Pegu ranciu

La vida es el don mas precioso que poseemos. No la destruyas, disfrútala.

Archivo de Octubre 2010

El viaje hasta los límites del universo conocido

El Museo Americano de Historia Natural colgó en la red este espectacular vídeo, una reconstrucción informática que muestra un “viaje” desde la superficie de la Tierra hasta los límites del universo conocido. Está basado en los datos del Sloan Digital Sky Survey, que componen la que quizá sea la visión más completa del universo hasta el momento.
Aunque debido a la posición geográfica en la que se encuentra el telescopio que usan, el del Apache Point Observatory, en Nuevo México, existen áreas del universo que el telescopio, físicamente, no puede observar. Por eso, en el vídeo, la distribución de las galaxias observadas tiene la forma de dos conos unidos por la punta (el punto de unión es la Tierra), y el resto aparece en negro.
En total, el trabajo comprende casi un millón de galaxias y más de 120.000 quásares. El viaje, que comienza en el Himalaya, termina en el límite mismo de lo que podemos observar con los instrumentos más potentes de que disponemos, los ecos del Big Bang, a 13.700 millones de años luz de distancia, y sirve para que todos nos demos cuenta, de una forma directa y visual, de lo insignificantemente pequeño que es nuestro mundo, incluso nuestra galaxia, si se compara con todo lo que hay “ahí fuera”…

Las noticias de prensa en la comprensión lectora y en la adquisición del conocimiento

 

La prensa, situada en el cruce de caminos donde convergen lectura, conocimiento y actualidad, puede ser un recurso pedagógico valioso, atractivo e innovador con el que el profesorado puede enseñar y el alumnado aprender.

 

Los textos periodísticos pueden ayudar en la lectura comprensiva con una característica adicional respecto a otros textos, pues al tratar sucesos cotidianos consiguen que los problemas se vean percibidos como reales y estimulen el interés del lector, es decir, consiguen que lo cotidiano y real se vea como «aprendible», que se capte la necesidad del conocimiento para entender los hechos de la vida cotidiana, y se compruebe que lo que se estudia se aplica en la realidad.

 

Además, también podemos utilizar la prensa para pensar, reflexionar, extrapolar, deducir, descubrir implicaciones y correlaciones, interpretar gráficas y fotografías…

 

 

Actividades que se puede realizar con las noticias de prensa

 

a) Formulación de hipótesis preliminares con la lectura del titular

 

- ¿Podemos adivinar de qué va a tratar el texto?

- ¿En qué campo de conocimientos vamos a penetrar al leer ese texto?

- ¿Qué hemos oído o leído con anterioridad sobre ese tema o ese campo de conocimientos?

 

b) Constatación de la comprensión básica de lo leído

 

- ¿Qué dice el texto en líneas generales?

- ¿Qué es lo que no entendemos?

- ¿Hay alguna palabra que nos impida comprender el significado de un pasaje?

- ¿Se corresponde el texto con lo previsto al leer los titulares?

- ¿Qué elementos se utilizan para reforzar la idea que se quiere transmitir: datos, gráficas, imágenes, opiniones de personas expertas en el tema…?

 

c) Vinculación del texto con el contexto personal, social y académico

 

- ¿Cuándo hemos estudiado algo sobre el tema planteado en el texto?

- ¿Es compatible lo que se dice en el texto con lo que hemos estudiado?

- ¿Nos ayudan esos conocimientos previos a comprender mejor el texto?

 

d) Análisis y valoración de una noticia (positiva o negativa)

- ¿Es posible encontrar argumentos contrarios a esas ideas?

- ¿Cuál es el problema tratado?¿Cuáles son las causas?¿Cuáles son las consecuencias?¿Cuáles son las formas de evitarlo?¿Cuáles son los medios con los que contamos para solucionarlo?

- ¿Qué se ha descubierto?¿Para que sirve?¿Qué futuro tiene?¿Cómo se aplica?

 

 

e) Consideración de la medida en que el texto puede influir en nuestra visión del mundo o en nuestro comportamiento

 

- ¿Qué implicaciones personales o sociales tienen los temas o problemas planteados en el texto?

- ¿Cómo me afectan a mí personalmente?

- ¿En qué medida se ven afectadas mis creencias o convicciones?

- ¿Las ideas contenidas en el texto me provocan algún dilema moral?

