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Artículos de Enero, 2014

La depresión

Publicado por oscarlsv el 31 Enero 2014

 

Por Queralt Gómez, Ana Menéndez y Marta Campo.

¿Qué es?
La depresión es un trastorno del estado de ánimo, ya sea desde el punto de vista de la psicología o desde el punto de vista de la psiquiatría, pero siempre dentro del ámbito de la psicopatología.
Es un que afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida. Aunque ése es el núcleo principal de síntomas, la depresión también puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo o incluso somático. En la mayor parte de los casos, el diagnóstico es clínico, aunque debe diferenciarse de cuadros de expresión parecida, como los trastornos de ansiedad. La persona aquejada de depresión puede no vivencia tristeza, sino pérdida de interés e incapacidad para disfrutar las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia poco motivadora y más lenta del transcurso del tiempo

Causas:
La depresión en la niñez se empezó a reconocer solo hace dos décadas. El niño deprimido puede simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, no querer separase de los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera. El niño más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado, estar malhumorado o sentirse incomprendido. Dado que los comportamientos normales varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil establecer si un niño está simplemente pasando por una fase de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión. A veces el niño tiene un cambio de comportamiento marcado que preocupa a los padres, o el maestro menciona que el “niño no parece ser él mismo”. En tal caso, después de descartar problemas físicos, el pediatra puede sugerir que el niño sea evaluado, preferiblemente por un psiquiatra especializado en niños. De ser necesario un tratamiento, el médico puede sugerir psicoterapia, generalmente hecha por otro profesional, como un psicólogo, mientras él receta medicamentos si son necesarios. Los padres no deben tener miedo de hacer preguntas: ¿Está capacitado el profesional que va a llevar a cabo la psicoterapia?

Síntomas:
•    Estado de ánimo triste, ansioso o “vacío” en forma persistente.
•    Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
•    Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
•    Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
•    Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar “en cámara lenta.”
•    Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
•    Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
•    Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
•    Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
•    Inquietud, irritabilidad.
•    Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.

Como tratarlo:
El primer paso para recibir un tratamiento adecuado para la depresión consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos, así como algunas enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden producir los mismos síntomas que la depresión. El médico debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico, entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si causas físicas son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica o dirigir al paciente a un psiquiatra o psicólogo.
Una buena evaluación diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio. El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además, la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia. ¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado, qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron efectivos?

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Pensamientos obsesivos.

Publicado por oscarlsv el 17 Enero 2014

Por Elena Del Cueto, Ivan Glez Naves y Tamara Caseiro.

Teniendo en cuenta que en la adolescencia se producen una serie de cambios y que hay un crecimiento continuo, esto da lugar a una transición entre la infancia y la edad adulta. En la adolescencia se pueden dar una serie de trastornos y nos centraremos en algunos de ellos.

Se denomina desorden obsesivo-compulsivo (OCD). Tiene origen en la adolescencia

Se caracteriza por:

El malestar que provocan las obsesiones (pensamientos persistentes, imágenes o impulsos que causan en nosotros angustia o ansiedad) y compulsiones (un comportamiento repetitivo, ritual o acto mental.). A veces pueden ser irreales pero aún así, provocan el mismo efecto en nosotros. Por tanto, se dice que  el adolescente tiene un temor, pensamiento o preocupación llamado obsesión y debido a eso surge la compulsión o ritual, ya que mediante él tratan de superarlo.

Cuando un adolescente sufre de OCD, ambas interfieren negativamente y le perjudica en el ámbito escolar, social…Los pensamientos obsesivos cambian a lo largo del tiempo y a medida que crecen,  las obsesiones pueden variar. No le obsesiona lo mismo a una persona de 15 años que a alguien de 18. Muchos de ellos se sienten avergonzados por tener OCD, ya que creen que por tener esto están locos.  No se conocen las causas de qué lo provoca, pero las investigaciones indican que el OCD es un desorden del cerebro que tiende a repetirse en las familias, aunque esto no significa que el niño necesariamente ha de manifestar los síntomas. Algunos estudios recientes demuestran que el OCD puede manifestarse o empeorarse después de una infección por estreptococos. Un niño también puede desarrollar OCD sin tener un historial familiar. Otros estudios revelan que el número de varones con este síndrome es el doble al de mujeres.

