Vencedores o vencidos. Acusación del fiscal y documentos sobre el holocausto
Publicado por pablohm el 9 Enero 2012
Publicado en Artículos y comentarios, Cuestiones de hegemonía | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 9 Enero 2012
Publicado en Artículos y comentarios, Cuestiones de hegemonía | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 30 Octubre 2010

Este libro de Kropotkin, terminado en 1909, es impresionante. Ciertamente las investigaciones han abundado y modificado el acento de algunas de las cosas que escribió este autor. Pero su enfoque sobre la revolución francesa es necesario para comprender este acontecimiento histórico liberado del corsé del materialismo histórico. Es importante el énfasis que hace en el papel del movimiento popular, de las masas espontáneamente unidas dando pasos en la revolución, traicionados una y otra vez por las elites burguesas aliadas con los realistas, como el pobre Robespierre, utilizado hasta la extenuación para abrir el camino a la reacción que, una vez explotado, se lo quitó de delante cuando él mismo socavó su propio poder, el que le otorgaba la legitimidad popular traicionada. Muy bien.
Tengo la edición de Editorial proyección, Buenos Aires 1976. Está basada en la traducción española de Anselmo Lorenzo, de Escuela Moderna, Barcelona.
Publicado en Artículos y comentarios | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 29 Octubre 2010
Este concepto utilizado por Xavier Sala, por ejemplo podemos verlo en este artículo aquí vinculado, es muy interesante para afrontar los retos del siglo XXI. Se trata de epidemias informativas generadas por la impresionante capacidad de impacto de la información, una capacidad que nunca antes había tenido; también por acción totalmente discrecional de los profesionales del periodismo, que consiguen propagar como ondas expansivas, noticias poco o nada contrastadas; pero también porque se trata de informaciones que vienen ellas mismas ya rodeadas de una especie de mito de soberanía, como diría Vernant. Porque son normalmente informaciones que abundan en terrores mil veces tratados por la literatura y el cine, y cuya eficacia para suscitar audiencias viene contrastada precisamente por esos mismos fenómenos anteriores. En todo caso, lo interesante de las infodemias es que da lo mismo que se trate realmente de informaciones veraces o no. Lo importante es que el hecho de generar la noticia es el que acaba produciendo un efecto real y verdadero en la vida de los hombres globalizados: un caso muy característico es el de las armas de destrucción masiva de Iraq. Al final lo mismo da que sea verdadero o falso lo que se informa, es el efecto de la noticia el que confirma como irrelevante la mentira de la que nace, tal vez porque, diríamos, la intención es buena. Al fin y al cabo este Sadám era un verdadero Satán. Lo mismo ocurre con el asunto del cambio climático. A pesar de todas las dudas que el affaire de Anglia pueda suponer, todo el mundo está de acuerdo en que independientemente de que se trate de una verdad científica, es bueno que se preocupe a la gente sobre la amenaza del cambio climático. Nuevamente, la intención de la “noticia” es buena. ¿No daban los romanos pan y circo a los ídem para tenerles contentos? Bueno, démosles cualquier otra cosa, y harán lo que nosotros queramos. Si tenemos una buena intención, por ejemplo, cuidar la naturaleza, qué mas da que forcemos un poco el dato científico, si es bueno para la naturaleza que la gente se conciencie de una vez y deje de pisotear las flores del jardín. Como le dijo San Pablo a Jesucristo (en La última tentación de Cristo), qué mas da que estés vivo, si ellos te creen muerto y creen que tu muerte y resurrección les salvará. Así se ha generado el evangelio de la globalización: las infodemias. Resulta molesto que después de dos mil años se siga tratando al personal del mismo modo, desde luego. Las mentiras deben ser más sofisticadas, no vale cualquier cosita. Hay que montar una mentira gorda y bien orquestada por las instituciones, como lo de la gripe A. Siempre me he preguntado qué hubiera hecho Bernat Soria si le hubiera pillado a él el asunto de la gripe A del verano pasado, en vez de a la opaca Trinidad Jiménez. Seguramente le hubiera costado bastante más hacerse cargo del asunto utilizando el sesgo maternal que le dio esta ministra. Quién sabe. Otro es el tema de la crisis y la cuestión de la inversión en función de la confianza en los mercados, una confianza inversamente proporcional al efecto mediático que iba teniendo el mismo fantasma de la crisis. En fin. Lo verdaderamente sorprendente es que aun en el caso de que se confirmara que esas informaciones son epidemias, y aun falsas, su falsedad es lo de menos, hay que tomarlas como verdaderas porque sus consecuencias lo son. Es una noticia inventada cuya invención la convierte en real, en un problema que hay que afrontar, que ya no se puede soslayar con el expediente de que se trata de una noticia inventada o cosas por el estilo: ¡Ay de aquel político que se le ocurra poner en duda esa infodemia, pues en verdad os digo que no quedará de él piedra sobre piedra!
