Poesías para paladear de vez en cuando

Poesías para paladear

26 Octubre 2007

SI GUARDAS EN TU PUESTO LA CABEZA TRANQUILA

CUANDO TODO A TU LADO ES CABEZA PERDIDA

 

Si puedes confiar en ti mismo cuando todos los hombres dudan de ti

pero además atiendes tus dudas.

Si puedes esperar y no cansarte de esperar,

o siendo engañado no obras con engaño,

o siendo odiado no das paso al odio.

Si eres bueno y no finges ser mejor de lo que eres.

Si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.

Si puedes soñar y no haces de los sueños tu dueño.

Si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu fin.

Si puedes enfrentarte con el triunfo y el desastre,

y tratarlos por igual.

Si puedes soportar oír la verdad que tú pregonaste,

adulterada por pillos para tender una trampa a los necios;

o comprobar que están rotas las cosas a las que tú diste la vida;

e inclinarte y reconstruirlas con medios insuficientes.

Si puedes arriesgar todas tus ganancias a la suerte de un día.

Perder y empezar nuevamente desde el principio,

sin decir nada a nadie de lo que es y de lo que era.

Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,

aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga.

Y se agarren contigo cuando no queda nada,

porque tú lo deseas, lo quieres y mandas.

Si puedes hablar con la gentuza y guardar tu virtud.

O pasear con el Rey, sin perder el sentido común.

Si nadie que te hiera llega a hacerte herida.

Si todos te reclaman y ninguno te precisa.

Si puedes llenar el minuto inexorable

de sesenta segundos que te lleven al cielo.

Tuya es la Tierra y todo lo que contiene.

Y -lo que es más-

¡Tú serás hombre, hijo mío!

Rudyard Kipling

 

 

 

 

Ahora es el momento

Ahora es el momento de hacer lo que más quieres.

No esperes al lunes, ni esperes a mañana.

Que no aumente en ti la caravana

de sueños pisoteados. Ya no esperes.

No reprimas por miedo o cobardía.

No postergues la vida con más muerte,

y no esperes más nada de la suerte

que no hay más que tu tesón y tu energía.

Si tu sueño es hermoso dale forma

como esculpe el arroyo la ribera;

como el viento que vive y se transforma.

Y para que todo resulte a tu manera,

redacta para ti mismo tu norma

y convierte tu otoño en primavera.

 E. J. Malinowski

 

 

Este mundo: tu mundo

Es tuyo este segundo que transcurre

y este aire que inspiras vitalmente,

e igual que los deseos de tu mente

también es tuyo todo lo que ocurre.

Y es tuya esta parcela de la vida

donde habitan desdicha y esperanza,

como es tuyo el paisaje en su añoranza

con toda su belleza más querida.

Lo mismo es tuyo el sol de primavera,

la rosa en su perfume colorido

y la paz de tu sueño sin frontera.

También es tuyo este mundo malherido

del que eres parte y de tu amor espera,

…no lo dejes morir en el olvido.

E. J. Malinowski

 

 

Sé todos los cuentos

Yo no sé muchas cosas, es verdad.

Digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto:

que la cuna del hombre la mecen con cuentos,

que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,

que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,

que los huesos del hombre los entierran con cuentos,

y que el miedo del hombre…

ha inventado todos los cuentos.

Yo sé muy pocas cosas, es verdad,

pero me han dormido con todos los cuentos…

y sé todos los cuentos.

León Felipe

 

 

No

  “No” es “No”,

  y hay una forma de decirlo:

   No.

  Sin admiración,

ni interrogantes,

  ni puntos suspensivos.

   “No”

se dice de una sola manera.

   Es corto, rápido,

monocorde,

   sobrio y escueto.

   No.

   Se dice de una sola vez. No.

   Con la misma entonación.

No.

   Como un disco rayado.

No.

   Un “No” que necesita

   de una larga caminata o

   una reflexión en el jardín

   no es “No”.

   Un “No” que necesita

justificaciones y explicaciones

   no es “No”.

   “No”

tiene la brevedad de un segundo.

   Es un “No” para el otro,

   porque ya lo fue para uno mismo.

   “No” no deja puertas abiertas,

   ni entrampa con esperanzas,

   ni puede dejar de ser “No”,

   aunque el otro y el mundo

   se pongan de cabeza.

   “No” es el último acto de dignidad.

   “No” es el fin de un libro sin más

   capítulos ni segundas partes.

