El post “¿Está cambiando Internet la capacidad de nuestros alumnos para leer y pensar?”, tema de debate en el IES Pinar de la Rubia

15 09 2009

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Navegando por Internet me encontré con la sorpresa (agradable, desde luego) de que el post “¿Está cambiando Internet la capacidad de nuestros alumnos para leer y pensar?” (publicado en este blog el 14 de octubre de 2008) fue elegido como tema a partir del cual debatir en la Plataforma Educativa del IES Pinar de la Rubia (Valadolid).

El debate, que se inició el 4 de marzo y se desarrolló a lo largo de varios días, fue interesante e intenso por la cantidad de personas (creo que mayoritariamente alumnos) que participaron en él y por la profundidad y calidad de los comentarios y las reflexiones que inspiró. 

Bajo el epígrafe “Compartiendo reflexiones y opiniones” se plantean a los alumnos varias cuestiones, invitándoles a reflexionar sobre ellas y, por lo que se deduce  de los comentarios de los participantes en el debate, proponiéndoles mi post como texto motivador. Las cuestiones planteadas se estructuran en tres apartados, de los cuales sólo el primero podría ponerse en conexión (y esto con bastantes matizaciones y ciertas reservas) con el artículo “¿Está cambiando Internet la capacidad de nuestros alumnos para leer y pensar?”.

Las cuestiones de ese primer apartado se formulan como sigue: Algunos adultos opinan que los jóvenes de hoy en día, entre otras muchas cosas, son muy superficiales, irrespetuosos, carentes de imaginación, poco comprometidos y no tienen capacidad de reflexión, argumentación y opinión. ¿Tú qué opinas?”. El contenido de los otros dos apartados no tienen nada que ver con mi post.

Quizás conviene recordar que una parte del contenido de mi artículo no es de cosecha propia, sino que, valiéndome de un artículo del diario El País, remito a opiniones de expertos que, evidentemente, utilizo para exponer mi opinión, pero fundamentalmente para plantear la interrogante presente en la cabecera del post, para mover a reflexión, objetivo éste al que dio satisfacción el debate que motiva estas líneas.

También conviene tener presente que las reflexiones de los expertos se refieren, no a adolescentes, sino a adultos. Así, por ejemplo, se menciona al ensayista estadounidense Nicholas G. Carr de quien se citan estas palabras suyas <La lectura profunda que solía suceder de forma natural se ha convertido en un esfuerzo>, cuestión ésta que atribuye a Internet. Y se citan otros casos. Es decir, no es ésta una cuestión aplicable sólo a los adolescentes, otra cosa es que yo, desde mi condición de docente, haya invitado a reflexionar sobre nuestros alumnos.

Otra cuestión importante es que cuando en el post se dice de Internet “Los hay que opinan que puede disminuir la capacidad de leer y pensar en profundidad”, se está hablando de profundidad en cuanto que capacidad intelectual, no de la profundidad como componente vital de la personalidad de las personas, como actitud ante la vida. Es un problema al que los profesores nos enfrentamos a diario, es frecuente que ante un texto que expone un hecho con sus causas y consecuencias los alumnos no son capaces de distinguir unas y otras ¿y esto por qué? pues simplemente porque no hacen una lectura profunda del texto, lo leen superficialmente.

El ser superficiales, en el sentido que muchos lo interpretaron (actitud ante la vida, cuestión ésta que mi post no cuestiona), es quizás la idea más rechazada entre los debatientes de la Plataforma Educativa del IES Pinar de la Rubia, estos chicos rechazan ser “no profundos”, ser superficiales. Indudablemente, sus respuestas ante el debate propuesto avalan tal rechazo.

Son varios los que dicen coincidir “en parte” con mis opiniones sobre el uso de Internet, para pasar a continuación a defender las bondades de la Red de redes, especialmente su condición de suministradora de conocimientos. Por supuesto, totalmente de acuerdo: ¿quién puede cuestionar la validez de Internet como magnífica herramienta que bien utilizada es de gran utilidad para todos, y especialmente para nuestros alumnos?. 