Publicado en Artículos y comentarios | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 14 Febrero 2008
El problema que voy a plantear aquí hoy es el problema fundamental que está debajo de todas las discusiones acerca de lo que es la globalización. Me refiero al problema de la libertad del individuo. ¿Somos libres? ¿Cómo podemos conservar la libertad?
Publicado en Artículos y comentarios | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 11 Octubre 2007
La empresa Blackwater es paradigmática de una nueva forma de capitalismo. Recuerde: se trata de la empresa de seguridad a la que Estados Unidos subcontrata la protección de su embajada y altos funcionarios en Iraq. Son más de mil profesionales, en su mayoría procedentes de las fuerzas especiales y servicios de inteligencia. Y han sido causantes de numerosas muertes injustificadas de civiles iraquíes. Recientemente, mientras escoltaban un convoy diplomático y sin causa aparente, abrieron fuego indiscriminado y mataron e hirieron a decenas de civiles y destruyeron 14 vehículos.
Esa es la versión del Gobierno iraquí, grabada en vídeo, y también de los testigos presenciales. Versión que no acepta la embajada estadounidense, aunque ha abierto una investigación. Pero también el Congreso de Estados Unidos ha abierto una investigación cuyas primeras audiencias condenan las prácticas de Blackwater porque no es la primera vez que matan por matar. De hecho, tienen inmunidad asegurada mediante una orden especial firmada por Bremmer, el jefe de la ocupación estadounidense, el día antes de transferir la soberanía a Iraq, y la utilizan haciendo lo que quieren, sin control, y saliendo del país cuando surgen problemas. En las mismas condiciones están otros 20.000 agentes de seguridad privada de otras empresas que trabajan en Iraq. ¿Por qué Estados Unidos los defiende con tanto ahínco y, sobre todo, por qué los emplea? Se trata de la última frontera de la privatización: privatizar el ejército y la policía, lo que en la historia reciente era el dominio reservado del Estado. Y no es porque salga más barato.
Los agentes de Blackwater cobran 1.200 dólares al día, es decir 9 veces más de lo que cobra un sargento de las fuerzas especiales estadounidenses donde ellos trabajaban anteriormente. Indagando en las razones de este despilfarro entramos en un terreno tan escabroso como poco conocido. Por un lado, las agencias de seguridad privadas (y esto vale también para los guardas de muchas urbanizaciones en nuestro país) tienen muchos menos controles internos que las fuerzas públicas de seguridad. Son más flexibles y se prestan a misiones y actividades que el ejército no acepta, tanto por su profesionalidad como porque hay un sistema de justicia militar que actúa cuando hace falta. Por tanto, el propio Gobierno prefiere gastar más para escapar a los mecanismos de fiscalización legal. De hecho la contabilidad de los contratos con los subcontratistas privados en Iraq, desde la seguridad a la construcción y desde el mantenimiento de las infraestructuras hasta el catering para las tropas, es un área oscura de la que han surgido múltiples escándalos de corrupción en los últimos meses.
Y aquí aparece la segunda y más importante razón de la defensa de los subcontratistas de cualquier tipo: las enormes ganancias que estas empresas obtienen de la guerra. Y son empresas con vínculos directos con oficiales militares (algunos ya a juicio por corrupción) y con influyentes políticos, como es el caso del vicepresidenteCheney y la empresa Halliburton.
De modo que mientras la atención de todo el mundo estaba concentrada en el negocio del petróleo como factor explicativo de la guerra de Iraq, el mayor negocio es en realidad la guerra misma, aunque sea a costa de la ruina del contribuyente estadounidense (el costo de la guerra se acerca ya al billón - 12 ceros- de dólares, o sea aproximadamente un 10% del producto bruto de Estados Unidos).
