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Artículos de Diciembre, 2011

La depresión infantil

Publicado por pelayojfln03 el 17 Diciembre 2011

Por David García y Pelayo Junquera 

 El término “depresión” hace alusión a tres conceptos relacionados: un síntoma, un síndrome y un trastorno. Por un lado, el término hace alusión a un síntoma, la tristeza o el estado de ánimo deprimido, y como tal está presente en la mayor parte de los trastornos psicopatológicos y en otras condiciones médicas. De hecho, el sentirse triste o “depre” es una de las condiciones de malestar psicológico más frecuentes en los seres humanos y los niños no son ajenos a este sentimiento.

Causas de la depresión infantil:

¿Por qué se produce la depresión infantil? Existen varios aspectos:

  • Conductual: porque hayan ocurrido acontecimientos negativos en la vida del niño o ausencia de refuerzos.    
  • Cognitivo: cuando el niño ha tenido experiencia de fracasos, juicios negativos o indefensión aprendida entre otros.
  • Psicodinámico: si ha existido pérdida de autoestima o pérdida del objeto bueno.
  • Biológico: si existe una disfunción del sistema neuroendocrino, disminución de la actividad de la serotonina y por efecto de la herencia. De todos estos factores se produciría una conducta desajustada cuando interaccionan varios de ellos. En la familia el niño va a desarrollar los elementos básicos para su vida futura: el lenguaje, motivaciones, hábitos, etc. En principio, el apego del niño a la madre es fundamental en su desarrollo personal y social. Los apegos inseguros se han relacionado con todo tipo de problemas de conducta y con la depresión.

También es fundamental las buenas relaciones del niño con sus padres así como el puesto que ocupa entre los hermanos. Se sabe que la posición intermedia es la más vulnerable. Es importante que los padres construyan de manera adecuada la autoestima en los niños así como incentivar la capacidad de afrontar problemas y manejar la frustración.

Y ¿qué papel tiene la escuela cuando se presenta esta situación? En ella se puede localizar precozmente cualquier atisbo de depresión. También el rendimiento escolar puede determinar algún problema pudiendo ser causa o efecto de la depresión. De ahí la importancia de una buena evaluación y seguimiento del maestro para detectar cambios.

En cuanto a los instrumentos de evaluación de la depresión infantil (esto únicamente lo damos a conocer a los padres a título de información, no para ponerlo en práctica), se pueden encontrar pruebas de lápiz y papel: entrevistas, cuestionarios, etc., en este caso si se quieren medir conductas interiorizadas. Y en el caso de querer medir una conducta manifiesta, se hará una observación de conducta, registro de conducta y aplicación del juego infantil.

También existen pruebas de carácter endocrino para evaluar aspectos biológicos. Es de gran ayuda la entrevista a los maestros, compañeros y familia del niño.

Por último cabe hablar de ¿qué tratamientos seguir? En principio, por supuesto el que el especialista establezca. Sabemos que lo lógico es que sea individualizado y dependerá de la fase de desarrollo en que se encuentre el niño. Se acudirá al psicólogo para realizar terapia familiar o individual y, dado el caso, un tratamiento farmacológico puede ayudar.

TRATAMIENTO:

El tratamiento de la depresión en niños estará basado en los siguientes pilares:

  • Aumento de las actividades agradables:

Si la anhedonia es muy marcada el niño presenta problemas para decidir qué actividades le gustaría hacer. Se debe ayudar proporcionándoles listas de actividades o haciéndoles recordar qué cosas le gustaba hacer antes de encontrarse deprimidos. Se debe alabar y premiar el que se decida a hacer una actividad agradable.

  • Reconocimiento del estado emocional:

Capacidad de reconocimiento de las emociones, observación de antecedentes y consecuentes, identificación de lo que se piensa durante la activación emocional y cambio de ideas por otras más adaptadas.

  • Mejora de las habilidades sociales:

Manejo de la comunicación no verbal como el contacto ocular, la posición corporal, el saludo, realizar invitaciones, llamadas telefónicas, elegir temas posibles de conversación, hacer elogios, recibir elogios con naturalidad, pedir favores, hacer invitaciones… Lo ideal sería que estas habilidades se enseñasen en grupo mediante la explicación de la conducta, la presentación de un modelo y la reproducción de dicha conducta por parte del niño y el correspondiente feed-back del terapeuta para corregir errores y alabar los progresos.

