“OVIEDO: S.O.S CULTURA”. Interesante proyecto cultural para nuestra ciudad.

26 01 2011

El diario El Comercio publica en su edición de hoy la siguiente noticia: ‘Oviedo S.O.S. Cultura”’ denuncia los graves déficits culturales de la ciudad, noticia que inicia con la siguiente clarificadora información:

La plataforma ‘Oviedo: S.O.S. Cultura’ ha denunciado hoy “los graves déficit culturales” que a su juicio padece la ciudad desde hace varios años, motivo por el cual promueve un manifiesto para llamar la atención, que ya han apoyado en menos de cuatro días más de 150 personas que lo han firmado. 

Así lo han declarado en rueda de prensa los representantes de esta plataforma en la presentación de este manifiesto, cuyo objetivo es abrir un debate ciudadano “urgente” sobre las políticas que se están llevando a cabo y las que se echan en falta.

En mi opinión, es una interesante y oportuna iniciativa,  que se explicita en el Manifiesto  “OVIEDO: S.O.S. CULTURA” que la plataforma presentó hoy delante del Café Español y de la que informa elcomerciodigital.com en “Nace un movimiento ciudadano que reivindica una cultura alternativa”

La Plataforma ha abierto también el blog S.O.S cultura”



Kenia, diversa y sorprendente

13 01 2011

“Desde enero tengo pendiente escribir el artículo <Kenia, diversa y sorprendente>, cuyo objetivo es trasladar al blog la enriquecedora experiencia que para mí supuso conocer Kenia, país al que viajé en las últimas Navidades. Como broche del relato tenía previsto hablar de la visita que, en nuestro penúltimo día en Lamu (etapa final del viaje), realizamos a la Casa de Acogida de Anidan, proyecto iniciado en 2002 por el español Rafael Selas Colorado y que actualmente es una hermosa y magnífica realidad. Hoy, puesta a cumplir mi propósito de enero, cambio el plan previsto, doy prioridad a esta visita e incluso, dado que tiene entidad suficiente, la convierto en protagonista exclusiva de este post. Espero que sea un atractivo anticipo de <Kenia, diversa y sorprendente>. Con estas palabras iniciaba mi post Imágenes 7. La Casa de Acogida de ANIDAM en Lamu, Kenia“, escrito en mayo último. Ha pasado un año de aquel inolvidable viaje, cuyo recuerdo se avivó en estas Navidades, e inicio estas líneas con la intención de rematar mi compromiso inicial.

Mi propósito es dejar constancia de aquellas cosas que más me llamaron la atención y que incluso me impresionaron, de aquí que defina a Kenia con estas dos palabras, para mí cargadas de significado: diversa y sorprendente. Por simple organización mental dividiré esta pseudocrónica en cuatro partes, coincidentes con las etapas en que planificaron nuestro viaje Topo Pañeda y Milton, organizador y guía del mismo, respectivamente. Topo, asturiano-madrileño de origen, pero casi me aventuro a decir que tan keniata (prefiero esta palabra a keniano, que en realidad es el auténtico gentilicio) como cualquier nativo después de más de veinte años viviendo en aquel hermoso país africano, y Milton, keniata masai, un guía de lujo, profundo conocedor de su país y de sus gentes, todos le saludaban y a todos conocía.

En Nairobi estuvimos el primero y último día, los trece días restantes los repartimos entre el interior (un día en el Lago Nakuru y cuatro en territorio masai) y la costa (cuatro días en Malindi y cuatro en Lamu).

