Entre la revista, la tuna y la memoria

5 05 2007

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Los trabajos de recopilación de música popular nos dejan un caso que constituye un buen ejemplo de lo que ocurre cuando trabajamos con material que se aprende de manera oral.

La Estudiantina portuguesa tiene autores conocidos. Por tanto, no es anónima y tampoco pertenece al dominio de la música tradicional. Fue compuesta por Ferri y J. Padilla (música) y por Rigel y Ramos de Castro (letra). Además, forma parte de otra obra mayor envergadura, una de esas comedias musicales que también recibían el nombre de revistas. Se trata de La hechicera en Palacio, una creación estrenada por Celia Gámez (en la foto) y que contribuiría a hacer tremendamente famosa la Estudiantina.

Pues bien, a pesar de existir una partitura (ver imagen de cabecera), es decir, un texto musical que garantiza su perpetuación conforme a las intenciones de los autores, cuando una pieza se va transmitiendo oralmente, la memoria tiende a rellenar los pequeños olvidos del modo que más convenga. Por eso la canciones folklóricas presentan multitud de variantes.

Es lo ocurre en este documento recogido por una alumna de 1º de ESO. El texto debería comenzar con la frase “somos cantores de la tierra lusitana”. Sin embargo, la informante canta “…de la tierra mexicana”. Algo muy común en la música popular y completamente anecdótico.

 


ESTUDIANTINA PORTUGUESA

 

 


Para terminar, comentar que, en la actualidad, este tema forma parte del repertorio de la gran mayoría de tunas que pueblan nuestra geografía.

La siguiente foto se corresponde con un EP (Extended Play: un disco con sólo 4 canciones) que, aparte de la Estudiantina portuguesa, también incluye La aurora, otra canción recopilada para estos trabajos de campo.

 

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