Razones para la huelga

20 10 2013

 Razones para hacer huelga y no ir a trabajar el próximo jueves, so pena de no cobrar el día:

- Por una enseñanza pública de calidad que garantice la igualdad de oportunidades de los niños y niñas españoles en el acceso al saber.

- Por una presencia digna de las materias filosóficas sin imposiciones de ninguna organización exterior a los órganos competentes en educación. (Entiéndase Conferencia Episcopal Española o asociaciones de padres y madres contrarios a las materias en las que se piensa).

- Por un acceso a la función pública docente moderno y serio en el que los profesionales con años de servicio sean reconocidos por sus méritos reales y su desempeño efectivo de tareas en el puesto de trabajo. (Lo cual no es óbice para que haya otro sistema paralelo para recién titulados).

-  Por una carga de trabajo adecuada que no haga enfermar a los docentes temporales: más de 7 grupos-clase, más de 150 alumnos, participación en grupos de trabajo, presiones para participar en actividades extraescolares o viajes de estudio, necesidad de formarse permanentemente para no perder el empleo, cambios de centro constantes que suponen un esfuerzo extra cada año, etc.

 -Reconocimiento de la valía y competencia de los profesionales temporales. Si un profesional es capaz de impartir materias del máximo nivel intelectual (2º de Bachillerato o programa bilingüe) no debería nunca tener que soportar comentarios despectivos o hirientes de otros compañeros que tuvieron más suerte o más plazas a las que acceder, o un sistema de acceso más justo, es decir, no a la violencia verbal que ejercen algunos funcionarios de carrera. (Muchos trabajadores temporales lo toleran a desgana porque saben que esos mismos compañeros pueden ser miembros de un tribunal de oposición en el futuro o conocer a alguien que lo es). Asimismo, un profesor bilingüe que hace sus propios materiales didácticos, se autoforma y evalúa a sus alumnos colaborando en un proyecto de innovación muy exigente no debería tener menor reconocimiento que un asistente lingüístico, los cuales son tratados con el mayor mimo y dedicación.

En definitiva, por unas condiciones dignas de trabajo para el profesorado interino que nos hagan emprender el día con una sonrisa y no ir perdiendo la salud de disgusto en disgusto. De seguir así las cosas, habrá una fuga masiva de cerebros en la generación del profesorado temporal de 30 años. Todos comentan que se ven ejerciendo en el extranjero. Por algo será…



¿Mercado o persona?

13 12 2012

Dada la angustiosa situación ante la que se halla el sistema educativo español, amenazado con unos borradores de reforma educativa que rayan lo insultante, parece ser que no queda más remedio que continuar con los artículos de una nueva sección del blog denominada “activismo“.

En concreto, este es un artículo dedicado a los Institutos de Enseñanza Secundaria. Para todo estudiante de la escuela pública, el paso del colegio al IES se presenta como uno de los momentos más angustiosos y a la vez más iluminadores de toda su vida. Quien no haya vivido la experiencia se ha perdido todo un momento crucial que marca un antes y un después en la vida de los pre-adolescentes españoles. Con trece añitos, una se sentía demasiado pequeña en aquel centro tan grande, con tantos pasillos, tantos profesores y tantísima gente. Eran los años del “baby boom”, del BUP y del COU. ¿En qué clase me tocaría? ¿Podría sentarme con alguna compañera del colegio? ¿Qué nuevas amistades podría hacer? Es más, ¿qué se estudiaba en un instituto…? El desconcierto era total pero la ilusión era aún mayor.

Estudiar se estudiaba mucho por aquellos tiempos, de manera que aún no encajando en el perfil de la alumna sobresaliente sí puedo considerar que al titular como Bachiller tenía una formación cultural amplia y diversa, gracias a algunos profesores sencillamente brillantes, la cual no he vuelto a tener jamás. Todo se va olvidando, es lo que tiene la especialización. Cuando comencé a estudiar la carrera tuve muy claro que quería ser profesora de filosofía y, en concreto, profesora de Instituto.

