24 de diciembre de 1914. La Nochebuena que inspiró a Paul McCartney

25 12 2011

 El 28 de julio de 1914 se inició la que se denominó la Gran Guerra, la 1ª Guerra Mundial. Seis meses después tuvo lugar lo que pasó a la Historia como la Tregua de Navidad de 1914, un breve alto el fuego no oficial que ocurrió entre el ejército alemán y las tropas aliadas -británicos y franceses- estacionadas en el frente occidental. Constituyó un hecho sin precedentes en la historia militar.

El hecho inspiró este video clip a PAUL MCCARTNEY

El periodista y escritor JESÚS HERNÁNDEZ nos lo cuenta así en su blog ¡ES LA GUERRA!: “La tregua de Navidad de 1914″

… Aquella Nochebuena en el frente occidental, las tropas alemanas, siguiendo la tradición de su país, comenzaron a lo largo de todo el frente a entonar canciones, a la vez que colocaban árboles decorados con luces sobre los parapetos. Estos pequeños abetos habían sido enviados a miles por orden expresa del káiser para que sus soldados pudieran celebrar la Navidad, además de raciones extra de pan, salchichas y licores.

Los soldados franceses y británicos no podían creer lo que veían: ¡árboles de Navidad iluminados en las trincheras enemigas! La cantidad de abetos fue tal, que en varios puntos del frente había un árbol cada cinco metros. Esa poética visión ayudó a crear un clima irreal, en el que los soldados aliados no tardaron en convertirse en protagonistas, uniéndose a los cánticos de los alemanes o incluso realizando peticiones de piezas concretas.

Al despuntar el alba, algunos soldados alemanes comenzaron a agitar banderas blancas y a salir desarmados de sus trincheras, dirigiéndose con paso dubitativo a la tierra de nadie. En un primer momento, los aliados dudaban si acudir a su encuentro, pero pronto comprobaban que la maniobra de acercamiento era sincera. Los hombres que hasta ese mismo día habían estado matándose estaban ahora a medio camino de sus posiciones, compartiendo tabaco, alcohol o chocolate, mostrándose las fotografías de sus esposas e hijos o intercambiándose recuerdos (sigue…)



Sensaciones de un fin de semana en Bilbao. Antonio López y Brancussi, La Alhóndiga y el ferrocarril, la Ría…

11 12 2011

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Vidriera que recibe a los viajeros cuando llegan a la estación intermodal Abando-Indalecio Prieto, en Bilbao.

El pasado fin de semana viajé a Bilbao para visitar dos exposiciones, ANTONIO LÓPEZ en el Museo de Bellas Artes (un magnífico museo), y BRANCUSSI-SERRA en el Guggenheim (ese contenedor de arte que puede provocar más atracción que su contenido). Dos excelentes exposiciones que parecen demostrar que el turismo cultural –la cultura de calidad- se muestra resistente a la crisis. Bilbao estaba a rebosar de turistas. Ambas exposiciones supusieron un auténtico disfrute para la vista y para el espíritu. Pero no terminó aquí. Había quedado para cenar con Iñaki Uriarte y con Esther, quienes a modo de aperitivo me llevaron a conocer algunos edificios emblemáticos del ensanche de la ciudad que me fascinaron, haciendo así muy certera la opinión de Javier del Vigo, quien en “Arte y urbanismo del casco viejo de Bilbao” afirma que los arquitectos del Ensanche de Bilbao buscaban ”fascinar al espectador”.

El domingo por la mañana Iñaki, investigador y divulgador del patrimonio industrial, además de apasionado defensor, hizo de cicerone en un recorrido por ambas orillas de la Ría de Bilbao (tomar un chacolí en una mañana soleada al pie del Puente Colgante de Portugalete puede suponer un auténtico placer). Fue un fin de semana redondo. En las líneas que siguen trataré de recordar y dar a conocer algunos edificios que me “fascinaron especialmente”.

