50 años del Congreso de Munich, el “Contubernio de la traición”

10 06 2012

 Contubernio de Munich fue el término peyorativo con el que los periódicos franquistas llamaron al IV Congreso del Movimiento Federal Europeo, celebrado en Munich en junio de 1962, en plena oleada de huelgas mineras en Asturias y tras un primer y fallido intento español de ingresar en la Comunidad Económica Europea.

contubernio_abc.jpg

Imagen que ilustra el post “50 años del IV Congreso del Movimiento Europeo. Contubernio de Múnich” del blog “LA AVENTURA DE LA HISTORIA”

Acudieron 118 políticos españoles de todas las tendencias opositoras al régimen franquista, tanto del interior (80) como del exilio (38), encabezados, respectivamente, por José María Gil Robles y Salvador de Madariaga. Representaban al conjunto de la oposición democrática al franquismo:  monárquicos liberales, democristianos, socialistas, socialdemócratas y nacionalistas vascos y catalanes. No acudió el Partido Comunista de España (no fue invitado por ser partidario del estalinismo), aunque parece ser que sí hubo representantes del partido en el hotel en que se celebraba la reunión, pero se limitaron a permanecer en el pasillo como observadores.

La desaparición del régimen franquista y el paso a una España democrática constituía el objetivo común de los delegados españoles. En base a tales ideas, una comisión de diez miembros representativos de los 118 delegados elaboró la siguiente resolución que fue aprobada por unanimidad:

                “El Congreso del Movimiento Europeo, reunido en Múnich los días 7 y 8 de junio de 1962, estima que la integración, ya en forma de adhesión, ya de asociación de todo país a Europa, exige de cada uno de ellos instituciones democráticas, lo que significa en el caso de España, de acuerdo con la Convención Europea de los Derechos del Hombre y la Carta Social Europea, lo siguiente:

  1. La instauración de instituciones auténticamente representativas y democráticas que garanticen que el gobierno se basa en el consentimiento de los gobernados.
  2. La efectiva garantía de todos los derechos de la persona humana, en especial los de libertad personal y de expresión, con supresión de la censura gubernativa.
  3. El reconocimiento de la personalidad de las distintas comunidades naturales.
  4. El ejercicio de las libertades sindicales sobre bases democráticas y de la defensa por los trabajadores de sus derechos fundamentales, entre otros medios por el de la huelga
  5. La posibilidad de organización de corrientes de opinión y de partidos políticos con el reconocimiento de los derechos de la oposición”.

Resolución del Congreso del Movimiento Europeo.

Múnich, 8 de junio de 1962.

Fue la primera vez que ideologías enfrentadas en la Guerra Civil llegaron a un acuerdo. Es de destacar que no se dice nada respecto al modelo de régimen, monárquico o republicano, en lo que no estaban de acuerdo los delegados del interior (monárquicos) y del exilio (republicanos). Al terminar la reunión, Salvador de Madariaga dijo: “Hoy ha terminado la guerra civil”.

La reunión de los opositores españoles produjo la represión política más sonada de la oposición de centro y derecha durante todo el franquismo. La respuesta de Franco a los acuerdos de Munich fue inmediata: se culpó a la intervención extranjera en los asuntos de España, se suspendió el Fuero de los españoles y la prensa desencadenó una terrible campaña contra los asistentes al “Contubernio de Munich“.

Según llegaban a Madrid, los delegados que habían acudido a Munich desde el interior tuvieron que elegir entre el confinamiento en Canarias o el exilio. Todos los que asistieron al Congreso estuvieron presentes en la Transición desde 1975.

Para conmemorar esta efemérides la Casa de América ha organizado la exposición Münich 1962. El contubernio de la concordia”. A través de cuarenta fotografías, instantáneas familiares de sus protagonistas, documentos de la diplomacia franquista e informaciones periodísticas, la muestra cuenta en instantes aquella reunión que se organizó en 1962 en el marco del IV Congreso del Movimiento Europeo tratando de explicar aquel episodio como antecedente de la Transición.

Estos días el Congreso de Munich ha ocupado espacios en los medios de comunicación de nuestro país.

  • En mi opinión, tiene particular interés el artículo “El contubernio de Munich” de La Vanguardia.com, especialmente porque sus primeras líneas son de una dramática actualidad: “La primavera española de 1962 fue particularmente conflictiva. El 7 de abril, el pozo Nicolasa de Mieres se declaró en huelga. En días sucesivos, el resto de minas asturianas se fueron sumando al paro. La huelga duró casi dos meses, participaron cerca de ciento cincuenta mil mineros y finalizó con la subida de los salarios –también del precio de la tonelada de carbón, que beneficiaba a los empresarios-. A lo largo de la primera quincena del mes de mayo, la huelga se fue extendiendo a otros sectores industriales y a diferentes provincias. El régimen decretó el estado de excepción para Asturias, Vizcaya y Guipúzcoa el 4 de mayo. Y ocho días después, el 12, la totalidad de la prensa nacional publicó una nota de Cifra de inserción obligatoria en la que se minimizaba el conflicto minero y se ensalzaban las virtudes de Asturias…”.