Eugene tiene un gran talento para la guitarra clásica, aunque su verdadero sueño es llegar a ser una estrella del Blues y encontrar una canción inédita de Robert Johnson. Para conseguirlo se propone contactar con el legendario músico Willie Brown (Cuatro ojos Fullton) que, tras una vida marcada por el éxito, ahora pasa su vejez en un asilo de ancianos. El viejo Brown accede a ayudarlo pero con la condición de que lo saque de donde está encerrado y lo lleve hasta el Delta del Mississippi, donde deberán encontrar el cruce de caminos donde Willie Brown hizo de joven su propio pacto con el diablo.
“¿Has grabado alguna vez? Ponte delante de ese micro y canta; nos ocuparemos del resto. Nosotros tenemos las máquinas detrás. Lo único que tienes que hacer es tocar.”
“¿Has ido alguna vez a Misisipi? ¿Y tu pretendes ser un bluesman“
“Anda, “Long Island”, toca la de la plantación donde viniste al mundo. Oigamos cómo acabaste con grilletes en los tobillos”
“No eres ni el principio de un grano en el culo del gran Robert Johnson. Puede que tengas un poco de chispa pero te falta todo lo demás: rodaje. Y eso no lo consigues en casa con tu mamá cambiándote los pañales”
“No hay más que una escuela, la que está en el Delta. Allí es donde empezó todo”.
“Un hombre con mucho sentido común dijo: el blues no es más que un hombre que se siente mal pensando en la mujer con quien estuvo una vez.”
Robert Johnson (1919-1938) fue un cantante, compositor y guitarrista estadounidense de bloes conocido como “El Rey del Delta blues.” Sus grabaciones de 1936 a 1937 muestran una notable combinación de canto, habilidades de guitarra, y talento en la composición que influenciaron a generaciones de músicos, a pesar de solo haber dejado un registro de 29 canciones. Su enigmática vida, pobremente documentada, y muerte a la edad de 27 años han dado lugar a la creación de muchas leyendas sobre su persona. Es considerado como el “El Abuelo del Rock-and-Roll”, su locución, la originalidad de sus canciones y su estilo de tocar la guitarra ha influido a una gran gama de músicos.
En febrero de 1929 contrajo matrimonio con Virginia Travis, de 16 años. Poco después ella quedó embarazada y finalmente murió en el parto junto con su criatura.
Después de varios años actuando por todo el sur de EE. UU., tuvo la oportunidad de dejar registradas sus 29 legendarias canciones.
Su muerte ocurrió en circunstancias extrañas. Se cuenta que fue envenenado con whisky por un marido celoso, dueño de un bar en el que Johnson actuaba. Algunos dicen que murió de neumonía, otros que de sífilis.
Sólo dos fotos se conservan de Robert Johnson. En una aparece sentado. Camisa blanca, tirantes. Largos dedos negros dibujan un acorde en la guitarra. Mira fijo a la cámara. En sus labios un cigarro. En la otra posa también con su guitarra, vestido de traje, con sombrero. Relajado, sonriente.
Cuenta una conocida leyenda que Robert Johnson vendió su alma al diablo en el cruce de la autopista 61 con la 49 en Clarksdale (Misisipi), a cambio de interpretar el blues mejor que nadie.
Puede considerarse a Robert Johnson, junto a Blind Willie Johnson, como el gran maestro de la guitarra slide (o bottleneck), técnica consistente en pisar las cuerdas sobre el mástil no con los dedos de la mano izquierda, sino frotándolas con un tubo de metal o cuello de botella —bottleneck—, obteniendo un sonido punzante y sinuoso típico de la música afroamericana primitiva).
La vigencia del legado musical de Johnson se basa en una peculiar asunción de las estructuras musicales del blues rural anterior a él y en la fuerza literaria de unos versos que hacen de él uno de los más insignes autores de la poesía popular estadounidense. Hay tres constantes en las letras de Johnson: lo efímero de las relaciones humanas, el vagabundeo incesante y los terrores irracionales.
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La leyenda de Robert Johnson
Tras la muerte de su mujer su carácter taciturno e inclinado a la bebida se acentúa y alterna sus trabajos como temporero del algodón con el dudoso negocio de la música para diversión de los trabajadores de las plantaciones. Según declara años más tarde Son House, tras una conversación con el músico de Alabama Ike Zinnerman, en la que éste asegura que aprendió a tocar el blues a medianoche y sobre una tumba, Robert Johnson desaparece de Robisonville sin que nadie pueda dar noticia de sus andanzas hasta que, pasado un año, vuelve a aparecer y a encontrarse con sus amigos. El inexperto guitarrista se había metamorfoseado en un interprete rotundo que hacía palidecer a todos los bluesmen de la zona, como si en algún lugar desconocido alguien le hubiese regalado esa voz aguda y alterada por falsetes increíbles y una forma intuitiva de tocar la guitarra que crearía escuela; las cuerdas bajas marcando un walking bass hipnótico y las otras adquiriendo vida propia. Con el slide arrancaba lamentos como nadie lo había hecho. Keith Richards, el guitarrista de los Rolling Stones recuerda la primera vez que escuchó un disco de Robert Johnson en casa de Brian Jones, «¿Quién es ese?»; «Robert Johnson» «Vale, pero… ¿Quién es el otro tipo que toca con él?». No podía creer que fuese una sola guitarra.
Para sus conocidos, la escuela donde tuvo lugar su aprendizaje no era ningún misterio; el camino era bien conocido en el Delta y muchos otros lo habían seguido antes. Tommy Johnson, otro músico de la misma zona y de la misma época lo cuenta con sus propias palabras «Para aprender a tocar todo lo que quieras y componer tus propias canciones, tienes que llevar tu guitarra a un cruce de caminos, al lugar donde dos caminos se cortan. Ve allí y asegúrate de estar en el sitio preciso antes de la medianoche; entonces, coge la guitarra y toca algo tuyo. Un hombre grande y negro irá hasta allí, cogerá tu guitarra y tocará para ti, hará sonar tu canción y te devolverá la guitarra. De esta forma aprendí todo lo que necesito para tocar».
“El diablo y mister Johnson”
por Ramón del Solo
www.margencero.com
Robert Johnson: Crossroads blues
I went down to the crossroad
fell down on my knees
I went down to the crossroad
fell down on my knees
Asked the lord above “Have mercy now
save poor Bob if you please”
Yeeooo, standin at the crossroad
tried to flag a ride
ooo ooo eee
I tried to flag a ride
Didn’t nobody seem to know me babe
everybody pass me by
Standin at the crossroad babe
risin sun goin down
Standin at the crossroad babe
eee eee eee, risin sun goin down
I believe to my soul now,
Poor Bob is sinkin down
You can run, you can run
tell my friend Willie Brown
You can run, you can run
tell my friend Willie Brown
(th)’at I got the croosroad blues this mornin Lord
babe, I’m sinkin down
And I went to the crossraod momma
I looked east and west
I went to the crossraod baby
I looked east and west
Lord, I didn’t have no sweet woman
ooh-well babe, in my distress