Un Instituto es para mí el templo del saber. Es un lugar especial en el que puedes encontrar a diversos profesionales de distintas especialidades, duramente seleccionados y con proyectos educativos personales e innovadores. Al entrar a trabajar en un Instituto no te piden que firmes un panfleto ideológico, existe la libertad de cátedra, y eso dota a los centros de una diversidad más valiosa que el tesoro más ansiado. Prácticamente son los únicos lugares en los que aún se respira un ambiente limpio, sin humedades, sin alcanfor, sin símbolos desconcertantes, un lugar en el que el edificio de las ideas se construye sobre los pilares de la ética mínima (Adela Cortina dixit) que toda sociedad democrática debería compartir.

Para nuestra desgracia, ahora que somos Europa, los IES están en peligro de extinción. Los mercados han entrado a desgarrar el lugar más preciado con el que me he encontrado, el lugar en el que me siento feliz. Ahora ya no importa formar personas, ahora hay que formar trabajadores embrutecidos que sólo manejen asignaturas “instrumentales” (léase idiomas y matemáticas). Que no sepan pensar, que no sepan dibujar, que no sepan tocar un instrumento, que no sepan montar un circuito, que no crezcan como personas, que no “florezcan” que decía Aristóteles, eso es lo de menos. Basta con diseñar una prueba completamente parcial, tendenciosa y a medida de los países que la idearon, para decirnos constantemente, so pena de incurrir en flagrante mentira, que los españoles somos unos cenutrios.

El llamado “informe PISA” no es más que una gran patraña manipuladora que falta a la verdad y que no evalúa a las personas, sólo a las máquinas de sumar y sólo en las materias que interesa destacar. Es totalmente imparcial, pero tiene un objetivo: homogeneizar; conseguir que aquél país que tenga una educación pública con un amplio abanico de destrezas se centre sólo en las que interesan a los mercados. Y esa es la línea que sigue el ministro de educación español. El negocio. Convertir las escuelas en negocios homogeneizadores, en chiringos educativos montados por cuatro amigos con dinero para formar mentes al gusto, asegurando con total desvergüenza, que ésa es la verdadera calidad. Pues no señor, la calidad se asegura con la independiencia ideológica del profesorado, cada uno de su padre y de su madre, reprensentando la pluralidad de pensamiento que debería existir en toda sociedad que se considere democrática más allá de los papeles mojados (léase Constitución española) y de los brindis al sol.

Los mercaderes han entrado en el templo del saber y la sociedad no puede estar dispuesta a consentirlo. No dejemos que nos fabriquen troquelados y en serie, al gusto del inversor educativo de turno, mantengamos nuestra libertad, luchemos por la independencia, defendamos a los institutos.

Finalizo haciendo una llamada a toda aquella persona interesada en vindicar la permanencia de los IES tal y como han existido en la llamada “democracia española”. No vaya a ser que no lo hagamos y perdamos uno de los pocos reductos que resistían, cuan aldea de Asterix, frente al poder de los imperios económicos. Los tentáculos de Roma son demasiado largos y España debe dejar de ser su feudo. Únete y defiende la pluralidad de materias, defiende la libertad de pensamiento, defiende a tu país y a sus futuros ciudadanos. Defiende el templo del saber, echa a los mercaderes.



Educar en el sentido común

10 12 2012

Con este artículo recojo el guante que me han lanzado amablemente desde el blog “Antes de las cenizas“. El objetivo del artículo es escribir un “meme” para reivindicar la permanencia de la asignatura Historia de la Filosofía en los estudios de Bachillerato del sistema educativo español en los mismos términos y con las mismas condiciones que ha tenido hasta ahora, es decir, como materia común de 2º de Bachillerato.

Antes de comenzar quisiera lamentarme por el hecho de tener que realizar esta defensa, pues estamos hablando nada más y nada menos que de la asignatura que verdaderamente refuerza los contenidos de la especialidad de Filosofía en la formación de los bachilleres. Esto es de por sí un síntoma de hasta qué punto la política de este país ha tocado fondo. Los filósofos estamos bastante hastiados de que nuestra especialidad se vea disminuída constantemente desde que los dos grandes partidos políticos han decidido prostituirla descaradamente usándola como arma arrojadiza en sus disputas dialécticas.

