100 años después de Simone

6 01 2008

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Esta semana se celebra en Francia el centenario del nacimiento de la filósofa Simone de Beauvoir, una de las pensadoras más brillantes que ha conocido la historia de la filosofía occidental. Su figura es admirada por algunos colectivos y denostada por otros, siempre de acuerdo con la ideología de la que proceden quienes opinan en cada caso.

Simone de Beauvoir (pronunciado Bobuág) nació en 1908 y murió en 1986. Fue novelista, ensayista y filósofa existencialista. Aunque pertenecía a una familia de apellido noble, la mala fortuna le hizo pasar ciertas privaciones, las cuales tenían pocos visos de mejorar con dos guerras mundiales de por medio. Sin embargo, Simone destacó por sus capacidades intelectuales, las cuales la llevaron a diplomarse en literatura, latín, matemáticas y filosofía. Fue profesora de filosofía en diversos centros franceses, aunque abandonó la docencia dedicándose plenamente a la creación de su obra literaria y filosófica.

Entre sus libros destacan sus tratados morales ¿Para qué la acción? y Para una moral de la ambigüedad. Fue una de las fundadoras del feminismo filosófico, siendo su gran aportación la obra El Segundo Sexo. También destacó otro ensayo filosófico titulado La vejez. En novela sobresalen sus obras Los mandarines (por la que ganó el prestigioso premio Goncourt) y Todos los hombres son mortales.

Esta filósofa es conocida popularmente por la relación de colaboración que mantuvo durante toda su vida con Jean Paul Sartre, principal figura del existencialismo francés. Sartre y ella se conocieron preparando las oposiciones para ser profesores, obteniendo ambos los primeros puestos. El existencialismo sartreano postula que la filosofía debe reflexionar sobre la vida humana, en la que cada persona se tiene que hacer a sí misma a partir de las elecciones que va tomando. Se trata de aprender a utilizar la libertad que poseemos para afrontar los problemas, aprendiendo a responder ante las consecuencias de nuestros actos.

El carisma que desprendía la mente del joven filósofo tuvo su efecto en Simone, que inició una relación amorosa con Sartre acomodándose a las exigencias de Jean Paul, quien sólo estaba disponible para una relación abierta, dado que su lucha ideológica contra la sociedad pacata y burguesa de la época, pasaba por reclamar el desenfreno, la promiscuidad y la irreverencia más absoluta. Con el tiempo dejaron de ser amantes pero nunca cesaron de colaborar en la creación de sus respectivas obras. Quizás dependían más el uno del otro de lo que estaban dispuestos a reconocer.

Con todo, a Beauvoir sólo se le extrae el jugo leyendo sus propios textos, no buceando en sus avatares sentimentales, los cuales pueden resultar morbosos pero poco fructíferos a nivel filosófico. Sorprende la claridad de su pensamiento, el arte en la exposición de ideas, la poesía que destilan algunas de sus frases. Beauvoir fue una visionaria, le pese a quien le pese. Rompió moldes, aunque a veces le costase trabajo llevar a la práctica sus propios postulados. Fue atrevida, osada, aparentó ser dura, aunque en privado se ablandase. En definitiva, era humana, con sus contradicciones y con sus errores, que los tuvo.

Algún día repasaremos aspectos de interés acerca de su obra. De momento aquí queda este homenaje por su centenario. En las imágenes podéis ver la tumba en la que descasan los restos de Sartre y Beauvoir en el cementerio de Montparnasse, París.

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Para saber más:

Actualidad de Simone de Beauvoir

Claroscuros de Simone de Beauvoir

Francia celebra el centenario de Simone de Beauvoir

Sartre y Beauvoir, un amor existencial

Coloquio organizado por Julia Kristeva

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9 Comentarios a “100 años después de Simone”

6 01 2008
Dante (23:06:35) :

¿”El segundo sexo” está bien para empezar con Simone de Beauvoir?

7 01 2008
concepcionpg (00:00:49) :

Hola Dante. Me imagino que si dices “para empezar” es porque podrías mirarte más de un título. En ese caso me parece más recomendable iniciarse con los tratados morales o alguna novela, como la de “Todos los hombres son mortales”, que es amena.