Y para terminar traigo aquí la opinión de dos de los intervinientes (podría poner más ejemplos) en el debate que nos ocupa.

Antonio Kandolf Campo dice: Respecto al tema de la superficialidad de los jovenes, etc… creo que hay de todo como en todas partes, puede ser que hoy en día la gente sí sea más superficial o irrespetuosa, pero no sólo los jovenes, tambíen los adultos”.

Y Saray Benito Navarro: ”Esa es la opinión que tiene la mayoria de la gente, pero entre los jóvenes como entre los adultos hay todo tipo de personas. Los hay respetuosos, con imaginación para el futuro,  muy comprometidos con los demás, como tambien los hay faltos de respeto, sin vocaciones y sin compromiso con nada. Yo no creo que los jóvenes de la sociedad sean asi, creo que como en todas partes, hay todo tipo de personas. Los jovenes superficiales, irrespetuosos…están influenciados por la televisión y los programas de violencia y en otros casos por la educacion que reciben en sus casas”.

Estoy absolutamente de acuerdo con estas opiniones que se salen del marco de mi post, pero que son tan apropiadas para el momento actual, condicionado por los recientes sucesos vandálicos ocurridos en las fiestas de Pozuelo de Alarcón. Ya quisieran muchos adultos manifestar opiniones tan atinadas y tener las ideas tan claras. 

Y para terminar, felicitar al IES Pinar de la Rubia por motivar a los alumnos e incitarles a reflexionar (quizás se simultanearon demasiadas cuestiones, algunas de las cuales son de tal importancia que merecerían ser protagonistas individuales de debate).



Cumplimos un año

8 09 2009

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“La calumnia de Apeles” de Sandro Botticelli (1)

Hoy se cumple un año de la existencia de este blog ¿Balance? Pues, qué decir… Que me proporcionó buenos momentos; que no resultó ser una mala experiencia; que no puedo decir si se cumplieron o no mis expectativas porque no las tenía claramente predeterminadas, porque cuando me metí en esta tarea lo hice por un “a ver qué pasa”; que -así lo creo yo- las páginas y algunos posts son bastante dignos; que esto de alimentar un blog requiere mucha dedicación (al menos eso me pasa a mí), lo que motivó que dejara por el camino algunas cosas interesantes, pero que requerían más tiempo del que yo disponía o ya había pasado el momento de publicarlas, y esto me fastidia. Bueno, la conclusión es que me lo paso bien, que me proporciona algunas satisfacciones y que mi intención es continuar.

Pero el objetivo fundamental de este post no es tanto cavilar sobre su existencia o plantearme su continuidad como referirme a las palabras de Derek Walcot -La profesión de profesor es “un privilegio por poder orientar las mentes de los jóvenes”- que abren mi blog y en cierto modo le sirven de lema.

A mediados del mes de mayo los medios de comunicación se hicieron eco de la siguiente noticia: El poeta antillano Derek Walcot, premio Nobel de Literatura en 1992, renunciaba a ocupar la cátedra de poesía de la Universidad de Oxford (una de las cátedras más prestigiosas del mundo, cuya existencia se remonta a 1708 y que hasta ahora estuvo siempre ocupada por un europeo blanco) después de que los 200 académicos que debían participar en la elección, el 16 de mayo, recibieran un documento anónimo con extractos del libro “El profesor lascivo”, escrito en 1990, en el que, entre otros casos de acoso, una ex alumna de Harward acusaba a Walcot de haberla acosado sexualmente en 1982 y de haberla suspendido ante su negativa. “Nunca ofrecí mi versión de algo que  ocurrió hace veinte años y ésa seguirá siendo mi política” fue el comentario de Walcot, quien describió el documento como un “intento bajo y degradante de asesinar su carácter”.  