- ¿Exigen de mí algún tipo de actuación? ¿Me obligan a tomar medidas personales?

 

“Plastifilm”, “tuppers” y bolsas de congelación para conservar alimentos en la nevera y en el congelador

Hay que envasar los alimentos en “tuppers” o bolsas de congelación antes de introducirlos en la nevera (o en el congelador), para que:

  • No sufran el contacto con el oxígeno del aire, pues les provocaría la evaporación de la humedad y se resecarían.

  • No se desarrollen bacterias aerobias.

  • No se mezclen los olores.

  • No se manche el frigorífico.

Los “tuppers” y las bolsas de congelación siempre tienen que quedar lo más llenos posible para reducir al máximo el aire interior del recipiente. Además, debemos extraerles la mayor cantidad de aire posible una vez llenos.

1.- Conservación por refrigeración

  • Los PLATOS COCINADOS EN CASA se conservan en la nevera en tuppers” redondos llenos hasta arriba. En cuanto se acaba de cocinar el alimento, debe ser introducido en el “tupper” y tapado inmediatamente bien caliente, casi hirviendo. Acto seguido se levantará la tapa por una esquina para expulsar el poquísimo aire del interior, presionando al mismo tiempo en el centro de dicha tapa. Con este procedimiento, el alimento, que está prácticamente estéril al salir de la olla, sigue estéril ya que al no estar destapado no caerán sobre él los microorganismos que se encuentran en el aire. Y como no dejamos casi aire, conseguimos una especie de “vacío” en su interior.

 

 

(foto tomada de Wikipedia)

El “tupper” con el alimento cocinado debe ser enfriado lo más rápidamente posible (en un sitio fresco, en una terraza, en una ventana, en un recipiente con agua fría y cubitos de hielo,…). Cuando esté a temperatura ambiente se guarda rápidamente en el frigorífico.

  • Las HORTALIZAS QUE VIENEN SIN ENVASAR, las HIERBAS AROMÁTICAS FRESCAS (perejil, laurel, albahaca), las FRUTAS DELICADAS (frambuesas, fresas, moras, zarzamoras, arándanos, cerezas, picotas, ciruelas, higos, melocotones, nectarinas, paraguayos, uvas…) se conservan bien en la nevera en un “tupper” cuadrado forrado con papel absorbente de cocina. Para ello, dichos alimentos deben estar secos y sin lavar. Antes de taparlo, se cubre con papel absorbente de cocina, que se debe cambiar cuando se humedece por la transpiración del vegetal.

  • Las CARNES crudas (sin lavado previo) y  PESCADOS crudos se conservan en la nevera, no más de un día, en un “tupper”  rectangular o cuadrado con rejilla o forrado con 2-3 hojas de papel absorbente de cocina, para separar estos alimentos de los jugos o líquidos que puedan salir.

  • Las HORTALIZAS DE GRAN TAMAÑO (pepinos, berenjenas, pimientos, calabacines) y los PLÁTANOS se pueden conservar en la nevera envolviéndolas muy bien, de uno en uno, con varias vueltas de plastifilm (que quede muy pegado a toda la superficie) para que no haya nada de aire y no se produzca ninguna humedad.

  • El JAMÓN COCIDO LONCHEADO se conserva varios días en la nevera guardado en un “tupper” rectangular plano, para que quede lo más lleno posible, y previamente envuelto en film transparente. Aunque conviene sacarlo de la nevera a la mesa y, si sobra, de ésta a la nevera, para que sufra la mínima variación de temperatura.

 2.- Conservación por congelación

  • Los PLATOS COCINADOS O PREPARADOS EN CASA se conservan en el congelador entuppers” aptos para microondas, ya que posibilitará que la descongelación y el calentamiento posterior se realicen en el propio envase. Pero no se llenan hasta arriba, sino que se dejan 1-2 cm libres para la dilatación que se va a producir.

En cuanto se acaba de cocinar el alimento debe ser introducido inmediatamente en el “tupper”, pero sin tapar. Mientras se enfría, se cubre éste con un trozo de papel absorbente de cocina para evitar que no se contamine con las bacterias presentes en el aire. Cuando el alimento esté a temperatura ambiente se tapa y se expulsa el aire del interior. Finalmente se guarda en el congelador.

