Del medievo al Renacimiento

29 12 2011

 

Una vez superado el difícil reto de explicar la filosofía medieval antes de las vacaciones de Navidad, y habiendo descansado apropiadamente durante unos días, procedo a escribir el artículo que os prometí sobre esta temática, con el fin de que os sea de utilidad para realizar vuestra disertación filosófica.

Como ya os comenté en clase, sea cual sea vuestra postura personal sobre las cuestiones que trajeron de cabeza a los monjes medievales, es imprescindible tener unos conocimientos básicos sobre el cristianismo para comprender no sólo la Historia de la Filosofía, sino el mundo actual y la cultura occidental en particular.

Tan cierto es que sin la filosofía griega, Roma y el judaísmo no se entiende el cristianismo como que sin el cristianismo no se entiende, por poner un ejemplo, el sentido religioso de las fiestas que se celebran en toda España por estas fechas. Tampoco se entenderían multitud de obras de arte, incluidas muchas canciones pop que ponen por la radio casi a diario, o los anuncios de coches, que abusan del concepto filosófico de “alma”, el cual es muy antiguo pero ha llegado a conocimiento del consumidor medio por vía cristiana.

Los Padres de la Iglesia se enfrentaron dialécticamente con un mundo helenizado donde la filosofía y la ciencia griegas eran fuertes. ¿Qué argumentos podrían persuadir a los paganos para abrazar la “fe verdadera”? ¿Dónde encontrar el armazón conceptual necesario para reflexionar sobre cuestiones tan intrincadas como la encarnación del Verbo? Habéis acertado, en la propia cultura grecolatina. De este modo, tanto Agustín de Hipona como Tomás de Aquino asumieron todo ese legado de saber forjando una nueva religión que tiene gran contenido filosófico, de manera que sus fieles, aunque nunca hayan estudiado la filosofía antigua, han tomado contacto con ecos del dualismo platónico o de la ética aristotélica sin saberlo. Sin embargo ahí están, subyacentes en su mensaje. Así es como ha avanzado la historia de las ideas.

* Ver antiguo artículo relacionado: La cuarta edad: Babilonia

 * Ver antiguo artículo relacionado: One ring to rule them all

 De cara a la PAU hay que tener todo esto presente, pero especialmente el argumento ontológico de Anselmo de Canterbury. Ya sabéis que es una prueba “a priori” de la existencia de Dios basada en la lógica. Os lo resumo en palabras de Ben Dupré:  San Anselmo empieza con la definición indiscutible (para él) de Dios como el ser “más excelso que cualquier cosa pueda concebirse”. Pues bien, si podemos concebir perfectamente a Dios como tal, Dios debe existir como idea en nuestras mentes. Pero si Dios sólo existe en nuestras mentes, podríamos concebir a un ser todavía más excelso, a saber, uno que existiera en nuestras mentes y en la realidad. De modo que, a riesgo de incurrir en contradicción, Dios debe existir no sólo en nuestras mentes sino también en la realidad.

 * Ver antiguo artículo relacionado: Simply the best

En la PAU os pueden pedir que relacionéis el argumento ontológico con Descartes, quien lo retoma diciendo que Dios es lo más perfecto que hay, o con Kant, quien refuta el argumento ontológico con el famoso ejemplo de los cien táleros.

Para terminar sólo me queda recordar que si necesitáis ayuda para buscar fuentes que os sean útiles para hacer la disertación,  no dudéis en consultarme. Disfrutad de los festivos que nos quedan.

¡¡Nos vemos en el año nuevo!!