Gorka

2 12 2008

Un niño llamado Gorka vivía en un país muy, muy lejano. 

Un día llamaron sus tíos para que su familia y él fuesen a París a pasar la navidad.

Al día siguiente por la mañana todos los habitantes dormían tranquilos mientras que Gorka y su familia preparaban las maletas para marcharse a París.

Cuando llegaron a París todo estaba cubierto de nieve, la gente compraba regalos, árboles, etc. Los tíos se preguntaban cuándo llegarían y TRES, DOS, UNO han llegado, Gorka les dio besos a sus tíos y por la noche ponían los regalos debajo del árbol de navidad para que Gorka se sintiera feliz y contento.

A las nueve y media Gorka abrió los regalos. Uno de los regalos traía “para Gorka” y era un *bombón* cuando lo probó dijo que era el mejor bombón de su vida.

Víctor, 6ºB



El saco de Aitor

1 12 2008

 Érase una vez un esquimal que vivía en un iglú. El niño tenía el pelo castaño de estar tanto rato a la sombra. En Alaska no hacía mucho sol. El niño cogió un palo y dibujó en la nieve una cara triste. La gente que pasaba por allí decía: qué tristeza tiene esta cara.
El niño decía siempre:
-Ojalá que me pudiera ir de aquí e ir a otro sitio donde haga calor.
Y el niño al final se fue a Italia. El niño veía a gente muy rara: a gente que le faltaba algún dedo, a gente que parecía de goma … Por la calle había muchos camiones, un camión era gigante. El niño se fue a buscar el pan al supermercado. En el supermercado fue a una tienda donde vio una camisa preciosa, se la quería comprar, sólo que no le llegaba el dinero. Se fue a su casa y se encontró con  un fontanero. El niño estaba tan alegre que se fue hacia la ventana y se sentó en una silla a contemplar el paisaje.

Aitor 6º B



Bombón Papanoel

1 12 2008

Érase una vez un bombón que estaba muy feliz porque había llegado la Navidad.
-Mamá toma la carta -dijo Bombito.
-No habrás pedido muchas cosas, ¿no?
Bombito le contestó que no se preocupara y se fue muy contento y nervioso a la cama poruqe al día siguiente llegaba Papanoel. Su madre le dio un beso de buenas noches.
Al día siguiente, Bombito fue hasta el árbol y vio muchos muchos regalos. Los abrió tan rápido que la madre quedó alucinando. Bombito estaba tan feliz que su madre lloró al verlo así.

Aitor 6ºB



El niño glotón

1 12 2008

Érase una vez un niño llamado José que era muy glotón.

Sus padres tenían una bombonería y él, cada vez que podía, cogía chocolate o bombones. Su madre lo reñía porque sabía que le podían hacer daño.

Un día soñó que estaba rodeado de grandes montones de chocolate y que comía sin parar. Entonces, un nio pasópor allí y le pidió un poco, pero José no se lo quiso dar.

José, después de tanto comer, se puso muy muy enfermo y, estando en el hospital, se le apareció aquel niño que le preguntó:

-¿Me conoces?

-Sí -contestó José-, eres el niño que me pidió chocolate. Por favor, ayúdame, me muero.

El niño era un hada y lo ayudó.

Desde entonces, José fue un niño que siempre daba a los demás.

Santi, 6º B



Un artista en el colegio

30 11 2008

Desde hace unos días, Víctor, de 6º B, expone algunas de sus obras en la Casa de la Juventud de Posada de Llanera. Muchos de su compañeros ya han disfrutado de la exposición y quieren dejar constancia de sus comentarios en nuestro blog. 

Esta película necesita Flash Player 7



El abeto de Navidad

30 11 2008

Pablo, de 4º B, y Laura, de 4º A, quieren reservar esta historia.



El zorro Zoquete

30 11 2008



La rana saltarina

30 11 2008

Andrea, de 4º A, se reserva este título.



Un ratón educado no se tira ratopedos

30 11 2008

TÍTULO: Un ratón educado no se tira ratopedos

 

AUTOR:  Geronimo Stilton

 ¡Qué papelón de rata de cloaca hace mi primo Trampita en la fiesta de la condesa Snobísima! Se hurga la nariz, se limpia el oído con el meñique…¡y todo el mundo se ríe de él! ¡Pero convertirse en el perfecto ratón educado es fácil: ¡basta consultar el manual de los buenos modales!

 

Me gustaría recomendar este libro que hay en la biblioteca del cole. Es muy guay .