“El Segundo sexo” es una obra amplia, hay quien la ha calificado de enciclopédica. En ella Beauvoir desafía al pensamiento de su época asegurando que muchas de las características que tradicionalmente se han considerado “naturalmente femeninas” no son más que fruto de la educación y las costumbres. Para fundamentar este argumento investiga en diversas disciplinas y tiene en cuenta numerosos relatos de mujeres, de los que extrae el material para conceptualizar cómo viven ellas a lo largo de su vida.

Lo novedoso de la obra es que aunque hoy en día algunos de los postulados de Beauvoir nos resultan conocidos o habituales, en los años 50 era la primera vez que se argumentaban de forma tan rigurosa. No obstante, otras muchas cosas han cambiado, por lo que ya no son como se cuenta en el libro.

Si te interesa la temática puedes echarle un ojo, aunque conviene tener algunos conocimientos sobre el existencialismo para comprender mejor lo que expone la autora.

Saludos.

14 01 2008
aquileana (03:39:55) :

Muy bueno el post, y el encabezado con las fotografías de Beauvoir… Debo confesar que hay algo que me atrapa de esta mujer. Soy gran admiradora de Sartre y he leído mucho de este autor, pero con Simone nunca tuve suerte … Me parece obsesivamente meticuloso con esta tendencia a querer registralo todo. Memorias de uan joven Formal, lo compré y no pude avanzar en la lectura ( y soy muy propensa a leer y casi de todo); el Segundo Sexo lo he mirado en alguna librería y me pareció una Summa, no sé en algún momento me haré de coraje para leerla a Simone; pero considero que voy a tener que generar una lógica de predisposición y adaptación importante para ello…

Saludos, Aquileana :)

14 01 2008
concepcionpg (11:31:03) :

Hola Aquileana. Entiendo lo que dices, a mí también me ocurre en ocasiones, me atasco con un autor y no hay manera. Puedes probar a leerte sus ensayos morales o una obrita preciosa en la que describe su llegada a Nueva York, de esa guardo un fantástico recuerdo, se ve cómo alguien de Europa veía a los americanos de la época.
En fin, es cuestión de encontrar la obra adecuada y el momento propicio.
Saludos.

14 01 2008
aquileana (20:05:22) :

Gracias Concepción, veremos que me deparan tanto el destino como Beauvoir…

Saludos; Aquileana .-

13 10 2010
Athini (17:03:52) :

Por cierto, ¿por qué “abandonó la docencia” Simone de Beauvoir? Pues no por voluntad propia, sino por una condena judicial por mantener relaciones sexuales con varias de sus alumnas. Si en vez de una gran feminista fuera un cura, este hecho y sólo este hecho sería el centro de su biografía…, pero como es uno de los mitos del pensamiento hoy dominante, sencillamente no se habla del asunto.

13 10 2010
Conchi (19:18:52) :

Hola Athini. Ciertamente, la moral sexual del círculo de los existencialistas, en periodo de entreguerras y con el advenimiento de los años 60, fue muy particular. Ellos mismos se encargaban de documentar su forma de ver la sexualidad en cartas y escritos, por lo que no es ningún secreto, para quien lo quiera investigar, que odiaban la “sexualidad matrimonial burguesa” y que eran bastante abiertos en ese tema.

Parece ser que tanto Sartre como Beauvoir intimaron con una chica de dieciséis años, eso sí, siempre con su consentimiento. (No me parece que fuera algo habitual ni generalizado sino que era algo puntual). Ellos, particularmente Sartre, no consideraban este hecho como algo malo, aunque hoy en día estos temas no se ven socialmente del mismo modo.

No seré yo quien defienda dicho tipo de relación, pues no me parece adecuada, pero tampoco creo que se puedan comparar los abusos a menores (pero muy menores) por parte de algunos ministros religiosos con la situación que vivía esta pareja de existencialistas, a los que las chicas acudían atraídas por su fuerte personalidad.

Me da la sensación de que algo de “fenómeno fan” había en todo aquello. Eran muy carismáticos, lo sabían y no veían mal el “dejarse querer”. Insisto en que me parece que se equivocaron, especialmente al considerarlo moralmente aprobable y documentarlo sin pudor por escrito.