La noticia se completaba con la elección de la poeta, periodista y escritora Ruth Padel, aspirante también a ocupar la cátedra de Oxford y quien, a su prestigio literario, añadía su condición de ser tataranieta de Darwin.

Mi primera reacción ante la noticia fue de auténtica consternación, mi sensibilidad ante hechos de este tipo me empujaba a eliminar de mi blog la referencia al poeta antillano, me dolía especialmente que se viniera abajo el excelente recuerdo que me había quedado de su conocimiento en Noreña. Decidí tomarme un tiempo antes de tomar una decisión.

No necesité esperar mucho. A finales del mismo mes de mayo, el hecho vuelve a ser noticia, pero entonces se habla de difamación y de complot urdido por la propia Ruth Padel, quien había informado a dos periodistas de la existencia del libro. Esto trasciende y Padel (que dijo haber obrado de buena fe, aunque negó ser la autora del envío del documento a los académicos), la primera mujer que ocupaba la cátedra de poesía de Oxford, acabó dimitiendo también el 26 de mayo. A últimos de agosto la cátedra continuaba vacante.

Las palabras de Derek Walcot seguirán introduciendo mi blog.

(1) El nombre por el que conocemos esta pequeña tabla viene determinado por una acusación por envidia del pintor griego Antifilos a su colega Apeles. Se le acusaba de provocar una revuelta contra el rey egipcio Ptolomeo IV por lo que fue encarcelado, obteniendo la libertad cuando un auténtico líder de la rebelión manifestó la inocencia del pintor. El rey rehabilitó a Apeles y le concedió a Antifilos como esclavo, realizando el artista una obra en referencia a su caso. La historia se conoce gracias al poeta Luciano, realizando Botticelli una nueva versión del asunto / arteHistoria.
  


Sensaciones de una visita al Bierzo: piedra y madera, agua y vegetación, historia y arte.

2 09 2009

Tras el circuito de seis días por el patrimonio industrial de Valonia y la estancia de quince en Estrasburgo, la visita al Bierzo puso el broche -estupendo broche-a mis viajes de este verano 2009. No había vuelto a Bembibre desde la Semana Santa de 2006 y le debía a Mavira esta visita.

Bembibre tiene para mí una especial significación porque fue en esta localidad del alto Bierzo en donde inicié mi andadura profesional, al tiempo que lo hacía la Ley Villar Palasí, la llamada “Ley del Libro Blanco”. Mavira también es para mí una persona especial, fue la primera alumna que yo evalué (aplicando los criterios de evaluación de la nueva ley, en mi opinión muy válidos -actitud, aptitud y valoración global- y en realidad coincidentes con los de la LOGSE) y nos une desde entonces una sólida amistad. Hoy es la farmacéutica Doña Elvira (lo que aun no deja de sonarme raro); berciana conocedora y admiradora de su tierra, fue una magnífica cicerone, ella y su hermano Nacho (colega, Catedrático de Historia también).

Visitar Peñalba de Santiago, desde 2008 Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Conjunto Etnológico, sería motivo suficiente para acercarnos al Bierzo. Es verdad que los 24 kms que lo separan de Ponferrada no son fáciles -carretera estrecha y con muchas curvas, firme que pide a gritos una reparación-, pero esto queda sobradamente compensado por la belleza del paisaje, esa sucesión de pliegues orográficos de los Montes Aquilianos surcados por el río Oza que nos acompaña hasta Peñalba (de “peña alba”, el grandioso peñasco blanco -conocido como Pico de la Cruz, 1.666 m.- a cuyos pies se halla), en donde nace, paisaje cubierto de un frondoso bosque de nogales, castaños, chopos y sauces, que te sorprende por las varias tonalidades de verde. Desde el momento que entras en Peñalba te engancha la belleza de su caserío, ejemplo de arquitectura popular en cuya construcción se utlizaron materiales de la zona: piedra para sus muros; madera para puertas, ventanas y para las solanas o corredores de la segunda planta que sobresalen sobre la planta baja; y pizarra,  para los tejados que terminan a modo de alero que resguarda las solanas y también para algunas de las escaleras exteriores que nos llevan a la planta superior.

