Muchos os preguntáis que para qué sirve el director de orquesta, que si los músicos son verdaderos profesionales y la partitura está ahí escrita, ¿qué es los que hace ese hombre en el medio batiendo los brazos al viento mientras sostiene (quien lo hace) un artefacto de madera llamado “batuta”? Lo cierto es que, si bien siempre se precisó un director en cualquier agrupación musical, la figura del directo de orquesta especializado es bastante reciente: viene del siglo XIX. Pero anteriormente la situación era de lo más variopinta. En el siglo XVII el compositor francés Lully (que pasa por ser el primer director de orquesta conocido) dirigía a “Los veinticuatro violines del rey” con un bastón que marcaba el pulso. Más avanzado el Barroco se dirigía desde el clave o desde el órgano. Durante el Clasicismo, cuando la orquesta sinfónica se consolidó solía dirigirla el primer violinista, el propio concertista (cuando era por ejemplo un concierto para piano y orquesta). Pero cuando se trataba de una ópera solía haber dos directores: el primer violín dirigía a la orquesta, mientras que a los cantantes se les dirigía desde el teclado y se les acompañaba con él en los recitativos. Pero es en el siglo XIX, con el crecimiento de la orquesta cuando surge la figura del director profesional. Hans von Bülow es considerado como el primer divo de la batuta, como el primer director profesional que no fue compositor.Pero todo ésto no responde a la cuestión principal. ¿Para qué demonios sirve un director de orquesta? Pues quizás la analogía mayor que se me ocurre es la de un piloto, que aunque cuenta con todos los avances tecnológicos, el copiloto y el piloto automático incluidos, sigue siendo el verdadero capitán último de la nave. De cómo aterrice ésta depende que se salven o no los pasajeros (en nuestra analogía dependería que se salvase o no la interpretación musical). Su tarea consiste sobre todo en crear la coordinación de los músicos entre ellos, indicando el tempo, las diferentes entradas, la dinámica. También especifica a los cantantes, a los solistas y a los instrumentistas el contenido y la impostación general del trabajoo musical. Entre sus funciones también está la de dirigir los ensayos y tomar todas decisiones de recreación musical, “interpretando” la partitura. En caso de no existir una dirección artística, también sería el encargado de escoger el repertorio de su orquesta. Interpretar la partitura supondría tener unos criterios estéticos que sean coherentes con la partitura, el autor y su época, transmitiéndoselos al resto de la orquesta. En su mano derecha suele llevar una batuta (del italiano”battuta” = compás), que mueve al ritmo del compás, mientras que con la mano izquierda expresa los matices y la expresión de la obra (sus gestos son más amplios para una dinámica fortissimo y mucho más reducidos para una dinámica pianissimo)En fin, para que tengáis datos de primera fila sobre un director muy cercano, gijonés de hecho, podéis visitar este artículo sobre Oliver Díaz, el director de la OSGI (Orquesta Sinfónica de Gijón), de una increible trayectoria y formación musical de lo más especializada. Muchos de vosotros lo conocéis, porque lo habéis visto en alguno de los conciertos de “Música Maestro” a los que hemos asistido. Pinchad aquí y sabréis muchas más cosas.
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