Escuela y República. A propósito del 80 Aniversario

13 04 2011

 iirepublica.jpg                                               “Escuela para todos” era el principio que inspiró y guió la política educativa de los gobiernos progresistas de la II República, casi desde el momento mismo de su proclamación el 14 de abril de 1931. Sólo en junio de este año salieron a concurso 7.000 plazas de maestros y se proyectó la creación paulatina de 27.000 escuelas (entre tanto, los ayuntamientos adecentarían salas donde educar a los niños). El presupuesto para educación aumentó en un 50%. En un año se abrieron 13.000 centros escolares. La máxima escuela para todos, importada de Francia por el primer ministro de Instrucción Pública de la República, Marcelino Domingo, ilustra para todos los expertos la firme pretensión del nuevo régimen de alfabetizar y formar ciudadanos. El objetivo final sería convertir en realidad un proyecto de modernización política, económica, social y cultural de nuestro país, pero determinados sectores de la sociedad se sintieron agredidos porque perdían su preeminencia política, social y económica.

Traer a estas líneas el recuerdo de esta política educativa, y dado que soy enseñante, es mi manera de conmemorar el 80 Aniversario de la II República. 

Ya en el siglo XVIII los enciclopedistas creían que un hombre bien informado era un hombre nuevo, y que el mal no era nada más que una consecuencia de la ignorancia. Los ilustrados identificaban saber y progreso. Y, como buen ilustrado, uno de los temas centrales del pensamiento de Jovellanos era la reforma de la educación como la clave de la transformación de la sociedad. El ilustre asturiano también identificaba instrucción y progreso.

Estas ideas serán recogidas por la Institución Libre de Enseñanza. Los institucionistas consideraban que una educación completa y sin prejuicios era la base de una sociedad democrática y progresiva. Defendían una educación integral, es decir, un cultivo del cuerpo y del alma (desarrollo de la razón y de la ciencia, la salud, la higiene, el decoro personal, el vigor físico, los sentimientos, los hábitos, los gustos estéticos); defendían también la educación activa (no podía considerarse al alumno como un sujeto pasivo capaz de acumular los más variados conocimientos, sino que debía participar activamente en el aprendizaje) y la coeducación desde los niveles inferiores, y consideraban de vital importancia la cooperación de los enseñantes con las familias, dado que se entendía que la labor educativa de los alumnos competía tanto a la escuela como a la familia.

La II República contará con el apoyo de una pléyade de brillantes intelectuales…, los más ilustres escritores, poetas, pedagogos… Muchos de ellos ligados a la Instituicón Libre de Enseñanza, soporte intelectual en el que se apoyó la República y cuya impronta marcará el afán educativo del gobierno republicano. Todos los ministros, excepto Largo Caballero, procedían del Ateneo, de cuya institución era presidente Manuel Azaña.

En “Un intento brillante abocado al fracaso” (El País, 14/05/2006), el profesor Ignacio Sotelo escribió: “… Desde principios del siglo XIX hubo así en España conflicto, a veces abierto, otras soterrado, pero siempre presente, entre modernización y tradición. La inestabilidad política, con nueve Constituciones y 130 gobiernos en menos de cien años, el escaso desarrollo económico, los continuos intentos de recurrir a la fuerza, bien para avanzar, bien para impedir el avance, todo ello era una buena muestra de una sociedad desequilibrada… En 1931, con el cambio de régimen, los republicanos pensaron con razón que se presentaba una ocasión histórica única. Contaban con ilustres políticos, con el apoyo de una pléyade de brillantes intelectuales y con el respaldo de buena parte de la población…”.

Una escuela pública, obligatoria, laica, mixta, inspirada en el ideal de la solidaridad humana, donde la actividad era el eje de la metodología. Así era la escuela de la II República española. De todas las reformas que se emprendieron a partir de abril de 1931, la estrella fue la de la enseñanza… había que implantar un Estado democrático y se necesitaba un pueblo alfabetizado. Era el Estado educador…”. Con estas palabras comienza el reportaje Las enseñanzas de la República” (El País, 17/04/2006), y en el que en líneas posteriores podemos leer: “El 14 de abril de 1931, la República encontró una España tan analfabeta, desnutrida y llena de piojos como ansiosa por aprender. Y los más ilustres escritores, poetas, pedagogos, se pusieron manos a la obra. De pueblo en pueblo, con la cultura ambulante. A la espera de que se aprobara la Constitución, en diciembre, el Gobierno tomó, mediante decretos urgentes, las primeras medidas: se reconoció el Estado plural y las diferencias lingüísticas (se respeta la lengua materna de los alumnos) y al frente del Consejo de Instrucción Pública que haría caminar las reformas se nombró a Unamuno…”

escuela_republica1.jpgUna maestra y sus alumnas, en El Saucejo (Sevilla) junto a la bandera republicana. La foto formó parte de una exposición sobre la época celebrada en Sevilla/ El País

