80 años de la “sanjurjada”

10 08 2012

Hoy hace 80 años, el 10 de agosto de 1932, el general Sanjurjo protagonizó un fallido golpe de estado, la primera sublevación militar contra la II República, poco más de un año después de su proclamación. Nos lo recuerda el historidor JULIÁN CASANOVA en su artículo “Por amor a España”, publicado hoy en el diario El País:

“El 10 de agosto de 1932, el general José Sanjurjo se sublevó en Sevilla contra la República. Declaró el Estado de guerra y en la clásica tradición del pronunciamiento militar publicó un manifiesto, redactado por el periodista Juan Pujol, director de Informacionesy agente del millonario Juan March, en el que se anunciaba la disolución de las Cortes y la toma del poder por una Junta provisional. Lo hacía “por amor a España”, para “salvarla de la ruina, de la iniquidad y de la desmembración” son las palabras con las que el historiador inicia su recordatorio.

La intentona fracasó y, como nos recuerda el profesor Casanova,Condenado a muerte por un consejo de guerra, “como responsable en concepto de autor de un delito consumado de rebelión militar”, la pena fue conmutada por cadena perpetua…”

Y finaliza así: Sanjurjo estuvo preso en el penal cántabro de El Dueso, hasta que, amnistiado por el Gobierno de Alejandro Lerroux en abril de 1934, estableció su residencia en Portugal. Desde allí encabezó otro golpe contra la República en julio de 1936, de fatales consecuencias porque causó una guerra civil, aunque no pudo ver su desenlace. Murió el 20 de julio, cuando la avioneta que debía trasladarlo a España, pilotada por Ansaldo, se estrelló nada más despegar del aeródromo de Cascais. Había encabezado dos rebeliones militares en cuatro años. “Por amor a España”.

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Sanjurjo durante el golpe /Celtibético

Pero quizás sea obligado hacer una breve exposición de las circunstancias que rodearon a la “sanjurjada”.

Proclamada la República el 14 de abril de 1931, pasados nueve días, el 23, el Ministerio de la Guerra, a cuyo frente estaba Manuel Azaña, publica una norma por la que modifica el juramento de fidelidad de los militares, quienes (en su mayoría de afiliación monárquica) deberán jurar fidelidad al nuevo régimen republicano, los que se negaran a ello podían optar al retiro voluntario, pasando a situación de segunda reserva con el mismo sueldo que cobraban en la escala activa.

El 28 de junio se celebran elecciones a Cortes Constituyentes, la nueva Constitución será aprobada el 9 de diciembre de 1931 y reflejará las ideas de la nueva mayoría parlamentaria. Se inicia entonces un nuevo período, el conocido como Bienio Reformista que se extiende entre  enero  de 1932 y noviembre de 1933, con Niceto Alcalá Zamora como Presidente de la República y Manuel Azaña como Presidente de un Gobierno que, integrado mayoritariamente por republicanos de izquierda y socialistas, impulsó un programa de ampliación y profundización de las reformas iniciadas durante el período constituyente.

La reforma militar impulsada por Azaña pretendía modernizar las fuerzas armadas, hacerlas operativas para defender las fronteras españolas y que dejaran de intervenir en la política nacional. Objetivo fundamental era crear un ejército profesional y democrático, para lo cual se creía necesario reducir los efectivos militares y acabar con la macrocefalia (en 1917 había un oficial por cada tres soldados), se pretendía suprimir el grado de capitán general y crear el cuerpo de suboficiales para ensanchar la base social de la oficialidad y republicanizar el ejército. Se quería reducir el número de divisiones y el de duración del servicio militar.

En marzo de 1932 el Ministro de Guerra recibe autorización para pasar a la reserva a todo general que no hubiera recibido ningún nombramiento en el plazo de seis meses. Con esta medida se adecuaba el número de generales en activo al ejército reducido y, al mismo tiempo, se podía forzar al retiro a los generales hostiles a la República. Es en este contexto que el 10 de agosto de 1932 tiene lugar el fallido levantamiento militar del General Sanjurjo, que fue destituido como jefe de la Guardia Civil.

Con la reforma militar la República se había creado un enemigo cuya fuerza iba a demostrarse en julio de 1936.