Con GREGORIO PECES BARBA en el recuerdo

24 08 2012

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Martín Caicoya, Manuel Antonio Villa Cellino, Jorge Gibert, Gregorio Peces Barba y Marilde García/foto: Isaac Rubio (El Comercio). Fuente: Memoria de Actividades del año 2005 del Círculo Cultural de Valdediós.   

El 24 de agosto de 2005, el entonces Rector de la Universidad Carlos III y Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, GREGORIO PECES BARBA, ímpartió en Valdediós la conferencia “La Constitución y su reforma“. La presentación del conferenciante corrió a cargo de Manuel Antonio Villa Cellino, en aquel momento Rector de la Universidad Antonio de Nebrija. Fue una interesante e instructiva intervención que contribuyó a enriquecer el Programa de actividades del Círculo Cultural de Valdediós.

Personalmente, me produjo una gran satisfacción la presencia de PECES BARBA en Valdediós porque suponía establecer un vínculo entre la historia y el presente: la historia representada por la Iglesia de San Salvador, el “Convenntín”,  testimonio del reino asturiano (porque si muchas de las comunidades de la España actual no son sino herencia de los núcleos políticoa de nuestro pasado medieval, el reimo asturiano fue el primero de esos núcleos) y por el Monasterio Cisterciense de Santa María, fundado en 1200 por Alfonso IX, último monarca privativo leonés, quien en su primer año de reinado, 1188, convocó en León una Curia regia extraordinaria, a la que acudieron por primera vez, además del Clero y la Nobleza, los ciudadanos elegidos por cada ciudad. Se trataba de la intervención más temprana del “tercer estado” o “estado llano” en una Curia regia, que acabaría convirtiéndose en la nueva institución de las “Cortes”, las primeras Cortes de España y de Europa, punto de partida de los actuales parlamentos democráticos.

El presente lo protagonizaban GREGORIO PECES BARBA y la Constitución de 1978.

Había asumido la presidencia de la asociación en marzo y se había puesto especial interés en el Programa de la palabra de este verano 2005: entre julio y septiembre pasarían también por nuestro foro JORDI PUJOL I SOLEY, exPresidente de la Generalitat de Cataluña, NICOLÁS CASTELLANOS, Obispo emérito de Palencia y Presidente de la Fundación “Hombres Nuevos” en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), I. GRACIA NORIEGA, escritor, y Monseñor SANTIAGO PANIZO ORALLO, Decano del Tribunal de La Rota en la Nunciatura de España, compartiendo mesa con FRANCISCO BASTIDA, Catedrático de Derecho Constitucional. Todos reflexionaron sobre temas trascendentales que eran, y siguen siendo, actualidad: la sociedad responsable, el papel de los pobres en esta excluyente civilización, la objeción de conciencia, nuesra Carta Magna…

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Los autores del anteproyecto de Constitución en 1978: Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez Llorca, Miguel Herrero de Miñón, Miguel Roca, Manuel Fraga Iribarne, Gregorio Peces Barba y Jordi Solé Tura.

Para la mayoría de los españoles, quizás el papel más conocido y reconocido de GREGORIO PECES BARBA sea su condición de “Padre de la Constitución”, pero su historial es muy rico, si bien no es mi intención hacer aquí un balance eshaustivo del mismo, sólo recordaré que, tras ser Presidente del Congreso de los Diputados en la legislatura 1982-1986, decidió no volver a presentarse como candidato a diputado y regresar a la vida académica (era Catedrático de Filosofía del Derecho). A partir de entonces se ocupó del que se acabaría convirtiendo en su más preciado proyecto: la creación de la Universidad Carlos III. Su objetivo era crear una universidad pública de calidad en los municipios del sur de Madrid, en la que, dentro de un proyecto regeneracionista de hondas raíces krausistas, teniendo como ejemplo la Institución Libre de Enseñanza, pudieran formarse las mejores cabezas del país, independientemente de su procedencia social. En junio de 1989 fue elegido como primer rector, reelegido en sucesivas ocasiones, ocupó el cargo hasta abril de 2007.

La Universidad Carlos III, cuyo eslogan fue “la pública diferencia“,  es hoy una magnífica realidad de la que se enorgullecía su progenitor, es un referente académico en España y aparece en los rankings internacionales. En la cena posterior a su intervención en Valdediós, se habló de su prestigio; PECES BARBA comentó con cierta ironía: “algunos me dicen que parece una universidad privada”.