  • Relajación:

En principio no tendría por qué actuar sobre la depresión, pero su eficacia se puede deber a la alta asociación entre depresión y ansiedad.

Desde los 2 a los 6 años: aplicar la imitación postural; desde los 7 años: actividades relajantes como reír, contar chistes, correr, andar;   a partir de los tres años utilizar la imaginación y a partir de los 10, es recomendable utilizar la relajación muscular progresiva de Jacobson.

  • Para el tratamiento de los sentimientos de culpabilidad, se intentará cambiar el sistema atribucional del niño. Los niños deprimidos se sienten responsables de todo lo malo que pasa a su alrededor. El tratamiento estaría basado en la presentación al niño de situaciones hipotéticas, que tengan relación con su caso y pedirle que explique el porqué del acontecimiento. Si sus respuestas son estables e internas, se le deben dar alternativas de respuesta. Pedirle al niño que identifique al iniciador del problema y el motivo por el que se inician las discusiones. Con esto se consigue un distanciamiento, que es una estrategia muy útil para alejar la contaminación emocional del juicio.
  • La mejora de la autoestima estará basada, por debajo de los 6 años, en la intervención de los adultos de referencia, incrementando los juicios positivos sobre el niño con elogios que siempre tienen que ser verosímiles. Se deben identificar los aspectos positivos del niño, cambiar las distorsiones cognitivas, identificar las deficiencias y generar habilidades compensatorias.
  • Para el fomento de la asertividad se pretende que el niño pueda expresar sus emociones, sobre todo en el entorno familiar. Debe saber decir cómo se siente, saber disculparse, pedir explicaciones ante algo que no entienda, preguntar sobre los problemas que percibe en los otros, etc. Este trabajo es importante porque un niño deprimido supone que está equivocado o no tiene suficiente energía para defender sus ideas, gustos o preferencias.

FUENTES 

http://www.cfieavila.com/jornadas%20salud/salud/depresioninfantil.html

http://www.baobabparents.com/padres/articulo/la-tristeza-depresion-infantil-causas-tratamiento/151/

http://medicablogs.diariomedico.com/reflepsiones/2010/03/30/tratamiento-de-la-depresion-infantil/

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La hiperactividad infantil o TDAH

Publicado por pelayojfln03 el 16 Diciembre 2011

Por David García y Pelayo Junquera 

 La hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños, descrito por primera vez en 1902, por Still. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.

 Causas de la hiperactividad infantil:

La hiperactividad infantil es bastante frecuente. Se calcula que afecta aproximadamente a un 3 por ciento de los niños menores de siete años y es más común en niños que en niñas (se da en 4 niños por cada niña). En el año 1914, el doctor Tredgold argumentó que las causas se deben a una disfunción cerebral mínima, una encefalitis letárgica en la cual queda afectada el área del comportamiento, de ahí la consecuente hipercinesia compensatoria; explosividad en la actividad voluntaria, impulsividad orgánica e incapacidad de estarse quietos. Posteriormente, en 1937, C. Bradley descubre los efectos terapéuticos de las anfetaminas en los niños hiperactivos. Basándose en la teoría anterior, les administraba medicaciones estimulantes del cerebro (como la benzedrina), observándose una notable mejoría de los síntomas.

Los indicadores de hiperactividad según la edad del niño:

- De 0 a 2 años. Descargas clónicas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.

 - De 2 a 3 años. Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes.

- De 4 a 5 años. Problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.

- A partir de 6 años. Impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.

Consecuencias:

Cómo incide el TDAH no tratado en la vida escolar:

El TDAH no tratado afecta a los niños y adolescentes en la escuela en forma de notas más bajas en los exámenes, repetición del curso y dificultades en aplicar los conocimientos a tareas personales y escolares. El quince por ciento (15%) de los niños con TDAH no tratado presentan trastornos de aprendizaje que afectan el área de las matemáticas o la lectura, dejando a los pacientes por detrás de sus compañeros del colegio. También es posible que el absentismo alcance niveles significativos.

Asimismo, algunos niños con TDAH que no reciben tratamiento presentan comportamientos agresivos y perturbadores. En muchos casos, estas dificultades pueden exigir una atención académica adicional, la repetición del curso y la colocación del paciente en programas de educación especial. Aproximadamente entre el 50% y el 60% de los niños con TDAH no tratado acaban por ser expulsados de clase y entre el 10% y el 30% de los adolescentes abandonan sus estudios y/ o no logran terminar el bachillerato. Sólo el 5% de los adolescentes con TDAH terminan sus estudios universitarios.

