Género épico: cantares de gesta y romancero viejo

 Lee con atención este texto y responde a las preguntas que se formulan sobre él.

La épica es un género literario en el cual el autor presenta de forma objetiva hechos legendarios o ficticios desarrollados en un tiempo y espacio determinados. El autor usa como forma de expresión habitual la narración, aunque pueden darse también la descripción y el diálogo. En algunos casos, la épica no es escrita, sino más bien contada oralmente por los rapsodas.

Características generales

1. Tratan sobre hechos, acontecimientos o peripecias más o menos verdaderos o falsos.
2. La mayoría de los verbos que contienen estas obras literarias están en pasado.
3. El narrador puede aparecer en la obra o no, pero no está siempre presente, como en el género lírico, o tampoco desaparece por completo, como ocurre en el género dramático.
4. La forma que se utiliza preferentemente en la obra literaria épica o narrativa es la prosa o el verso largo (hexámetro, verso alejandrino…)
5. Posee las siguientes variantes o subgéneros: epopeya, cantar de gesta, poema épico culto, romance, cuento tradicional, mito, leyenda, relato, novela.


Ni la épica medieval francesa ni la alemana perduran de forma oral ni poseen la vitalidad de la épica medieval española; fragmentos de los cantares de gesta españoles se recitan todavía en pueblos de España y América Latina, transmitidos de padres a hijos de forma oral: es el llamado Romancero viejo, y la temática medieval de los cantares de gesta continuó siendo motivo de inspiración para nuestro teatro clásico en el Siglo de Oro.Los cantares de gesta más importantes de Castilla fueron:1. el Cantar de Mío Cid, donde se narra el triunfo de la verdadera nobleza, fundada en el esfuerzo, el mérito y el optimismo, frente a la nobleza de sangre que representan los infantes de Carrión;
2. el Cantar de los siete infantes de Lara, donde se narra una justa venganza largamente postergada; y el
3. Cantar de Bernardo del Carpio, que narra la trágica historia de un bastardo de origen noble por liberar a su padre, el Conde de Saldaña, encarcelado por haberle engendrado en una princesa real; en sus esfuerzos por rehabilitar la honra familiar, es injustamente tratado por su rey Alfonso el Casto.Menor importancia tuvieron el Mainete, el Cantar del Cerco de Zamora y otros. Sin embargo, sólo se ha conservado de forma escrita el Cantar de Mío Cid, el Cantar de Rodrigo y unos cuantos versos del Cantar de Roncesvalles. Los filólogos han reconstruido otros pasajes de la pérdida épica castellana a partir de fragmentos mal prosificados en las crónicas, donde sirvieron como fuente de información.

Las características de los cantares de gesta españoles son:

* Versos irregulares, mayoritariamente entre 14 y 16 sílabas, divididos en dos hemistiquios y con rima asonante, frente a los versos regulares y la rima consonante de los cantares de gesta franceses.
* Predominio del realismo y la historicidad frente al carácter más legendario y menos histórico de los cantares de gesta franceses.
* Utilización de expresiones que reclaman la atención del público.
* Verbos muy abundantes, pues predomina la acción.
* Supresión de fórmulas que introducen el diálogo directo con el fin de agilizar la narración, quizá porque algunos pasajes de los cantares de gesta españoles eran semirrepresentados (de ahí también su mayor realismo).
* Uso de descripciones breves, llenas de plasticidad.
* Utilización de apelativos épicos para caracterizar a los personajes y dar tiempo a la memoria del recitador.
* Uso de la e paragógica

Las últimas formas del cantar de gesta español se dan en el siglo XIV, perdiendo el realismo y la contención de los cantares antiguos, inclinándose por una mayor fabulación. De esta época es las Mocedades de Rodrigo.

Romancero viejo

Romancero viejo es el conjunto de romances anómimos medievales, cuyo máximo esplendor acontece en el siglo XV, para diferenciarlo del Romancero nuevo, que componen los poetas de los siglos XVI y XVII, como Lope de Vega, Cervantes o Góngora.

