¿Mercado o persona?

13 12 2012

Dada la angustiosa situación ante la que se halla el sistema educativo español, amenazado con unos borradores de reforma educativa que rayan lo insultante, parece ser que no queda más remedio que continuar con los artículos de una nueva sección del blog denominada “activismo“.

En concreto, este es un artículo dedicado a los Institutos de Enseñanza Secundaria. Para todo estudiante de la escuela pública, el paso del colegio al IES se presenta como uno de los momentos más angustiosos y a la vez más iluminadores de toda su vida. Quien no haya vivido la experiencia se ha perdido todo un momento crucial que marca un antes y un después en la vida de los pre-adolescentes españoles. Con trece añitos, una se sentía demasiado pequeña en aquel centro tan grande, con tantos pasillos, tantos profesores y tantísima gente. Eran los años del “baby boom”, del BUP y del COU. ¿En qué clase me tocaría? ¿Podría sentarme con alguna compañera del colegio? ¿Qué nuevas amistades podría hacer? Es más, ¿qué se estudiaba en un instituto…? El desconcierto era total pero la ilusión era aún mayor.

Estudiar se estudiaba mucho por aquellos tiempos, de manera que aún no encajando en el perfil de la alumna sobresaliente sí puedo considerar que al titular como Bachiller tenía una formación cultural amplia y diversa, gracias a algunos profesores sencillamente brillantes, la cual no he vuelto a tener jamás. Todo se va olvidando, es lo que tiene la especialización. Cuando comencé a estudiar la carrera tuve muy claro que quería ser profesora de filosofía y, en concreto, profesora de Instituto.

Un Instituto es para mí el templo del saber. Es un lugar especial en el que puedes encontrar a diversos profesionales de distintas especialidades, duramente seleccionados y con proyectos educativos personales e innovadores. Al entrar a trabajar en un Instituto no te piden que firmes un panfleto ideológico, existe la libertad de cátedra, y eso dota a los centros de una diversidad más valiosa que el tesoro más ansiado. Prácticamente son los únicos lugares en los que aún se respira un ambiente limpio, sin humedades, sin alcanfor, sin símbolos desconcertantes, un lugar en el que el edificio de las ideas se construye sobre los pilares de la ética mínima (Adela Cortina dixit) que toda sociedad democrática debería compartir.

Para nuestra desgracia, ahora que somos Europa, los IES están en peligro de extinción. Los mercados han entrado a desgarrar el lugar más preciado con el que me he encontrado, el lugar en el que me siento feliz. Ahora ya no importa formar personas, ahora hay que formar trabajadores embrutecidos que sólo manejen asignaturas “instrumentales” (léase idiomas y matemáticas). Que no sepan pensar, que no sepan dibujar, que no sepan tocar un instrumento, que no sepan montar un circuito, que no crezcan como personas, que no “florezcan” que decía Aristóteles, eso es lo de menos. Basta con diseñar una prueba completamente parcial, tendenciosa y a medida de los países que la idearon, para decirnos constantemente, so pena de incurrir en flagrante mentira, que los españoles somos unos cenutrios.

El llamado “informe PISA” no es más que una gran patraña manipuladora que falta a la verdad y que no evalúa a las personas, sólo a las máquinas de sumar y sólo en las materias que interesa destacar. Es totalmente imparcial, pero tiene un objetivo: homogeneizar; conseguir que aquél país que tenga una educación pública con un amplio abanico de destrezas se centre sólo en las que interesan a los mercados. Y esa es la línea que sigue el ministro de educación español. El negocio. Convertir las escuelas en negocios homogeneizadores, en chiringos educativos montados por cuatro amigos con dinero para formar mentes al gusto, asegurando con total desvergüenza, que ésa es la verdadera calidad. Pues no señor, la calidad se asegura con la independiencia ideológica del profesorado, cada uno de su padre y de su madre, reprensentando la pluralidad de pensamiento que debería existir en toda sociedad que se considere democrática más allá de los papeles mojados (léase Constitución española) y de los brindis al sol.

Los mercaderes han entrado en el templo del saber y la sociedad no puede estar dispuesta a consentirlo. No dejemos que nos fabriquen troquelados y en serie, al gusto del inversor educativo de turno, mantengamos nuestra libertad, luchemos por la independencia, defendamos a los institutos.

Finalizo haciendo una llamada a toda aquella persona interesada en vindicar la permanencia de los IES tal y como han existido en la llamada “democracia española”. No vaya a ser que no lo hagamos y perdamos uno de los pocos reductos que resistían, cuan aldea de Asterix, frente al poder de los imperios económicos. Los tentáculos de Roma son demasiado largos y España debe dejar de ser su feudo. Únete y defiende la pluralidad de materias, defiende la libertad de pensamiento, defiende a tu país y a sus futuros ciudadanos. Defiende el templo del saber, echa a los mercaderes.