Efectos sobre la vida familiar y el funcionamiento familiar:

Los problemas conductuales asociados al TDAH no tratado pueden incidir de forma negativa en la toda la familia. Los niños y adolescentes que sufren este trastorno pueden sufrir problemas por mostrarse tercos, desafiantes, por negarse a obedecer, por pataletas y hostilidad verbal. Además, el TDAH no tratado también puede tener un impacto profundo en las relaciones con sus hermanos. Todas estas tensiones pueden acabar por minar la salud psíquica y física de los padres.

Efectos sobre las relaciones con los compañeros y relaciones sociales:

A menudo los niños y adolescentes con TDAH no tratado tienen dificultades para hacer y mantener amistades. Es posible que los compañeros (y sus padres) eviten abiertamente o desaconsejan las interacciones con niños cuya conducta es hiperactiva y descontrolada. Es más, muchos niños que sufren TDAH y que no son tratados tienen una menor capacidad para interpretar los mensajes sociales no verbales y sutiles de sus compañeros. También les puede resultar difícil terminar un juego o saber dónde encontrar sus pertenencias.

Efectos sobre la autoestima:

Es frecuente que los niños con TDAH no tratado tengan un nivel bajo de autoestima, sobre todo si los padres y familiares cercanos no comprenden la naturaleza de la naturaleza de conducta del niño que es propia del TDAH y culpan al niño por no comportarse correctamente.

Tratamiento:

Cuando a un niño se le ha diagnosticado de TDAH se comienza un tratamiento combinado de fármacos y terapia psicológica. Los fármacos que se prescriben para la Hiperactividad son variados y su prescripción va a depender del caso individual tal y como lo juzgue el médico. Los fármacos utilizados son los siguientes:

 -Estimulantes:

La utilización de estimulantes en el tratamiento del TDAH es lo más frecuente. El metilfenidato (más conocido como Ritalin o Rubifen) es el principal estimulante prescrito debido a la rapidez con la que aparecen los efectos y el control de los efectos secundarios. Otros estimulantes utilizados son la dextroanfetamina (más conocido como Dexedrina) o la pemolina (o Cylert).

A pesar de la paradoja de recetar estimulantes a niños con un alto nivel de actividad, la mejoría suele ser evidente. Los principales efectos son la mejora de la atención y la disminución de la actividad física. Como contrapartida, estos fármacos van a presentar numerosos efectos secundarios como la pérdida de apetito, dolores de cabeza y abdominales y posibles alteraciones del estado de ánimo. Por esto, es sumamente importante que se sigan las prescripciones del médico que supervisa la medicación y que va a controlar los efectos no deseados.

No todos los niños con un TDAH van a notar mejoría con la prescripción de estimulantes. El médico realizará unas pruebas previas para determinar si es el fármaco que más le conviene al niño y cual es la dosis necesaria y adecuada.

 -Otros fármacos utilizados:

Los ansiolíticos o tranquilizantes son la alternativa más frecuente a los estimulantes. Estos fármacos relajan al niño consiguiendo que disminuya su actividad y que duerma mejor.

También se utilizan fármacos antidepresivos y sales de litio aunque en menor medida que los anteriormente mencionados.

Es importante tener en cuenta que el tratamiento farmacológico es muy útil en las primeras fases del tratamiento pero, sin embargo, es necesario combinarlo con un adecuado abordaje psicológico con vistas a retirar el fármaco en el futuro y no convertirlo en un problema crónico.

El no recibir un tratamiento adecuado para el TDAH conlleva consecuencias importantes para los niños y adolescentes que lo padecen en el ámbito escolar, familiar, social y personal.

FUENTES:

http://www.guiadepsicologia.com/infantil/farmacostdah.html

http://www.hiperactividadinfantil.com/tdah-consecuencias.htm

http://www.guiainfantil.com/salud/cuidadosespeciales/la_hiperactividad.htm

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El autismo

Publicado por pelayojfln03 el 14 Diciembre 2011

Por David García y Pelayo Junquera 

Introducción

El autismo está considerado como el trastorno psiquiátrico infantil más grave que existe. Consiste en una falta de respuesta ante los demás, con un importante bloqueo y deterioro de la comunicación y respuestas raras y extrañas frente a distintos aspectos del medio ambiente. Aparece en dos niños por cada 10.000, es tres veces más frecuente en los niños que en las niñas y, sin que exista una explicación, es más común en las clases económicas más altas.