La filosofía es, “per se”, una disciplina libre, y libre debe seguir. No tiene dueños y nunca los ha tenido. Y parece que esa libertad es la que se ha vuelto incómoda para los dos grandes grupos parlamentarios. Porque la enseñanza del pensamiento libre genera mentes libres, y teniendo en cuenta que ya no tenemos a un chivo expiatorio como Sócrates al que podamos ajusticiar, se han propuesto directamente asfixiar a nuestra especialidad para que muera lentamente de pena y de maltrato injustificado.

Entrando ya en materia, convendría recordar una cita de Henry Ward Beecher, quien dijo que “La filosofía de un siglo es el sentido común del siguiente“. Y en efecto, así es. Todo ciudadano o ciudadana con una titulación de Bachillerato, sea de la rama de conocimiento que sea, debería haber amueblado su cabeza con el rigor que da la materia que mejor sabe amueblarla de forma globalizada e interdisciplinar, que es, como ha sido desde el siglo VI a. C., la filosofía. Y estando dicho ciudadano próximo a alcanzar la mayoría de edad legal, la mejor manera de que comprenda cómo se ha gestado la historia de las ideas y qué formas de pensamiento han sido las que han dado lugar a la sociedad en la que vive, es estudiando con cierto detalle a algunos de los grandes filósofos en orden cronológico. No se engañen, para comprender cómo hemos llegado hasta aquí no basta con estudiar batallas y casas reales desde pequeñitos en la necesaria asignatura de Historia. Es muy necesario también estudiar la Historia de las ideas, porque los cambios sociales no se producen sin más, hay mentes detrás luchando por ellos, mentes filósofas.

Es de ese modo como realmente se aprende a ver el mundo actual con otros ojos. Analizar la evolución de una idea a lo largo de la historia puede llegar a ser realmente asombroso y desde luego habilita perfectamente para resituar la filosofía que cada persona lleva consigo, colocando mejor cada idea en su sitio y aprendiendo a argumentarla. Toda época tiene su filosofía y toda persona tiene también su filosofía. Pero si esa persona no disfruta de la oportunidad de esclarecer su modo de pensamiento, entonces se convertirá en presa de cualquier embaucador o charlatán, de cualquier listillo. La filosofía del siglo XXI estudiará entonces el empobrecimiento de las mentes españolas con respecto al siglo XX, momento en el que se había decidido que democratizar el conocimiento era bueno para el conjunto de la sociedad. Ahora parece que ya no es así, que las materias que verdaderamente forjan carácter e imprimen el sello de la cultura en los estudiantes van a ser sólo accesibles para minorías selectas. Craso error, que de ir a más terminaremos pagando entre todos.

Debo matizar que digo “selectas” porque quienes nos gobiernan no suelen inscribir a sus vástagos en colegios que sigan la legislación educativa española, sino en franquicias extranjeras donde se explican todas las materias relevantes y especialmente aquellas que habilitan para ejercer la función política con visos de éxito. Es decir, que los futuros políticos y políticas que nos gobiernen estudiarán Historia de la Filosofía, no lo duden ustedes, de eso ya se ocuparán sus familias (las genéticas y las políticas). Otra cosa es lo que ocurra con los hijos del ciudadano medio. ¿Recuerdan la vieja queja de Marx acerca de que un hijo de un obrero que no estudie estaría condenado él mismo a ser un obrero? Da auténticos escalofríos pensar que podamos volver a dicha situación teniendo profesorado altamente cualificado en Filosofía a disposición de nuestros jóvenes.

