LA ÚLTIMA CENA, ENTRE EL MITO Y LA REALIDAD

9 10 2016

Para la segunda entrada en la categoría “Banquetes y Comidas Históricas”, tras “La cocina del Titanic”, ´se nos ocurrió dar un giro de 180º pasando de principios del siglo XX al siglo 1, año 33 (+/-). De las aguas del Atlántico norte al Jerusalén de la época de Jesucristo.

No vamos a entrar a justificar las creencias religiosas (que marcaban decisivamente la comida), incluso podemos cometer errores, pero está claro que la aproximación a la gastronomía de la época no puede eludir la fuerte carga simbólica de lo que representaba y que llega hasta nuestros días.

Esa misma diferencia geográfica y temporal podemos aplicarla a los datos que tenemos sobre ellas; todo lo referido al Titanic está documentado, al fin y al cabo sucedió “el otro dia” en términos absolutos; al hablar sobre la Última Cena de Jesucristo con los 12 Apóstoles entramos en el terreno de las suposiciones, los datos reales y verificados son inexistentes y curiosamente, a pesar de lo narrado en la Biblia, pocas referencias o ninguna se encuentran a que pudieron comer. No obstante, se puede hacer una imagen más o menos fiel de como pudo ser en base a los conocimientos que se tienen sobre la época; está claro que ni se conocen los platos, el nº de ellos, los acompañamientos o como se prepararon; aun así, no deberían ser muy diferentes a algunos de los que señalamos aquí.

En primer lugar una anécdota, comparando datos históricos y las pistas que proporcionan pinturas de las catacumbas del siglo III d.C., los investigadores lograron reconstruir los hábitos alimentarios de la Palestina de hace dos milenios. Y no habrían estado sentados a una mesa, como se sugiere en la iconografía clásica (la representación de Leonardo Da Vinci es la más conocida), sino recostados en el suelo sobre almohadones, al estilo romano.

Vamos con el hipotético menú:

ENTRANTES:

ACEITUNAS CON HISOPO: El hisopo podía servir para aliñarlas, se parece a la salvia y a la menta aunque debe usarse con moderación debido a que tiene un punto de sabor amargo.

HIERBAS AMARGAS CON PISTACHOS (a modo de ensalada), una combinación de hierbas frescas de sabor amargo, que podía llevar, por ejemplo, rábano picado con remolacha, perejil, berros o apio.

        

PRIMER PLATO:

CHOLENT: No existe una receta estándar para la receta del cholent Las recetas varían de acuerdo a las disponibilidades regionales de los ingredientes. Se puede decir que el núcleo básico de los ingredientes podía ser ser vaca (a menudo costillas que requieren largos periodos de cocción) -o carne de gallina que aguanta igualmente más tiempo cocinando, carne de pavo, todo ello combinado con gran variedad de verduras frescas y otros ingredientes como cebolla y cualquier tipo de judías o cebada, todos ellos permiten largos periodos de cocción. También podría llevar zanahorias, miel, fruta seca y pimienta negra todo ello añadido antes de ser cocinado.

 

PLATO DE PESCADO:

PESCADO DEL LAGO TIBERIADES: trucha o pescado de agua dulce-que es lo que abundaba en lago de Tiberíades y en el río Jordán- en salsa agridulce y aderezado con frutos secos, pimienta, comino, jengibre y orégano. En muchas ocasiones se preparaba en forma de albóndigas.

 

PLATO DE CARNE:

CORDERO ASADO: Posiblemente cordero asado, relleno de manzana, huevo duro y piñones y aromatizado con cilantro y cúrcuma.

 

POSTRE:

JAROSET: especie de compota o pasta de higos y manzanas secas, acompañados de orejones y nueces, especiadas con jengibre y palos de canela,  miel y vino dulce.

 

Y dos elementos fundamentales, cargados de simbolismo en el cristianismo:

PAN ÁCIMO: es el pan que se elabora sin levadura. Su masa es una mezcla de harina de algún cereal con agua, a la que se le puede añadir sal. A esta masa se le da la forma deseada antes de someterla a temperatura alta para cocinarla. La harina utilizada generalmente es de trigo o cebada.

VINO: Podríamos deducir (con determinado margen de error, por supuesto) que la bebida utilizada en la Última Cena por Jesús y sus Apóstoles fue un vino denso, de cierto cuerpo, con un breve añejamiento, graduación alcohólica en torno a los 14 grados y procedente de uvas parientes de la que hoy conocemos como Syrah.

 

En definitiva, una comida con muchas similitudes e ingredientes que nos resultan muy familiares, al fin y al cabo muchos de ellos forman parte de nuestra herencia culinaria más ancestral.