******************Chao Andrés, 3º *****************



El pequeño bombón

28 11 2008

Era un bombón llamado Sergio que vivía en Posada de Llanera en una bombonería de por allí.

Sergio tenía ganas de que alguien amable le comprase para poder vivir en un lugar digno, pero casi nadie se pasaba por la tienda para comprar bombones. Igual pasaban cada dos mes o si había alguna ocasión especial.

Una vez, un amable señor se pasó y lo eligió a él. Qué ganas tenía de salir de allí pero él no sabía dónde se metía.

De repente el señor se metió el bombón en la boca. ¡Pobre bombón! Tenía miedo y ganas de irse con su mamá. Entonces se despertó. Había sido un sueño.

-¡Menos mal! -se dijo- y nunca más quiso irse de aquella bombonería que, por cierto, poco tiempo después tuvo mucho éxito.

 

_$carla$_



Francisco y sus amigos

27 11 2008

Érase una vez un niño que se llamaba Francisco. Una mañana se levantó de su cama y miró desde la ventana un sol espléndido que le sonreía desde el cielo y un roble de color verde junto a un castaño precioso. Quería salir a jugar a la calle y, por eso, le preguntó a su madre:
-Mamá, ¿puedo salir a la calle a jugar con mis amigos?
-Vale, ponte una chaqueta o un polo que a ti te guste y sal a jugar si quieres.
-Muy bien, mamá, me voy, adiós.
-Adiós, hijo.
Bajó a la calle con sus amigos y…
-Hola chicos, ¿qué tal estáis?
-Muy bien- respondieron los chicos.
Él tenía escondida detrás del castaño bonito una silla de madera, un cohete de plástico y un camión de metal. El suelo estaba mojado y tenía los pies empapados porque el día anterior había llovido mogollón.
Cuando llegó a su casa se dirigió rápidamente al baño para que la madre no lo viera. Se quitó corriendo la camisa. Fue a su habitación y se cambió. La madre lo llamó para ir a comer.
La madre le dijo:
-Venga, hijo, a comer.
-¿Que hay para comer?
- ¿Cuál es tu comida preferida? -preguntó la madre
-La mía, la carne-dijo Fran.
-¿Trajiste pan?-dijo Fran.
-Sí-dijo la madre.
Hijo, cuando acabes de comer ponte a hacer los deberes. Él enfadado le contestó:
-Vale mamá.
(Una hora después…)
-Mamá, tráeme el estuche y si haces el favor revísamelo a ver si está todo: el rotulador permanente, la goma los colores, el lápiz…
-¡Hijoooo!,tenemos una avería, tú llama al fontanero y yo intentaré arreglar algo, lo más sencillo, vamos.
(El fontanero a los cinco minutos ya estaba allí yyyyy…)
-Bueno señora, qué ha pasado-dijo el fontanero.
-No lo sé, yo cuando llegué al salón estaban cayendo gotas a mi estantería-ella sentía una tristeza por dentro pero no es que estuviese tan preocupada. Francisco se quedó alucinado porque el fontanero llevaba una caja de herramientas grandísima, tenía un martillo, destornilladores…Cuando llegó la noche el fontanero ya se había ido y ya estaba arreglada la avería y todo.
-Mamá, voy a jugar un poco y luego ya me acuesto, ¿vale?
-Vale hijo.
El niño se quedó jugando unos quince minutos con un enorme rascacielos y un pequeño iglú de plástico.
-Venga hijo ya es hora de ir para la cama.
-Buenas noches, mamá. Y el niño se quedó dormido observando la preciosa luna que le sonreía.



Francisco y sus bombones

25 11 2008

Érase una vez un niño llamado Francisco  a quien le gustaban mucho los bombones. Y tenía mucha suerte porque tenía un quiosco al lado de su casa.
Siempre había un niño que se metía con él, porque comía bombones.
Francisco pasaba de él porque para qué pelear con él si total no le valía para nada.
Él le decía:
-Eh tú, ¿qué haces aquí con nosotros acoplado?
-Yo no me he acoplado, sólo estoy a unos varios centímetros de vosotros, y además yo no os hecho nada,  sois vosotros los que me atacáis a mí.
-Sí ya, tú lo que dices son muchas mentiras -le contestó el niño. 
-Yo no miento, sólo digo la verdad.
Francisco se sentía muy triste porque no les había hecho nada.
- ¿Sabéis lo que os digo? -dijo Francisco-, que me voy a ir a comprar un bombón para merendar y algo más.
-Por mí como si te compras 10 bombones -le respondió el niño.
Él pasó de ellos y siguió por su lado. Cuando llegó a casa se lo contó a la mamá y la madre le dijo:
-Sabes, hijo mío, eso también me pasaba a mí cuando era pequeña y, ¿sabes lo que hacía?, cuando me querían vacilar yo pasaba de ellos, como si no estuviese su lado y hasta que cuando pasaban por mi lado no me saludaban porque sabían que iba a pasar de ellos.

