Oviedo es un género literario

23 04 2011

“Oviedo, más que un espacio literario, es un género literario” son las palabras con las que cierro las líneas que siguen, que reproducen el artículo -”Oviedo Literario“- que escribí y me publicó el diario La Nueva España el 1 de junio de 2004. Lo traigo aquí, utilizando como pretexto que hoy es el DÍA DEL LIBRO, con el objetivo de destacar la  cualidad de espacio inspirador de diversos y variados textos literarios que tiene nuestra ciudad y porque, en mi opinión, contiene información que puede ser utilizada en el aula (se omite lo que no guarda relación directa con este objetivo).

laregenta.jpgEs un hecho que Oviedo fue y sigue siendo utilizada como escenario por muchos escritores de novelas, cuentos, poemas, libros de viaje, ensayos…, en gran parte asturianos, algunos ovetenses, pero también inspiró a escritores foráneos que por uno u otro motivo estuvieron o están ligados a esta ciudad.

Destacar esta cualidad de Oviedo  fue la “excusa” de la que se sirvió Tribuna Ciudadana para iniciar en 2003  su particular conmemoración del DÍA DEL LIBRO. En aquella ocasión el género elegido fue la narrativa  y así se seleccionaron para su lectura novelas de autores ya fallecidos que constituyen el capítulo de las que podemos considerar clásicas - La Regenta, de Leopoldo Alas, Clarín; El maestrante, de A. Palacio ValdésTigre Juan, de R. Pérez de Ayala; Cerca de Oviedo, de F. García Pavón; Nosotros los Rivero, de Dolores Medio; La plaza, de A. García Miñor; Bezana Azul, de J. Manuel CastañónCamino con retorno, de Sara Suárez Solís – y novelas de autores actuales, de edición  reciente. Todas ellas transcurren, en su totalidad o en parte, en Oviedo, bien citado con su propio nombre, bien parapetado tras pseudónimos - Vetusta, Lancia, Pilares, Fontán, Carbayo... -, algunos de los cuales llegaron a alcanzar personalidad propia, o simplemente insinuado a través de lugares, personajes, situaciones, etc, perfectamente identificables con nuestra ciudad.

En la reciente edición de la referida efeméride, Tribuna Ciudadana dio continuidad a la iniciativa y de nuevo conmemoró el DÍA DEL LIBRO con Oviedo como pretexto; en esta ocasión el abanico de lecturas se acotó más en el tiempo –últimos 25 años -, pero se amplió a otros géneros literarios.

Junto al libro y Oviedo, los protagonistas de esta velada literaria fueron los lectores (…). La velada discurriría con la lectura de hermosos textos literarios reales, ficticios, imaginativos… algunos cargados de mucho humor… y siempre Oviedo…  

Rafael G. Domínguez, directivo de la Asociación, acompañó su presentación del acto con la lectura de Entornos, poema de Ángel González - Entonces,/ en los atardeceres de verano,/ el viento traía / desde el campo hasta mi calle / un inestable olor a establo… -; en él, en opinión  del lector, el insigne poeta evoca el Oviedo de su niñez, y aun de su juventud, por el que transitaban caballos y burros de carga y en el que había cantidad de prados, hoy desaparecidos, cerca de Vallobín y de la Argañosa. Si bien, añadió, “el poema es sobre todo un paso del tiempo agridulce, como si las esperanzas de la niñez se hubieran diluido con la edad”  - …ya ayer va susurrante como un río / llevando lo soñado aguas abajo, / hacia la blanca orilla del olvido -.

El turno de lecturas propiamente dicho lo abrió Carlos Madera, Director General de Cultura, con un pasaje de Crisantemos para todos, de Carmen R. Tilve, que se desarrolla en  La Argañosa y con el ferrocarril -“escenarios de mi niñez” apostillaría el lector –. Se leyeron capítulos y pasajes de diversas novelas: Días de Diarios, de Luis Arias Argüelles-Meres; La Garrapata, de Manuel G. Rubio; El ladrón de hortensias, de Jesús González Fernández, añade un nuevo pseudónimo  a Oviedo – Antigua -, escenario de esta novela de personajes femeninos, relato de amor y desamor que transcurre en los años cincuenta del siglo pasado; Mara la trapecista, de Manolo Herrero; El fuego que os habita, de  José Luis Mediavilla; Se detuvo el mundo, de Pepe Monteserín; La edad de oro, y Galería de espejos, de Carmen R. Tilve; Camino con retorno, de Sara Suárez Solís; Palabras de cocaína de Fernando Fonseca.

