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Artículos de Enero, 2012

El caso de Anna O.

Publicado por oscarlsv el 19 Enero 2012

Por Pelayo Junquera, David García e Igor García.

Anna O, que realmente se llamaba Bertha Pappenheim, nació en Viena el 27 de febrero de 1859. Fue paciente de Breuer desde 1880 hasta 1882. Con 21 años de edad, Anna cuidaba de su padre enfermo. Fue la primera persona diagnosticada con histeria. Rechazaba la comida y desarrolló una serie de síntomas como una tos importante que no tenía una explicación física, así como dificultades para hablar, pérdida de la sensibilidad en las manos y pies, parálisis parciales y espasmos involuntarios. También presentaba alucinaciones visuales y visión de túnel. Cuando los médicos examinaban a Anna para estudiar estos síntomas que parecían físicos, no encontraban ninguna causa física demostrable. Además de estos síntomas, presentaba fantasías infantiles, cambios dramáticos de humor y varios intentos de suicidio.

Sin embargo, esto no era lo que más sorprendía a los médicos. Anna empezó a manifestar dos personalidades diferentes: una triste, y preocupada, pero en general, normal, y otra loca, extraña, grosera. Esto empezó a causar que Anna, en sus momentos de claridad, se quejara de sentir ciertas tinieblas que nublaban su cabeza, de tener otro “yo” que le hacía tener un comportamiento inadecuado. Luego su lenguaje empezó a decaer; primero le empezaron a faltar las palabras, después perdió toda gramática y finalmente comenzó a hablar en francés, italiano e inglés sin siquiera darse cuenta.

La muerte de su padre la cogió por sorpresa haciendo que sus síntomas empeoraran. Se le empezó a hacer imposible reconocer caras, la parálisis de las extremidades derechas continuó, la falta de visión empeoró y sólo hablaba en inglés. La única persona en quien confiaba era en su médico Breuer. Cualquier otra se le convertía en una “alucinación negativa”.

El diagnóstico de Breuer fue de lo que se llamaba en aquel momento histeria (hoy, trastorno de conversión), lo que significaba que tenía síntomas que parecían físicos, pero no lo eran. Por las noches, Anna se sumía en unos estados de “hipnosis espontánea”, tal y como Breuer los llamó. En algunas ocasiones, durante la hipnosis, Anna proporcionaba algunos datos que daban comprensión particular a algunos de sus síntomas. El primer dato vino después de negarse a beber agua durante un tiempo: recordaba ver a una mujer bebiendo agua de un vaso que un perro había lamido antes. Cuando recordaba esta imagen, se disgustaba y le sobrevenía una sensación intensa de asco. En cambio, después de recordarlo, se bebía el vaso de agua. En otras palabras, su síntoma (la hidrofobia) desaparecía tan pronto se verbalizaba y se sentía la sensación particular de asco; es decir, la base del síntoma. Breuer llamó catarsis, a estos estados de recuperación espontánea.

11 años más tarde, Breuer y Sigmund Freud, escribieron un libro sobre la histeria, donde explicaban su teoría. Toda histeria es el resultado de una experiencia traumática que no puede aceptarse en los valores y comprensión del mundo de una persona. Las emociones asociadas al trauma no se expresan de manera directa, simplemente se expresan a través del inconsciente. Por decirlo de otra manera, estos síntomas tienen significado. Cuando el paciente puede llegar a comprender el origen de sus síntomas (a través de la hipnosis, por ejemplo), entonces se liberan las emociones reprimidas por lo que no necesitan expresarse a través de ello. De esta manera, Anna fue poco a poco mejorando de sus síntomas. Pero, es importante señalar que ella no podía hacerlo sin Breuer: mientras se encontraba en sus estados hipnóticos, necesitaba tener las manos de Breuer con ella, y entonces, surgieron nuevos problemas. De acuerdo con Freud, Breuer reconoció que la paciente se había enamorado de él y además él también se sentía atraído por ella. Además, la paciente le comentaba a todo el mundo que estaba embarazada de Breuer. Se podría decir que ella le deseaba tanto que su mente le dijo a su cuerpo que esto era cierto, desarrollando un embarazo histérico (hoy llamado pseudociesis o embarazo psicológico. Breuer, un hombre casado en la época victoriana, abandonó abruptamente las sesiones y perdió todo interés en la histeria. Fue Freud quien posteriormente retomó lo que Breuer no había reconocido abiertamente; es decir, en el fondo de todas estas neurosis histéricas yacía un deseo sexual. Con respecto a la evolución de Anna, ésta pasó gran parte del tiempo restante en un sanatorio. Más tarde, se convirtió en una figura muy respetada y activa (la primera mujer asistente social de Alemania) bajo su nombre propio: Bertha Pappenheim. Murió en 1936. Anna será siempre recordada, no solo por sus propios logros, sino como la inspiración de la teoría de la personalidad más influyente que hayamos conocido.