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Con Nacho, bajando por la calle que lleva a la parte alta de Peñalba y en la que se aprecia claramente la labor de recuperación del caserío de este enclave. A la izquierda vemos una sucesión de casas, con sus solanas de madera, y al fondo los montes Aquilianos.

Las casas de Peñalba de Santiago se escalonan siguiendo la fuerte pendiente de la ladera de la montaña y se agrupan en torno a la iglesia de Santiago de Peñalba, preciosa joya mozárabe, Monumento Histórico-Artístico Nacional desde junio de 1931 y Bien de Interés Cultural (BIC), único resto del monasterio fundado por San Genadio, al que se retiró cuando renunció al obispado de Astorga, y construida en 937 por su sucesor el abad Salomón para guardar los restos de San Genadio. El monasterio subsistió hasta el s. XIII y la iglesia le sobrevivió debido a su condición de iglesia parroquial del lugar.

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Santiago de Peñalba tiene planta de cruz latina, siendo un rasgo peculiar la existencia de dos ábsides contrapuestos, el de la cabecera tiene planta de herradura muy pronunciada y el que está al  pie de la cruz es semicircular peraltado, aunque ambos en el exterior son rectos. Un gran arco de herradura sobre columnas con capiteles corintios divide la nave en dos tramos con diferente altura que se reflejan al exterior, contribuyendo así a crear el sorprendente juego de volúmenes que nos ofrece la visión del edificio desde su exterior: el cimborrio o crucero en el centro, la nave, los ábsides y las dos capillas del crucero.

12-copia.jpgCon Mavira, ante la hermosa portada meridional: dos arcos geminados de herradura, enmarcados por un alfiz (elementos de evidente factura mozárabe), se apoyan en tres columnas de mármol con capiteles con hojas de acanto.

Hace unos cuatro años se levantaron las capas de cal que cubrían su interior (hasta seis capas, testimonio de otras tantas épocas de epidemias en las que se encalaban las paredes del templo para tratar de evitar el contagio) dejando al descubierto pinturas con elementos celtas (símbolos lunares y astrales), grabados en estuco con figuras geométricas, humanas y de animales.

 También llamó nuestra atención la espadaña, exenta, en la que está el campanario al que se accede por una empinada escalera exterior, mirador privilegiado del Valle del Silencio (surcado por el río que le dio nombre, el Silencio, afluente del Oza), separado de Peñalba por una hermosa senda de unos dos kms.
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Retomando el camino de vuelta, próximo a Peñalba hay un desvío que nos lleva al pueblecito de Montes de Valdueza, ejemplo también de arquitectura popular, la misma que Peñalba, con la particularidad de que aquí está en su estado natural, por lo que su caserío de piedra, madera y pizarra (de lascas desiguales y sin labrar), si bien necesita una labor de recuperación, se integra perfectamente en el paisaje.

sanpedro.jpgDesde el pueblo vemos a sus pies el Monasterio de San Pedro de Montes que, fundado en el s. VII, abandonado con la llegada de los árabes y reconstruido por San Genadio en el año 895, en el XI pasó a ser ocupado por la orden Benedictina y tuvo su mayor explendor en los siglos XII y XIII; fue notablemente ampliado hasta el s. XVI, al s.XVIII pertenece la fachada de su iglesia, continuando su enriquecimiento hasta la Desamortización de Mendizábal que fue abandonado. Tal parece que el monasterio emerge de la frondosa vegetación que lo rodea y en gran parte lo inunda, confundiendo su magnitud, que se aprecia cuando entras en su interior, recorres sus ruinas, sus estancias, algunas recientemente excavadas. Es cuando aprecias la importancia que alcanzó (su dominio se extendía desde Zamora a Orense y llegó a tener 21 monjes).sanpdromonts2.jpg

Te llaman la atención, no sus anchos muros (frecuentes en este tipo de construcción), sino los contundentes arcos que coronan sus puertas y ventanas, en los que las dovelas habituales se sustituyen por enormes lajas dispuestas radialmente. Me pareció extraordinario.

