Educación y redes sociales

27 01 2010

Entre las sugerencias (siempre de interés) que el blog Las TIC en Plástica  nos hace en su último post -Enrédate con la Educación Artística en Clave 2.0.- está la lectura de “Redes sociales de educación”, artículo del blog Educativa. El título del artículo me atrajo de inmediato, lo leí y no me defraudó en absoluto.

Tras ofrecer una definición del concepto “red social”, el post se inicia con estas palabras: “Creo que a nadie se le escapa que la estructura social educativa se adapta perfectamente a este concepto. Donde los nodos están formados por profesores y alumnos y las aristas por relaciones educativas, como pueden ser los cursos impartidos, tutorías, grupos de trabajo interdisciplinar, etc.”.

facebook_educacion2.jpgY en líneas posteriores dice: “Las redes sociales tienen un enorme atractivo en el aspecto personal y de relación por parte del que las usa. Por este motivo, cuanto mayor sea el número de los participantes más atracción genera en los alumnos al poder estar en contacto directo con sus profesores, sus amigos y compañeros de otros cursos a los que quizás conozcan de vista pero con los que no ha hablado nunca. Esto permite crear un ambiente de trabajo favorable que es uno de los motivos directos del éxito de las redes sociales.

Las redes sociales tienen el innegable valor de acercar el aprendizaje informal y el formal, ya que permiten al alumno expresarse por sí mismo, entablar relaciones con otros, así como atender a las exigencias propias de su educación…”.

Su autor reflexiona en el post sobre las redes sociales, expone una serie de normas sobre cómo actuar, opina y recomienda redes sociales concretas… en definitiva, una información muy interesante que transciende el mundo de la Educación. Yo también os recomiendo su lectura.

Se puede completar la información anterior con el Listado de redes sociales y microblogging más usuales que también nos ofrece Educativa.



El blog de Marilde García en EducaRed

25 01 2010

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En los días previos a Navidad, el equipo de Profesores Innovadores se puso en contacto conmigo manifestando el deseo de publicar en su portal mi experiencia con El blog de Marilde García. Naturalmente contesté positivamente a su  solicitud, informé brevemente del porqué de mi blog y acepté ser colaboradora del portal. Desde aquí doy las gracias a Profesores Innovadores por haber valorado positivamente este blog.

Profesores innovadores forma parte del portal educativo EducaRed que promueve la Fundación Telefónica (además de una mayoría de organizaciones del mundo educativo en la que se encuentran las principales Asociaciones profesionales, Asociaciones de padres y Sindicatos) y es, tal como aparece en su página de inicio, “un portal de recursos para los profesores que buscan aprovechar las nuevas tecnologías en su labor educativa”, en el que se dan a conocer las interesantes experiencias y los materiales que profesor@s de Educación Primaria y Secundaria exponen en este portal, además de facilitar el acceso a blogs, portales y páginas web, todo lo cual nos da la oportunidad de conocer herramientas y recursos didácticos muy útiles para la tarea educativa y para enriquecer nuestra práctica docente.

Procede señalar que EducaRed no es sólo interesante para docentes, sino también para estudiantes, familias y para todas aquellas personas con inquietudes que guardan relación con el mundo del saber y de la educación, con las innovaciones tecnológicas y el mundo de las TIC.



Pero !qué esperamos!

13 01 2010

Pero !qué esperamos! es un artículo que escribí para el diario La Nueva España y que se publicó el domingo 27 de diciembre. Dado que su contenido está estrechamente relacionado con el mundo de la educación, con sus principales protagonistas, me parece oportuno traerlo aquí.

Las líneas que siguen son reflexiones acerca de una cuestión que, tras los sucesos de Pozuelo de Alarcón en los primeros días de septiembre, volvió a llenar páginas y espacios de comunicación en nuestro país. Y, una vez más, son muchas las voces que buscan la causa en nuestro sistema educativo, o simplemente (y recalco lo de simplemente) en la Logse, para algunos chivo expiatorio de todos los males que afectan a la actual juventud española.

Podría hablar aquí de la Logse, de sus pros y contras, de su carácter de ley progresista que extendió la enseñanza obligatoria a los 16 años, haciéndola así coincidir con la edad laboral, de cómo fue inmediatamente rechazada por las fuerzas conservadoras de nuestro país y cómo, apenas iniciada su aplicación, ya todo el mundo opinaba sobre ella, muchos sin haberla leído, y  hasta había quien alardeaba de no hacerlo, pero opinaba. Claro que la instauración de la ESO llevó a que los profesores viéramos llegar a nuestras aulas alumnos incómodos, chicos y chicas que no tienen ningún interés en los estudios, que lo que quieren es tener un trabajo cuanto antes y poder costearse sus caprichos ¿Es casualidad que sea precisamente la comunidad balear aquella en la que más alto es el índice de abandono escolar, es decir, donde más adolescentes abandonan los estudios al acabar la ESO para intentar entrar en el mercado laboral? Pero no es la ley el objetivo de mis reflexiones, sino la tan debatida falta de respeto de nuestros adolescentes y la crisis de autoridad.

Podría empezar, por ejemplo, con una referencia al mundo del deporte, recordando a esos y esas deportistas que destacan no sólo por su buen hacer deportivo, sino también por el nivel cultural y la calidad humana que dejan translucir en sus declaraciones a la prensa. ¿Y todos los que prestan su colaboración a ONGs? éstas se nutren fundamentalmente de la colaboración voluntaria y, en la mayor parte de los casos, desinteresada de chicos y chicas jóvenes.