Educar en el sentido común

10 12 2012

Con este artículo recojo el guante que me han lanzado amablemente desde el blog “Antes de las cenizas“. El objetivo del artículo es escribir un “meme” para reivindicar la permanencia de la asignatura Historia de la Filosofía en los estudios de Bachillerato del sistema educativo español en los mismos términos y con las mismas condiciones que ha tenido hasta ahora, es decir, como materia común de 2º de Bachillerato.

Antes de comenzar quisiera lamentarme por el hecho de tener que realizar esta defensa, pues estamos hablando nada más y nada menos que de la asignatura que verdaderamente refuerza los contenidos de la especialidad de Filosofía en la formación de los bachilleres. Esto es de por sí un síntoma de hasta qué punto la política de este país ha tocado fondo. Los filósofos estamos bastante hastiados de que nuestra especialidad se vea disminuída constantemente desde que los dos grandes partidos políticos han decidido prostituirla descaradamente usándola como arma arrojadiza en sus disputas dialécticas.

La filosofía es, “per se”, una disciplina libre, y libre debe seguir. No tiene dueños y nunca los ha tenido. Y parece que esa libertad es la que se ha vuelto incómoda para los dos grandes grupos parlamentarios. Porque la enseñanza del pensamiento libre genera mentes libres, y teniendo en cuenta que ya no tenemos a un chivo expiatorio como Sócrates al que podamos ajusticiar, se han propuesto directamente asfixiar a nuestra especialidad para que muera lentamente de pena y de maltrato injustificado.

Entrando ya en materia, convendría recordar una cita de Henry Ward Beecher, quien dijo que “La filosofía de un siglo es el sentido común del siguiente“. Y en efecto, así es. Todo ciudadano o ciudadana con una titulación de Bachillerato, sea de la rama de conocimiento que sea, debería haber amueblado su cabeza con el rigor que da la materia que mejor sabe amueblarla de forma globalizada e interdisciplinar, que es, como ha sido desde el siglo VI a. C., la filosofía. Y estando dicho ciudadano próximo a alcanzar la mayoría de edad legal, la mejor manera de que comprenda cómo se ha gestado la historia de las ideas y qué formas de pensamiento han sido las que han dado lugar a la sociedad en la que vive, es estudiando con cierto detalle a algunos de los grandes filósofos en orden cronológico. No se engañen, para comprender cómo hemos llegado hasta aquí no basta con estudiar batallas y casas reales desde pequeñitos en la necesaria asignatura de Historia. Es muy necesario también estudiar la Historia de las ideas, porque los cambios sociales no se producen sin más, hay mentes detrás luchando por ellos, mentes filósofas.

Es de ese modo como realmente se aprende a ver el mundo actual con otros ojos. Analizar la evolución de una idea a lo largo de la historia puede llegar a ser realmente asombroso y desde luego habilita perfectamente para resituar la filosofía que cada persona lleva consigo, colocando mejor cada idea en su sitio y aprendiendo a argumentarla. Toda época tiene su filosofía y toda persona tiene también su filosofía. Pero si esa persona no disfruta de la oportunidad de esclarecer su modo de pensamiento, entonces se convertirá en presa de cualquier embaucador o charlatán, de cualquier listillo. La filosofía del siglo XXI estudiará entonces el empobrecimiento de las mentes españolas con respecto al siglo XX, momento en el que se había decidido que democratizar el conocimiento era bueno para el conjunto de la sociedad. Ahora parece que ya no es así, que las materias que verdaderamente forjan carácter e imprimen el sello de la cultura en los estudiantes van a ser sólo accesibles para minorías selectas. Craso error, que de ir a más terminaremos pagando entre todos.

Debo matizar que digo “selectas” porque quienes nos gobiernan no suelen inscribir a sus vástagos en colegios que sigan la legislación educativa española, sino en franquicias extranjeras donde se explican todas las materias relevantes y especialmente aquellas que habilitan para ejercer la función política con visos de éxito. Es decir, que los futuros políticos y políticas que nos gobiernen estudiarán Historia de la Filosofía, no lo duden ustedes, de eso ya se ocuparán sus familias (las genéticas y las políticas). Otra cosa es lo que ocurra con los hijos del ciudadano medio. ¿Recuerdan la vieja queja de Marx acerca de que un hijo de un obrero que no estudie estaría condenado él mismo a ser un obrero? Da auténticos escalofríos pensar que podamos volver a dicha situación teniendo profesorado altamente cualificado en Filosofía a disposición de nuestros jóvenes.