Su grande y majestuosa iglesia tiene retablos barrocos que requieren urgente restauración.

sanpdromonts3.jpgDestaca el frente de la iglesia, con la torre-campanario románica adosada a la fachada barroca. Actualmente se está reparando su tejado. 

De Molinaseca hay que decir que es ejemplo de pueblo-calle del Camino de Santiago: los peregrinos cruzaban el río Meruelo por el hermoso puente románico, desde el que se accede a la Calle Real, también conocida por la Calle de los Peregrinos, ya que el Camino de Santiago transcurre por ella. Pese a su crecimiento en los últimos años, Molinaseca continúa preservando los edifficios de esta calle, los que hablan de su condición de lugar de paso del Camino, la jalonan casas blasonadas y torres, entre las que destacan la que habitó la reina Doña Urraca, la casa de los Balboa, el Hospital y el Crucero que marca el límite de la Calle Real. Tomar una cerveza en una tarde de enorme calor, en una terraza a orillas del río y con vistas al puente románico, fue un auténtico placer.

La última visita que hicimos en el Bierzo Bajo fue al Monasterio de Santa Maria de Carracedo (el otro gran monasterio de esta llamada Tebaida Berciana, junto con San Pedro de Montes). Sometido a un importante proceso de restauración que hace más patente su belleza, este magnífico conjunto monástico tuvo sus orígenes en el año 990 cuando el rey Bermudo II dona a los monjes que huían de las incursiones del caudillo Almanzor en tierras de León y Galicia unos terrenos que tenía en su villa de Carracedo, al paso del río Cúa. Fue primero monasterio benedictino bajo la advocación de San Salvador.

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Tras vivir un siglo de penurias, en 1138 fue restaurado por la infanta Doña Sancha, hermana de Alfonso VII el Emperador, que lo cedió a monjes del monasterio de Santa Marina de Valverde, en Corullón. Doña Sancha vivió en él temporadas y lo convirtió en palacio real, del que hoy se conservan hermosas dependencias. Carracedo pasó a ser una importante abadía con autoridad jurisdicional sobre una decena de monasterios filiales en León, Galicia, Asturias y Zamora. En 1203 los monjes benedictinos cambiarán sus hábitos negros por los blancos citercienses, pasarán a depender de la abadía francesa de Citeaux y el monasterio se pondrá bajo la advocación de Santa María. Tras diversas vicisitudes y afectado por la Desamortización de Mendizábal, cayó en un abandono total, salvándose sólo su iglesia neoclásica y las alas del Capítulo (que se convirtieron en la vivienda del pároco), hasta que en 1988 la Diputación Provincial de León inició la restauración de las partes que quedaban en pie.

carracdomiradoreina_2.jpgDestacar que parte de sus muros están construidos con grandes cantos rodados.
Si tuviera que elegir el elemento más hermoso de este Monumento Nacional, sin dudarlo diría que el más sobresaliente por su belleza es el Mirador de la Reina, terraza mirador con esbelta triple arcada que comunicaba la “Cocina de la Reina” con la huerta exterior.