Se podrían citar más casuísticas, pero creo que son suficientemente expresivos estos ejemplos. Todos/as, deportistas y cooperantes, han sido educados/as en la Logse  ¿que son una minoría? en absoluto; son muchos los/as jóvenes que, sin ser “figuras”, pertenecen a las categorías citadas. Quienes sí son minoría, notable minoría, son los chicos que se portan como los protagonistas de los actos vandálicos de Pozuelo ¿Por qué no fijarnos en quienes son ejemplo de voluntad, de tesón y de compromiso? Y de respeto. En cualquier caso, nuestros jóvenes no son ni más ni menos que un reflejo y una consecuencia de la sociedad en la que vivimos, responden a los mismos esquemas; condensar la culpa de su incorrecto comportamiento en el sistema educativo es simplemente tratar de escurrir el bulto. Le damos vueltas al modelo educativo y debiéramos hablar del modelo de sociedad.

Es en este contexto de cierto “empacho mediático” cuando afloran los nostálgicos del usted, del usted del alumno hacia el profesor. Y digo yo ¿por qué no del profesor hacia el alumno? Mis padres –es fácil que usted, lector/a, comparta conmigo esta misma circunstancia- trataban a los suyos de usted y yo a ellos de tú ¿les traté por ello con menos respeto? Pues  lo mismo se puede decir del actual tuteo en las aulas.

 Y para qué hablar de la “necesaria imposición de autoridad” que muchos invocan. A mediados de septiembre, en estas mismas páginas, a la pregunta del entrevistador –“Niñatos bien asaltando comisarías, ¿la culpa es de la crisis de autoridad?”- el filósofo Ignacio Izuzquiza respondía: “Una cosa es el poder y otra, bien distinta, la autoridad. El problema es que ahora hay mucho poder y muy poca autoridad. En el mundo romano la potestas la tenían quienes daban caña, pero la autoritas sólo la poseían algunos”. Y en noviembre de 2006 (otro momento de intenso debate mediático sobre este tema) Vicente Verdú escribía en El País: “Naturalmente, emerge el asunto de la autoridad y ahora no se respeta la autoridad del maestro pero tampoco la de los padres, los jueces, la Iglesia, los médicos o la publicidad”. Ni la de las instituciones democráticas, añado yo.  

“Me dirijo a usted, señor presidente del Senado, ante el bochornoso espectáculo vivido hoy en el Pleno del Senado, al que acudimos como actividad con los alumnos de diferentes cursos de Garantía Social… Para esta actividad no había nada improvisado, se había trabajado sobre el Senado, su composición, sus funciones, etcétera y se culminaba la actividad con la sesión parlamentaria. Usted mejor que nadie se imaginará la vergüenza que sentimos, docentes, alumnos y alumnas”. Esto escribió Cristina López Muñoz, coordinadora cultural de Administración local y voluntaria de la ONG Liga Española de la Educación y la Cultura Popular, que en marzo de 2007 acudió al Senado, coincidiendo con una sesión de control al Presidente del Gobierno, con 41 chicos y chicas, procedentes de centros de Valladolid y Extremadura y participantes en un programa llamado de Garantía Social.

Y éstas son algunas de las reflexiones de aquellos jóvenes que tenían entre 16 y 18 años de edad: “¿Quiénes son los senadores y senadoras que han tenido ese comportamiento y qué medidas se toman contra ellos?”. “No hacen caso al director [presidente del Senado], y además, siguen gritando; a nosotros, por mucho menos se nos riñe”. En 55 minutos de intervención, el Presidente del Gobierno había soportado 38 interrupciones en medio de un muy elevado griterío procedente de las bancadas del grupo mayoritario de la oposición. Lamentablemente, éste no es un episodio aislado en el panorama político de nuestro país.

Es necesario tener presente hasta qué punto han cambiado los parámetros que caracterizan la sociedad en general, y la española en particular, en los últimos años. Y es absolutamente procedente traer aquí esos programas televisivos que concentran la atención, y hasta motivan devoción y admiración, en muchísimos hogares españoles, programas en los que las pautas que los definen son la ordinariez, la grosería y los malos modos, el hacer bandera de la desvergüenza, el exhibir y hasta vanagloriarse de las miserias propias y ajenas, y que incluso acaban convirtiendo en icono imitable a una de sus protagonistas que dista mucho de responder al modelo de joven responsable, respetuoso/a, preocupado/a por su formación, dispuesto/a a superarse y de quien dependerá el futuro de nuestro país.   

En febrero de 2004, en un artículo sobre la telebasura, entre otras cosas, escribí en estas páginas lo que sigue: “La sociedad no la conforman compartimentos estancos, sino que es un entramado cada vez más sensible a cualquier alteración que pueda sufrir cada uno de sus componentes. Y un sector tremendamente vulnerable es el de los jóvenes… Ante tan poderosa competencia, los diversos planes educativos y los profesores, por mucho empeño que pongamos en ello, poco podemos hacer. Nada tiene mayor poder educativo que un entorno impregnado de ética cívica. Y nada puede ser más destructivo que un entorno carente de ética”. Por supuesto, mantengo en todos sus términos lo dicho pronto hará seis años. Todo lo anterior es motivo suficiente de reflexión. El Defensor del Pueblo, por ejemplo ¿no debería decir algo al respecto?.

nota.- la publicación de La Nueva España destacaba el párrafo que aquí va en negrita