Páginas de ensayos: las dedicadas al Premio “Tigre Juan” de su primera época en De Tigres, Tribunas y Círculos, de Lola F. Lucio; Oviedo al fondo, de Antonio Masip; el capítulo Los últimos veinte años, de la breve publicación Oviedo, paisajes urbanos en desaparición, de Sergio Tomé. 

Artículos de prensa y textos literarios diversos: la emocionada descripción del profesor José Mª  Martínez Cachero en  Mi calle del Carpio, “en la que nací hace 80 años” dijo a modo de justificación; el poeta y crítico José Luis García Martín y El Oviedo de Woody Allen, texto en prosa del que es autor y que incluye en su “Café Arcadia”, un libro de relatos, opiniones, recuerdos… El también poeta José Luis Piquero leyó El corazón del ángel  – relato que se inicia así: “Yo tenía un amigo, profesor, madrileño, que vivía en Oviedo en la calle Melquiades Álvarez, pared con pared de la iglesia de San Juan. Su habitación daba justo a un lateral del templo, donde, coronando una torreta, había un ángel de piedra de tamaño natural, en actitud de rezar, vuelto a la ventana / Como los dos edificios estaban casi juntos, el ángel distaba poco más de un metro del piso. Casi podía uno sacar la mano por la ventana y tocarlo. Si dejabas las cortinas abiertas, ahí lo veías: mudo, quieto, vigilante, reza que te reza por toda la eternidad. / Siempre que iba a aquella casa entraba a ver el ángel. Me gustaba e inventaba historias sobre él….”-,  un divertido texto a medio camino entre la crónica de costumbres y el relato de ficción y que constituye, según J. L. Piquero, “una declaración de amor-odio a una ciudad cuyos múltiples corazones laten todos a la vez”.

El escritor Fernando Fonseca ocupó su espacio con un texto inédito propio, una narración testimonial, en clave de ironía y cierto soporte surrealista, a la que se asoman una serie de personajes, lugares, entidades, situaciones… todos representativos de Oviedo, narración que lo que de verdad encierra -en palabras de su autor- “no es más que un sincero aprecio a esta ciudad que, al menos literariamente, tanto juego nos brinda”.

El Oviedo de hoy, el de ayer, lo que no se hizo, lo que se hizo y no se debió hacer, este Oviedo sería el protagonista de lecturas, como: Casa Montes, artículo de  1993,  año de cierre del emblemático establecimiento ovetense, y El secuestro del Naranco, de 1982 - pero que bien podría ser de 2004 –, ambos escritos por el fallecido Manolo Avello, anterior cronista Oficial de Oviedo y “uno de los socios fundadores de nuestra Asociación”, recordó la ocasional lectora del segundo de los artículos. La Ciudad que perdimos, artículo periodístico de 1998 –también de plena actualidad - de Luis Arias Argüelles-Meres, que inició su intervención con “un recuerdo para Julia Ibarra”. Cierran este apartado unos párrafos de Gijón, El Cantón Milenario, de Pedro de Silva, aquellos en los que contrapone Gijón a Oviedo, Oviedo a Gijón: “… Oviedo… su entidad conceptual es antagónica a la de Gijón. Si Gijón es pelágica, Oviedo es telúrica… Gijón es semicircular (el otro hemicírculo es marino) y Oviedo es circular. Oviedo es convexa, y Gijón cóncava. Oviedo se abre a lo alto, y tiende a derramarse hacia las laderas… Gijón parece cerrado en un tolo rocoso… Diríamos que Gijón padece claustrofobia, y se expande, y Oviedo agorafobia, y se recoge. Aceite y agua…” 

Predominó la prosa; pero la poesía no se cubriría sólo con Ángel González; se leyeron otros dos hermosos poemas que no siguieron el hilo conductor de la velada literaria - lecturas con Oviedo como pretexto -, pero sí estuvieron totalmente conformes con el motivo de esta efeméride anual que es el DÍA DEL LIBRO: la reivindicación de la palabra escrita, de su lectura, de la palabra impresa como instrumento transmisor de sentimientos, de situaciones, de descripciones, de conocimiento,… de la palabra como recurso para el disfrute, para el divertimento, para el ensoñamiento,… como útil reivindicativo… Dos poemas comprometidos con la actualidad.