Desde hace unos años, Kenia ha puesto en marcha un programa de medidas destinadas a paliar el impacto nedioambiental del turismo en los parques naturales en un intento  de controlar el tráfico de vehículos y de frenar el impacto de las instalaciones hoteleras (lodges) en el interior de los parques. Esto último ha llevado a la creación de hoteles ecológicos que utilizan energía renovable, con electricidad proporcionada por generadores (por su condición de país ecuatorial, en Kenia amanece a las 6:00 y se hace de noche a las 18:00, 12 horas de luz natural durante las cuales se corta el suministro de luz) y que reciclan o reutilizan la mayor parte de los desechos; para su construcción utilizan materiales naturales, lo que unido a la tipología de sus construcciones, semejando cabañas, consigue una integración total en el entorno.

sulisuli.JPG

Che Shale, lodge en la playa de Malindi (fundado en 1978 por un francés y regido hoy por su hijo) en el cual nos alojamos. Las habitaciones son cabañas con nombre de peces (en la imagen, mi cabaña-habitación, de nombre SULI SULI; detrás otra cabaña de dos compartimentos, uno por cada piso), construídas con materiales tales como madera, hojas de palma trenzadas en cestería (para las paredes y suelo) y  cocos vacíos (los vemos en la parte derecha de la imagen). 

Sabido es que uno de los mayores atractivos de Kenia (quizás el mayor) son sus reservas y parques naturales. Nuestra primera visita fue al Parque Natural Lago Nakuru y nos alojamos en Flamingo Camp (un hotel ecológico que nos encantó), en las inmediaciones del parque. Fue emocionante: rinocerontes, antílopes, búfalos, las horribles hienas, las graciosas gacelas de Thompson, impalas, cebras, jirafas, leopardos, babuinos (pudimos ver a dos en “plena faena”: aprovechando un descuido de sus ocupantes, saltaron al interior de un Land Rover para “robarles” una bolsa con comida y salir corriendo, y todo con una celeridad asombrosa) y numerosas especies de aves migratorias. Entre la fauna del Lago Nakuru destacan sus aves acuáticas, muy especialmente los flamencos rosa, su mayor atracción, que se alimentan de las algas que crecen abundantes en sus cálidas aguas.

lnakuru.jpg

Con Oso, Chusi, Pui, Kike, Marisa y Miguel Ángel a orillas del Lago Nakuru, en el que se aprecian, de lado a lado de la foto y a lo largo del lago, multitud de flamencos que en la parte derecha semejan una línea contínua/CHUSI.
Se calcula que en esta gran reserva de agua puede haber más de dos millones de estas hermosas aves de color rosáceo, cuya tonalidad cambia segun su posición con respecto a la luz, según la hora del día, que en ocasiones parece que se confunden con el agua y que ofrecen un espectáculo hermosísimo.

Nakuru es así mismo el nombre de la que por su extensión es la cuarta ciudad de Kenia, situada también en el Gran Valle del Rift, a cuatro kilómetros del Lago Nakuru y a la que nos dirigimos después de haber bordeado éste. La ciudad, en la que existe un extenso barrio residencial de magníficas villas, así como templos católicos, adventistas y mezquitas, está atravesada por la carretera que conduce a Narock, capital masai, a lo largo de la cual se suceden pequeños (mínimos) y diversos establecimientos (comercios de todo tipo, cafés, peluquerías, talleres, agencias…), una especie de continuum que nos acompañaría durante gran parte del trayecto (cuarenta kilómetros sin asfaltar).

huertasriftvalley.jpg

Pasada Nakuru me llamó la atención las tierras cultivadas y casas dispersas que, formando un vistoso mosaico, se sucedían a lo largo de la parte izquierda de la carretera, con el  Rift Valley a modo de telón de fondo/CHUSI. 
Otra sorpresa fue encontrar en una zona alta de la carretera una gran extensión de monocultivo de trigo, tierras que pertenecían al Mau Forest y que (al parecer por obra de influyentes políticos) fueron deforestadas y destinadas a la explotación cerealística.

Fue un recorrido “pasado por agua”, el final de la temporada de lluvias se había retrasado y una persistente e intensa lluvia nos acompañó en la mayor parte del trayecto, a lo largo del cual nos cruzamos con muchos keniatas caminando por las orillas de la carretera o en bicicletas increiblemente cargadas, empapados de agua, pero con gran naturalidad. Me llamó la atención la tranquilidad con la que caminaban, ajenos a la copiosa agua que les caía encima.