Causas del autismo

Los científicos no están seguros sobre qué causa el autismo, pero es probable que tanto la genética como el ambiente sean dos factores importantes que intervienen en el desarrollo y propagación de esta enfermedad.  Los investigadores han identificado un número de genes asociados con el trastorno.  Los estudios de las personas con autismo han encontrado irregularidades en varias regiones del cerebro.  Otros estudios sugieren que las personas con ASD tienen niveles anormales de serotonina u otros neurotransmisores en el cerebro.  Estas anormalidades sugieren que el ASD podría producirse de la interrupción del desarrollo cerebral normal precozmente en el desarrollo fetal causado por defectos en los genes que controlan el crecimiento cerebral y que regulan cómo las células cerebrales se comunican entre sí, posiblemente debido a la influencia de factores ambientales sobre la función genética.  A pesar de que estos hallazgos son intrigantes, son preliminares y requieren más estudios.  La teoría de que las prácticas paternas son responsables del ASD se ha desmentido hace mucho tiempo.

  1. Las relaciones del niño autista con su entorno y su ambiente social. Algunos estudios relacionan el autismo con una falta de afectividad en la infancia. En ocasiones, se ha relacionado el autismo con una educación sostenida por padres distantes, fríos y demasiado intelectuales.
  2. Deficiencias y anormalidades cognitivas. Parece existir alguna base neurológica en el desarrollo de esta enfermedad, aunque no está demostrada.
  3. Procesos bioquímicos básicos. Se ha encontrado un exceso de secreción de serotonina en las plaquetas de los autistas.

 Resumen de los síntomas que indican que un niño es autista

  • Acentuada falta de reconocimiento de la existencia o de los sentimientos de los demás.
  • Ausencia de búsqueda de consuelo en momentos de aflicción.
  • Ausencia de capacidad de imitación.
  • Ausencia de juego social.
  • Ausencia de vías de comunicación adecuadas.
  • Marcada anormalidad en la comunicación no verbal.
  • Ausencia de actividad imaginativa, como jugar a ser adulto.
  • Marcada anomalía en la emisión del lenguaje con afectación.
  • Anomalía en la forma y contenido del lenguaje. - Movimientos corporales estereotipados.
  • Preocupación persistente por parte de objetos.
  • Intensa aflicción por cambios en aspectos insignificantes del entorno.
  • Insistencia irracional en seguir rutinas con todos sus detalles.
  • Limitación marcada de intereses, con concentración en un interés particular.

¿Existe tratamiento?

La educación especial es el tratamiento fundamental y puede darse en la escuela específica o bien en dedicación muy individualizada (”Maternage”). Se puede recurrir a la psicoterapia, aunque los resultados son escasos debido a que el déficit cognitivo y del lenguaje dificultan la terapéutica. El apoyo familiar es de gran utilidad. Los padres deben saber que la alteración autista no es un trastorno afectivo relacionado con la crianza. Es recomendable buscar y mantener contactos con asociaciones para padres de niños autistas. Hay considerar también el tratamiento farmacológico, que deberá estar indicado por un medico especialista.

¿Se puede curar el autismo?

El autismo no tiene curación. Es un síndrome que definió en 1943 un psiquiatra de origen austriaco llamado Leo Kanner. Hoy en día, 50 años después, aún no se conocen las causas que originan esa grave dificultad para relacionarse. Se calcula que unos 350 niños en la Comunidad de Madrid conviven con el síndrome.

http://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/autismo.htm

http://www.guiainfantil.com/salud/cuidadosespeciales/autista.htm

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El síndrome de Asperger

Publicado por pelayojfln03 el 11 Diciembre 2011

Por David García y Pelayo Junquera 

El síndrome de Asperger es un trastorno severo del desarrollo que conlleva una alteración neurobiológicamente determinada en el procesamiento de la información. Las personas afectadas tienen un aspecto e inteligencia normal o incluso superior a la media. Presentan un estilo cognitivo particular y frecuentemente, habilidades especiales en áreas restringidas.

Es un trastorno muy frecuente (de 3 a 7 por cada 1.000 nacidos vivos), poco conocido entre la población general e incluso por muchos profesionales.