Pero el paradigma al que me refiero tiene mayor calado. Noemi Klein acaba de publicar un libro polémico que ya ha recibido elogios de destacados analistas, incluyendo Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y antiguo director económico del Banco Mundial. El libro, El ascenso del capitalismo del desastre, plantea una tesis inquietante a partir de una abundante documentación que incluye, entre otros casos, la guerra de Iraq y la destrucción de Nueva Orleans por el huracán Katrina.
Una forma de expansión del capitalismo, que necesita constantemente abrir nuevas oportunidades de negocio, es superar los límites impuestos por regulaciones estrictas heredadas de la historia e impuestas por la sociedad y la política: controles legales, derechos sociales, legislación medioambiental, planes de usos del suelo, normas de seguridad de las infraestructuras básicas y demás mecanismos de supeditación de la lógica del mercado a los valores de la sociedad. Por eso las situaciones de desastre, como guerras, catástrofes naturales o colapso político-institucional, abren nuevos campos de posibilidades, empezando desde cero, con nuevas reglas y con nuevas oportunidades de negocio para quienes se sitúan en estas nuevas fronteras libres de control institucional, mientras dura esa fase de transición. Y no se trata de anécdotas, sino de negocios gigantescos que representan una base de acumulaci�n que se prolonga en la creación de nuevos imperios financieros.
Aunque no está en el libro de Klein tal fue, por ejemplo, mi observación de la formación de la nueva oligarquía capitalista rusa aprovechando la privatización masiva (de hecho, la expoliación sin control) de lo que era la riqueza pública (o sea toda) de Rusia durante la transición democrática. La reconstrucción de regiones devastadas en el mundo está plagada de apropiación de la ayuda internacional por burocracias corruptas. Tratar los problemas urbanos creados por la concentración de población en las áreas metropolitanas del mundo es un gran negocio para consultores y empresas de ingeniería y de obras públicas que pueden imponer sus condiciones más fácilmente cuando hay un terremoto, una epidemia o una explosión que obligan a los gobiernos a tomar medidas urgentes.
Las situaciones de emergencia autorizan gastos públicos de emergencia que crean mercados. O permiten la privatización de programas de salud, educación, infraestructuras o seguridad en una escala que no sería pensable en una situación normal. La idea no es que el capitalismo provoque catástrofes para medrar sino que, simplemente, medra con las catástrofes. Y, a veces, condiciona, encarece y perjudica, en aras de un beneficio privado inmediato, los procesos de reconstrucción que intentan paliar los dramas de nuestro tiempo.
Manuel Castells es el sociólogo español más conocido y reconocido internacionalmente.
La Vanguardia, 6 octubre2007
Publicado en Artículos y comentarios, Cosas de la globalización | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 27 Mayo 2007
JEFFREY D. SACHS 27/05/2007
El periódico China Daily publicó hace poco en su portada una información en la que contaba que Paul Wolfowitz empleaba amenazas y groserías para presionar al personal del Banco Mundial. Al mismo tiempo, mientras se producía el escándalo de Wolfowitz, China acogía al Banco Africano de Desarrollo (BAD), que celebró la asamblea de su junta directiva en Shanghai. Ésta es una clara metáfora del mundo de hoy: mientras el Banco Mundial se ve atrapado en la corrupción y la controversia, China eleva hábilmente su perfil geopolítico.
Durante la asamblea de la junta del BAD, tuve la oportunidad de participar en reuniones entre altos funcionarios chinos y africanos. Los consejos que recibieron los líderes africanos de sus homólogos chinos fueron sensatos y mucho más prácticos que los que suelen obtener del Banco Mundial.
Las autoridades chinas subrayaron el papel crucial de las inversiones públicas, sobre todo en agricultura e infraestructuras, como forma de sentar las bases para un crecimiento que luego esté dirigido por el sector privado. En una economía rural, pobre y hambrienta, como era China en los años setenta y es hoy la mayor parte de África, aumentar la productividad agraria es un punto de partida fundamental. Los pequeños agricultores necesitan las ventajas que proporcionan los fertilizantes, los regadíos y las semillas de alto rendimiento, elementos que constituyeron la base del despegue económico de China.
También son necesarias otras dos grandes clases de inversiones: carreteras y electricidad, sin las que no puede existir una economía moderna, porque los agricultores podrían aumentar su producción pero no podrían llevarla a la ciudad, ni la ciudad podría enviar suministros al campo. Los representantes chinos destacaron que el Gobierno ha hecho un gran esfuerzo para garantizar que la red de electricidad y transporte llegue a todos los pueblos del país.
