Aún más arriba

Publicado en SON GENTE: FLORA Y FAUNA — 31 Marzo 2011 @ 18:33

Pero debes saber que puedes llegar más alto que el altillo del taller. Ya sabes, las secuoyas.  Esto es ligar temas. El árbol vivo más alto del mundo es una secuoya roja (Sequoia sempervirens), de nombre Hyperion (en mitología griega, el que mira desde arriba, Titán, el dios de la luz, hijo de Urano y Gea) Su altura es de 115,55 m.  Para que te hagas una idea la torre de la Universidad Laboral de Gijón tiene una altura de 117 m. Hyperion fue descubierto en agosto del 2006 en una remota área del Redwood National Park, en California, por los naturalistas Chris Atkins y Michael Taylor. Su medición trepando a la cima fue filmada por National Geographic.

Anteriormente se habían descubierto otros gigantes: Helios de 114 m, Icarus de 113,14 m y Daedalus de 110,76 m. Se cree que hasta unos años atrás eran más frecuentes los ejemplares que alcanzaban esa altura o incluso superaban los 120 m, pero que sucumbirían a la presión de las empresas madereras a finales del siglo XIX. En los años 70 ya solo quedaba un 15% de los bosques de secuoyas y solo el 4% se mantiene hoy en día.

Hyperion es todavía bastante vigoroso y joven, sólo tine 600 años, que en su escala de secuoya equivaldría a 20 años humanos.

Sólo 23 años tenía una chica llamada Julia Lorraine Hill y apodada Butterfly en diciembre de 1997. Ella se ofreció de voluntaria dentro del grupo ecologista Earth First para escalar un árbol y colocar una gigantesca pancarta que decía: “Salvemos al bosque” y permanecer varios días subida a sus ramas. La deforestación en la zona estaba ocasionando deslizamientos de tierra que afectaban a las localidades cercanas. Pero esos pocos días se convirtieron en una estancia de dos años en la copa de la secuoya a la que bautizó como “Luna”, en un desesperado pulso a la empresa maderera Pacific Lumber/Maxxam que talaba las secuoyas. Convertida en una heroína, Julia logró que se llegara a un acuerdo con la Pacific Lumber para preservar a “Luna” y a todos los árboles en un radio de 60 metros, creando una franja de protección. Más tarde escribiría, “El legado de Luna: la historia de un árbol, una mujer y la lucha por salvar las secuoyas” (RBA) donde describe los 738 días ininterrumpidos de relación con el árbol y de su acción de resistencia.

http://www.juliabutterfly.com

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