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	<title>Comentarios en: La cigarra y la hormiga</title>
	<link>http://blog.educastur.es/lechuzaminerva/2007/11/27/la-cigarra-y-la-hormiga/</link>
	<description>Educastur Blog para las materias del área de Filosofía</description>
	<pubDate>Tue, 02 Dec 2008 14:42:56 +0000</pubDate>
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		<title>Por concepcionpg</title>
		<link>http://blog.educastur.es/lechuzaminerva/2007/11/27/la-cigarra-y-la-hormiga/#comment-2396</link>
		<dc:creator>concepcionpg</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Dec 2007 13:47:29 +0000</pubDate>
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		<description>Hola Nacha. Es muy bueno el cuento, no lo conocía. Tiene mucha razón, antes de actuar, mejor pararse a pensar. Seguramente la tortuga llegó a ser muy sabia.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola Nacha. Es muy bueno el cuento, no lo conocía. Tiene mucha razón, antes de actuar, mejor pararse a pensar. Seguramente la tortuga llegó a ser muy sabia.</p>
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		<title>Por nacha</title>
		<link>http://blog.educastur.es/lechuzaminerva/2007/11/27/la-cigarra-y-la-hormiga/#comment-2390</link>
		<dc:creator>nacha</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Dec 2007 13:14:16 +0000</pubDate>
		<guid>http://blog.educastur.es/lechuzaminerva/2007/11/27/la-cigarra-y-la-hormiga/#comment-2390</guid>
		<description>conozco otro cuento sobre la prudencia, mucho menos conocido:

El cuento de la tortuga
    
Había un a vez una tortuga que había perdido la memoria y no se acordaba del camino de regreso a su casa. Estaba perdida en el bosque y lloraba. Lloró tanto que el bosque empezó a llenarse de lágrimas.
    Esto ocasionó problemas a los enanos del bosque, ya que entraba agua (lágrimas) en sus casas.
    Decididos a buscar el origen de tal “inundación”, salieron de sus casas para saber cuál era el problema.
    Pronto encontraron a la tortuga llorando desesperadamente y le preguntaron:
    -Tortuga, ¿por qué lloras tanto?
    -He perdido la memoria y no sé la forma de regresar a casa.
    Los enanos tuvieron una ocurrencia. Le colocaron una hierbas mágicas dentro del caparazón y le dijeron:
    -Cada vez que quieras saber lo que debes hacer, pon la cabeza dentro del caparazón, hueles las hierbas mágicas y empiezas a pensar. ¡Verás qué bien funciona!
    La tortuga así lo hizo: puso la cabeza dentro del caparazón, olió las hierbas mágicas y pensó: “¿Cuál es la forma de regresar a casa?” A continuación adoptó la postura del pensador y dijo:
    -¡Ah!, ya me acuerdo, he de subir este monte y bajar por la orilla del torrente.
    La tortuga salió del caparazón, dio las gracias a los enanos y se dirigió hacia su casa.
    A partir de aquí, la tortuga siempre supo lo que debía hacer: cuando no se acordaba de algo, ponía la cabeza en el caparazón, pensaba y decidía.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>conozco otro cuento sobre la prudencia, mucho menos conocido:</p>
<p>El cuento de la tortuga</p>
<p>Había un a vez una tortuga que había perdido la memoria y no se acordaba del camino de regreso a su casa. Estaba perdida en el bosque y lloraba. Lloró tanto que el bosque empezó a llenarse de lágrimas.<br />
    Esto ocasionó problemas a los enanos del bosque, ya que entraba agua (lágrimas) en sus casas.<br />
    Decididos a buscar el origen de tal “inundación”, salieron de sus casas para saber cuál era el problema.<br />
    Pronto encontraron a la tortuga llorando desesperadamente y le preguntaron:<br />
    -Tortuga, ¿por qué lloras tanto?<br />
    -He perdido la memoria y no sé la forma de regresar a casa.<br />
    Los enanos tuvieron una ocurrencia. Le colocaron una hierbas mágicas dentro del caparazón y le dijeron:<br />
    -Cada vez que quieras saber lo que debes hacer, pon la cabeza dentro del caparazón, hueles las hierbas mágicas y empiezas a pensar. ¡Verás qué bien funciona!<br />
    La tortuga así lo hizo: puso la cabeza dentro del caparazón, olió las hierbas mágicas y pensó: “¿Cuál es la forma de regresar a casa?” A continuación adoptó la postura del pensador y dijo:<br />
    -¡Ah!, ya me acuerdo, he de subir este monte y bajar por la orilla del torrente.<br />
    La tortuga salió del caparazón, dio las gracias a los enanos y se dirigió hacia su casa.<br />
    A partir de aquí, la tortuga siempre supo lo que debía hacer: cuando no se acordaba de algo, ponía la cabeza en el caparazón, pensaba y decidía.</p>
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