Como es natural, los líderes africanos agradecieron especialmente el mensaje que vino a continuación: China está dispuesta a ayudar a África de forma sustancial en los sectores de la agricultura, las carreteras, la energía, la sanidad y la educación. Y los dirigentes africanos ya saben que no son promesas huecas. China está financiando y construyendo infraestructuras básicas en toda África. Durante la reunión, los líderes chinos destacaron su voluntad de apoyar también la investigación agraria. Hablaron de las nuevas variedades de arroz de alto rendimiento, que están dispuestos a compartir con sus colegas africanos.
Todo esto contribuye a mostrar qué es lo que no funciona en el Banco Mundial, aparte del liderazgo fallido de Wolfowitz. Los fallos del Banco comenzaron a principios de los años ochenta, cuando, bajo el influjo ideológico del presidente Ronald Reagan y de la primera ministra Margaret Thatcher, intentó que África y otras regiones pobres recortaran o eliminaran las inversiones y los servicios oficiales y abandonaran a los agricultores pobres a su suerte. El resultado para África ha sido desastroso, con decenios de estancamiento de la productividad agraria. Asimismo, el Banco fomentó la privatización de los sistemas nacionales de salud, el abastecimiento de agua y las redes de carreteras y electricidad, y disminuyó seriamente los fondos destinados a unos sectores tan importantes.
Esta ideología de libre mercado llevada al extremo, llamada también “ajuste estructural”, contradecía las lecciones aprendidas de los éxitos en China y el resto de Asia, que demuestran que las inversiones públicas -en agricultura, sanidad, educación e infraestructuras- son complementos necesarios a las inversiones privadas. Pese a ello, el Banco Mundial las ha considerado enemigas del desarrollo del sector privado.
Afortunadamente, los gobiernos africanos han comprendido cómo estimular el crecimiento económico y además están obteniendo una ayuda importantísima de China y otros socios menos entusiastas que el Banco Mundial de la ideología de libre mercado llevada al extremo. Sin embargo, el descalabro de Wolfowitz debería servir de llamada de atención para el Banco: volver a centrarse en estrategias prácticas de desarrollo es la única forma de poder hacer justicia a la audaz visión de un mundo de prosperidad compartida que inspiró su creación después de la Segunda Guerra Mundial.
Jeffrey D. Sachs es catedrático de Economía y director del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia. © Project Syndicate, 2007.
Publicado en Artículos y comentarios | Un Comentario »
Publicado por pablohm el 10 Mayo 2007
Publicado en Artículos y comentarios, General | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 4 Mayo 2007
JOSE REINOSO - Pekín - 20/01/2007
Vota
![]()
Resultado 



1 votos
La comunidad internacional reaccionó ayer con perplejidad y protestas al empleo de un misil balístico para destruir un satélite meteorológico realizado la semana pasada por China, por el temor a que pueda desencadenar una carrera de armas en el espacio y a que los restos que han quedado en órbita puedan dañar los satélites de otros países. La prueba -la primera de este tipo que se efectúa en más de 20 años- fue anunciada por Estados Unidos. Según los servicios de espionaje estadounidenses, la prueba china se llevó a cabo el pasado 11 de enero. Pekín se negó, de momento, a confirmarla.
China disparó un misil desde una base terrestre para romper en pedazos un viejo satélite, situado en una órbita de unos 860 kilómetros. Se trata aproximadamente de la misma altura a la que giran los satélites espía estadounidenses, por lo que el ensayo representa una amenaza indirecta para sus sistemas militares o los de otros países.
La reacción de Washington al lanzamiento del primer misil antisatélite chino no se hizo esperar, informa Yolanda Monge. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, emitió un comunicado en el que aseguraba que EE UU estimaba que “la elaboración y el ensayo de tales armas es contradictorio con el espíritu de cooperación al que aspiran nuestros dos países en el sector del espacio civil. Tanto nosotros como otros países hemos expresado nuestra preocupación sobre la acción emprendida por China”.
“Ésta es la primera escalada real de rearme espacial que hemos visto en 20 años”, declaró a The New York Times Jonathan McDowell, astrónomo de Harvard especializado en lanzamientos de misiles. “El lanzamiento chino ha acabado con un periodo de contención”, puntualizó.