En el trayecto hacia Narock, y en la misma ciudad, todos conocían a Milton que conducía nuestro Land Rover y que hizo múltiples paradas, todos le saludaban y el saludo (siempre el mismo) implicaba preguntarle por su familia. En torno a las seis de la tarde -está al caer la noche- llegamos a Siana Mara, nos alojamos en Losho Camp, el lodge propiedad de Milton (el terreno se lo alquiló a los masai del lugar, sus propietarios, con cuyos jefes -los mayores, personas muy respetadas dentro de las familias y clanes- Milton guarda una respetuosa relación). loshocamp.JPG 

Losho Camp, situado en un lugar aislado en plena sabana, cumple al máximo su condición de lodge ecológico. Un generador suministra electricidad a partir de las seis de la tarde y la iluminación consiste en lámparas de gas en el suelo (en la imagen en un primer plano) situadas a lo largo de los lugares de paso del campamento y ante las cabañas-habitación (al fondo, entre los árboles, se pueden ver tres ).  Además de éstas, el campamento cuenta con una estancia que hace de comedor y de sala de estar y que se prolomga en una amplia y agradable terraza.
Aquí trabajan diez masais: Thomas, Dirango, Isaac, Goitico y otros cuatro (siento no recordar sus nombres) atendían el campamento y lo vigilaban, por las noches se situaban en lugares estratégicos (entre los árboles, frente a nuestras cabañas) junto a una pequeña hoguera que indicaba su presencia y te hacía sentir segura, y también el hecho de que en cuanto salías de tu habitación y te desplazabas  por el campamento un masai caminaba a tu lado, silencioso y con su lanza en la mano, para protegerte. Era una situación muy especial. Los masais vestían sus mantas de colores -tres, debidamente colocadas sobre sus cuerpos y en las que domina el color rojo- e iban descalzos. Timo es el cocinero (estupendo cocinero que nos sorprendía siempre con riquísimos desayunos, comidas  y cenas) y Samir el excelente, serio y elegante camarero (ambos, sólo ellos, vestían a la usanza occidental). 

 mercadillo2.jpg

Próxima a Losho Camp había una aldea masai que visitamos y en donde las mujeres (las masais llevan la cabeza rapada) organizaron un mercadillo para nosotros. Los masai viven de la ganadería, los hombres cuidan sus rebaños de ganado vacuno, mientras las mujeres se ocupan en proveer de leña al poblado y en labores de artesanía, especialmente, además de textiles y tallas de madera, collares, pendientes y pulseras de hermoso diseño y gran colorido, que los propios masais, muy preocupados por su aspecto y conscientes de su belleza y elegancia natural, utilizan para adornarse. 

mujeres_lena2.jpg

Niñas de la aldea transportando leña/CHUSI

pueblo_nosotros2.jpg

Sus viviendas son chozas construidas con ladrillos hechos de excrementos de animales, paja y barro, de base cuadrada y techos planos, y sin otra ventilación que la puerta de entrada, las tradicionales (a la izquierda de la fotografía, detrás de Topo, y en la imagen inferior), y circulares y con cubierta cónica (las vemos al fondo) las más modernas. En las aldeas existen empalizadas para guardar el ganado, como la que se ve a la derecha de la imagen/CHUSI

casamasai.JPG

Fueron cuatro días inolvidables, incluida la incomparable Noche Vieja (las campanadas “sonaron” para nosotros a las 10 de la noche, la siguiente era jornada de safari y había que madrugar). Salimos dos mañanas a caminar por la sabana y, como no, un día - el 1 de enero, Año Nuevo- nos fuimos de safari por el Parque Natural Masai Mara, quizás el más importante de Kenia, situado en pleno territorio masai, en la parte keniana de las llanuras del Serengeti, que en masai quiere decir “llanura sin fin”, escenario de la Gran migración anual de mamíferos, la más grande del mundo, provocada por la búsqueda de agua y pastos frescos tras la estación de las lluvias. En este desplazamiento de más de dos millones de herbívoros, destacan los ñus, que se desplazan hacia el norte en julio y agosto y vuelven al sur hacia octubre, atravesando el río Mara, que alimenta y da nombre al Parque Natural Masai Mara, y en  cuyas fanganosas orillas y chocolatadas aguas se “camuflan” y conviven multitud de cocodrilos e hipopótamos. Su visión no me gustó nada, incluso me causó un cierto rechazo. Comimos en las orillas del río.  