Se recitó Por Vallejo, poema – un brindis por el poeta peruano César Vallejo - de Gonzalo Rojas, receptor ese mismo día del premio Cervantes 2004. Y también  Carnet de identidad, poema  del  palestino Mahmoud Darwish, el poeta árabe contemporáneo más importante, reconocido internacionalmente, activista político que, tras sufrir arresto domiciliario y prisión, vivió en el exilio entre 1971 y 1996, año en que regresó a Palestina. Su poema fue leído con sentimiento y apasionamiento: Escribe / que soy árabe, / y el número de mi carné es el cincuenta mil; / que tengo ya ocho hijos, / y llegará el noveno al final del verano. /¿Te enfadarás por ello?// Escribe / que soy árabe, / y con mis camaradas de infortunio trabajo en la cantera. / Para mis ocho hijos / arranco, de las rocas, / el mendrugo de pan, / el vestido y los libros. /  No mendigo limosnas a tu puerta, / ni me rebajo / ante tus escalones. / ¿Te enfadarás por ello?…  

(…)

Tal como pusieron de manifiesto ambas veladas literarias (DÍA DEL LIBRO 2003 y 2004), Oviedo no sólo es la bien y muy novelada, es también espacio inspirador de otros varios géneros literarios; pero, sobre todo, como se ha llegado a decir, Oviedo es un género literario. 

Manuel G. Rubio reivindicó esta condición literaria de Oviedo antes de su lectura. Toda narración acota un determinado ámbito de espacio y de tiempo. Ese ámbito es estrictamente literario, no real, ni siquiera cuando pretende describir un trasfondo geográfico o histórico determinado. El dueño de ese espacio es el escritor, que puede transformarlo a su capricho. “Con Oviedo ha ocurrido algo especial – dice G. Rubio -, aparece frecuentemente en la narrativa, desde Clarín hasta nuestros días, y lo hace bien con nombres distintos (Vetusta, Pilares…), bien más o menos desfigurado en sus descripciones (”Jugadores de billar”, de José Avello). El común denominador de todas estas apariciones no es, pues, Oviedo como espacio físico, sino en cuanto que evoca una determinada manera de estar colectivamente en el mundo. Por eso, Oviedo, más que un espacio literario, es un género literario”.

Nota.- Esta información no está actualizada a abril de 2011. Si tengo conocimiento de otros títulos que respondan al contenido de este artículo, los añadiré.



Escuela y República. A propósito del 80 Aniversario

13 04 2011

 iirepublica.jpg                                               “Escuela para todos” era el principio que inspiró y guió la política educativa de los gobiernos progresistas de la II República, casi desde el momento mismo de su proclamación el 14 de abril de 1931. Sólo en junio de este año salieron a concurso 7.000 plazas de maestros y se proyectó la creación paulatina de 27.000 escuelas (entre tanto, los ayuntamientos adecentarían salas donde educar a los niños). El presupuesto para educación aumentó en un 50%. En un año se abrieron 13.000 centros escolares. La máxima escuela para todos, importada de Francia por el primer ministro de Instrucción Pública de la República, Marcelino Domingo, ilustra para todos los expertos la firme pretensión del nuevo régimen de alfabetizar y formar ciudadanos. El objetivo final sería convertir en realidad un proyecto de modernización política, económica, social y cultural de nuestro país, pero determinados sectores de la sociedad se sintieron agredidos porque perdían su preeminencia política, social y económica.

Traer a estas líneas el recuerdo de esta política educativa, y dado que soy enseñante, es mi manera de conmemorar el 80 Aniversario de la II República. 