Fuentes de la Casa Blanca dijeron que tanto EE UU como otros países, que no identificaron, habían expresado “su preocupación por la acción china”. Sin embargo, la Administración de Bush se opone a un tratado global que prohíba este tipo de pruebas debido a que necesita “su propia libertad de acción en el espacio”.
Australia, Japón, Reino Unido y Corea del Sur se unieron a las protestas y mostraron su malestar. Alexander Downer, ministro de Asuntos Exteriores australiano, que se encontraba en Nueva York, manifestó su total rechazo y dijo que la embajadora china en Camberra, Fu Ying, había sido convocada para que diera explicaciones, pero que ésta no estaba al corriente del tema.
“Tener la capacidad de disparar a satélites no es consistente con la posición tradicional china de que se opone a la militarización del espacio exterior. Así que les hemos pedido que nos expliquen qué significa esto”, dijo, el ministro australiano a la agencia Associated Press.
Silencio chino
En Londres, un portavoz del primer ministro británico, Tony Blair, dijo: “Hemos expresado nuestra preocupación por la posibilidad de que se produzcan impactos de los restos en el espacio, y nos inquieta que no haya habido una consulta previa”.
También ha exigido explicaciones Japón, según aseguró el primer ministro, Shinzo Abe. “Hemos dicho a China que dudamos de que a esto se le pueda llamar un uso pacífico”, añadió su ministro de Exteriores, Taro Aso, quien criticó también el hecho de que no hubieran sido avisados de antemano.
Liu Jianchao, portavoz de Exteriores chino, afirmó que no tenía ninguna información sobre el uso del misil, pero intentó calmar las inquietudes de la comunidad internacional. “Nadie debe sentirse amenazado. No vamos a lanzarnos a ninguna carrera de armas en el espacio”.
Si finalmente se confirma el ensayo, se trataría del primero desde los años ochenta, cuando Estados Unidos y la entonces Unión Soviética destruyeron satélites en órbita. Ambos países pusieron fin a esa práctica, debido al problema de basura espacial que generaba y el consiguiente riesgo para otros satélites artificiales, tanto de uso militar como civil. El último lanzamiento de un misil con este fin lo llevó a cabo Estados Unidos en 1985.
En octubre pasado, el presidente George W. Bush firmó una orden por la que Estados Unidos se arroga el derecho a negar el acceso al espacio a cualquier rival que pueda utilizarlo con fines hostiles. Washington se niega además al desarrollo de cualquier tratado o restricción que pueda limitar el uso del espacio por parte de Estados Unidos.
China ha sido uno de los países más críticos sobre el uso militar que Washington pretende hacer del espacio, por lo que la destrucción de su propio satélite puede haber sido un movimiento diplomático cuidadosamente calculado, muy del estilo chino.
Pero la prueba puede llevar a Japón -que ve con inquietud el creciente poderío militar de Corea del Norte, tanto en misiles balísticos como en armamento nuclear- a convencerse de la necesidad de desarrollar un sistema de defensa espacial. El experimento chino podría obligar a EE UU a desarrollar alternativas a su sistema actual de satélites espía y a utilizar equipos que sean más difíciles de detectar.
Según los expertos, el satélite destruido por China -que tenía una masa de unos 750 kilogramos- puede haber quedado pulverizado en unos 800 fragmentos de más de 10 centímetros, cerca de 40.000 de entre 1 y 10 centímetros, y unos dos millones de más de un milímetro, la mitad de los cuales permanecerán en órbita más de una década. A las altas velocidades a las que giran, incluso los más pequeños tienen un alto poder destructivo.
Muchos satélites comerciales y militares, y los utilizados para los sistemas de navegación, dan vueltas a la Tierra en una órbita situada a unos 900 kilómetros. La Estación Espacial Internacional, en órbita y tripulada desde hace varios años, lo hace a 450 kilómetros.
Publicado en Artículos y comentarios, General | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 21 Marzo 2007

El ritmo nuevo.