 Kiko, 6º B



El saco de Marina

25 11 2008

La confusión de las gemelas

Éranse una vez dos gemelas que se llamaban Irene y Rosa. Sólo se diferenciaban en que Rosa tenía una mancha de nacimiento en el brazo e Irene la tenía en la pierna.

Tenían un caballo al que lo llamaban Felicidad. Todas las mañanas antes de coger el tren para ir al colegio, Irene era la encargada de llevarle un cuenco con zanahoria y azúcar.
Un día por la mañana las gemelas se habían levantado un poco tarde, pero lo que a Irene le preocupaba no era llegar tarde al colegio si no ponerle la comida a Felicidad antes de que la reclamara.
Irene y Rosa se fueron a desayunar. Como de costumbre, desayunaron un cola cao con galletas untadas en mantequilla y un zumo de melocotón y uva.
Irene preparó la comida de Felicidad y fue a llevársela. Como ya le había pasado otras veces, la puerta de la cuadra no le abría. ¡Estaba atascada! Entonces para solucionarlo, Irene se fue al armario de las herramientas y cogió un martillo. Poco después, vino Rosa, e Irene le contó lo que le pasaba. Rosa le intentó ayudar, pero ninguna pudo abrir la puerta. Entonces las gemelas no tuvieron más remedio que esperar a que llegara su padre y les echara una mano. Las gemelas, fueron a casa, cogieron sus mochilas y emprendieron camino hacia el tren.
-Lo peor que nos podía pasar ahora sería que perdiéramos el tren, -dijo Rosa.
Cuando llegaron a la estación sacaron el billete y esperaron tranquilamente a que llegase el tren.
Irene sacó un lápiz y un papel y se puso a escribir.
- ¿Qué estas escribiendo? -le preguntó Rosa.
- Un cuento, no sé muy bien cómo se va a titular pero creo que “lluvia en mi casa”, -contestó ella.
En un instante llegó el tren y oyeron una música que anunciaba que por una avería en una de las vías el tren saldría retrasado. Al fin el tren arrancó, cuando pasaron por delante de una iglesia, vieron cómo les tiraban arroz a unos novios. En la siguiente parada se subió una señora que llevaba un florero con rosas y en la otra mano llevaba un regalo envuelto en papel de estrellas.
Por fin llegaron al colegio, se extrañaron de que no hubiera nadie y Rosa se dio cuenta que era sábado. Entonces Irene le dijo a Rosa que ya sabía cómo se iba a titular el cuento: la confusión de las gemelas divertidas.

Marina 6ºB



Los problemas de BOMBÓN

25 11 2008

Los niños habían dejado a BOMBÓN en un banco del parque para ir a jugar.

BOMBÓN estaba sufriendo, el calor era insoportable, pero los niños no se daban cuenta de que BOMBÓN se derretía poco a poco irremediablemente.

BOMBÓN necesitaba refrigerarse o perdería su fuerza y se convertiría en un lago de chocolate.

Por fin, los niños regresaron y al darse cuenta de lo que le estaba pasando a BOMBÓN corrieron con él a la nevera.

-¡Qué alivio!-inspiró BOMBÓN.

Los niños habían llegado a tiempo.

EVA



Bombón

25 11 2008

En un pueblo muy muy lejano, vivía una niña de 11 años, llamada Yael.

Un día, cuando iba a comprar pan, se encontró en una maceta rota a un pájaro que parecía muerto. Yael lo cogió y se lo llevó a casa, porque al cogerlo notó que le latía el corazón.

Lo llamó Bombón, porque era marrón y amarillo.

Al cabo de unos días, Bombón, ya estaba recuperado y empezó a cantar.

Yael vio que cantaba muy bien, así que decidió llevarlo a un concurso. Quedó en tercer lugar pero para Yael fue el campeón ya que Bombón era su mejor amigo.

 

Eder, 6º B