¿Se convertirá la filosofía en un lujo? Si la devalúan, por supuesto. ¿Debe eso ser consentido? En absoluto. Pero no somos sólo los profesores quienes debemos pronunciarnos, son los propios alumnos, los cuales, en atención a la Declaración Universal de los Derechos Humanos (número 19 y número 27) tienen que vindicar que deben ser convenientemente informados para poder participar en la vida cultural de su país. Aún recuerdo a un alumno de ciencias que afirmaba convencido que hasta que no estudió Historia de la Filosofía no comprendió realmente las asignaturas filosóficas que había cursado anteriormente. Aseguraba que ésa era la asignatura con la que por fin le había encajado todo. Y así es, es la guinda del pastel, por eso se estudia al final. Devaluarla sería, además de un robo de derechos vergonzoso, un sinsentido. Sería como si hiciésemos una casa durante quince años y al final no le pusiéramos el tejado. Menudas goteras que nos van a caer como no espabilemos un poco.

Seamos inteligentes, usemos la filosofía, vindiquemos una educación seria para nuestros hijos.  Digamos “no” a la cicuta legislativa. Digamos “no” a la reforma educativa. Digamos “no” al empobrecimiento mental. Llevemos la filosofía a la práctica. Porque las armas con armas se enfrentan, y tenemos el arma más poderosa: la razón y la palabra. El lógos…, que no es sólo ciencia, es también filosofía. Luchemos por el “lógos”, hagamos historia.

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PARA APOYAR LA CAUSA: Red española de Filosofía

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BLOGS DE FILOSOFÍA INVITADOS A PARTICIPAR EN EL MEME

Angelus Novus

La casa de Elrond

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Malos tiempos para la filosofía

30 06 2012

 Como no podía ser menos, finalizo este curso escolar con un artículo de despedida. He de reconocer, como ya sabéis todos, que este no ha sido un curso fácil. Cada año, los profesores y profesoras vemos incrementada exponencialmente nuestra carga de trabajo (más materias, más alumnado, más cursos de formación, más actividades extraescolares, etc.), por lo que el cansancio hizo mella en mí y tuve que soltar lastre por algún tiempo.

Para colmo de males, parece que no pintan tiempos mejores. Según el ministro de Educación español, las asignaturas que yo he impartido estos años en dos idiomas son “insustanciales”, léase Citizenship (Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos de 3º de la ESO) y Ethics (Educación ético-cívica de 4º de la ESO). Los apuntes propios (en dos versiones, la castellana y la inglesa) a los que dediqué prácticamente todos los fines de semana del pasado curso escolar se irán a la papelera por Real Decreto.

Pero antes de que se obligue a la Lechuza de Minerva a abandonar la ESO y se destierre a las materias filosóficas de la Secundaria, reservándolas únicamente para los “listos” que aprueben una reválida y hagan el Bachillerato, yo he de deciros que nunca olvidaré las clases de Ética (materia que existe desde hace al menos una década con gobiernos de todo color en 4º de la ESO). Es la primera asignatura filosófica de mis estudiantes, y en muchas ocasiones la última.

No tendría por qué ser así, pues muchos de los profesores que me conocen y que leen este blog saben de sobra que se puede hacer filosofía con niños prácticamente desde la educación infantil. Aunque no siempre encuentro tiempo para acudir a las reuniones periódicas del Centro de Filosofía para Niños de Asturias, me siento parte de él, y su línea pedagógica es la que inspira mis clases. Los resultados finales no parecen tan malos, a tenor de las notas que mis alumnos y alumnas de 2º de Bachillerato obtuvieron en la PAU.

En consecuencia, escribo este artículo desde el cansancio y desde el hastío. Ya son demasiados años peleando por enseñar filosofía en esta Comunidad Autónoma y bajo estos vaivenes legislativos. No pienso tolerar que el ministro de Educación me insulte por muy ministro que sea. No pienso consentir que mi trabajo se desprestigie y se tilde de “insulstancial” sólo para que él satisfaga las ansias de su electorado.

Al final, no solamente sufrimos los profesores, sufren también los alumnos, pues a muchos de ellos la clase de Ética les resultaba refrescante, entretenida y les ayudaba a madurar. Guardaré con mimo los trabajos que habéis hecho este curso. Os los pedí porque me temía que podían ser los últimos. No sé si este es el último artículo del blog, pues me estoy replanteando muchas cosas.

A quienes habéis venido a verme, a quienes os he visto pero no hemos hablado, y a quienes no os he visto más, un abrazo y un saludo filosófico.