  • El PAN RALLADO en casa se conserva en bolsas de congelación o en “tuppers” en el congelador sin formar bloque, por lo que puede extraerse sin necesidad de descongelar el conjunto.

  • Las CARNES crudas (sin lavar), los PESCADOS crudos  y los CEFALÓPODOS crudos se conservan en el congelador en bolsas de congelación. Prácticamente no pierden propiedades, debido a que la congelación no afecta ni a las proteínas, ni a las vitaminas A y D, ni a los minerales que contienen. Durante su descongelación, se produce una pérdida de líquido que contiene vitaminas hidrosolubles y sales minerales, que igualmente se perderán al cocinar el producto.

 ¿Usas los tuppers y las bolsas de congelación para conservar tus alimentos?

Peticiones de un@ hij@ a sus padres

Aprovechando que en estas fechas se realizan en los IES las reuniones de los tutores con las familias, voy a dejar algunos consejos para padres y madres, que a lo largo de los años fui recopilando de documentos, reuniones con tutores, práctica docente…y que ahora pongo en boca del propio hijo o hija:

  1. No me digas que haga algo que tú no haces (por ejemplo fumar). Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

  2. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por tí (aunque sea para sacarte de un apuro).

  3. No justifiques lo injustificable.

  4. Cuando te equivoques en algo, admítelo. Mejorará mi opinión de ti y me enseñarás a admitir también mis errores.

  5. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer.

  6. Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es un castigo.

  7. No me des todo lo que te pido. A veces, sólo pido para ver cuánto puedo recibir.

  8. Déjame valerme por mí mismo. Si tú lo haces todo por mí, yo no podré aprender.

  9. No me des siempre órdenes. Déjame ser responsable. Si en vez de ordenarme hacer algo, me lo pidieras, lo haría más rápido y más a gusto.

  10. Trata de comprenderme y ayudarme. Cuando te cuente un problema no me digas: “eso no tiene importancia…” porque para mí sí la tiene.

  11. (Imagen tomada de www.e-faro.info)
  12. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces. Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo.

  13. Trátame con amabilidad y cordialidad igual que a tus amigos.

  14. No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos. Si me haces parecer mejor que los demás, alguien va a sufrir (y si me haces parecer peor, seré yo quién sufra).

  15. Quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque yo diga que no y tú no creas necesario decírmelo.

  16. Refuerza mis conductas positivas para que se afiancen y se transformen en hábito. Y recuerda que los refuerzos materiales van en contra de mis intereses: “Si apruebas te compro la Play”, “Te dejo ver la TV los sábados hasta las once de la noche”, pues estás fomentando en mi una motivación extrínseca (”Voy a estudiar para lograr la bicicleta”) en vez de una motivación intrínseca (”Voy a estudiar para saber sumar”) y los resultados académicos se ven empobrecidos. En conclusión, es contraproducente buscar la mejora del rendimiento académico regalándome cosas por mi esfuerzo. El esfuerzo ha de ser natural desde que nace.

  17. Transmíteme la sensación de que soy capaz de lograr con esfuerzo aquello que me propongo, inclusive las tareas escolares, para que pueda rendir académicamente de forma adecuada.

  18. Expresa verbal y conductualmente la satisfacción que sientes por cómo me enfrento a los errores y como los supero, cómo me esfuerzo, etc.

  19. Toma mis fallos académicos como errores a partir de los cuales puedo mejorar. Haz me ver dónde está el error, qué es lo que hice mal y coméntame las posibles soluciones para resolverlo, pues cometer errores es algo normal en la vida, pero sólo enfrentándose a ellos se logra mejorar.

Normas básicas acerca del congelador

 

Ayer, 16 de octubre fue el Día Mundial de la Alimentación, y en el que ha habido más hambrientos en el mundo que nunca, porque un tercio de la humanidad sufre hambre o alimentación insuficiente. Mientras tanto, un cuarto de la comida que se produce en el mundo se tira a la basura sin haberse consumido: por motivos comerciales, para no dejar caer los precios, en los restaurantes, cafeterías, hoteles, grandes mercas, industrias alimentarias…

También tenemos que tirar muchas veces la comida en nuestros hogares, porque ignoramos como conservar los alimentos correctamente. Por ello, voy a dedicar al congelador de nuestra casa este artículo, invitando, además, producir alimentos de manera más sostenible para llenar los estómagos de aquellos que más lo necesitan.