Humanismo, ilustración, regeneracionismo, liberalismo… son los ejes sobre los cuales Peces Barba erigió la Universidad… Como profesor y académico por convicción, hacía vida en el campus y trataba de estar al corriente de todo lo que en él sucedía” (Javier Redondo, “El creador de un referente académico en el sur de Madrid”. El Mundo, 25/07/2012)

En mi opinión, José María Lasalle expresó muy acertadamente su significado: “Fruto de su larga dedicación académica es la plasmación de la Universidad Carlos III de Madrid, como una universidad pública de calidad donde la excelencia en la docencia y la investigación han supuesto un auténtico revulsivo para la vida universitaria de nuestro país. Quizás su mayor legado, y el más querido para él, sea éste. De hecho, quien desee palpar los anhelos intelectuales de Gregorio Peces Barba debe asomarse a los campus universitarios de Getafe y Colmenarejo, donde el siempre anhelado equilibrio entre la política y la academia, que acompañó toda su vida, cobró por fin una forma definitiva al plasmar un espacio público en el que la pulsión del Sapere aude! kantiano que marcó su apetito de saber logró expresarse como un proyecto racional y ponderado de servicio público, que miles de universitarios han hecho suyo” (“Un ilustrado del s. XX”. El País, 25/07/2012).

Bastaría lo anterior para justificar ampliamente el encabezamiento de este post, pero mi intención al dedicarle este espacio al profesor PECES BARBA es destacar lo que para mí significó. Vivió intensamente la realidad, el día a día de nuestro país; todo avatar, toda polémica política o social, toda situación difícil, motivaban su reflexión que frecuentemente, y afortunadamente para quienes le teníamos como referente intelectual y cívico, plasmaba en artículos de prensa. Yo los leía con sumo interés y algunos sirvieron para enriquecer mi archivo personal. Y a partir de ahora para alimentar el recuerdo.

Algunas opiniones cobran mayor relevancia en la España actual. Todas pertenecen a artículos del protagonista de estas líneas. Valgan como ejemplo las que siguen:

La laicidad propia de una sociedad secularizada, y la idea de dignidad humana como punto de partida y como objetivo al mismo tiempo, enmarcan la meta de la enseñanza pública, que se establece en el artículo 27.2 de la Constitución: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. Para nuestro país, éste es el ideario de la enseñanza pública, y también de toda la enseñanza privada y religiosa que reconoce la Constitución, aunque esta última puede tener además carácter propio o ideario particular, que coincide con los fines y los objetivos de sus fundadores. De hecho, es una realidad constatable que ante los dos idearios concurrentes la enseñanza privada opta por desarrollar el propio y dejar en segundo lugar el general, que es sin embargo obligatorio para todos. Un ejemplo frecuente sirve para ilustrar el tema: me refiero a la separación de sexos impuesta en muchos colegios católicos, especialmente vinculados al Opus Dei o a otras organizaciones similares. En esos casos se rompe el principio de no discriminación, y se frustra con ello un objetivo central de nuestra sociedad democrática, la educación en igualdad. Lo mismo podemos decir de mensajes vinculados a posiciones de la Iglesia católica con relación a los anticonceptivos, los homosexuales, el divorcio o el aborto, que se debe divulgar desde los centros de esa confesión y que en algunos casos contradicen principios constitucionales, como la no discriminación o la libertad ideológica o de conciencia” (”La enseñanza pública tiene un ideario. El País, 29/09/2003).

“La posición de la Iglesia institucional española, sobre todo de algunos cardenales y obispos, no tiene precedente comparado con la postura y el comportamiento de las demás iglesias cristianas, incluidas las católicas en el resto de Europa. Quieren seguir teniendo el monopolio de las luces y de la verdad, no sólo en el campo religioso, sino también en el científico, en el educativo, en el cultural y en el político. Esas pretensiones acabaron en Occidente con el Siglo de las Luces… Naturalmente, estas posturas de la jerarquía, con la aparición de la democracia, del Estado liberal y de los derechos fundamentales, quedan en Occidente un poco en el vacío. No sé si algún eclesiástico añorará la situación de otras religiones monoteístas, donde los jefes religiosos están por encima y controlan a los políticos elegidos por sufragio universal. Si fuese así, aunque no lo confesasen, deberíamos concluir que están infectados de una grave enfermedad de imposición de la ética privada sobre la ética pública.

Quizá, el último ejemplo de ese delirio es la oposición a la asignatura Educación para la ciudadanía por parte de esos sectores católicos, que ha culminado con la afirmación incomprensible del cardenal Rouco de que puede ser contraria a la Constitución, que puede ser inconstitucional” (“Las luces y las sombras”. El País, 22/08/2006).

“La objeción de conciencia es una opción individual y de la misma forma que no se puede dificultar ni impedir por las autoridades, tampoco se puede aconsejar ni impulsar. Es un comportamiento contra legem que solo se ampara por autoridades que hagan dejación de sus funciones y propongan empujar a decisiones que solo pueden tener un origen en la conciencia individual” (”Obediencia al derecho. Los malos ejemplos“. El País, 28/08/2010).

GREGORIO PECES BARBA permanecerá para siempre en mi recuerdo.