Los síntomas generales son los siguientes:

  • Preocupación exagerada por la suciedad, los gérmenes o la contaminación.
  • Dudas reiteradas.
  • Permanecer mucho tiempo tocando cosas, contando, pensando en números y secuencias
  • Pensamientos constantes sobre la violencia, heridas…
  • Preocupación por el orden, simetría y exactitud, en definitiva, perfección.
  • Pensamientos constantes sobre comportamientos tabúes.
  • Necesidad extrema por saber o recordar cosas triviales.
  • Atención a los detalles.
  • Actitud agresiva.
  • Lavarse de forma reiterada las manos.
  • Controlar mucho una cosa (las llaves en el bolso, las puerta cerrada…)
  • Esconder o agrupar objetos.
  • Contar algo varias veces.
  • Repetir palabras dichas por uno mismo.
  • Coprolalia (preguntar obscenidades continuamente) o Copropraxia (hacer gestos obscenos continuamente).
  • Repetir sonidos, palabras, números o música para uno mismo.

El diagnóstico lo hace un médico o especialista mediante una evaluación psiquiátrica integral. Las obsesiones y compulsiones deben de ser severas, dominantes y deben de interferir en la vida cotidiana del niño. Es importante diagnosticarlo a tiempo para así tener un tratamiento. El tratamiento a seguir es una combinación de psicoterapia y medicamentos. Es fundamental el apoyo y educación de la familia.

RELATO DE ADOLESCENTE CON PENSAMIENTOS OBSESIVOS.

http://www.captauru.com/index.php?option=com_content&task=view&id=67

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“En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”.

Publicado por oscarlsv el 10 Enero 2014

 Por Carlos Antón

Recojo esta cita de Don Ramón de Campoamor para explicar mi visión de cómo se puede percibir de forma diferente una misma realidad.

La imagen que cada uno percibe no es una mera copia de la realidad, sino que es el resultado de un proceso “constructivo”, mediante el que se interpretan los datos que aportan los sentidos. Así se puede decir que todo es relativo ya que depende de con qué lo compares.

Esta construcción está condicionada  por diferentes factores como por ejemplo la atención, la memoria, la imaginación, los aspectos culturales, psicológicos, emocionales y sociales de cada persona. Por eso la mayoría de las personas tienen una percepción diferente de las cosas, ya que a pesar de recibir los mismos datos, las interpretaciones que tienen los cerebros son muy diversas debido a que los factores que condicionan estas interpretaciones son en gran parte diferentes. Un ejemplo podría ser el tópico de la botella medio llena o medio vacía.

Algunas enfermedades alteran la percepción hasta tal punto que no se puede distinguir una ilusión o una alucinación de algo real. Esto suele ocurrir en casos extremos como la esquizofrenia o la anorexia nerviosa, en las que los pacientes ven y oyen cosas que un individuo sano no percibe.

Los pacientes esquizofrénicos con frecuencia sufren alucinaciones y son incapaces de decidir si son reales o no.

Las personas con anorexia nerviosa se perciben como obesos, cuando en realidad su peso es inferior a lo normal. Esta distorsión de la percepción provoca en el enfermo la necesidad de adelgazar a pesar de no padecer sobrepeso.

Pero también existen engaños de la percepción que afectan a todas las personas, por ejemplo los efectos ópticos. Todas estas ilusiones son percibidas por todas las personas por igual. En mi opinión, esto se debe a que los efectos ópticos son construcciones con líneas, de manera que, cuando las percibimos, no las comparamos con las experiencias acumuladas ni con la cultura, ni la sociedad, ni la condición social, sino que las comparamos con las mismas líneas, por lo que la percepción del conjunto no se ve alterada por las vivencias de cada individuo. Es decir cuando vemos una imagen de este tipo, percibimos un conjunto de líneas dispuestas a diferentes distancias y únicamente comparamos unas con otras, así todo el mundo que vea esas líneas va a percibir el mismo efecto óptico.

Existe una técnica de pintura denominada trampantojo que intenta engañar a la vista jugando con el entorno arquitectónico (la perspectiva, el sombreado y otros efectos ópticos) consiguiendo una “realidad intensificada” o “sustitución de la realidad”. En épocas anteriores se usaba para decorar palacios. Actualmente lo encontramos muchas veces en las calles. Os dejo unas imágenes como ejemplo.

Fuente:  http://casinada2013.blogspot.com.es/

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La agresividad infantil

Publicado por oscarlsv el 9 Enero 2014

Por Lidia Abad, Carla Castañón y Belén Ortiz

Causas.

Existen diferentes causas e influencias culturales que apoyan un desarrollo agresivo de la conducta humana. Tengamos en cuenta que el amor y el orden son relevantes al hablar de niños, saber quién soy y recordar. Existen una variedad de causas únicas o compuestas que activan conductas violentas en los niños. Revisaremos algunas asociadas a la vida familiar:

a) ¡Lo hago igual a ustedes!