La congelación es el método de conservación más sano y el que mantiene casi intactas todas las propiedades de los alimentos, su valor nutritivo, sus vitaminas y sus minerales. Por lo tanto, nos va a permitir la realización de una dieta equilibrada sana y variada, a la vez que evitamos tirar comida, puesto que congelamos lo que nos sobra.

Las hortalizas y los productos del mar son los productos más interesantes para adquirir ya congelados, al congelarse inmediatamente después de su recolección, lo que permite conservar al máximo su sabor, color y valor nutritivo.

Con la congelación podremos hacer la compra de una sola vez y aprovechar mejor las ofertas y los productos de temporada. Lo que supone ahorro de tiempo y dinero.

Además,  preparando el doble o el triple de una receta (preferiblemente en una olla rápida) para luego congelar:

  • Se ahorra tiempo, energía e incluso ingredientes.

  • Como se manchan menos cacharros, se ahorra agua, detergente, energía y tiempo.

  • Se evitan las poco saludables comidas rápidas, al tenerlo todo preparado con antelación.

La congelación en nuestro hogar

  • Aunque a temperaturas inferiores a -7 º C se paraliza totalmente la actividad microbiana responsable de la pérdida de los alimentos, la temperatura del congelador debe de estar entre los -20º C y los -25º C, pues a temperaturas inferiores a -18º C se paraliza la actividad enzimática, lo que permite un mayor tiempo de conservación y una nula pérdida de calidad y sabor.

  • Los congeladores de 4 estrellas son los únicos que alcanzan temperaturas mínimas de 24º C, por lo tanto, son los únicos capaces de congelar correctamente los alimentos frescos.

  • Antes de empezar a congelar los alimentos el congelador debe estar en su punto máximo de frío.

  • La congelación debe ser rápida (entre -25º C y -35º C). Esto se consigue pulsando el botón de congelación rápida o botón superfrost con 24 horas de antelación. Con ello, se formarán cristales de hielo redondeados y muy pequeños que no destruirían la estructura celular de los alimentos, pues si se rompiesen las membranas celulares, durante la descongelación saldrían los jugos internos y parte de los nutrientes, con lo que se alteraría su calidad, su sabor y su jugosidad.

  • Se aconseja esperar 24 horas entre lote y lote de congelación. No conviene mezclar paquetes nuevos del exterior (”calientes”) con paquetes que están dentro (”superfríos”), por ello, conviene mantener un cajón vacío para la próxima congelación y cuando sus productos estén congelados pasarlos al cajón o cajones correspondientes

  • El congelador ha de abrirse lo menos posible para que entre la mínima cantidad de aire caliente.

  • Hay que envasar los alimentos (en “tuppers” o bolsas de congelación) antes de introducirlos en el congelador (congelación en bloques) para que:

    • No sufran el contacto con el oxígeno del aire, pues les provocaría la evaporación de la humedad y se resecarían.

    •  No se manche el electrodoméstico.

  • Los alimentos deben envasarse en tuppers o cajas de plástico (polietileno semirrígido), herméticas y para uso alimentario (indicado por una copita y un tenedor grabados) y capaces de admitir temperaturas entre los -30º C ó -40º C y los 100º C ó 120º C. Donde mejor se lavan y se desengrasan estos envases es en el lavavajillas.

 

(foto tomada de Wikipedia)

  • Los “tuppers” siempre tienen que quedar lo más llenos posible para reducir al máximo el aire interior del recipiente.

  • Los “tuppers” se etiquetan, pues si se abren para comprobar su contenido, el vacío creado en su interior desaparecerá y entrará aire del exterior cargado de microorganismos, por lo que la conservación ya no será larga y segura. Es necesario emplear rotuladores de tinta fija para que no se borren las etiquetas con la humedad.

  • Los “tuppers” no deben abrirse inmediatamente después de sacarlos del congelador para que no se resquebrajen. Esto se evita echando un chorro de agua fría encima de las tapas.

  • Para envasar alimentos frescos, carnes, pescados y aves, también se usan bolsas especiales de congelación, impermeables y de plástico. También se deben etiquetar. Pero las carnes y pescados crudos nunca se deben congelar en bandejitas de porexpan cerradas con film, pues contienen aire que los estropearía rápidamente.