Ya en el siglo XVIII los enciclopedistas creían que un hombre bien informado era un hombre nuevo, y que el mal no era nada más que una consecuencia de la ignorancia. Los ilustrados identificaban saber y progreso. Y, como buen ilustrado, uno de los temas centrales del pensamiento de Jovellanos era la reforma de la educación como la clave de la transformación de la sociedad. El ilustre asturiano también identificaba instrucción y progreso.

Estas ideas serán recogidas por la Institución Libre de Enseñanza. Los institucionistas consideraban que una educación completa y sin prejuicios era la base de una sociedad democrática y progresiva. Defendían una educación integral, es decir, un cultivo del cuerpo y del alma (desarrollo de la razón y de la ciencia, la salud, la higiene, el decoro personal, el vigor físico, los sentimientos, los hábitos, los gustos estéticos); defendían también la educación activa (no podía considerarse al alumno como un sujeto pasivo capaz de acumular los más variados conocimientos, sino que debía participar activamente en el aprendizaje) y la coeducación desde los niveles inferiores, y consideraban de vital importancia la cooperación de los enseñantes con las familias, dado que se entendía que la labor educativa de los alumnos competía tanto a la escuela como a la familia.

La II República contará con el apoyo de una pléyade de brillantes intelectuales…, los más ilustres escritores, poetas, pedagogos… Muchos de ellos ligados a la Instituicón Libre de Enseñanza, soporte intelectual en el que se apoyó la República y cuya impronta marcará el afán educativo del gobierno republicano. Todos los ministros, excepto Largo Caballero, procedían del Ateneo, de cuya institución era presidente Manuel Azaña.

En “Un intento brillante abocado al fracaso” (El País, 14/05/2006), el profesor Ignacio Sotelo escribió: “… Desde principios del siglo XIX hubo así en España conflicto, a veces abierto, otras soterrado, pero siempre presente, entre modernización y tradición. La inestabilidad política, con nueve Constituciones y 130 gobiernos en menos de cien años, el escaso desarrollo económico, los continuos intentos de recurrir a la fuerza, bien para avanzar, bien para impedir el avance, todo ello era una buena muestra de una sociedad desequilibrada… En 1931, con el cambio de régimen, los republicanos pensaron con razón que se presentaba una ocasión histórica única. Contaban con ilustres políticos, con el apoyo de una pléyade de brillantes intelectuales y con el respaldo de buena parte de la población…”.

Una escuela pública, obligatoria, laica, mixta, inspirada en el ideal de la solidaridad humana, donde la actividad era el eje de la metodología. Así era la escuela de la II República española. De todas las reformas que se emprendieron a partir de abril de 1931, la estrella fue la de la enseñanza… había que implantar un Estado democrático y se necesitaba un pueblo alfabetizado. Era el Estado educador…”. Con estas palabras comienza el reportaje Las enseñanzas de la República” (El País, 17/04/2006), y en el que en líneas posteriores podemos leer: “El 14 de abril de 1931, la República encontró una España tan analfabeta, desnutrida y llena de piojos como ansiosa por aprender. Y los más ilustres escritores, poetas, pedagogos, se pusieron manos a la obra. De pueblo en pueblo, con la cultura ambulante. A la espera de que se aprobara la Constitución, en diciembre, el Gobierno tomó, mediante decretos urgentes, las primeras medidas: se reconoció el Estado plural y las diferencias lingüísticas (se respeta la lengua materna de los alumnos) y al frente del Consejo de Instrucción Pública que haría caminar las reformas se nombró a Unamuno…”

escuela_republica1.jpgUna maestra y sus alumnas, en El Saucejo (Sevilla) junto a la bandera republicana. La foto formó parte de una exposición sobre la época celebrada en Sevilla/ El País

Como sigue diciendo la articulista de El País: “Con aquellos mimbres comenzó a tejerse un sistema educativo que puso el énfasis en el alumno, le hizo protagonista de las clases y de su formación. Los críos salían al campo para estudiar ciencias naturales, se trataron de sustituir los monótonos coros infantiles recitando lecciones de memoria por el debate participativo y pedagógico; los niños y las niñas se mezclaron en las mismas aulas, donde se educaban en igualdad, y se favoreció un tránsito sin sobresaltos desde el parvulario a la universidad”.

