
Este curso, Carmen García Martínez se jubila.
Creo que Carmen recibió la vocación docente de su propia madre. Sin embargo se formó pensando en otros destinos profesionales. Se licencia en Filosofía y Letras (en la especialidad de geografía e Historia) por la Universidad de Oviedo. De esta época le viene a Carmen, el nombre con el que todos la conocemos “Sayo”, porque Sayo era el nombre con el que sus compañeros de aquellas “células revolucionarias” la reconocían cuando la libertad era algo por conquistar y la lucha contra el dictador obligaba a ocultar en ocasiones la verdadera identidad.
Carmen, es sobre todo una de las personas que conozco con la “conciencia social” mejor formada. Y esta conciencia le llevó siempre a trabajar en la formación de las clases más desfavorecidas, habiendo podido seguro conseguir mejores destinos, ejerció la docencia formado primero a los hijos de los mineros del valle de Turón y luego a los hijos del “proletariado” de las áreas suburbanas de Ventanielles y La Corredoria. Carmen siempre a trabajado con los más pequeños, primera como profesora de EGB, en escuelas unitarias, posteriormente en el ciclo Superior y por último, cuando se implantó la ESO, como “maestra” con los alumnos de primer ciclo.
Carmen me recordará siempre a aquellos “maestros y maestros” que dignificaron la profesión en los tiempos de la República, aquellos que trabajaron en la Institución Libre de Enseñanza, aquellos que “formaban”, aquellos que fueron fuertemente represaliados por formar a sus alumnos desde la concienciación en la libertad, desde el respeto a la diversidad y la tolerancia, desde la lucha por la igualdad y la combatividad contra la discriminación.
Ver ejercer la docencia a Carmen es ver como aquellas ideas de Antón Makarenko que nos hablaban del poder de la educación para formar el “hombre nuevo”, del poder regenerador de la escuela sobre la sociedad capaz de provoca los cambios que nos conduzcan hacia una sociedad “mas justa “ e igualitaria pueden tener mucho de acertadas.
Carmen cobija siempre baso sus alas a todos sus alumnos. Siempre nos descubre los aspectos positivos de su personalidad, siempre nos hace caer en ese aspecto del contexto que determina la situación porque Carmen por encima de todo cree en la “bondad” innata del ser humano.
Carmen inculca en sus alumnos el afán de superación, la necesidad de rebelarse ante las injusticias, a ser consecuentes, rigurosos, “sociables”. En sus clases encuentran siempre un lugar en el que además de Geografía e Historia se recibe un curso acelerado de cómo convertirse en “persona”, porque Carmen más que una profesora, es una auténtica “maestra” Nunca agradeceremos bastante los esfuerzos de aquellos que nos educaron.
Los alumnos que han tenido la fortuna de conocer como “maestra” a Carmen han sido afortunados, también lo hemos sido los que hemos coincido profesionalmente con ella y aún más los que podemos gozar de su amistad.
Ahora Sayo se jubila de su actividad profesional. A partir de septiembre dispondrá de su tiempo de “otra forma”, pero ejercerá siempre de lo que en esencia es, una “excelente persona”. Notaremos tu ausencia.
José Antonio
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