  • Debemos extraer la mayor cantidad de aire posible de las bolsas de congelación y de los “tuppers” una vez llenos.

  • El plastifilm (lámina de plástico transparente y adhesiva) solamente se utilizará para envolver los alimentos de forma individual, porque no es impermeable y deja pasar el aire, lo que no evita que se escapen hacia el exterior los vapores húmedos de los alimentos y éstos se secan por deshidratación. Además, su sabor y estructura también se alteran. Tampoco se utilizará para la refrigeración.

  • No debe usarse papel de aluminio en ningún caso porque no es impermeable, no es adherente, no deja ver el interior, no se puede rotular y presenta contraindicaciones para el uso alimentario.

  • Ciertos alimentos pequeños (fresas, frambuesas, albóndigas, croquetas, guisantes…) se congelan al descubierto para que queden sueltos dentro de un paquete sin formar un bloque. Para ello se colocan los alimentos en una bandeja (en una sola capa y sin que se toquen). Cuando están completamente duros, se saca la bandeja y se envasan en bolsas de congelación o en “tuppers”.

  • No es aconsejable congelar frutas ni hortalizas en casa ni platos acompañados de salsa rosa, de mayonesa, de bechamel o de salsas que lleven nata, harina o almidón.

  • Antes de congelar comidas calientes hay que dejar que se enfríen rápidamente en un sitio fresco.

  • No conviene que los alimentos permanezcan en el congelador más de 2-3 meses.

  • Anisakis simplex, parásito del intestino delgado del pescado, se muere cuando se le somete al menos a 72 horas de congelación.

 

(foto tomada de Wikimedia Commons)

  • La quemadura del congelador se produce cuando el aire frío y seco del congelador ataca el alimento en esa zona, es decir, el alimento ahí pierde humedad y jugos (se deshidrata). Puede ser debido a una rotura del paquete en el que está envuelto el alimento o a que éste no se ha envuelto.

  • Los productos congelados estarán sueltos en el interior del envase y no formado un bloque compacto, pues entonces nos indicaría que se habría roto la “cadena del frío” en algún momento.

  • Los congelados a granel, sin envasar, son menos higiénicos y se resecan más con el oxígeno de la atmósfera.

  • Los alimentos congelados deben cogerse al finalizar las otras compras y transportarse en una bolsa isotérmica.

  •  Los alimentos descongelados deben consumirse antes de 24 horas y no se pueden volver a congelar, aunque sí pueden congelarse después de ser cocinados.

  • Al descongelar un alimento cocinado siempre aparece algo más caldoso, por eso es necesario cocinar sin mucho agua.

  • Si un producto fresco congelado suelta mucho agua al descongelarse en la nevera es porque se ha congelado despacio o se han intentado congelar demasiados productos de una sola vez.

  • Los alimentos deben descongelarse despacio y en la nevera (para que las bacterias actúen más despacio) y en los mismos envases en los que se congelaron (para evitar el contacto con el aire que provocaría su desecamiento y oxidación).

  • Los alimentos también pueden descongelarse en el microondas en los mismos envases que se congelaron, pero destapados.

  • Los platos cocinados descongelados se calentarán después al microondas:

    • En porciones individuales en el plato que se van a consumir.

    • Tapados (con un plato) para que no pierdan el agua (a una velocidad de 12 g por minuto).

    • Nunca a la máxima potencia.

    • Durante 2-3 minutos (cada minuto equivale a 6-7 minutos por el método tradicional).

    • Comprobando si está caliente colocando la mano en el centro del plato, zona donde hay menor número de incidencias de microondas y que, por lo tanto, tarda más en coger la temperatura.

 ¿Sigues teniendo dudas con el congelador?

 

La mayoría de la información de este artículo ha sido obtenida del libro de Cristina GalianoSaber comprar, conservar y congelar nuestros alimentos“.

Nueva página para el blog: “La lectura y la escritura (PLEI)”

Con el artículo de ayer ¿Por qué el alumnado no lee nada y cuando lo hace no entiende lo que lee? queda inaugurada la página sobre el “Plan de lectura, de escritura y de investigación en el Ámbito Científico-Tecnológico del PDC” como ya os había avanzado en Páginas estáticas del “Pegu ranciu” más atractivas y fáciles de usar.