Las últimas excursiones fueron al Bierzo Alto; partiendo de Bembibre, seguimos el valle del río Boeza, en sentido contrario a su discurrir. Una serpenteante carretera jalonada por pequeños y hermosos núcleos de población nos lleva hasta Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, o simplemente Colinas del Campo, como se le conoce popularmente, tratando así de abreviar tan largo nombre de población (no he logrado saber por qué se llama “de Martín Moro Toledano”, a qué o quién se debe este nombre, lo que sí parece es ser el pueblo con el nombre administrativo más largo de España). De nuevo la naturaleza es impresionante y llega a su culminación cuando aparece ante nuestros ojos Colinas, al fondo del valle -de origen glaciar- del Boeza, rodeado por las primeras elevaciones de la Sierra de Gistredo, entre las cumbres de Arcos de Agua, 2058 mts, y el Pico Catoute, el más alto de el Bierzo con 2.117 mts. La vegetación del entorno es espectacular (abedules, acebos, robles, tejos, avellanos) y posee una importante riqueza botánica (flores y plantas silvestres, como la grosella y el arándano) y fáunica (abundan los corzos y jabalíes). Si añadimos además el agua de las fuentes y arroyos que corren hacia el Boeza, y las praderas y tierras de cultivo propias de una ganadería y agricultura tradicionales, base de la economía de Colinas, nos encontramos con una naturaleza pujante y viva que nos sorprende y cautiva.

Colinas del Campo existía ya en época romana, pero es en la Edad Media cuando alcanza más importancia al ser uno de los ramales del Camino de Santiago que unía el Camino Francés con el del Norte. De Colinas sale una senda que desemboca en una gran llanura de más de dos kms de longitud, el Campo de Santiago, cubeta glaciar en la que nace el río Boeza, y en donde se halla la ermita de Santiago, construida, según la tradición, para conmemorar la victoria inflingida a los moros con la ayuda del apostol Santiago sobre su caballo blanco.

El pueblo de Colinas mantuvo durante siglos unos fueros o privilegios (estaban exentos del Servicio Real, el servicio de armas y otras contribuciones) concedidos en 1229 por el rey Alfonso IX de León, según la tradición oral (parece ser que con poca base real), por haber conseguido expulsar a los musulmanes del territorio.

colinas_puente.jpg Arco de entrada a Colinas del Campo

El atractivo del paisaje de este pequeño enclave rural berciano se ve complementado por el encanto e interés de sus casas, ejemplo de arquitectura popular que nos recuerda la ya vista en el Bierzo Bajo: casas de piedra, la mayor parte de dos plantas, con escaleras exteriores, solanas o corredores de madera y tejados de pizarra; son casas en general bien conservadas.

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La casa que vemos a la derecha de la imagen responde al modelo aquí descrito. Es interesante apreciar cómo conserva en buenas condiciones la solana de madera original, así como el tejado (este último con las lascas de la pizarra sin labrar y desiguales), en contraste con los tejados de las otras casas, de nueva factura, con las piezas regulares unidas por grapas/DANIEL SÁNCHEZ

Los habitantes de Colinas son los primeros en reconocer la belleza de su pueblo, están orgullosos de él, y lo cuidan, y se enseñan, sabedores además del beneficio que esto les puede reportar. Colinas del Campo de Martín Moro Toledano fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), con la categoría de Conjunto Histórico. Todo lo anterior contribuye a que hoy día la actividad turística (hay cuatro casas rurales y varios restaurantes) sea un complemento importante de la economía tradicional (agricultura a tiempo parcial y ganadería con pastoreo).

No era objetivo de este post hablar de la gastronomía del Bierzo, cuya excelencia es conocida y reconocida, pero dado que Colinas del Campo fue mi última visita y la hicimos al atardecer, en mis sentidos no sólo conservo la sensación de disfrute que me proporcionó su visión, su conocimiento, sino también el de la cena en La Cantina, amablemente atandidos por María, su dueña. No entraré en detalles (todos fueron productos de la zona), pero quiero cerrar este post con la última sensación: la degustación de un delicioso helado de arándanos recolectados en Colinas.

Le he prometido a Mavira volver en el otoño. La visión del Bierzo desde el mirador de Corullón en noviembre de 1970 es una de las imágenes más hermosas que conservo en mi retina.

Para más información:

Al no poder ofrecer más imágenes de Colinas y su entorno, os remito al siguiente blog en el que veréis unas imágenes espectaculares: Rutinas varias. Pequeñas rutas por la montaña.