Está compuesto por centenares de romances, que eran cantados por los juglares y el pueblo a mediados del siglo XIV y a lo largo del siglo XV, sustituyendo a los extensos cantares de gesta que se desarrollaron las dos centurias anteriores.

Orígenes

Según la hipótesis de Ramón Menéndez Pidal, los romances surgen de la fragmentación de los grandes poemas épicos, tales como “El poema de mío Cid,” “Los siete Infantes de Lara,” y “El cerco de Zamora.’ En este proceso, los cantares de gesta, cantados por los juglares, circulaban no sólo en las cortes aristocráticas sino también en las plazas plebeyas. Les gustaban a las masas, que a su vez repetían entre sí los sucesos más memorables, que se transmitían según su interés episódico. De esta manera los épicos se sometieron a cierta descomposición. Al mismo tiempo, había juglares cuyo propósito y alcance eran más humildes, y quienes se dedicaban a cantar en público y por separado sólo los pasajes épicos que encerraban una acción o suceso completo. El proceso creativo que produjo esta separación lo describe Menéndez Pidal así: “unos cuantos versos felices más o menos fielmente recordados y repetidos por los oyentes de las gestas, al rodar en la memoria, en la fantasía y en la recitación de muchos individuos y generaciones, aflojaban su trabazón interna, propia de un relato circunstanciado y ligado a un conjunto …” A medida que estos pasajes se popularizaban los versos extráneos fueron abandonados, hasta que las gestas se redujeron a fragmentos independientes, con su propio tema y unidad de estructura, luego pasando por varias refundiciones. Llamaron los románticos del siglo 19 a su autor “el pueblo poeta,” nombre modificado por Menéndez Pidal, quien lo designó “autor-legión,” o sea la línea de cantores y oyentes anónimos a través de los siglos 11, 12, y 13.

Otros investigadores han rechazado esta hipótesis, tales como R. Foulché-Delbosc H. R. Lang, y Pío Rajna. Lang avanzó la teoría de la cantilena, cuya narrativa menos extensiva se fragmentó. Rajna sostuvo la prioridad de los romances, rechazando la idea de que la gesta se descompuso en canciones breves. S. G. Morley demostró que la hipótesis es válida para sólo 5 de los 35 romances del Cid, y para 8 de los 45 romances históricos, y que sólo 8 de los 80 romances examinados tienen una relación íntima con los cantares restaurados encontrados en las crónicas. Un ejemplo que apoya la tesis de Menéndez Pidal es el romance “Pártese el moro Alicante,” que consiste de versos muy similares a los que se encuentran en la “Crónica” de 1344. Para demonstrar su tesis, el gran investigador reconstruyó una parte del épico a base de esta crónica y de la refundición de la “Tercera crónica general.”

En cuanto al estilo del romance, se destaca el análisis de R. H. Webber sobre la dicción formulística. Ya que los romances se transmitían por una tradición oral, dependían de recursos mnemónicos que son las fórmulas de expresión características del género. Así, las repeticiones (”Rey don Sancho, rey don Sancho”; “Fonte-frida, fonte-frida”), el epiteto (”flor de la caballería”), y la exclamación (”Ay Dios, qué buen caballero”) son muletas en que se apoya la memoria del juglar. Entre otros recursos formularios, hay la introducción al diálogo (”bien oreis lo que dirá”), la introducción a la acción (”Ya se parte. Ya se sale”), y el paralelismo (”Todos visten un vestido. Todos visten un calzar”).

Actividades:

  1. Cantares de gesta más importantes de Castilla.
  2. Resume en 20 palabras las características del género épico.
  3. Resume en cuatro líneas las características de los cantares de gesta.
  4. ¿En qué se diferencian las teorías sobre los orígenes del Romancero viejo?
  5. Recursos estilísticos del romance.

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