Espero que sea de tanta utilidad como las anteriores.

Para cualquier sugerencia, crítica, etc. no olvides dejar tu comentario que, como siempre, será de gran ayuda para seguir innovando y mejorando.

¿Por qué el alumnado no lee nada y cuando lo hace no entiende lo que lee?

¿Cómo es posible que siendo usuarios de la lectura y de la escritura durante toda la vida escuchemos a diario: «El alumnado no lee nada y cuando lo hace no entiende lo que lee»?

 

Porque muchos de nuestros alumnos y alumnas no dominan las técnicas de comprensión lectora y, por tanto, no pueden aprender de forma significativa ni manejar con eficacia los canales informativos que ofrece la tecnología moderna, ya que una parte muy importante del conocimiento lo adquieren a través de los documentos escritos.

 

Entonces, culpamos a la materia de Lengua porque consideramos que el desarrollo de la comprensión lectora es su competencia  y que en el resto de las materias el alumnado debe aplicar lo aprendido en las mismas. Pero en realidad, sabemos que a todas las materias les corresponde procurar que el alumnado comprenda los textos en los que se expresan sus contenidos, pues el trabajo con textos de diferente tipología en las diferentes áreas o materias del currículo así como la comprensión del vocabulario específico y del lenguaje propio de la materia contribuyen a enriquecer los registros lingüísticos del alumnado y a desarrollar un vocabulario amplio, matizado y rico.

 

 

Si los alumnos y las alumnas no dominan las técnicas para comprender textos escritos, adecuados a su edad, no sólo se les aboca al fracaso escolar  y a sentir disgusto por la lectura sino que se les cierra una puerta de acceso al conocimiento y al crecimiento personal: nadie se interesa por lo que no entiende. Por ello, la lectura comprensiva, que es la gran aliada de nuestra memoria, debe entenderse como una inversión a corto, medio y largo plazo.

 

 

Pero no se debe ocultar la dificultad que la lectura comprensiva supone para el alumnado, ya que acceder a un lenguaje más formalizado y abstracto que el oral implica una mayor atención y esfuerzo. Aunque vivimos en la denominada Sociedad de la Información, la información como tal, los datos, los mensajes, los eslóganes, los supuestos documentos, no son por sí solos conocimiento pues éste demanda “esfuerzo, atención, rigor y voluntad”. El conocimiento requiere una elaboración propia de la información y precisa de la aportación de la persona, de su comprensión e interpretación personal.

 

 

Por otra parte, la escritura es una tarea muy compleja que requiere de un proceso recursivo con tres momentos fundamentales: la planificación, la redacción y la revisión. Ni siquiera los grandes escritores y escritoras comienzan a escribir en un folio en blanco sin haber antes pensado, planificado y organizado aquello que desean escribir. Recuerda que planificar significa generar, seleccionar y organizar las ideas teniendo en cuenta para quién se escribe, cuál es el objetivo principal del escrito, qué saben o no saben sobre el tema las personas a las que se escribe, qué queremos que les quede claro, qué es lo más importante…

 

 

La lectura debe de ir íntimamente ligada a la escritura y a la expresión oral por lo que debe trabajarse de forma conjunta. Además, el alumnado debiera de saber que la lectura pública en voz alta o la exposición oral de cualquier tema, siempre y cuando sea una práctica habitual, mejorará su inseguridad e incluso su baja autoestima, sobre todo en aquellos casos en que no se atreven a hablar en público en los contextos formales del aula.

 

 

También es necesario recordar que, antes de leer un texto cualquiera, si va acompañado de ilustraciones, imágenes o fotografías, es necesario comentarlas, ver qué nos sugieren acerca del texto, imaginar el contenido, de qué trata, qué sucederá, etc. Por eso, educar en la lectura de imágenes amplía y enriquece las capacidades de quien lee, aportándole más información, sugiriendo matices y oportunidades para disfrutar y aprender. Leer imágenes también es leer.

 

 

La familia es, junto con la escuela, el otro gran pilar sobre el que se asienta la educación del niño y del adolescente. Los padres y madres deberían realizar una acción de refuerzo contando con la asesoría del profesorado.