En miles y acaso centenares de miles de años, desde que el extraño ser llamado hombre pisa la tierra, no ha existido otra medida máxima de la traslación humana que el correr del caballo, el girar de las ruedas y la velocidad alcanzada por embarcaciones a remo o a vela. La plétora del progreso técnico dentro del estrecho espacio iluminado por la conciencia que llamamos historia mundial, no produjo un aceleramiento sensible del ritmo de los movimientos. Los ejércitos de Wallenstein apenas adelantaron más rápidamente que las legiones de César ni se precipitaron más velozmente los ejércitos de Napoleón que las hordas de Gengis Khan. Las corbetas de Nelson atravesaron el mar muy poco más ligeras que los botes piratas de los vikingos y las embarcaciones mercantes de los fenicios. Lord Byron no cubre en su viaje de Childe Harold más millas diarias que Ovidio en su camino al exilio, ni viaja Goethe en el siglo XVII mucho más cómoda o aceleradamente que el apóstol Pablo al comienzo de nuestra era. En tiempos de Napoleón, los países estaban invariablemente alejados unos de otros en el espacio y en el tiempo como bajo el Imperio romano; sigue triunfante la resistencia de la materia sobre la voluntad humana.
Publicado en Artículos y comentarios, Historia de la tecnología | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 19 Marzo 2007
JESÚS A. NÚÑEZ VILLAVERDE 19/03/2007
Cuatro años después del inicio de la desventura estadounidense en Irak, y con el trasfondo de los más de veinte conflictos armados registrados cada año, tenemos un volumen suficiente de información para aventurar que las guerras de hoy, y sobre todo las de mañana, son ya otra cosa. Frente a la imagen imperante hasta el fin de la guerra fría de dos países enfrentados, con sus respectivos Ejércitos como bazas principales para lograr en el campo de batalla los objetivos estratégicos, hoy, sin que ese modelo haya desaparecido, son los violentos conflictos intraestatales los más numerosos.
Publicado en Artículos y comentarios | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 14 Marzo 2007
“la guerra no procede del exterior del orden político; no es un acidente o una contingencia suya. Procede del interior o de la inmanencia del orden político y es en este sentido como hemos interpretado […] la célebre sentencia de Von Clausewitz: “la guerra es una continuación de la política”.” Gustavo Bueno, La vuelta a la caverna, pág. 325.
Publicado en Artículos y comentarios, Citas, General | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 21 Enero 2007
ESTADO, GUERRA Y DEMOCRACIA. Notas periféricas para una reflexión sobre la guerra.
I. Estado del mundo
I.1. El mundo actual es una biocenosis de estados. Biocenosis, es un término categorial de la biología que aprovechamos siguiendo a Bueno, para aplicarlo a las sociedades humanas. Una biocenosis es una sociedad constituida por organismos de especies diversas, animales o vegetales, en un grado de interacción mutua e interdependencia tal que puede hablarse de una unidad superorgánica en equilibro inestable. Las partes de la biocenosis viven en una armonía resultante de la lucha por la vida entre sus miembros. Esta situación biológica se extrapola a las sociedades humanas.
Publicado en Artículos y comentarios | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 21 Enero 2007
Ver artículo y traducción en la revista El catoblepas
Publicado en Artículos y comentarios | No existen comentarios »
Publicado por pablohm el 21 Enero 2007
LA CIUDAD Y LA GLOBALIZACIÓN
(apuntes para una teoría materialista de la ciudad)
Marco Flaminio Rufo, en la narración que Borges recuperó para nosotros, relató el extraño suceso de su visita a la Ciudad de los Inmortales:
“Yo había cruzado un laberinto, pero la nítida ciudad de los Inmortales me atemorizó y repugnó. Un laberinto es una casa labrada para confundir a los hombres; su arquitectura, pródiga en simetrías, está subordinada a ese fin. En el palacio que imperfectamente exploré, la arquitectura carecía de fin. Abundaban el corredor sin salida, la alta ventana inalcanzable, la aparatosa puerta que daba a una celda o a un pozo, las increíbles escaleras inversas, con los peldaños y la balaustrada hacia abajo. Otras adheridas aéreamente al costado de un muro monumental, morían sin llegar a ninguna parte, al cabo de dos o tres giros, en la tiniebla superior de las cúpulas.” Marco Flaminio Rufo afirmó: “Este palacio es fábrica de los dioses. Exploré los inhabitados recintos y corregí: los dioses que lo edificaron han muerto. Noté sus peculiaridades y dije: los dioses que lo edificaron estaban locos.”
Publicado en Artículos y comentarios | No existen comentarios »