Esta categoría, la más específica, nos muestra los argumentos disonantes al interior de las familias; mientras por un lado se oyen gritos, descalificaciones, aplastamientos verbales en la manera de vincularse entre cónyuges, entre hermanos o con los hijos, por otro, se reniega de las actitudes de ellos en el ámbito escolar. Se trata aquí de un tema de lealtad con las maneras de ser, de su sistema familiar, sintonizarse, ser concordante y pertenecer.

b) ¡Yo quiero ser tu hijo/a, no tu papá!

Otra condición común se origina a partir de la invasión de roles. La madre o el padre, exigen al niño tomar un lugar que no le corresponde; le piden verbal o afectivamente apoyo, le hablan de papá o mamá, quiere su aprobación. En resumen, la madre o el padre se comportan como hija o hijo, no como mamá o papá y como resultado el niño ante ese peso, reacciona con respuestas que buscan parar, distanciar al adulto trasgresor del orden. Esta transposición rompe la jerarquía.

c) ¡Arreglen sus asuntos!

Otra manera de explicar conductas agresivas o de distanciamiento cortante de los niños se da cuando los padres tratan de tironear de ellos, para quedarse con su gusto o ponerlo en las filas del pretexto ante una inminente separación, otras respuestas son depresión infantil y enfermedades psicosomáticas.

d) ¡Yo tengo el poder!

Existen algunos casos que están asociados a narcisismo infantil, es decir que han aprendido a manipular la conducta de su ambiente (padres, hermanos, abuelos, etc.) gritando, haciendo berrinches o auto agrediéndose.

Síntomas.

La conducta agresiva es habitual en los niños pequeños de unos 2 años. Aún no saben hablar ni expresar sus sentimientos de otra manera que no sea mediante llantos, pataletas o gritos. No obstante, este tipo de comportamientos suelen disminuir a medida que el pequeño crece y se adapta a la vida en sociedad. Sin embargo, hay niños que son agresivos intencionales, es decir, buscan hacer daño, ya sea físico o psicológico, a otras personas. Este tipo de conductas agresivas (morder, pegar, insultar, humillar, despreciar) se alargan en el tiempo y pueden desembocar en comportamientos graves como acoso a otros compañeros si no se atajan a tiempo.
Numerosas investigaciones demuestran que, en general, los chicos son más agresivos que las chicas.

Tratamiento.

Cuando tratamos la conducta agresiva de un niño en psicoterapia es muy importante que haya una fuerte relación con todos los adultos que forman el ambiente del niño porque se debe incidir en ese ambiente para cambiar la conducta. Evidentemente el objetivo final es siempre reducir o eliminar la conducta agresiva en todas las situaciones que se produzca pero para lograrlo es necesario que el niño aprenda otro tipo de conductas alternativas a la agresión. Esto quiere decir que el tratamiento tendrá siempre dos objetivos a alcanzar, por un lado la eliminación de la conducta agresiva y por otro la potenciación junto con el aprendizaje de la conducta asertiva o socialmente hábil. Son varios los procedimientos con que se cuentan para ambos objetivos. Cuál o cuáles elegir para un niño concreto dependerá del resultado de la evaluación. Vamos a ver algunas de las cosas que podemos hacer.
En el caso de un niño que hemos evaluado se mantiene la conducta agresiva por los reforzadores posteriores se trataría de suprimirlos, porque si sus conductas no se refuerzan terminará aprendiendo que sus conductas agresivas ya no tienen éxito y dejará de hacerlas. Este método se llama extinción y puede combinarse con otros como por ejemplo con el reforzamiento positivo de conductas adaptativas. Otro método es no hacer caso de la conducta agresiva pero hemos de ir con cuidado porque sólo funcionará si la recompensa que el niño recibía y que mantiene la conducta agresiva era la atención prestada. Además si la conducta agresiva acarrea consecuencias dolorosas para otras personas no actuaremos nunca con la indiferencia. Tampoco si el niño puede suponer que con la indiferencia lo único que hacemos es aprobar sus actos agresivos.
Existen asimismo procedimientos de castigo como el Tiempo fuera o el coste de respuesta. En el primero, el niño es apartado de la situación reforzante y se utiliza bastante en la situación clase. Los resultados han demostrado siempre una disminución en dicho comportamiento. Los tiempos han de ser cortos y siempre dependiendo de la edad del niño. El máximo sería de 15 minutos para niños de 12 años. El coste de respuesta consiste en retirar algún reforzador positivo contingentemente a la emisión de la conducta agresiva. Puede consistir en pérdida de privilegios como no ver la televisión
El castigo físico no es aconsejable en ninguno de los casos porque sus efectos son generalmente negativos: se imita la agresividad y aumenta la ansiedad del niño.

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