En el Parque, en donde habitan 450 especies animales, además de cocodrilos e hipopótamos, vimos también leonas (no vimos ningún león), búfalos, leopardos, elefantes, rinocerontes, cebras, hienas manchadas, hipopótamos, jirafas, ñus…,  entre otras especies.

guepardos.jpg

Pero, sobre todo fuimos testigos de un espectáculo muy especial, digno de uno de esos magníficos reportajes televisivos. Dos guepardos (madre e hijo) estaban acostados bajo una acacia, nos acercamos a ellos en nuestros land rover cuando vimos caminar dos impalas sobre una loma próxima; los guepardos también los vieron; en un primer momento parecieron permanecer ajenos a la visión, pero estaban expectantes, especialmente el guepardo-madre que en guepardmadre.jpgun momento se levantó, caminó suavemente, con su cuerpo y sus patas elegantemente tensos,  en dirección a la loma, cuando de repente inició su carrera (el guepardo está considerado el mamífero más veloz, en su persecución puede alcanzar los 70 km/h en menos de tres segundos) y saltó sobre uno de los impalas, lo mordió en el cuello y lo arrastró debajo de la acacia que estaba junto a nuestro land rover. Mientras la madre paralizaba su presa hincándole sus colmillos en la yugular, su hijo la devoraba por su parte posterior (inevitable recordar que en la tarde anterior, en el campamento, los masais para matar una cabra para su cena le cortaron la yugular y bebieron la sangre directamente del chorro que brotaba del corte) . Pero, en mi opinión, no fue esto lo más extraordinario, sino que desde el mismo momento en que aparecieron los impalas, los buitres empezaron a hacer acto de presencia, primero dos, tres.., que se colocaron sobre piedras, y enseguida toda una nube de buitres (contamos hasta 70) gupardos-impala.jpgsobrevolaba el lugar en espera de darse el festín. Fue impresionante. 
Y sí, los guepardos son animales muy hermosos (sus imágenes son también de CHUSI).
Otra visión que guardo en mi retina es, tal como vemos en reportajes televisivos, la silueta de un masai, lanza al hombro, recortada en el horizonte, caminando a través de la sabana.

Los masais valoran mucho y defienden su libertad, son valientes y solitarios. Su fama guerrera y su belleza hicieron que esploradores europeos los definieran, tal como afirma Javier Reverte en <El sueño de África>, con estas palabras: “Un masai es un apolo con la cara de un diablo” . Conocer Masai Mara y conocer la cultura Masai es motivo suficiente para justifican con creces un viaje a Kenia.   

Como curiosidad, un mínimo vocabulario swahili: jambo (hola), karibu (bienvenido), kwaheri (adios), asante (gracias), pole (disculpe), hakuna matata (no se preocupe)…   

Es sin duda Masai Mara el lugar que uno más relaciona con la famosa película de Sidney Pollack “Memorias de África” que sitúa la acción en el África colonial de 1913 y que está basada en la novela del mismo nombre de la danesa Isak Dinesen. “Yo tenía una granja en África, a los pies de las colinas de Ngong… (son las palabras con las que se inicia la película  y las que inician la novela) … El Ecuador atravesaba aquellas tierras a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas y las noches frías…”.

Y qué mejor que la banda sonora y la presentación del film de Pollack para cerrar este capítulo de mi relato.

