ENTRE UN MANOJO DE BERZAS Y UNO DE LEMON GRASS, ME QUEDO CON LAS BERZAS

5 02 2018

AVISO: Esta entrada es un artículo de opinión, la mía, personal, pero espero que compartida por más de una persona que lo lea.

Hace un tiempo, escribí un artículo referido a los mercados; recientemente, en una visita a Madrid y callejeando sin rumbo fijo volvimos a darnos contra el archifamoso Mercado de San Miguel, epicentro de las tribus de Foodies, gastrolovers y trendy food hunters,  este último grupo me lo acabo de inventar pero como es en inglés queda perfecto. Templo supremo del postureo gastronómico en cualquiera de sus variantes. Eso si, allí también te puedes dar con Erasmus despistados (hasta que ven sus precios), grupos de turistas orientales (sacando fotos a cucuruchos con mini fuets) o individuos que, carentes de memoria, incluso peor, adictos a las aglomeraciones lo visitan una y otra vez.  Lo mismo podía decirse del otro templo de la tontería gastronómica: El Mercado de La Boquería en Barcelona.  Siempre abarrotados, siempre incómodos, siempre absurdos.

Este es el artículo al que me refería, mantengo el original menos las frases en cursiva, negrita y subrayadas que son comentarios actualizados.

MERCADOS: DE LA SEÑORA CON CARRITO AL UNIVERSO FOODIE (16/03/2015)

Desde el primer Mercado que podemos decir que “inauguró” este concepto de Mercado Gourmet, La Boquería en Barcelona, están surgiendo como setas por toda España. Unos mantienen cierta filosofía tradicional y otros se han convertido en lugares de moda ineludibles para esas personas conocidas como “Foodies”, por cierto ¡Qué poco nos gusta ese anglicismo!

Esta es La Boquería de Barcelona, fachada casi tan fotografiada como la Sagrada Familia:

 (Que no os engañe la foto, difícilmente lo veréis con tan poca gente.)

Hace unos días leimos una selección en la que además del catalán se incluían: (Clasificados por un sistema novedoso: carritos de la compra: un carrito -prescindible- , dos carritos -tiene su aquel-, tres carritos - vaya a comprar un carrito que merece la pena-)

- Mercado de San Agustín (Toledo) Un carrito. Está usted en Toledo, mire que no habrá cosas mejor que ver y sitios mejores para comer.
- Mercado de La Ribera (Bilbao)  Dos carritos pero de los que suben escaleras, tienen tres ruedas y bolsa refrigerada. En Bilbao no podía ser de otra forma, interesante fórmula mixta que mantiene la esencia y además al lado de las Siete Calles.
- Mercado de San Miguel (Madrid) Un carrito, eso si ,diseño de Calvin Klein o Gucci; es broma claro, si alguien es capaz de entrar con un carrito y  pedir un manojo de berzas le pongo una calle.
- Estación Gourmet (Valladolid) 1 carrito, más que nada porque son todo ofertas de restauración, no se venden alimentos, eso si, no engañan a nadie y la estación de Valladolid es tan bonita como la propia ciudad, una desconocida muy paseable y comestible, mucho mas que su campeonato de pinchos y tapas.
- Mercado Central (Valencia) Tres carritos, una joya arquitectónica, enorme, delicioso, merece visitar la ciudad sólo por este mercado.

- Lonja Barranco (Sevilla) 1 carrito, muy guapo pero prescindible, estás en Sevilla, ¡Por María Santísima de la Esperanza Macarena  Coronada, piérdete por Triana y Santa Cruz.

- Mercado de San Idelfonso (Madrid) 1 carrito, no lo digo yo, ellos mismos se definen: Street Food Market, con eso basta. Allí supe lo que era  un camarero-hipster, con tirantes y gorra de fieltro, eso si, parecía sacado de un anuncio de perfume de Carolina Herrera o Jean Paul Gaultier

Este es el de San Miguel, el “Foodie” por excelencia, el postureo gastronómico elevado al cubo:

Evidentemente, cumplen varias funciones (algunas nada despreciables), por ejemplo recuperan espacios degradados, y otras que, en fin: la vieja necesidad de ver y dejarse ver, el pasar del “Me lo quitan de las manos”  al ” ¿Tienes bayas de Goji? o del ¿Le limpio los chicharros? al este tofu orgánico combina muy bien con GochuJang (ojo lo del gochu no tiene nada que ver con el nuestro, el de las morcillas.

Eso si, una recomendación a “foodies”, “Gourmets”, “gastrónomos guays” y demás especímenes tribales: Visitar también los mercados tradicionales, los de abastos, con oferta menos “trendie” y menos “hipster” pero más auténtica. Hasta veréis que huelen y saben diferente, a nosotros, sin rechazar ningún concepto o producto, como no lo hacemos con ningún alimento, siguen gustándonos más el de El Fontán de Oviedo, el de Abastos de Santiago de Compostela o el Central de Zaragoza…donde se mezclan bolsas de plástico, carritos de la compra, carteles escritos a rotulador y pescaderos con botas de goma y delantal de pvc.

Este es El Fontán de Oviedo, un lugar en el que nada malo te puede pasar (parafraseando a Holly en Desayuno con diamantes):

Este el de Abastos de Santiago de Compostela:

Y el Central de Zaragoza:

¿Conclusiones?, que cada uno saque las suyas, buena es la oferta variada, que haya clientes para cada negocio y negocios para cada cliente

DOS RECOMENDACIONES EXTRAS: MERCADO DE LOS MOSTENSES (Plaza Mostenses 1, al lado de la Gran Vía, en Madrid) y  el Mercado Central de Salamanca (Plaza del Mercado, detrás de la Plaza Mayor).
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