Relaciones alumno/a-profesor/a ha habido en muchas otras personalidades famosas, como por ejemplo Heidegger y Hannah Arendt. La cuestión está en dilucidar si la frontera de lo permisible está en los dieciséis años o en los dieciocho, o si directamente, hay un tabú sexual acerca de las relaciones entre personas de dos generaciones distintas.

14 10 2010
Athini (06:04:47) :

Querida Conchi:

En un instituto que conozco muy bien, un cura que era “profe” de religión fue denunciado por un grupito de alumnos. Puedo decirte, en confianza, que los alumnos eran unos elementos peligrosísimos (varios de ellos tenían ya causas en el Tribunal de Menores). Cuando (supuestamente) sucedieron los hechos, uno de los “niños” tenía quince años y los otros dieciséis (ya ves que no eran, como tú dices, “muy menores”). En resumidas cuentas, los abusos por los que fue condenado el cura en cuestión fueron haberse masturbado en una ocasión “en grupo” con ellos, cuando venían de una excursión, y otro par de cosas por el estilo.

No creas que yo simpatizaba con el cura en cuestión: era del Opus Dei y yo, sencillamente, detesto sin más a todo lo que tenga que ver con esa organización (la cual, eso sí, logró que en los medios de comunicación que jalearon el caso jamás se hiciera la más mínima referencia a esta circunstancia). Pero yo, y creo que como yo todos los que conocíamos al uno y a los otros, sabemos que si realmente pasó algo, no fue el cura el que “corrompió” a los “niños” (!), sino ellos los que lo sedujeron a él. Es más, muchos sospechamos que detrás de las denuncias posiblemente haya una venganza, porque el cabecilla del grupito en cuestión era el que controlaba el trapicheo de porros en el instituto (otro secreto a voces) y el cura había tenido la ingenuidad de intentar poner coto a tales actividades.

Para que te hagas a la idea de cómo le aplicaron los tipos penales, en esta “masturbación colectiva” se le computó un delito distinto por cada uno de los participantes (algo así como si al que roba cien euros se le computara un robo distinto por cada uno de los euros). Para que veas las garantías judiciales que se le concedieron al hombre te diré que otro alumno (el único que no pertenecía al “grupito”) que también estaba presente en aquella excursión, siempre afirmó que no había pasado nada…, pero su testimonio no se tomó en consideración. ¿Sabes qué condena le cayó al curita? Treinta años: le habría salido penalmente más barato haberlos asesinado.

Ahora imagínate que Simone de Beauvoir fuera un cura y hubiera vivido en la España de hoy: ¿crees que todo se habría solucionado con su expulsión del cuerpo de profesores?

Pero volvamos al caso. Decir que Simone de Beauvoir “fue profesora de filosofía en diversos centros franceses, aunque abandonó la docencia dedicándose plenamente a la creación de su obra literaria y filosófica” me parece, sin más, un ejercicio de falsificación.

Como conozco tu interés por la Antigüedad Clásica, seguramente conocerás algo (o tal vez mucho) sobre la hagiografía cristiana. El origen de este género, como sabes, está en la ‘Vita Martini’ de Sulpicio Severo. Resulta que San Martín había sido soldado durante más de veinte años y, por supuesto, voluntariamente. Pero en la época en que redactaba Sulpicio Severo aún estaba muy mal visto que un cristiano fuera militar, por lo que en la ‘Vita Martini’ los más de veinte años quedan reducidos a cuatro y, además, Sulpicio Severo inventa una inverosímil historia según la cual Martín habría sido obligado por la fuerza a enrolarse en el ejército. La hagiografía cristiana, en fin, nace desde el principio mintiendo y ocultando y así lo seguirá haciendo durante mil años, pero sin duda las personas como Sulpicio Severo estaban convencidas de que mentir y ocultar es algo adecuado si se hace para difundir una doctrina intrínsecamente buena.

