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Artículos de Enero 9th, 2014

La agresividad infantil

Publicado por oscarlsv el 9 Enero 2014

Por Lidia Abad, Carla Castañón y Belén Ortiz

Causas.

Existen diferentes causas e influencias culturales que apoyan un desarrollo agresivo de la conducta humana. Tengamos en cuenta que el amor y el orden son relevantes al hablar de niños, saber quién soy y recordar. Existen una variedad de causas únicas o compuestas que activan conductas violentas en los niños. Revisaremos algunas asociadas a la vida familiar:

a) ¡Lo hago igual a ustedes!

Esta categoría, la más específica, nos muestra los argumentos disonantes al interior de las familias; mientras por un lado se oyen gritos, descalificaciones, aplastamientos verbales en la manera de vincularse entre cónyuges, entre hermanos o con los hijos, por otro, se reniega de las actitudes de ellos en el ámbito escolar. Se trata aquí de un tema de lealtad con las maneras de ser, de su sistema familiar, sintonizarse, ser concordante y pertenecer.

b) ¡Yo quiero ser tu hijo/a, no tu papá!

Otra condición común se origina a partir de la invasión de roles. La madre o el padre, exigen al niño tomar un lugar que no le corresponde; le piden verbal o afectivamente apoyo, le hablan de papá o mamá, quiere su aprobación. En resumen, la madre o el padre se comportan como hija o hijo, no como mamá o papá y como resultado el niño ante ese peso, reacciona con respuestas que buscan parar, distanciar al adulto trasgresor del orden. Esta transposición rompe la jerarquía.

c) ¡Arreglen sus asuntos!

Otra manera de explicar conductas agresivas o de distanciamiento cortante de los niños se da cuando los padres tratan de tironear de ellos, para quedarse con su gusto o ponerlo en las filas del pretexto ante una inminente separación, otras respuestas son depresión infantil y enfermedades psicosomáticas.

d) ¡Yo tengo el poder!

Existen algunos casos que están asociados a narcisismo infantil, es decir que han aprendido a manipular la conducta de su ambiente (padres, hermanos, abuelos, etc.) gritando, haciendo berrinches o auto agrediéndose.

Síntomas.

La conducta agresiva es habitual en los niños pequeños de unos 2 años. Aún no saben hablar ni expresar sus sentimientos de otra manera que no sea mediante llantos, pataletas o gritos. No obstante, este tipo de comportamientos suelen disminuir a medida que el pequeño crece y se adapta a la vida en sociedad. Sin embargo, hay niños que son agresivos intencionales, es decir, buscan hacer daño, ya sea físico o psicológico, a otras personas. Este tipo de conductas agresivas (morder, pegar, insultar, humillar, despreciar) se alargan en el tiempo y pueden desembocar en comportamientos graves como acoso a otros compañeros si no se atajan a tiempo.
Numerosas investigaciones demuestran que, en general, los chicos son más agresivos que las chicas.

Tratamiento.

Cuando tratamos la conducta agresiva de un niño en psicoterapia es muy importante que haya una fuerte relación con todos los adultos que forman el ambiente del niño porque se debe incidir en ese ambiente para cambiar la conducta. Evidentemente el objetivo final es siempre reducir o eliminar la conducta agresiva en todas las situaciones que se produzca pero para lograrlo es necesario que el niño aprenda otro tipo de conductas alternativas a la agresión. Esto quiere decir que el tratamiento tendrá siempre dos objetivos a alcanzar, por un lado la eliminación de la conducta agresiva y por otro la potenciación junto con el aprendizaje de la conducta asertiva o socialmente hábil. Son varios los procedimientos con que se cuentan para ambos objetivos. Cuál o cuáles elegir para un niño concreto dependerá del resultado de la evaluación. Vamos a ver algunas de las cosas que podemos hacer.
En el caso de un niño que hemos evaluado se mantiene la conducta agresiva por los reforzadores posteriores se trataría de suprimirlos, porque si sus conductas no se refuerzan terminará aprendiendo que sus conductas agresivas ya no tienen éxito y dejará de hacerlas. Este método se llama extinción y puede combinarse con otros como por ejemplo con el reforzamiento positivo de conductas adaptativas. Otro método es no hacer caso de la conducta agresiva pero hemos de ir con cuidado porque sólo funcionará si la recompensa que el niño recibía y que mantiene la conducta agresiva era la atención prestada. Además si la conducta agresiva acarrea consecuencias dolorosas para otras personas no actuaremos nunca con la indiferencia. Tampoco si el niño puede suponer que con la indiferencia lo único que hacemos es aprobar sus actos agresivos.
Existen asimismo procedimientos de castigo como el Tiempo fuera o el coste de respuesta. En el primero, el niño es apartado de la situación reforzante y se utiliza bastante en la situación clase. Los resultados han demostrado siempre una disminución en dicho comportamiento. Los tiempos han de ser cortos y siempre dependiendo de la edad del niño. El máximo sería de 15 minutos para niños de 12 años. El coste de respuesta consiste en retirar algún reforzador positivo contingentemente a la emisión de la conducta agresiva. Puede consistir en pérdida de privilegios como no ver la televisión
El castigo físico no es aconsejable en ninguno de los casos porque sus efectos son generalmente negativos: se imita la agresividad y aumenta la ansiedad del niño.

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