Nuestra siguiente etapa nos situaría en una Kenia radicalmente distinta, la Kenia de la costa del Índico. Un avión (auténtico autobús aéreo muy utilizado en Kenia para los traslados por el interior del país) nos llevó al pequeño aeropuerto de Malindi, ciudad que tiene su origen en el  s. XIV, en un asentamiento swahili, que fue visitada por mercaderes chinos, árabes y portugueses. Vasco de Gama hizo escala en 1498 en Malindi, que a partir de 1499 se convertiría en un enclave comercial portugués, parada obligada en los viajes hacia y desde la India.  

pilarmalindi.jpgMonolito de coral erigido en 1498 cuando Vasco de Gama se reunió con las autoridades de Malindi para firmar un acuerdo comercial y contratar un guía para el viaje a la India/WIKIPEDIA.

Malindi es el nombre de la capital del distrito del mismo nombre, cinco kms al sur está la que fue la primer área marina de Kenia designada Reserva Ecológica para luego convertirse en Parque Nacional. Sus seis kilómetros de costa cuenta con magníficos arrecifes, lagunas con jardines de corales, playas y grandes espacios de algas marinas. Sus playas constituyen un auténtico paraíso. Lo es el lugar en el que está Che Shale, el complejo hotelero -lodge- ecológico en el que nos alojamos,  integrado por una serie de construcciones hechas con materiales naturales entre palmeras, mangos y arena blanca, logrando una perfecta integración en el paisaje, tal como ya comenté al inicio de estas líneas. Es una zona eminentemente turística, en la que es mayoritaria la presencia italiana.

Fueron cuatro días de relax absoluto, de playa, sol, baños en las aguas del Índico, comidas en una muy agradable estancia situada sobre la playa. Exquisitas las frutas, muy especialmente el mango, y los deliciosos zumos de mango y limón.

Tras el proceso descolonizador de África que en líneas generales podemos situar entre mediados de los cincuenta y mediados de los sesenta del siglo pasado, una vez conseguida su independencia y con los nuevos gobiernos establecidos en los jóvenes países (Kenia, Protectorado alemán en 1885 y colonia británica desde 1890, en 1964 Jomo Kenyatta pasó a ser el Primer Presidente de la República Independiente de Kenia), a partir de la década de los 70 las costas africanas del Océano Índico sirven de reclamo a turistas, especialmente a los europeos, que no sólo las eligen como destino de sus vacaciones, sino que también construyen aquí magníficas residencias. Es el caso del archipiélago de Lamu, situado en la costa norte de Kenia, próximo a la frontera somalí, etapa final de nuestra estancia en Kenia y protagonista del post Imágenes 7. La Casa de Acogida de ANIDAM en Lamu, Kenia“.  

hospitalburros.JPG

En Lamu, debido a su condición de isla y a la estrechez de sus calles, no hay coches, el medio de transporte son pequeños y menudos burros que, como no puede ser de otra manera, son mimados y cuidados por sus habitantes. Aquí, situado en el centro de la calle que discurre paralela al mar, vemos el “hospital de burros”, el lugar en el que estos valiosos animales son atendidos y curados de sus dolencias y roturas.    

La estancia en Lamu constituyó un magnífico broche a nuestro conocimiento de este país que, aunque parcial (y aquí quedan muchas cosas por contar), me da sobrados motivos para calificar a Kenia de “diversa y sorprendente”.



Inauguración de la ampliación: penúltimo capítulo del Puerto El Musel.

11 01 2011

Tras cinco años de obras  (la colocación de la  primera piedra tuvo lugar en abril de 2005), hoy se inauguró la ampliación del Puerto El Musel, cuyo objetivo es poner a Gijón, y también al Principado de Asturias, en primera línea de las comunicaciones y la mercadotecnia marítima. En el artículo “El nuevo Musel levanta el telón”, de La Voz de Asturias, podemos leer:  “Ahora, con la estructura terminada, El Musel cuenta con un dique de 3,7 kilómetros y 1,2 kilómetros de muelles que permiten el atraque de buques de gran eslora. Además, el puerto gana 5.200 hectáreas de superficie de flotación, 476 hectáreas de superficie terrestre y calados de hasta 27 metros. Ahora, las administraciones deberán darle un sentido con la construcción de la regasificadora, las terminales de graneles sólidos y líquidos y una nueva terminal de contenedores”.

