Fidelidad Alta

27 06 2007

En este artículo no nos referimos al sonido de alta fidelidad (Hi-Fi) sino al elevado grado de precisión con que que se llevan a cabo todos los detalles de determinadas producciones cinematográficas. Tim Burton roza las cotas más altas en este aspecto.

La novia cadáver es una película de animación realizada fotograma a fotograma mediante la técnica del Stop-Motion que ya habíamos comentado. Hablaremos en esta ocasión del mismo aspecto que nos sorprendió en Big, es decir, de cómo los sonidos escuchados se corresponden con las imágenes que los producen.

Normalmente, si un actor tiene que hacer una escena donde toca un instrumento (cuya técnica, por lo general, desconoce) mueve toscamente las manos de cualquier manera procurando (o no) dar la sensación de que interpreta algo. En el piano sobre el suelo de la película de Penny Marshall era “fácil” conseguirlo porque el curioso artefacto existe en la realidad.

Sin embargo, los muñecos de Burton se mueven por el teclado en perfecta sincronía con la música y oprimiendo las teclas que verdaderamente deberían ser las encargadas de producir las notas en cuestión. Se puede comprobar al revisar una de las mejores escenas de la película: el dúo de Victor con una enfadada Emily:

Lo mismo ocurre con el solo de Victor sobre el piano marca Harryhausen (un claro homenaje a uno de los pioneros en cuanto a técnica de animación se refiere):

Y ya que estamos hablando de fidelidad, no podemos terminar sin hacer una mención a la espinosa cuestión del doblaje.

Muchos de los partidarios de esta práctica esgrimen como argumento que en España hay muy buenos actores de doblaje (cosa que no ponemos en duda). Pero cambiemos la perspectiva con la que abordar el asunto. No nos fijemos en el sonido, sino en la imagen.

¿Qué ocurriría sin en la carátula de la película nos anuncian como protagonistas una serie de actores y cuando entramos en la sala vemos que han sido sustituidos por otros que hablan castellano? Seguramente nos sentiríamos engañados.

Por esta razón, en un primer momento, se pensó que el doblaje lo hicieran los propios protagonistas (o, al menos, cambiando a los secundarios). Si a Laurel y Hardy (el gordo y el flaco) los recordamos hablando con ese acento extrañísimo es por este motivo. La idea se abandonó, por razones económicas (lógicamente).

Con el audio debería suceder exactamente lo mismo. Si asistimos al concierto de un cantante extranjero, no nos gustaría demasiado que el sonido se correspondiera con la voz de otra persona, por muy bien (o incluso mejor) que lo hiciera.

Cuando privamos a un actor de su voz original estamos eliminando la mitad de su actuación. En el caso de films de animación, la totalidad.

Por ejemplo, ciñéndonos a La novia cadáver ¿de qué sirve que Helena Bonham Carter o Johnny Deep hayan participado si en la versión doblada no aparecen por ningún lado?

No obstante, como este blog es esencialmente musical, comprobemos las diferencias del doblaje en una misma canción del film que estamos comentando (por cierto, la banda sonora pertenece a Danny Elfman, un colaborador habitual del director):

Primero en inglés: TEARS TO SHED (Helena Bonham Carter)

Ahora en castellano: LÁGRIMAS QUE DERRAMAR (Mar Roca)

Y para concluir, cortando por lo sano y dando gusto a los más extremistas, la última versión, eliminando todo rasgo de cualquier idioma (así, de paso, quizás alguien se anime a practicar el karaoke): TEARS TO SHED (Instrumental)

 


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