Como sigue diciendo la articulista de El País: “Con aquellos mimbres comenzó a tejerse un sistema educativo que puso el énfasis en el alumno, le hizo protagonista de las clases y de su formación. Los críos salían al campo para estudiar ciencias naturales, se trataron de sustituir los monótonos coros infantiles recitando lecciones de memoria por el debate participativo y pedagógico; los niños y las niñas se mezclaron en las mismas aulas, donde se educaban en igualdad, y se favoreció un tránsito sin sobresaltos desde el parvulario a la universidad”.

Sin duda alguna, aquellos avances siguen plenamente vigentes hoy. Es más, el experimento político iniciado el 14 de abril de 1931 se convertiría en modelo inspirador para la Transición democrática.

Seguro que muchos habréis visto “LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS”, pelicula que basada en un relato de Manuel Rivas, dirigida por José Luis Cuerda e interpretada por Fernando Fernán Gómez en el papel del maestro rural, narra los hechos que suceden en la primavera de 1936 hasta el día que estalla la guerra civil en una pequeña aldea  gallega: Moncho, un niño de 8 años, se inicia en la amistad, en el saber y en el descubrimiento de los misterios de la vida. Don Gregorio (Fernán Gómez) es el bondadoso y peculiar maestro que inculca a Moncho y a los demas niños de la escuela no sólo conocimientos tan variados como el origen de la patata o la necesidad de que las lenguas de las mariposas tengan forma de espiral y los lleva al campo para que estudien la naturaleza, también les enseña a vivir.  La escuela, los niños, el maestro, sus relaciones, nos introducirán en el ambiente familiar, social y político de la aldea, hasta el momento de la brutal ruptura final.

Pero este maestro que enseñaba a vivir, que abría puertas para que la vida entrara en las aulas, que enseñaba «la lengua de las mariposas», era considerado como sumamente peligroso. Quería transformar la sociedad y por tanto debía ser depurado. La película se cierra con Don Gregorio detenido por falangistas, camino del fusilamiento. Fue el final terrible de gran cantidad de maestros: unos fueron encarcelados durante años, otros tuvieron que tomar el camino del exilio y otros fueron pasados por las armas tras un simulacro de juicio, o “simplemente” eran «paseados».

En palabras de José María Maravall, “El objetivo de acabar con el progreso educativo y cultural fue fundamental en la insurrección del 18 de julio de 1936. En guerras civiles, la violencia fuera de los frentes se ha basado con mucha frecuencia en motivos sórdidos, venganzas personales, envidias y rencores. Pero en el caso de las matanzas sistemáticas de maestros al desencadenarse la Guerra Civil española, razones políticas guiaron las crueldades personales… Las razones de las ejecuciones eran erradicar el espíritu de la República encarnado en los maestros y en la educación; provocar un miedo generalizado”.

La página que sigue es de sumo interés. Utilizando como pretexto la película de José Luis Cuerda, no sólo analiza ésta, su argumento, sus personajes, el contexto histórico en el que se inscribe, con un breve análisis de la escuela en la II República, sino que también nos introduce en la dictadura franquista y la represión contra los maestros, además de ofrecernos el relato de Manuel Rivas que inspiró“LA LENGUA DE LAS MARIPOSAS”:

“La lengua de las mariposas. Los maestros de la II República Española (El profesor comprometido)”

Y también.-

Discurso maestro libertad - La lengua de las mariposas es un video de youtube que conocí hoy (15/09/2011) en facebook, también a través de J. Benjamín Gutiérrez Varela. Son unas preciosas palabras reivindicando la educación como un medio para conseguir la libertad de la persona, por eso decidí añadirlo aquí.      

 


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