Síntomas más comunes

El síntoma más distintivo del síndrome de Asperger es el interés obsesivo del niño en un objeto o tema único hasta excluir cualquier otro.  Algunos niños con este síndrome se han convertido en expertos en aspiradoras, marcas y modelos de automóviles, hasta objetos tan peculiares como freidoras. Su experiencia, alto nivel de vocabulario, y patrones de lenguaje formales los hacen parecer como pequeños profesores.

Los niños con síndrome de Asperger reunirán grandes cantidades de información factual sobre su tema favorito y hablarán incesantemente sobre esto, pero la conversación puede parecer como una colección de hechos y estadísticas al azar, sin punto o conclusión.

Su habla puede estar marcada por la falta de ritmo, una inflexión peculiar, o un tono monótono.  A menudo estos niños carecen de la capacidad de modular el volumen de su voz para emular los alrededores.  Por ejemplo, deberán ser recordados de hablar suavemente cada vez que entren a una biblioteca o un cine.  Los niños con síndrome de Asperger están aislados debido a sus malas habilidades sociales y pocos intereses. Tienen antecedentes de retrasos de desarrollo en las habilidades motoras como pedalear una bicicleta, agarrar una pelota o trepar un equipo de juegos de exteriores.   A menudo son torpes y tienen mala coordinación con una marcha que puede parecer forzada o dando brincos.

Muchos niños con síndrome de Asperger son muy activos en la niñez temprana, y luego desarrollan ansiedad o depresión como adultos jóvenes.

De forma más esquematizada, los síntomas más frecuentes que se dan en los niños con síndrome de Asperger son los siguientes:

  • Torpe socialmente con dificultad para las relaciones interpersonales
  • Ingenuo
  • A menudo no son conscientes de los sentimientos hacia los demás
  • Incapacidad para mantener una conversación
  • Problemas de comunicación no verbal: uso limitado de gestos, lenguaje corporal torpe, dificultad en adaptarse a la proximidad física.
  • Se altera con facilidad si hay cambios en la vida rutinaria.
  • Gran memoria para los detalles.
  • Tendencia a balancearse o caminar mientras se concentran.
  • Peculiaridades de habla y lenguaje: lenguaje expresivo superficialmente perfecto, comprensión deficiente, con mala interpretación de significados literales.
  • Torpeza motora.

Causas

En 1944, Hans Asperger denominó este trastorno “psicopatía autista”. La causa exacta se desconoce, pero es muy probable que una anomalía en el cerebro sea la causa del síndrome de Asperger.

Existe una posible relación con el autismo y los factores genéticos pueden jugar un papel importante. El trastorno tiende a ser hereditario, pero no se ha identificado un gen específico.

La afección parece ser más común en los niños que en las niñas.

Aunque las personas con síndrome de Asperger con frecuencia tienen dificultad a nivel social, muchas tienen inteligencia por encima del promedio y pueden sobresalir en campos como la programación de computadoras y la ciencia. No se presenta retraso en su desarrollo cognitivo, habilidades para cuidar de sí mismos ni en la curiosidad acerca de su ambiente.

Tratamiento

No existe ningún tratamiento único que sea el mejor para todos los niños con el síndrome de Asperger. La mayoría de los expertos piensa que cuanto más temprano se inicie el tratamiento, mejor.

Los programas para los niños con síndrome de Asperger enseñan habilidades basándose en una serie de pasos simples y empleando actividades muy estructuradas. Las tareas o puntos importantes se repiten con el tiempo para ayudar a reforzar ciertos comportamientos.

Los tipos de programas pueden abarcar:

  • Terapia cognitiva o psicoterapia para ayudar a los niños a manejar sus emociones, comportamientos repetitivos y obsesiones.
  • Capacitación para los padres con el fin de enseñarles técnicas que pueden usarse en casa.
  • Fisioterapia y terapia ocupacional para ayudar con las destrezas motoras y los problemas sensoriales.
  • Entrenamiento en contactos sociales, que con frecuencia se enseña en un grupo
  • Logopedia y terapia del lenguaje para ayudar con la habilidad de la conversación cotidiana.

Los medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), los antipsicóticos y los estimulantes se pueden usar para tratar problemas como ansiedad, depresión y agresión.

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001549.htm

http://salud.discapnet.es/Castellano/Salud/Discapacidades/Desarrollo%20Cognitivo/Sindrome%20de%20Asperger/Paginas/descripcion.aspx

http://www.asperger.es/

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