En mi post “El Musel, una visita obligada”, concebido como soporte gráfico y teórico para “Visita al Puerto El Musel”, actividad extraescolar interdisciplinar programada para alumnos/as de Geografía de España e Historia de España de 2º de Bachillerato, afirmo que “conocer el puerto El Musel y su historia supone conocer parte del presente y de la historia  de Asturias”. Estas líneas que hoy escribo añaden un capítulo más (el “penúltimo”) a la historia del que es el primero de los puertos españoles en tráfico de graneles sólidos y está dentro de los ocho primeros en volumen total de mercancías del sistema portuario español.

En la página web de la Autoridad Portuaria del Puerto de Gijón podemos ver excelentes imágenes en Ampliación del Puerto de Gijón, así como el  Archivo fotográfico de la evolución de las obras de dicha ampliación entre 2005 y 2010



Infancia / Nuestro pequeño mundo

1 01 2011

El miércoles fui a Caixa Forum de Madrid para verDalí, Lorca y la Residencia de Estudiantes”, exposición que se enmarca en el programa de actividades conmemorativas del centenario de la Residencia de Estudiantes (inaugurada el 1 de octubre de 1910), cuya visita recomiendo, y me encontré con Infancia, hermosa exposición que centra su objetivo en los niños del mundo. Al finalizar mi recorrido por esta última, inmediatamente pensé que era un excelente “pretexto” para iniciar el nuevo curso en este blog.

cartel_ismunoz.jpgAl llegar a Caixa Forum, en el espacio exterior a la misma (esa especie de porche que precede a la entrada al edificio) te reciben una serie de fotografías de niños de gran tamaño y de brillante colorido, avance de Infancia, instalada en una sala de la tercera planta, organizada por UNICEF y Fundación “la Caixa”, con motivo del 20 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño. Su objetivo es poner de relieve, a través de las fotografías de ISABEL MUÑOZ tomadas en cuatro continentes, la grandeza de los niños, niñas y jóvenes, y las marcadas diferencias de sus respectivas situaciones, a pesar de tener los mismos derechos”.

Las fotografías (40 en total), además de ser hermosas imágenes, como corresponde a la cámara de ISABEL MUÑOZ, son entrañables africa.jpgpor las situaciones que reflejan y por la expresividad de los niños protagonistas de la muestra, muy bien captada por la cámara de ISABEL MUÑOZ, quien en mi opinión traslada a sus objetivos fotográficos la propia emotividad que estos le inspiran. Cada imagen está acompañada de un breve texto que identifica y nos presenta a los niños fotografiados que, en palabras de Isabel Muñoz, “representan todos los derechos“. 

El siguiente video presenta y hace un breve resumen de esta muestra fotográfica que se expuso anteriormente (en marzo) en Caixa Forum de Barcelona.

 

La exposición tiene su antecedente en un proyecto realizado conjuntamente por Isabel Muñoz, UNICEF España y El País Semanal que, aprovechando ese 20 aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, tenía como objetivo realizar una radiografía de la infancia en el mundo y cuyo resultado fue la publicación del reportaje “Nuestro pequeño mundo” en El País Semanal el 15 de noviembre de 2009. En ese mismo número, El País Semanal explicaba los pormenores del reportaje (NIÑOS DEL MUNDO - CÓMO SE HIZO. El mundo de la infancia es un pañuelo).  

Si pinchas en la siguiente dirección verás el interesante video realizado por Alvaro de la Rúa y Paula Casado en el que nos ofrecen un resumen del recorrido que Isabel Muñoz y cinco periodistas de El País hicieron por 20 países del planeta para realizar el reportaje: La Convención sobre los Derechos del Niño cumple 20 años.

El reportaje “Nuestro Pequeño mundo” motivó que el suplemento de El País y la fotógrafa Isabel Muñoz fueran galardonados con el  Premio Sensibilización y Movilización Social UNICEF 2010

La Declaración de los Derechos del Niño fue aprobada por la Asamblea General de la ONU el 20 de noviembre de 1989 y entró en vigor el 2 de septiembre de 1990.