 

En nuestro centro, IES Valle de Aller, la biblioteca escolar es una herramienta indispensable para el éxito del plan de lectura, de escritura y de investigación (PLEI), y, para ello, el profesorado del Proyecto de Biblioteca se encarga de su organización y dinamización. Por ejemplo, el proyecto de investigación que involucró a todos los departamentos y alumnado el año pasado fue a la astronomía, y este año serán los bosques.

 

 

Resumiendo:

 

La lectura genera una construcción que, aunque inducida por las palabras e ideas de otra persona, es una construcción propia. Se lee a partir de un universo personal que hemos ido elaborando a lo largo del tiempo: en la escuela, con los libros leídos, con los relatos oídos, las explicaciones recibidas, con las imágenes de la televisión, los documentales, el cine, las fotografías…

 

No olvides: A leer y escribir se aprende leyendo y escribiendo.

Comenta aquí tu experiencia.

 

Normas básicas acerca de la nevera

Como había comentado en el artículo anterior, durante este curso escolar 2010-2011, aprovechando que nuestro centro ofrece el Ciclo Formativo de Cocina y Gastronomía, me he propuesto publicar en el blog, todas las semanas, algún artículo relacionado con la alimentación y la nutrición. Este es el primero. El segundo será el congelador.

  • La temperatura de la nevera debe de estar entre los 2º C y los 4º C para dificultar el desarrollo de los microorganismos.

  • La nevera ha de abrirse lo menos posible, para que entre la mínima cantidad de aire caliente.

  • Hay que envasar los alimentos antes de introducirlos en la nevera, para que:

    • No sufran el contacto con el oxígeno del aire, pues les provocaría la evaporación de la humedad y se resecarían.
    • No se desarrollen bacterias aerobias.
    • No se mezclen los olores.
    • No se manche el frigorífico.

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  • Los alimentos deben envasarse en tuppers o cajas de plástico o de polietileno semirrígido y herméticas para uso alimentario (indicado por una copita y un tenedor grabados) y capaces de admitir temperaturas entre los -30º C ó -40º C y los 100º C ó 120º C. Donde mejor se lavan y se desengrasan estos recipientes es en el lavavajillas.
  • Los “tuppers” siempre tienen que quedar lo más llenos posible para reducir al máximo el aire interior del recipiente.

  • Los “tuppers” se etiquetan, pues si se abren para comprobar su contenido, el vacío creado en su interior desaparecerá y entrará aire del exterior cargado de microorganismos, por lo que la conservación ya no será larga y segura. Es necesario emplear rotuladores de tinta fija para que no se borren las etiquetas con la humedad.

  • Para envasar también se usan bolsas impermeables de plástico, especiales para la conservación en nevera o/y congelador. También se deben etiquetar.

  • Debemos extraer la mayor cantidad de aire posible de las bolsas de congelación y de los “tuppers” una vez llenos.

  • El plastifilm (lámina de plástico transparente y adhesiva) solamente se utilizará para tapar momentáneamente, porque no es impermeable y deja pasar el aire. Tampoco se utilizará de forma exclusiva para la congelación.

  • No debe usarse papel de aluminio en ningún caso porque no es impermeable, no es adherente, no deja ver el interior, no se puede rotular y presenta contraindicaciones para el uso alimentario.

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  • El queso, el jamón, la cecina y los embutidos curados (chorizo, lomo, salchichón, salami, sobrasada) conservados en la nevera deben de sacarse antes de ser degustados para que adquieran la temperatura ambiente y tengan más sabor.

  • No mezclar en la misma bandeja alimentos crudos con cocinados, ni distintos tipos de alimentos: carne, pescado, fruta, lácteos…; se puede producir contaminación cruzada.

  • Colocar los cocinados en las baldas superiores y los crudos en las inferiores, por si gotean.

  • Evitar llenar en exceso la nevera, y organizar los alimentos de modo que el aire frío pueda circular entre ellos.

  • Evitar situar en la puerta del frigorífico alimentos delicados y sensibles al calor: es la zona que más oscilaciones de temperatura sufre.

  • Las verduras, si se adquieren en bandejitas envasadas de porexpan envueltas en film se guardan en la nevera, tal cual, excepto los tomates, a los que es preferible quitarles dicho film para que no suden al seguir transpirando.

  • Las carnes y pescados crudos nunca se deben conservar en bandejitas de porexpan cerradas con film, pues contienen aire que los estropearía rápidamente.

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