Como la humanidad, por desgracia, no cambia lo más mínimo, las religiones laicas del presente hacen constantemente lo mismo que hacían los hagiógrafos cristianos: pueden ocultar e inventar para crear unos héroes ejemplares ‘ad usum Delphini’. Estoy acordándome ahora de cómo la ‘profe’ de historia les contaba a los/las alumnas/os, en los fastos del “Día de la Mujer Trabajadora”, la vida y milagros de Victoria Kent, sin citar siquiera que ésta se había opuesto a que se concediera el voto a las mujeres en la Constitución de la Segunda República. O cómo año tras año se repite la heroica historia que, dicen, está en el origen del “Día de la Mujer Trabajadora”: aquellas revolucionarias huelguistas quemadas dentro de la fábrica por el sanguinario patrono capitalista (cuando cualquiera que consulte, sin ir más lejos, la Wikipedia puede saber que ni el incendio fue intencionado, ni había huelga alguna, ni era siquiera una fábrica, sino unos grandes almacenes, ni puede haber sido este suceso el origen de la celebración, porque ya se celebraba antes…). Y, en fin, Simone de Beuvoir, expulsada del cuerpo de profesores por pederasta, resulta que “abandonó la docencia, dedicándose plenamente a la creación de su obra…”.
La historia siempre la escriben los vencedores, pero, eso sí, los vencedores siempre necesitan quedar ante la historia como las víctimas.

(Athini Glaucopis)

14 10 2010
Conchi (21:14:17) :

Hola de nuevo, Athini (te llamo así porque no sé quién eres):
Ciertamente, en las biografías de Sartre y de Beauvoir que leí hace años siempre se narraba su relación con Olga, aunque nunca la enfocaron desde un punto de vista acusador. Quizás sea cierto que habría que hacer más énfasis en lo errado del caso, no lo sé porque, como digo, ellos no obraron “por descuido” sino que según su ideología aquello no era malo. Y es la teoría lo que es ampliamente discutible, y sigue siendo tema de debate en la actualidad, pues todo lo referente a la minoría de edad sexual está siempre en el candelero.

Desconozco el caso que cuentas del profesor que fue acusado falsamente, de ser así lo siento mucho. La reprobación moral que hace la sociedad de los curas es diferente a la que hace del resto porque ellos representan a una institución milenaria con un código sexual muy tradicional, y además se supone que son figuras paternas y protectoras, etc. Vamos, que en casa del herrero, cuchillo de palo. (La sociedad es también muy crítica con el profesorado, por lo que en el caso que comentas se dieron las dos circunstancias simultáneamente).

Aunque puede que dé esa sensación desde fuera, nunca he divinizado ni santificado a ningún filósofo o filósofa en mis clases. Son humanos, demasiado humanos, con sus logros y con sus vicios, como todos. De hecho, si hablo de los existencialistas siempre aludo a su moral sexual licenciosa, no lo oculto, como no oculto que Rousseau escribía de pedagogía pero entregó a sus hijos a un orfanato o que Hegel tuvo un hijo bastardo, etc. Desde luego, si nos ponemos a analizar las vidas de científicos, músicos, pintores, artistas, literatos, etc., encontraríamos muchas historias semejantes, que son bien conocidas y no se ocultan. Y si por esas historias dejásemos de reconocer su contribución a la cultura, quedarían muy pocos títeres con cabeza a los que estudiar.

A raíz de tu denuncia he estado consultando bibliografía. La mayoría de biografías comentan que la madre de Natalie Sorokine acusó a Beauvoir de corrupción de menores porque la joven se negó a casarse con el pretendiente que sus padres habían elegido para ella. Lisa Appignanesi advierte de que, efectivamente, la joven pertenecía a “la familia” de los existencialistas, pues había vivido en el mismo hotel que Beauvoir, aunque en el momento de la denuncia residía con un joven judío argelino. Parece ser que, pese a todo, Beauvoir fue declarada inocente. Pero no volvió a la enseñanza, sino que se dedicó a escribir.
Por supuesto, toda esta información puede y debe ser contrastada.

Por lo que he leído, me temo que es cierto que hubo varios casos de chicas que fueron incluidas en “la familia”. Supongo que eran situaciones voluntarias, e incluso interesadas, pues siempre se podía sacar tajada de la popularidad de los cabezas del grupo. Aún así, eso no exime a éstos de su responsabilidad al llevar a cabo sus teorías sin tener en cuenta las consecuencias psicológicas que podían tener esas relaciones para las adolescentes. Sea como fuere, es un asunto bastante feo.

Como piensas que el tema es relevante y que este artículo, ya antiguo, debe ser matizado, aquí queda tu matiz para que todo el mundo sea conocedor de dichos hechos. Y que cada uno los juzgue como mejor convenga.

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