50 aniversario del inicio del Vaticano II, “el Concilio de la esperanza”

15 10 2012

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El 11 de octubre de 1962, 3.000 obispos y cardenales de todo el mundo se reunían en la Basílica de San Pedro de Roma, convocados por el papa Juan XXIII para discutir juntos los problemas más universales de la Iglesia católica, que en aquel momento, después del polémico pontificado de Pío XII, acusado de no haberse atrevido a condenar el nazismo, estaba sufriendo un gran bloqueo internacional.

Juan XXIII fue el papa número 261 de la Iglesia Católica, su pontificado se extendió entre 1958 y 1963. Anunció eljuanxxiii_1.jpg Concilio tres meses después de su elección, el 25 de enero de 1959; aquél se desarrolló a lo largo de tres años (fue uno de los más largos de la Historia) y constó de cuatro sesiones de tres meses cada una. La primera fue presidida por el propio papa Juan XXIII en el otoño de 1962, pero no pudo concluirlo porque falleció el 3 de junio de 1963; las otras tres fases fueron convocadas y presididas por su sucesor, el papa Pablo VI, hasta su clausura en 1965.

En la imagen, Juan XXIII durante la ceremonia de su coronación en San Pedro/Ullstein Bild (Cordon Press).

El profesor Juan José Tamayo en su artículo “Juan XXIII, primavera en la Iglesia”, publicado en El País en octubre de 2008 con motivo del cincuentenario de la elección como Papa de Juan XXIII, escribía: “…En menos de cinco años, la duración de su pontificado, logró poner en marcha una de las mayores transformaciones de la Iglesia católica  que pasó del autoritarismo piano al conciliarismo, del integrismo al compromiso con la histotia, de la Contrarreforma a la reforma, de la Cristiandad a la Modernidad, de la alianza con el poder a la Iglesia de los pobres y del anatema al diálogo. Ponía fin a cuatro siglos de Contrarreforma, haciendo suya, sin citarla, la propuesta de Lutero (”La Iglesia debe estar en permanente reforma”) que luego asumió el Concilio Vaticano II…

Juan XXIII llevó a cabo una revolución copernicana de la Iglesia católica. Con la convocatoria del Vaticano II recuperaba la tradición democrática de los concilios medievales de Basilea y de Constanza, que defendieron el concilio como forma colegiada de dirección de la Iglesia… Hizo suya la cultura de los derechos humanos, anatemizada sistemáticamente por los papas desde la Revolución Francesa, y la incorporó a la doctrina social de la Iglesia en su memorable encíclica <Pacem in terris>, “dirigida a todos los hombres de buena voluntad” y publicada el 11 de abril de 1963, apanas dos meses antes de su fallecimiento…

… Gracias a Juan XXIII volvió a haber primavera en la Iglesia católica, tras siglos de invernada, y empezamos a acariciar la esperanza de Otra Iglesia Posible. Pero fue una primavera corta, que apenas duró diez años. Luego vino, de nuevo, la larga invernada, que ya dura cuarenta años ¿Hasta cuándo?”.

Pero dentro del Concilio una minoría defendía los principios tradicionales de la Iglesia, entre ellos “… los obispos españoles, la mayoría elegidos con el beneplácito de Franco y defensores de una teología política legitimadora del franquismo, escucharon atónitos el discurso de apertura del Concilio Vaticano II que les obligaba a romper con la dictadura, pero no se dieron por enterados, ya que siguieron vinculados al régimen casi hasta la muerte del dictador” (Juan José Tamayo, “Cambio de paradigma”).

Cabe diferenciar al cardenal Vicente Enrique y Tarancón, quien participó en el Concilio colaborando en la apertura de la Iglesia con Juan XXIII, primero, y posteriormente con Pablo VI, quien nombrado Papa en 1963, protegió al cardenal frente a los ataques de los círculos integristas y políticos de la dictadura franquista. Le designó cardenal en abril de 1969. Tarancón presidió la Conferencia Episcopal Española entre1971 y 1981 y jugó un importante papel en los años de la Transición española. Su homilía en el acto religioso celebrado en la Iglesia de los Jerónimos tras la proclamación de Juan Carlos como rey de España sinbolizó la apertura de la Iglesia española a la democracia.

Del cardenal Tarancón es la frase: “El Concilio ha cogido a la Iglesia española fuera de juego”. 

Termino con dos artículos:

  • “Cuando Juan y Pablo abrieron las ventanas”, de Manuel Robles, un breve recuerdo del Vaticano II y de sus protagonistas Juan XXIII y Pablo VI.
  • “Mis memorias del Concilio Vaticano II”, atractivo artículo en el que su autor, Juan Arias, narra sus vivencias como testigo directo del Concilio y nos cuenta interesantes pormenores del mismo. Éstas son las palabras que cierran su relato, y mi post: “Mejor que los teólogos más abiertos aprovechen este 50 aniversario del que fue apellidado <El Concilio de la esperanza> para mostrar sus luces, que tantos intentan enterrar”.

Actualización (21/10/2012):


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