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. Thomas Hobbes: Del Estado de Naturaleza a la Sociedad Autoritaria

Publicado por patricialplu0a el 20 Abril 2009

“Gran monstruo fagocitador de individualidades, el Estado ha sido creado contractualmente para proteger al hombre de los demás hombres”

  • BIOGRAFÍA:

 Thomas Hobbes nació en Malmesbury, Inglaterra, en 1588. Realizó sus estudios en la Universidad de Oxford, dónde conoció la filosofía escolástica y la lógica. Murió en 1679 en Hardwick Hall, habiendo escrito antes una autobiografía y publicado, a los 86 años de edad, la traducción al inglés de La Ilíada y La Odisea.

  • OBRAS:

Traducción de Tucídides, obra que critica el sistema democrático y sus peligros desde una perspectiva conservadora.

El manuscrito Elementos del derecho, que defendía la soberanía absoluta frente al parlamentarismo.

Elementos de Filosofía, trilogía compuesta por De cive, De corpore y De homine.

Leviatán, la más conocida, en la que expone sus argumentos en favor de un gobierno monárquico de poder absoluto.

  • DEL ESTADO DE NATURALEZA A LA SOCIEDAD AUTORITARIA:

El ESTADO DE NATURALEZA: “EL HOMBRE ES UN LOBO PARA EL HOMBRE”       

En el estado hipotético de naturaleza el hombre vive una guerra de todos contra todos (”bellum omnia omnes”), que no sólo consiste en la batalla, sino también en una tendencia a ella. Debido a esto, el individuo depende de su propia fuerza e ingenio para su seguridad.

En estas condiciones no se dan unas circunstancias propicias para la industria, por tanto no puede haber cultivo de la tierra, ni navegación, ni construcción de edificios, ni artes, ni letras, ni sociedad y, lo que es peor, existe el temor continuo al peligro y a la muerte violenta, por lo que la vida del hombre es solitaria, pobre, embrutecedora, sucia y corta.

En el estado natural no hay espacio para las nociones de bien y mal, justicia e injusticia; la fuerza y el fraude son las dos virtudes cardinales en la guerra, además no existen las distinciones de tuyo y mío, es decir, de propiedad, sino que cada hombre coge lo que puede y es suyo mientras pueda guardarlo.

Son las pasiones del hombre las que le llevan al estado de guerra pero, al mismo tiempo, el miedo a la muerte, el deseo de obtener las cosas necesarias para obtener una vida “cómoda” y la esperanza de obtener estas cosas por medio de la industria, son pasiones que inclinan al hombre a buscar la paz.

EL CONTRATO SOCIAL:

“Los convenios, sin la espada, no son más que palabras, y no tienen ninguna capacidad para proteger al hombre”. Es, por esto, necesario que exista un poder público o gobierno respaldado por la fuerza y capaz de castigar. Esto significa que una pluralidad de individuos deberán transferir todos sus poderes y fuerza a un solo hombre o a una asamblea de hombres que puedan reducir todas sus voluntades a una sola voluntad.

La transferencia de derechos tiene lugar por acuerdo de cada hombre con cada hombre, todos renuncian a gobernarse a sí mismos en favor de algún hombre o asamblea de hombres, a condición de que los demás hagan lo mismo.

Una vez hecho esto, la multitud, unida en una persona, se llama sociedad, y esta es la forma en que surge el Leviatán o Dios mortal al que debemos, bajo el Dios inmortal, nuestra paz y defensa.

LA SOCIEDAD AUTORITARIA. DERECHOS DEL SOBERANO:

  1. Una vez pactado el soberano, la multitud no puede renunciar a él.
  2. Ninguno de los súbditos puede ser liberado de su sumisión.
  3. Como el soberano es elegido por la mayoría, quien disiente ha de consentir con el resto, o bien exponerse a ser eliminado por el resto.
  4. Nada de lo que haga el soberano puede ser tachado de injusticia.
  5. Ningún soberano puede ser muerto o castigado por sus súbditos.
  6. Es inherente a la soberanía ser juez acerca de qué opiniones o doctrinas son adversas y cuáles conducen a la paz, para prevenir la discordia y la guerra civil.
  7. Es inherente a la soberanía prescribir las normas de propiedad y de lo legítimo e ilegítimo en las acciones de los súbditos.
  8. El soberano posee pleno derecho de judicatura, es decir, de oír y decidir todas las controversias que puedan surgir respecto a la ley.
  9. El soberano tiene el derecho de hacer querra y paz con otras naciones y estados.
  10. El soberano puede elegir todos los consejeros, ministros, magistrados y funcionarios.
  11. El soberano puede recompensar, con riquezas u honores, o castigar a cualquier súbdito.

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