La fuerza del corazón

8 03 2009

Una persona que se halla inflamada de deseo siente por lo menos un cariño momentáneo y estima momentánea por el ingenio y mérito de quien es objeto de aquél, y al mismo tiempo se lo imagina más hermoso que de ordinario, del mismo modo que existen muchos que comienzan con ternura y estima por el ingenio y mérito de una persona y pasan de aquí a las otras pasiones. DAVID HUME. Tratado de la naturaleza humana.

David Hume, el filósofo escocés famoso por escribir una obra en la que intentaba estudiar al ser humano tanto en su modo de pensar como en su modo de sentir y actuar, destaca no solo por ser uno de los grandes filósofos empiristas de la época moderna, sino por su análisis de las “pasiones” humanas. Mientras los filósofos anteriores, especialmente los racionalistas, afirmaban que la moral debía asentarse en la razón, Hume insite en que las pasiones son las que impulsan con más fuerza nuestros comportamientos y eso no debe ser tenido como totalmente negativo.

De hecho él recomienda que actuemos guiados por pasiones apacibles (”calm passions”) ya que las pasiones violentas no son recomendables en absoluto. Así, la clave para entender el comportamiento humano no está en la razón, cuyo papel se reduce a comprobar si los fines o los medios de una acción moral son correctos, o a modificar pasiones sobre objetos inalcanzables. De este modo, la clave para entender nuestras acciones está en las pasiones: La razón es y debe ser esclava de las pasiones, y no puede pretender otra función que la de servirlas y obedecerlas.

Como actividad voluntaria se propone la argumentación y defensa de una de estas posturas: ¿Qué tipo de amor es más estimable, el que surge de la belleza y camina hacia el ingenio o el que surge de estimar el ingenio y deriva en amor? (Traducción: ¿Primero amantes y después amigos o primero amigos y después amantes?)

PARA AMPLIAR:

Tratado de la naturaleza humana

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2 Comentarios a “La fuerza del corazón”

9 03 2009
Minerva (15:39:43) :

La pasión es padecer, sólo quien padece y siente puede entender el cómo y por qué de ese sentimiento, mientras tanto sería algo volátil, sin sentido. La mayoría de las personas estarían de acuerdo en que, en una relación amorosa surja primero una amistad (etapa de cortejo), se supone que es en esta etapa en la que se conoce el “ingenio” de la otra persona; pero en determinados casos eso puede surgir después, como ya mencioné, después de padecer y sentir se puede entender, aprender y conocer la pasión como sentimiento y controlarlo según la intensidad de nuestra experiencia.

No es necesario ser amantes para no sentir pasión por alguien a quién se le admira por su ingenio y belleza. Se siente la misma pasión desde el comienzo de la amistad, aumenta al ser amantes, pero sólo el ingenio es capaz de mantener esa unión.

Saludos a los amigos de la lechuza de Minerva
Gracias por hacer publica la filosofía

10 03 2009
Conchi (11:09:01) :

Hola Minerva, espero que mis alumnos y alumnas tomen ejemplo de tu decisión a la hora de comentar el tema propuesto. Estoy de acuerdo en que no es necesario ser amantes para admirar el ingenio o la belleza de alguien. También me ha resultado altamente interesante tu reflexión acerca de que solo el ingenio es capaz de mantener la unión, en efecto, la “impresión de deseo” que diría Hume, puede perder intensidad con el tiempo, aunque a veces resurge como en una segunda fase, el caso es que se modifica y adquiere otras formas, por lo que el ingenio siempre viene bien para comprender que los sentimientos son variables y cambiantes.

Gracias a ti por tu aportación.

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