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La inutilidad de la filosofía.

Publicado por oscarlsv el 11 Diciembre 2012

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“Que (la filosofía) no es una ciencia productiva resulta evidente ya desde los primeros que filosofaron: en efecto, los hombres -ahora y desde el principio- comenzaron a filosofar al quedarse maravillados ante algo, maravillándose en un primer momento ante lo que comúnmente causa extrañeza y después, al progresar poco a poco, sintiéndose perplejos también ante cosas de mayor importancia, por ejemplo, ante las peculiaridades del sol y los astros, y ante el origen del Todo. Ahora bien, el que se siente perplejo y maravillado reconoce que no sabe (de ahí que el amante del mito sea, a su modo, “amante de la sabiduría”: y es que el mito se compone de maravillas). Así, pues, si filosofaron por huir de la ignorancia, es obvio que perseguían el saber por afán de conocimiento y no por utilidad alguna. Por otra parte, así lo atestigua el modo en que sucedió: y es que un conocimiento tal comenzó a buscarse cuando ya existían todos los conocimientos necesarios, y también los relativos al placer y al pasarlo bien. Es obvio, pues, que no lo buscamos por ninguna utilidad, sino que, al igual que un hombre libre es, decimos, aquel cuyo fin es el mismo y no otro, así también consideramos que esta es la única ciencia libre: solamente ella es, en efecto, su propio fin.”

Aristóteles. Metafísica Libro I. Capítulo 2 (982a-983a)

Que la filosofía  es una disciplina “inútil” no hace falta que nos lo reprochen, lo damos por hecho. El mismo Aristóteles lo reconoce en este texto. Esa debe ser la razón (es una suposición, pues nadie del ministerio ha  dado argumento alguno) por la que es orillada en el currículo de secundaria y bachillerato en el último borrador de la LOMCE: “no es una ciencia productiva”. Y es sabido que el objetivo es “producir” a toda costa y para  ello no se precisa ninguna “ciencia libre” puesto que no existe el “hombre libre” que la pudiera reclamar.  Así que el asunto está meridianamente claro: ¿Qué entendemos por “educación”? ¿Para qué educamos a nuestros jóvenes?  ¿Para “producir”? Muera entonces la  ética y la filosofía. Pero pedimos que, al menos, tengan la valentía de decirlo alto y claro: “No queremos formar ciudadanos libres y autónomos sino eficientes trabajadores y pacíficos súbditos, y, a la vista de este objetivo, la ética y la filosofía son dos disciplinas superfluas” El argumento es convincente  y la conclusión acertada.

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