LO QUE YA VINO Y LO QUE VENDRÁ EN 2018

15 03 2018

NUESTRA SELECCIÓN DE TENDENCIAS, IMPRESIONES Y REFLEXIONES PARA 2018 EN ALIMENTACIÓN Y HOSTELERÍA
(Tan válidas e inútiles como cualquier otra selección)

-1- Las cocinas TEX MEX Y MEXICANA (que no son lo mismo) llegaron ya a los lineales del supermercado: fajitas, burritos, chile, guacamole etc etc son ingredientes si no habituales, si bastante visibles. Y el caso es que más allá de franquicias (poco fiables) no mucha gente ha probado la auténtica cocina mejicana, un tesoro por descubrir.

 -2- La cocina china siguió un proceso parecido, pero muchísimo más viciada, pensar que conocemos su cocina, la de un país de 9.596.000 m²…es cuanto menos presuntuoso, los platos conocidos como chinos aquí (rollito primavera, arroz 3 delicias, credo agridulce) son tan chinos como La Muralla…de Ávila.

 

 

-3- Parece venirse un poco abajo el fenómeno Gin Tonic, este año creemos que no aparecerán más de 578 ginebras nuevas y otras tantas tónicas…calculamos que ya hay más marcas que especies de insectos en el Amazonas. Las firmas comerciales quisieron repetirlo con el vodka pero no salió igual.

 

 

-4- ¿Alguien todavía piensa que las cervezas se dividen en quintos, medias y cañas?…¡Que va que va!, es un universo insondable de amplio espectro, desde las procedentes de la constelación “Artesana” hasta otras venidas de Bélgica, Alemania…por no hablar de la moda de las Oktoberfest estilo Blade Runner, osea replicantes en serie, las hay todo el año.

 

 

-5- Seguirá creciendo el nº de expresiones en forma de anglicismos, sección gastrotontería, por ejemplo: foodie, gastrolover, smoothie, topping, food truck, finger food, street food…la RAE se tiene que estar tirando de los hairs.

 

 

 

-6- Se nos vendrán encima nuevos alimentos ¿Cuáles?, no tenemos ni idea, igual son sandías cuadradas (ya existen en Japón) o vete tu a saber que otros. El caso es que si echamos la vista atrás ¿Quién se acuerda de las bayas de Goji que iban a ser tan habituales como las lentejas?.

 

 

-7- Seguirá con buena salud la tendencia de ir a consumir a locales donde pongan un aperitivo que vaya más allá de la santísima trinidad: patatas fritas, cocktail de frutos secos y aceitunas. Con un poco de esfuerzo no es tan complicado; un kilo de patatas da para muchas bravas o alioli y con un kilo de arroz se pueden ofrecer tapitas de cortesía a todos los participantes de concursos de cocina en tv.

 

 

-8- Seguiremos siendo muy adictos a esos locales clásicos con detalles que ningún influencer, interiorista ni bartender comprenderán nunca, por ejemplo esos restaurantes con cartas de polipiel de Bodegas X, azulejos de adorno del tipo “Hoy no se fía, mañana sí” o “Los bancos y los bares hemos llegado a un acuerdo. Ellos no servirán café y nosotros no prestaremos dinero.”, por no hablar de lo máximo, los que siguen teniendo en el estante, posiblemente sin tocar desde hace años una serie de botellas míticas: la de Licor 43, Pippermint, Ponche Caballero y Ginebra Fockink.

 

 

-9- Los más jóvenes seguirán descubriendo con asombro que la fabada, las lentejas y los cocidos no nacieron en latas, que hasta se pueden elaborar en casa; no es broma, los restaurantes que ofrecen platos de cuchara tradicionales son de lo más “cool” (perdón por otro vocablo absurdo).

 

-10- Cada vez más personas comerán pensando: cuál es el origen de este alimento, se puede leer la lista de ingredientes - nos da mucha información - o recuperando la compra en los mercados tradicionales, si, si, esos sitios con puestos que existían antes que los hipermercados y que en muchos casos se han transformado en “mercados gastronómicos” (traducido: paga el vino chileno o la cerveza malaya 2 € más caros y ni se te ocurra pedir una ración de oreja, mejor un poké bowl)

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