¿Se convertirá la filosofía en un lujo? Si la devalúan, por supuesto. ¿Debe eso ser consentido? En absoluto. Pero no somos sólo los profesores quienes debemos pronunciarnos, son los propios alumnos, los cuales, en atención a la Declaración Universal de los Derechos Humanos (número 19 y número 27) tienen que vindicar que deben ser convenientemente informados para poder participar en la vida cultural de su país. Aún recuerdo a un alumno de ciencias que afirmaba convencido que hasta que no estudió Historia de la Filosofía no comprendió realmente las asignaturas filosóficas que había cursado anteriormente. Aseguraba que ésa era la asignatura con la que por fin le había encajado todo. Y así es, es la guinda del pastel, por eso se estudia al final. Devaluarla sería, además de un robo de derechos vergonzoso, un sinsentido. Sería como si hiciésemos una casa durante quince años y al final no le pusiéramos el tejado. Menudas goteras que nos van a caer como no espabilemos un poco.

Seamos inteligentes, usemos la filosofía, vindiquemos una educación seria para nuestros hijos.  Digamos “no” a la cicuta legislativa. Digamos “no” a la reforma educativa. Digamos “no” al empobrecimiento mental. Llevemos la filosofía a la práctica. Porque las armas con armas se enfrentan, y tenemos el arma más poderosa: la razón y la palabra. El lógos…, que no es sólo ciencia, es también filosofía. Luchemos por el “lógos”, hagamos historia.

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PARA APOYAR LA CAUSA: Red española de Filosofía

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BLOGS DE FILOSOFÍA INVITADOS A PARTICIPAR EN EL MEME

Angelus Novus

La casa de Elrond

El blog de Juanjo



Pensando el cosmos

7 12 2012

Comenzamos la reflexión conjunta sobre la Historia de la Filosofía con este artículo de ampliación que incluye una pequeña actividad voluntaria cuya realización será tenida en cuenta para la nota de la segunda evaluación.

Hemos dedicado estas semanas a revisar los conocimientos adquiridos previamente sobre la filosofía griega y a profundizar en el pensamiento de uno de los dos grandes pensadores de la Antigüedasd griega, el ínclito Aristóteles. Revisando su cosmología geocéntrica alguien se interesó por los métodos de observacion astronómica utilizados en la antigua Grecia, y ése va a ser el tema que vamos a trabajar aquí.

En realidad, se sabe que ya desde la época prehistórica el ser humano ha contemplado con interés los astros y ha tratado de imaginarse a qué se deben sus movimientos. Hemos de imaginarnos un mundo sin luz eléctrica y sin televisión, un cielo sin contaminación y una noche durmiendo al raso para darnos cuenta de hasta qué punto fue posible que la observación planetaria progresara en diversas civilizaciones antiguas como China, India, Mesopotamia, Egipto, Babilonia y, cómo no, Grecia.

Si bien los planetas no titilan como las estrellas, sí podemos observarlos como puntos en cierto modo algo brillantes, esto es debido a la luz reflejada del sol. El más fácil de ver es Venus, también conocido como “el lucero del alba”. Aunque parece una estrella, no lo es, si os fijáis bien, la “luz blanca” que se ve al anochecer o al amanecer es estable. Por otro lado, Júpiter y Saturno se pueden vislumbrar con perspicacia, aunque Mercurio y Marte son algo más difíciles de observar. Además, hay que recordar que estamos hablando de cuerpos que se mueven por el cielo, por lo que dependiendo del momento y lugar, las posibilidades de ver un planeta varían.

Teniendo en cuenta todo esto, aquí os dejo la primera actividad del curso:

ACTIVIDAD VOLUNTARIA

Quien desee realizar esta actividad deberá elegir tres de las siguientes preguntas y responderlas en al menos cinco líneas. Tenéis de plazo hasta el día 26 de Diciembre, momento en el que publicaré las respuestas y la corrección:

1. ¿Cómo se llama el monumento megalítico situado en Reino Unido que muestra que el hombre prehistórico ya había observado el movimiento de los astros? ¿Qué se sabe sobre dicho monumento?

2. ¿Qué pensador antiguo nacido en Samos sospechó que la tierra no era el centro del sistema solar como había afirmado Aristóteles? ¿Le creyeron sus coetáneos? ¿Por qué?

3. ¿Qué es un astrolabio? ¿Para qué sirve?

4. ¿Qué obra famosa de cosmología escribió Claudio Ptolomeo? ¿Sobre qué trataba?

5. ¿Qué contribuciones hizo la filósofa neoplatónica Hipatia de Alejandría a la astronomía? ¿Qué importancia tuvo Alejandría como centro del pensamiento científico y filosófico?

6.  ¿Qué famoso astrónomo nacido en Nicea realizó un amplio catálogo de las estrellas? ¿Qué relevancia tuvo dicha obra?

7. ¿Qué importancia han tenido los árabes a la hora de estudiar y “bautizar” a las estrellas?

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INFORMACIÓN ÚTIL PARA ESTUDIAR A ARISTÓTELES

Generación y corrupción

Aristóteles, un discípulo díscolo

De mujeres y muelas

Presentación sobre el autor