¿Por qué es importante el caso de Anna O.?

Entre 1880 y 1882, Breuer había tratado un caso de histeria (el de la paciente que luego sería mencionada como «Anna O.»); al interrumpir el tratamiento, habló a Freud de cómo los síntomas de la enferma (parálisis intermitente de las extremidades, así como trastornos del habla y la vista) desaparecían cuando ésta encontraba por sí misma, en estado hipnótico, el origen o la explicación. En 1886, luego de haber comprobado en París la operatividad de la hipnosis, Freud obligó a Breuer a hablarle de nuevo del caso y, venciendo su resistencia inicial, a consentir en la elaboración conjunta de un libro sobre la histeria. Durante la gestación de esta obra, aparecida en 1895, Freud desarrolló sus primeras ideas sobre el psicoanálisis. Breuer participó hasta cierto punto en el desarrollo, aunque frenando el alcance de las especulaciones más tarde características de la doctrina freudiana y rehusando, finalmente, subscribir la creciente convicción de Freud acerca del papel desempeñado por la sexualidad en la etiología de los trastornos psíquicos. Además de estas razones, cabe destacar que el caso de Anna O es importante porque fue el primero en ser solventado mediante este tratamiento. Además, Bertha Pappenheim (Anna O) fue la primera paciente en conseguir superar esta enfermedad.

¿Qué tipo de terapia utilizaron Breuer y Freud con Anna?

La utilización de la catarsis para el tratamiento psicológico comienza en 1880 con Breuer (paciente “Anna O”) y Freud, quienes usaban esta técnica para la explosión y liberación emocional al contactar con los sentimientos reprimidos de los pacientes; esto lo hacían por medio de un agente sustitutivo y menos doloroso que diera lugar a la liberación. El procedimiento fue sumamente exitoso con esta y otras pacientes para curar la histeria, casos que se describen en “Estudios sobre las histeria”. Los síntomas histéricos, según Freud (1910), eran algo así como residuos de experiencias emocionales aunadas a circunstancias que no permitían que la emoción fuera expresada. Cualquier obstáculo de esta índole podía dar como resultado una neurosis. Las emociones negativas no fueron desahogadas por alguna causa y, además, Freud agrega el hecho de que los acontecimientos traumáticos no son situaciones aisladas, sino que son parte de una serie. En un principio, con la paciente “Anna O” Breuer utilizó la hipnosis; después Freud siguió sus pasos hasta que se dio cuenta de que este estado no era necesario y difería del normal, así que comenzó a utilizar la conversación. Cada vez que el paciente se atoraba en un tema o decía “no sé”, ejercía presión sobre su cabeza utilizando las manos para que dijeran después lo primero que les viniera a la mente (dando indicaciones de ello mientras oprimía su cabeza, haciéndolos recordar). Como paso siguiente utilizó la técnica de asociación libre con sus pacientes y abandonó el recurso de apretar cabezas para combatir las fuerzas de la represión. En esta asociación se evocaban todos los recuerdos traumáticos. La “abreación” era, según Freud y Breuer, el elemento clave del método catártico. Consiste en todos aquellos reflejos, tanto voluntarios como involuntarios, en donde se descargan los afectos y, al ser la reacción suficiente, desaparece buena parte de ellos. Sin embargo, Freud concluyó que los resultados que se habían presentado en sus pacientes no eran definitivos o permanentes (aunque solo se vio en el caso de “Anna O”), así que abandonó la técnica catártica para desarrollar formalmente el psicoanálisis, cuyo interés principal es el insight consciente.

Fuentes

http://homepage.mac.com/eeskenazi/AnnaO.html

http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lco/zepeda_c_jd/capitulo7.pdf

 http://psicosesion.com/?p=890

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