En el contexto del proceso industrializador español, en la segunda mitad del s. XIX –tardío respecto a Europa- y localizado en la periferia (Cataluña, Valencia, Asturias y País Vasco), destaca Bilbao como uno de los escasos centros financieros del país (el Banco de Bilbao se fundó en 1857) que permitieron un proceso de acumulación de capital que se reinvirtió en la banca o en la industria, sobre todo en Cataluña y País Vasco. Supuso el inicio del papel de Bilbao como centro económico de Euskadi: en 1857 llegará el ferrocarril; a la ya mencionada fundación del Banco de Bilbao se unirá la de la Bolsa; el hierro abundante y de calidad, el carbón inglés barato y una destacada burguesía capitalista propiciarán el desarrollo de la industria siderúrgica vizcaína concentrada  en Bilbao y su comarca (los primeros altos hornos se inauguran en 1848; a partir de 1859 se irán extendiendo los hornos de coque, fruto de inversiones de grupos capitalistas vascos -como “Ibarra y Cía”- que convertirán a esta provincia en la segunda región productora, después de Asturias) que culmina con la creación de Altos Hornos de Vizcaya en 1902.

Nos situamos en el marco de las ciudades protagonistas de la revolución urbana derivada de la Revolución Industrial, del éxodo rural, del aumento demográfico de las décadas finiseculares del XIX, que propiciarán los Ensanches urbanos.  Debido al flujo de inmigrantes, la población vizcaína experimentó un crecimiento demográfico extraordinario, pasando de 11.000 habitantes en 1880 a 80.000 en 1900.

Los ensanches españoles se fechan, sobre todo, a partir de 1859, año en el que el Gobierno Central aprueba el Proyecto de Reforma y Ensanche de Barcelona de Ildefonso Cerdá, que serviría de modelo a todos los demás, y en 1860 se aprueba el proyecto de ensanche de Madrid de Carlos María de Castro. Los Ensanches de Bilbao y San Sebastián son los otros dos ensanches que marcan el momento culminante del urbanismo español del s. XIX.

La ESTACIÓN DE BILBAO-SANTANDER, más conocida cono ESTACIÓN DE LA CONCORDIA y construida entre 1890 y 1894, es un edificio singular en el que se aplicó una solución modernista y funcional para una estación de ferrocarril de vía estrecha, destacando como elemento articulador de su fachada un monumental arco de medio punto –de piedra, hierro y cristal- y unas intensas coloraciones en verde y amarillo con una cierta simetría compositiva.

concordia_fachad.jpgFachadas principal y trasera de la Estación.

concordia_trasera.jpgDe su planta baja, vestíbulo central de la estación, me llamaron la atención los pilares de hierro y la decoración de sus bases. También me interesó su emplazamiento al pie de la ría.

El Bilbao que hoy conocemos es fruto, en buena medida, de las actuaciones realizadas a través de los dos Ensanches desarrollados entre 1875 y 1900, uno, y entre 1900 y 1930, el otro. La ciudad se modernizó con la construcción de paseos y alamedas y emergerán edificios emblemáticos -Biblioteca Municipal, Ayuntamiento, Hospital Basurto, Diputación, Banco de Bilbao, Teatro Arriaga, Estación Bilbao-Santander, la Alhóndiga,  Mercadillo de San Mamés, edificio de la Sociedad Bilbaina, Escuelas del Maestro Múgica, entre otros- y los edificios de viviendas de la burguesía, clase social triunfante que monopolizará los poderes político y económico en los Estados Liberales de Europa que surgieron de las Revoluciones burguesas de 1848 . También es el Bilbao del movimiento obrero y del nacionalismo vasco de Sabino Arana.

LA ALHÓNDIGA se construyó para almacén de vino, función que cumplió hasta los años 70 del siglo pasado. Diseñada por RICARDO BASTIDA y edificada entre 1905 y 1909, supuso la afirmación de una nueva idea de edificio en cuanto a su implantación, al ubicarse sobre el nuevo trazado de ciudad que nacía en esa época, ocupando la totalidad de una de las manzanas del Ensanche de la Villa; y en cuanto a su construcción, dado el empleo de técnicas novedosas desde el punto de vista estructural, siendo uno de los primeros ejemplos de arquitectura pública en hormigón armado.

