en directo. Pero no sólo de generación se compone el cambio sustancial aristotélico, ¿qué pasa con la corrupción?, ¿acaso las substancias no se corrompen y mueren? Veámoslo (ojo, el video es para estómagos fuertes).

Estos procesos tan pintorescos de la naturaleza son los que a Aristóteles le interesaba estudiar en su obra dedicada a la physis. Porque si un cambio no es natural, ¿de qué tipo es? ¿Qué ejemplo se puede poner?



El péndulo de Foucault

15 11 2007

Eppur si muove (Y sin embargo se mueve) fueron las últimas palabras de Galileo Galilei, según cuenta la leyenda, ante el tribunal de la Inquisición. Nuestro querido Galileo, sobre el cual hemos visto un video en audiovisuales, será el autor que nos guiará en la nueva unidad de Filosofía I: El conocimiento científico. En ella comprenderemos qué es la ciencia, cuáles son sus características, qué es el método científico (con especial hicanpié en el método hipotético-deductivo) y las principales teorías de la filosofía de la ciencia (Círculo de Viena, Popper y Kuhn).

No hay año más apropiado para divulgar ciencia que este que ya termina, pues el 2007 fue declarado institucionalmente “año de la ciencia“. Se considera que en las sociedades modernas, industriales, tecnológicas, consumistas y pretendidamente ecológicas, la ciudadanía debería tener unos conocimientos básicos de cultura científica. Es una lástima, pero la única carrera universitaria que conozco en la que se estudian dos años de Historia de la Ciencia y dos de Filosofía de la Ciencia, es la de Filosofía. Por eso no es extraño encontrarse con personas que se pasan el día operando y experimentando sin conocer la historia de las disciplinas con las que trabajan, lo cual es un fallo en su formación. Todo el mundo debería recibir, al menos, una formación en historia y filosofía de la ciencia, además de conocer los rudimentos básicos de las matemáticas, la física, la biología, etc.

Ahora que por fin nos hemos percatado de que la ciencia también es cultura, sucribiremos las famosas palabras de C. P. Snow en su conferencia titulada Las dos culturas:

Son muchos los días que he pasado con científicos las horas de trabajo para salir luego de noche a reunirme con colegas literatos. Y, viviendo entre dichos grupos, se me fue planteando el problema que desde mucho antes de confiarlo al papel había bautizado en mi fuero interno con el nombre de “las dos culturas”.

[Se trata de] dos grupos polarmente antitéticos: los intelectuales literarios en un polo, y en el otro los científicos. Entre ambos polos, un abismo de incomprensión mutua; algunas veces (especialmente entre los jóvenes) hostilidad y desagrado, pero más que nada falta de entendimiento recíproco.

Los científicos creen que los intelectuales literarios carecen por completo de visión anticipadora, que viven singularmente desentendidos de sus hermanos los hombres, que son en un profundo sentido anti-intelectuales, anhelosos de reducir tanto el arte como el pensamiento al momento existencial.

Cuando los no científicos oyen hablar de científicos que no han leído nunca una obra importante de la literatura, sueltan una risita entre burlona y compasiva. Los desestiman como especialistas ignorantes. Una o dos veces me he visto provocado y he preguntado [a los no científicos] cuántos de ellos eran capaces de enunciar el Segundo Principio de la Termodinámica. La respuesta fue glacial; fue también negativa. Y sin embargo lo que les preguntaba es más o menos el equivalente científico de “¿Ha leído usted alguna obra de Shakespeare?”

Tareas para participar:

1. ¿Qué es el péndulo de Foucault que aparece en el video? ¿Dónde está? ¿Quién fue Foucault? ¿Qué tiene eso que ver con Galileo?

2. ¿Por qué la ciencia también es cultura? Argumenta tu respuesta.