El proyecto Ensanche de Barcelona de Ildefonso Cerdá cumple 150 años

6 11 2009

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El Eixample de Barcelona y la Avenida Diagonal (en torno a 11 km. de longitud)

Revolución agraria y revolución industrial, mejoras alimenticias y sanitarias, revolución demográfica y excedentes de población, éxodo rural y transformaciones sociales, revolución de los transportes y el ferrocarril, todos son fenómenos que  hacen del XIX un siglo de innovaciones profundas que, conjugadas entre sí, darán lugar a la tercera revolución urbana: surgen ciudades nuevas y crecen y se transforman ciudades de larga tradición histórica, lo que se traduce en un extraordinario avance del proceso de urbanización.

La población urbana europea experimentó un rápido crecimiento a lo largo del XIX, de tal manera que pasó de suponer un 10% a principios de la centuria a casi un 30% al finalizar el siglo.

La ciudad jugará un papel decisivo en la modernización económica. El aumento de su población fue muy importante, pero también lo fue su transformación física, crecerán en superficie y se transformará toda su estructura interna: surgen las instalaciones fabriles; la llegada del ferrocarril modifica su fisionomía; se derriban las murallas que impiden el crecimiento y se construyen paseos de ronda o bulevares; se dota a la ciudad de infraestructuras urbanísticas básicas: pavimentación de las calles, alcantarillado y mejora de la distribución de aguas, el alumbrado eléctrico sustituye al de gas; respecto a la vivienda, su escasez se convirtió en un problema acuciante desde la segunda mitad del XIX, la ciudad debía absorber y dar cobijo a demasiadas almas procedentes sobre todo del mundo rural, y los cascos históricos, a pesar de su densificación y remodelación, resultaron insuficientes para contener el fuerte crecimiento de la población.  El derribo de las murallas y la expansión de la ciudad más allá de las mismas, es decir, la realización de un ensanche de la población, se convirtió en una aspiración generalizada en las ciudades de mayor dinamismo.  

En realidad, en España la construcción de ensanches planificados ya se había iniciado en algunas ciudades durante el s. XVIII con la creación de extramuros de iniciativa estatal. Tal es el caso del suburbio marítimo de la Barceloneta, en Barcelona. Pero los ensanches españoles se fechan, sobre todo, a partir de 1859: en este año el Gobierno Central aprueba el Proyecto de Reforma y Ensanche de Barcelona de Ildefonso Cerdá (1860 verá la colocación de la primera piedra del Ensanche y la reina Isabel II visitará la ciudad) y en 1860 se aprueba el proyecto de ensanche de Madrid de Carlos María de Castro. Los otros dos ensanches que marcan el momento culminante del urbanismo del s. XIX serán los de Bilbao y San Sebastián (otras muchas ciudades realizan también expansiones que, aunque sin la importancia de un gran ensanche, han configurado su fisionomía actual).  

ildefonsocerda.jpgSin duda el ensanche más importante  fue el diseñado por el ingeniero urbanista Ildefonso Cerdá. Con 1.400 Ha de superficie y 25 millones de metros cuadrados edificados, la mayor área planificada de Europa, contribuyó decisivamente al desarrollo y modernización de Barcelona, de tal manera que el período comprendido entre 1860 y la guerra civil constituye la época de mayor explendor en el desarrollo de la urbe catalana, su población aumentó a una tasa anual media aproximada del 2% (en ninguna otra urbe del país, salvo Bilbao, la urbanización crece tan rápidamente) y se convirtió en la ciudad española más importante por el número de habitantes, desplazando a Madrid del primer puesto por primera y única vez desde que era capital del Estado. Al terminar la década de los veinte Barcelona se convierte en ciudad millonaria (en 1930 sólo doce ciudades europeas lo eran). 

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 Plan de los alrededores de la ciudad de Barcelona y del proyecto para su mejora y ampliación de Ildefonso Cerdá y Súñer (1859). Paradigma de los ensanches decimonónicos en España.  

El proyecto de Cerdá implicaba una nueva concepción del espacio urbano, respondía a la necesidad de construir ciudades adaptadas a las nuevas condiciones higiénicas y de transporte; la ciudad se planifica con una perspectiva progresista, humana, que se adapta a la realidad y busca una vida fácil para sus habitantes. Resulta ser una simbiosis de ética, estética y urbanismo que sigue plenamente vigente. 

En 1867 Ildefonso Cerdá elaborará la Teoría General de la Urbanización, documento instaurador de la disciplina urbanística y generadora de la figura del “ensanche” que serviría de modelo a los ensanches españoles de la segunda mitad del siglo XIX.

Características de los ensanches:

 - Eran autorizados por Decretos de la Corona y estaban sujetos a reglamentos (en general, los mismos que para Barcelona y Madrid).

 - Se distinguen del casco histórico por su trazado geométrico y ortogonal y por su diseño sencillo siguiendo los modelos que por entonces se aplicaban ampliamente en EEUU y Europa, así como la tradición urbanística de las ciudades hispanoamericanas.

 - Se preveía la existencia de amplios espacios dedicados a jardines en proporción sermejante a la del espacio edificado (no se respetó).

 - Alturas de tres plantas (tampoco se respetó).

 - Se concibieron como áreas de residencia destinadas fundamentalmente a la burguesía y clases medias, sectores sociales emergentes, los únicos que podían pagar la construcción de edificios de varias alturas.

 - Influyó la necesidad en las ciudades del s.XIX de reprimir los movimientos populares, por lo que se proyectaron grandes vías que permitieran el rápido movimiento de los ejércitos.

 - Un inconveniente importante era la escasa visibilidad de los cruces de calles en ángulo recto, lo que se trató de solventar achaflanando las esquinas y abriendo amplias avenidas diagonales que facilitan la circulación: la Diagonal de Barcelona es un claro ejemplo.

Para conmemorar el 150 aniversario de la elaboración  por Ildefonso Cerdá del Proyecto de Reforma y Ensanche de Barcelona en 1859 tiene lugar el Año Cerdá, en el marco del cual se celebran varios actos, entre ellos las exposiciones Cerdá y la Barcelona del Futuro. Realidad versus proyecto, organizada  por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) e inaugurada el 20 de octubre, y  Cerdá. Ciudad y territorio, por la Escuela Politécnica Superior de Gerona.