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LA ALHÓNDIGA sufrió un incendio en 1919 y fue restaurada posteriormente. Clausurada por largo tiempo, en los años 80 se barajó su adaptación como centro cultural con la participación de Jorge Oteiza, pero el proyecto se frustró. Finalmente, ha sido reformada como centro cívico polivalente, de ocio y cultura, según diseño de PHILIPPE STARCK e inaugurada en mayo de 2010.

Me sorprendió de este edificio su gran tamaño con sus cuatro magníficas fachadas, pero en mi opinión la modificación ejecutada en el espacio exterior en la zona de la fachada no fue acertada y la intervención ejecutada en su interior tiene algunos desaciertos. Pienso que STARCK buscó fascinar al espectador, tratando de igualar, y quizás superar a BASTIDA. La originalidad de las 43 columnas que soportan el atrio principal, el llamado “Atrio de las Culturas”, las convierten en un importante foco de atracción para visitantes.

Cierro este apartado aludiendo a la palabra <alhóndiga>, vocablo de suave fonética derivado del árabe hispánico <al fúndaq>, que designaba en las ciudades de Al Andalus establecimientos públicos que en el piso inferior tenían los establos para las bestias de carga, en los pisos superiores habitaciones para los mercaderes y en donde se almacenaban y vendían  sus mercancías. Parece (el diccionario Corominas lo da como probable) que de aquí deriva <fonda>.

Aludiré finalmente a la ESTACIÓN ABANDO-BILBAO. Las Leyes de Banca y de Ferrocarriles aprobadas por el gobierno del Bienio Progresista en 1855 y 1866 permitieron el desarrollo de importantes empresas ferroviarias y de entidades financieras (en ocasiones una misma empresa actuaba en ambos campos) que dieron un importante impulso a la construcción del ferrocarril en nuestro país, permitiendo que los puntos estratégicos de la geografía peninsular fueran quedando conectados, paulatinamente, con Madrid. En 1856 el Crédito Mobiliario Español, filial de su homónima francesa propiedad de los Hermanos Pereire, obtuvo la concesión de la construcción del ferrocarril Madrid-Irún (que quedará concluido ocho años después y para cuya explotación se creará la filial Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España) y en 1857 se concluiría el ramal que conectaba Bilbao a esta arteria.

En 1862 se construyó la ESTACIÓN DE ABANDO en la que para acceder a las vías, situadas en un plano superior al nivel de la calle, se construyeron rampas para permitir el paso de carruajes. Dado su avanzado estado de deterioro en 1940, se demolió y en 1948 se construyó un nuevo edificio de estilo clasicista. En la década de los 80 sufre una reestructuración, siendo nuevamente remodelada en 1999. El resulatado de todo ello es la actual Estación Intermodal (a partir de 2006 se llamará ABANDO-INDALECIO PRIETO), con espacios comerciales, de ocio y de restauración, de la que personalmente destaco la imponente y hermosa marquesina que cubre las vías en su desembocadura en Abando. Y la vidriera.

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En la imagen superior, lateral izquierdo (tomando como referente el punto de salida) de la impresionante marquesina abovedada de la ESTACIÓN ABANDO-INDALECIO PRIETO.
En la imagen inferior se puede observar el extremo de la marquesina en su encuentro con la vidriera, compuesta por 301 paneles que suman 251 metros cuadrados/Bilbao en Construcción.

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En ESTACIÓN INTERMODAL ABANDO-INDALECIO PRIETO la empresa adif nos ofrece un dossier-informe de la Estación, ilustrado con un plano e imágenes del exterior e interior, que puedes enriquecer con esta estupenda secuencia de imágenes del blog Bilbao en Construcción!.