Sin duda alguna, aquellos avances siguen plenamente vigentes hoy. Es más, el experimento político iniciado el 14 de abril de 1931 se convertiría en modelo inspirador para la Transición democrática.

Seguro que muchos habréis visto “LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS”, pelicula que basada en un relato de Manuel Rivas, dirigida por José Luis Cuerda e interpretada por Fernando Fernán Gómez en el papel del maestro rural, narra los hechos que suceden en la primavera de 1936 hasta el día que estalla la guerra civil en una pequeña aldea  gallega: Moncho, un niño de 8 años, se inicia en la amistad, en el saber y en el descubrimiento de los misterios de la vida. Don Gregorio (Fernán Gómez) es el bondadoso y peculiar maestro que inculca a Moncho y a los demas niños de la escuela no sólo conocimientos tan variados como el origen de la patata o la necesidad de que las lenguas de las mariposas tengan forma de espiral y los lleva al campo para que estudien la naturaleza, también les enseña a vivir.  La escuela, los niños, el maestro, sus relaciones, nos introducirán en el ambiente familiar, social y político de la aldea, hasta el momento de la brutal ruptura final.

Pero este maestro que enseñaba a vivir, que abría puertas para que la vida entrara en las aulas, que enseñaba «la lengua de las mariposas», era considerado como sumamente peligroso. Quería transformar la sociedad y por tanto debía ser depurado. La película se cierra con Don Gregorio detenido por falangistas, camino del fusilamiento. Fue el final terrible de gran cantidad de maestros: unos fueron encarcelados durante años, otros tuvieron que tomar el camino del exilio y otros fueron pasados por las armas tras un simulacro de juicio, o “simplemente” eran «paseados».

En palabras de José María Maravall, “El objetivo de acabar con el progreso educativo y cultural fue fundamental en la insurrección del 18 de julio de 1936. En guerras civiles, la violencia fuera de los frentes se ha basado con mucha frecuencia en motivos sórdidos, venganzas personales, envidias y rencores. Pero en el caso de las matanzas sistemáticas de maestros al desencadenarse la Guerra Civil española, razones políticas guiaron las crueldades personales… Las razones de las ejecuciones eran erradicar el espíritu de la República encarnado en los maestros y en la educación; provocar un miedo generalizado”.

La página que sigue es de sumo interés. Utilizando como pretexto la película de José Luis Cuerda, no sólo analiza ésta, su argumento, sus personajes, el contexto histórico en el que se inscribe, con un breve análisis de la escuela en la II República, sino que también nos introduce en la dictadura franquista y la represión contra los maestros, además de ofrecernos el relato de Manuel Rivas que inspiró“LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS”:

“La lengua de las mariposas. Los maestros de la II República Española (El profesor comprometido)”

Y también.-

Discurso maestro libertad - La lengua de las mariposas es un video de youtube que conocí hoy (15/09/2011) en facebook, también a través de J. Benjamín Gutiérrez Varela. Son unas preciosas palabras reivindicando la educación como un medio para conseguir la libertad de la persona, por eso decidí añadirlo aquí.      

 



Inevitable hablar de Zapatero

3 04 2011

No es norma de este blog tratar temas actuales de la política interior de nuestro país, pero creo que la noticia que hoy inunda los medios de comunicación no debe ser silenciada. Para no hacerlo, me valgo de un artículo del escritor Juán José Millas

“El enigma Zapatero”

De un post de El blog de Belén, blog que ya se citó aquí en otras ocasiones

“zapatero” 

Y cierro con el siguiente artículo de El País, del que destaco este breve párrafo: “Tras una década prodigiosa en la que recuperó para el PSOE inmensos territorios de poder y consolidó en España importantes reformas sociales, Zapatero deja su puesto vacante en el final más triste de los imaginados: entre toneladas de paro y desesperanza”.

Zapatero: “No voy a ser candidato en las próximas elecciones generales”