Cristales de sal

18 12 2008

Debes disponer de los siguientes elementos: Sal común, agua, un vaso y una fuente o algún otro recipiente poco hondo.

Los cristales de sal dejan pasar luz a través de ellos. Sin embargo, cuando en un recipiente se agrupan los millones de cristales, estos reflejan la luz y parecen blancos.

Es muy interesante observar la forma cúbica de los cristales de sal, pero son tan diminutos que resulta imposible de conseguir a simple vista. Así, el único medio será ampliarlos. Para ello, echa agua en el vaso y añade sal sin parar de agitar hasta que ya no se disuelva más. La disolución estará saturada.

Sin quitar la sal que no se ha disuelto, mete el vaso en el microondas y calienta la disolución. Saca el vaso y asegúrate de que se ha disuelto toda la sal del fondo, si es necesario agita con una cucharilla. Ahora la disolución está sobresaturada. Cuando se enfríe el exceso de sal no podrá permanecer en disolución y comenzarán a formarse los cristales.

Por ello, antes de que se enfríe debes verter  la solución con mucho cuidado en una fuente que deberás proteger de golpes y de la luz. Coloca la fuente en sitio plano, cubierta con una toalla doblada y, a ser posible, en un lugar templado, cerca de un radiador.

Deja pasar un par de días sin mover la fuente, aunque sí puedes levantar la toalla y  mirar, de cuando en cuando, como los cristales van aumentando de tamaño.  Si lo haces bien obtendrás pequeños cubitos como los de la fotografía con una cruz en el centro.

¿Lo has conseguido? ¡ENHORABUENA! 

cristales de sal

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