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Artículos de Junio, 2013

La ola

Publicado por oscarlsv el 1 Junio 2013

 

En otoño de 1967 Ron Jones, un profesor de historia de un instituto de Palo Alto en California, no tuvo respuesta para la pregunta de uno de sus alumnos: ¿Cómo es posible que el pueblo alemán alegue ignorancia a la masacre del pueblo judío? En ese momento Jones decidió hacer un experimento con sus alumnos: instituyó un régimen de extrema disciplina en su clase, restringiéndoles sus libertades y haciéndoles formar en unidad. El nombre de este movimiento fue The Third Wave. Ante el asombro del profesor, los alumnos se entusiamaron hasta tal punto que a los pocos días empezaron a espiarse unos a otros y a acosar a los que no querían unirse a su grupo. Al quinto día Ron Jones se vió obligado a acabar con el experimento antes de que llegara más lejos. 

El director alemán Dennis Gansel (Napola) ha trasladado esta experiencia a nuestros días y a su tierra natal: Alemania. Esta vez es el profesor quien hace la pregunta a sus alumnos: ¿Creéis que es imposible que otra dictadura vuelva a implantarse en Alemania? Y comienza el experimento… Presentada en Sundance, “Die Welle” fue nº1 en la taquilla alemana. 

Crítica (Miguel A. Delgado)

Dejando aparte que algunas de las evoluciones de los personajes parecen demasiado forzadas (hay que tener en cuenta que la acción se desarrolla únicamente durante una semana), la película rompe además con los tópicos de situar los lavados de cerebro colectivos en las masas incultas y desfavorecidas. El instituto es un modelo de medios de elegante diseño y los alumnos, hijos de familias acomodadas que tienen todo a su alcance, desde el estupendo coche con el que acuden a clase al acceso a las drogas. Pero son, en su conjunto, una generación sin norte ni asideros de ningún tipo, que deambula sin saber muy bien qué hace ni qué hará en el futuro, sumida en el aburrimiento y el desconcierto de no conocerse muy bien.

Ése es el terreno abonado donde el juego del uniforme o la obediencia al líder puede prender a la perfección. Esto es lo que trata de decirnos Dennis Gansel, y su intención es que su mensaje llegue alto, claro y limpio, lo cual no significa que su contenido esté descafeinado ni que no haya unas tesis que se discuten y se enfrentan: si los personajes no son profundos, es porque de lo que se trata es de dejar al descubierto un procedimiento que puede funcionar con casi todos a la perfección; y los que no funcionan, son rápidamente segregados y, en última instancia, eliminados. Por eso sobrecoge la escena en la que se revela el potencial último de lo que hasta entonces parecía un simple club estudiantil y que empieza a mostrar sus colmillos. Gran parte del mérito hay que dárselo, además de a la eficaz realización, a unos estupendos actores, entre los que destaca, amén del profesor, el joven Frederick Lau.

Por último, sólo cabe alabar a un cine alemán capaz de comprender que los adolescentes no son tan estúpidos como, en demasiadas ocasiones, las pantallas parecen querer decirnos. Incluso se les puede interpelar arrojándoles preguntas como la que, en última instancia, da vida a esta película. Y las respuestas, todo hay que decirlo, no son muy tranquilizadoras en los tiempos de nubarrones que atravesamos.

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