   “No”

   no se dice por carta,

   ni se dice con silencios,

   ni en voz baja,

ni gritando,

   ni con la cabeza gacha,

   ni mirando hacia otro lado,

   ni con símbolos devueltos,

   ni con pena y mucho menos

   con satisfacción.

   “No” es “No” porque no.

   Cuando el “No” es “No”,

   se puede mirar a los ojos, y el “No”

   se descolgará naturalmente de

   los labios.

   La voz del “No” no es trémula,

   ni vacilante,

ni agresiva, y no deja

   duda alguna.

   Ese “No” no es

   una negación del pasado:

   es una corrección al futuro.

   Y sólo quien sabe decir “No”

   puede decir “Sí”.

 

 

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?

 

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,

que a mi puerta, cubierto de rocío,

pasas las noches del invierno escuras?

 ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras

pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío

si de mi ingratitud el yelo frío

secó las llagas de tus plantas puras!

Cuántas veces el ángel me decía:

¡Alma, asómate agora a la ventana,

verás con cuánto amor llamar porfía!

¡y cuántas, hermosura soberana:

Mañana le abriremos -respondía-

para lo mismo responder mañana! 

Lope de Vega

 

Soneto de repente

Un soneto me manda hacer Violante,

que en mi vida me he visto en tal aprieto;

catorce versos dicen que es soneto;

Burla burlando van los tres delante.

 

 Yo pensé que no hallara consonante

y estoy a la mitad de otro cuarteto;

mas si me veo en el primer terceto

no hay cosa en los cuartetos que me espante.

 

 Por el primer terceto voy entrando

y parece que entré con pie derecho,

pues fin con este verso le voy dando.

 

 Ya estoy en el segundo, y aun sospecho

que voy los trece versos acabando;

contad si son catorce, y está hecho.

Lope de Vega

 

Pastor que con tus silbos amorosos

Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
Tú, que hiciste cayado de ese leño
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño
y la palabra de seguirte empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados;
¿pero cómo te digo que me esperes,
si estás, para esperar, los pies clavados?

Lope de Vega

 

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que el cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega

 

 

YA NO QUIERO MÁS BIEN QUE SÓLO AMAROS…

Ya no quiero más bien que sólo amaros,
ni más vida, Lucinda, que ofreceros
la que me dais, cuando merezco veros,
ni ver más luz que vuestros ojos claros.

Para vivir me basta desearos,
para ser venturoso, conoceros,
para admirar el mundo, engrandeceros,
y para ser Eróstrato, abrazaros.

La pluma y lengua, respondiendo a coros,
quieren al cielo espléndido subiros,
donde están los espíritus más puros;

que entre tales riquezas y tesoros,
mis lágrimas, mis versos, mis suspiros,
de olvido y tiempo vivirán seguros.

Lope de Vega

 

 

 

 

Es hielo abrasador, es fuego helado,

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,

un cobarde con nombre de valiente,

un andar solitario entre la gente,

un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,

que dura hasta el postrero paroxismo;

enfermedad que crece si es curada.

 Éste es el niño Amor, éste es su abismo.

¡Mirad cuál amistad tendrá con nada

el que en todo es contrario de sí mismo!

 

Francisco de Quevedo

 

 

¿QUIÉN MATA CON MÁS RIGOR?

¿Quién mata con más rigor?
Amor.
¿Quién causa tantos desvelos?
Celos.
¿Quién es el mal de mi bien?
Desdén
¿Qué más que todos también
una esperanza perdida,
pues que me quitan la vida
amor, celos y desdén?

¿Qué fin tendrá mi osadía?
Porfía.
¿Y qué remedio mi daño?
Engaño.
¿Quién es contrario a mi amor?
Temor.
Luego es forzoso el rigor,
y locura el porfiar ,
pues mal se pueden juntar
porfía, engaño y temor.

¿Qué es lo que el amor me ha dado?
Cuidado.
¿Y qué es lo que yo le pido?
Olvido.
¿Qué tengo del bien que veo?
Deseo.
Si en tal locura me empleo,
que soy mi propio enemigo,
presto acabarán conmigo
cuidado, olvido y deseo.

Nunca mi pena fue dicha.
Desdicha.
¿Qué guarda mi pretensión?
Ocasión.
¿Quién hace a amor resistencia?
Ausencia.
Pues ¿dónde hallará paciencia,
aunque a la muerte le pida,
si me han de acabar la vida
desdicha, ocasión y ausencia?

Lope de Vega

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