Pegu ranciu

La vida es el don mas precioso que poseemos. No la destruyas, disfrútala.

“21 días sin comer”: Análisis de la Anorexia, la Bulimia y la Vigorexia en las Tutorías

 

 

Aprovechando que en nuestro IES dedicamos el mes de octubre a la alimentación, en las Tutorías hemos continuado el tema iniciado el curso pasado sobre trastornos alimentarios. Hemos pasado del estudio del sobrepeso y la obesidad con Supersize me, al de  la anorexia nerviosa: la tercera enfermedad crónica más frecuente entre los adolescentes  (después del asma y la obesidad), que se puede convertir en crónica y provocar la muerte, pues la familia y los amigos poco pueden hacer si uno no lucha consigo mismo.

 

¿Qué son los trastornos de la conducta alimentaria?

 

Estos trastornos alimentarios (obesidad, anorexia, bulimia, vigorexia, ortorexia) son alteraciones graves del comportamiento relacionado con los hábitos de alimentación, la selección de alimentos, las cantidades ingeridas y las preparaciones culinarias.

Son importantes en la infancia y adolescencia porque la restricción de alimentos, además de tener efectos en el cerebro, provoca la detención en el crecimiento y en el desarrollo.

Generalmente, se acompañan de cambios emocionales que comprometen el trabajo y los quehaceres normales del individuo.

 

La anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa

 

Según la Clasificación Internacional de las Enfermedades (1992), la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa son trastornos de la conducta alimentaria caracterizados por la presencia de una pérdida deliberada de peso, inducida y mantenida por el enfermo. Éste, muchas veces, es un@ adolescente ambicioso y de buen nivel cultural que destaca en los estudios.

La anorexia nerviosa se caracteriza por una negativa del paciente a mantener un peso mínimo normal para su edad y altura, y la bulimia nerviosa por episodios repetidos de atracones alimentarios seguidos de conductas compensadoras inadecuadas (vómitos autoinducidos regulares, empleo de laxantes o diuréticos, dietas o ayunos estrictos, ejercicio prolongado…).

Debemos atajar estos trastornos cuanto antes: no podemos esperar a que el paciente muestre cabello y uñas débiles y quebradizos, a que padezca esofagitis o descalcificación de los dientes a consecuencia de los vómitos autoinducidos, etc.

 

“21 días sin comer: conviviendo con la anorexia”

 

 

Para introducirnos en  la materia hemos visionado el documental 21 días sin comer. Conviviendo con la anorexia, donde la reportera Samanta Villar deja de comer (supervisada por especialistas) para contar en primera persona los cambios físicos y psíquicos que sufre su organismo como consecuencia de ello. Además, durante ese periodo de tiempo convive con personas que padecen anorexia y bulimia.

Pudimos constatar que con la dieta no se juega, pues es la puerta de entrada en los trastornos de la conducta alimentaria.

 

En el documental hemos visto como las personas anoréxicas:

 

  • Se miraban demasiado en los espejos.
  • Presentaban un temor  intenso a convertirse en obesas, aunque estuvieran perdiendo peso.
  • Se sentían gordas aunque estuviesen delgadas, o creían que una parte de su cuerpo estaba gorda.
  • Practicaban gran actividad física, lo que contrastaba con su desnutrición y fatiga.
  • Se obsesionaban por ingerir el mínimo de calorías diarias y comer se convertía en un suplicio: se negaban a comer y a hacerlo en torno a otras personas, rechazaban determinados tipos de alimentos, cortaban el alimento en pedazos pequeños o los movían alrededor del plato en lugar de comérselos…
  • Iban al baño inmediatamente después de las comidas.
  • Se aislaban de la sociedad y de la familia, incluso dejaban de cuidar a sus hijos o de interesarse por su pareja.
  • Presentaban tristeza permanente (depresión) y soledad.
  • Tenían dificultades de concentración, falta de memoria, pensamientos inadecuados…
  • Llegaban a autolesionarse.
  • Las mujeres no tenían ciclos menstruales (amenorrea) y aumentaba su pilosidad corporal.

Por otra parte, la chica que se ofreció voluntaria para el experimento de 21 días sin comer empezó a tener las siguientes manifestaciones:

  • Hiperactividad (porque el organismo necesita conseguir comida) que le hacía sentir bien y que lo podía todo y que cogiese el gusto al triunfo y al autocontrol.
  • No sensación de hambre.
  • Dolores de cabeza y de espalda.
  • Cansancio y aburrimiento.
  • Cambios en el carácter, inestabilidad emocional, insomnio, ansiedad…
  • Frustración al comprobar que no era tan fácil bajar de peso.
  • Disminución de la frecuencia cardiaca y de la tensión arterial.
  • Descenso de las defensas.
  • Pérdida de 6 kg de masa, pero no del volumen en la parte del cuerpo con la que ella estaba más a disgusto (el abdomen).

 

Factores de riesgo que favorecen la anorexia y la bulimia

 

Existen una serie elementos cuya interacción entre sí puede conducir a la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, especialmente durante los cambios físicos y psíquicos de adolescencia y la pubertad:

  • Los malos hábitos alimentarios, las dietas restrictivas, el sobrepeso.
  • El ejercicio físico excesivo, ciertas profesiones o deportes.
  • Los ideales de delgadez extrema y prejuicios contra la obesidad.
  • La preocupación por el peso y la figura.
  • El perfeccionismo, el autocontrol, el temor a madurar, la inseguridad, la falta de autonomía, la baja autoestima, el tener una imagen negativa de sí mismo, la necesidad de aprobación de los demás.
  • La mala valoración del cuerpo, la insatisfacción personal, una situación personal estresante, los trastornos emocionales.
  • Los conflictos familiares, la sobreprotección, la falta de comunicación, la superficialidad de las relaciones, las pérdidas afectivas, la separación de los padres.
  • La existencia de un miembro de la familia con algún trastorno alimentario.
  • El haber sufrido trastornos de ansiedad en la niñez.

 

Vigorexia o adicción al gimnasio

 

 

(Imagen obtenida en desmotivaciones.es)

Esta anorexia inversa es un trastorno o desorden emocional (aún no ha sido reconocido como enfermedad por la comunidad médica internacional) que provoca que la persona se vea a si misma de manera distorsionada (débil y poco desarrollada muscularmente), lo que le lleva a acudir a hacer ejercicio al gimnasio continuamente, sin importar las consecuencias, hasta el punto de convertirlo en un segundo hogar y  restar importancia al resto de sus labores y ocupaciones cotidianas. Incluso sigue una alimentación con alto contenido en proteínas e hidratos de carbono, además de tomar anabolizantes esteroideos y productos dopantes, buscando de esa forma, la figura perfecta y ganar cada vez más musculatura, incluso sabiendo que estas drogas no aumentan ni la fuerza muscular, ni la agilidad ni la resistencia.

Puede empezar con una simple idea de subir de peso, pero al contrario que la anorexia es mas común en el sexo masculino entre los 18 y 35 años. El culturismo es uno de los deportes que más comúnmente se relaciona con este tipo de trastorno. Suele darse en personas influenciables y dependientes de la opinión ajena, que se dejan arrastrar por los cánones de moda en el área de la belleza.

Las personas vigoréxicas presentan una sintomatología muy parecida a las de las anoréxicas, sólo que, cuando las segundas se ven excedidas de peso y luchan por bajar de peso (y lucen su flacura con orgullo), las primeras se sienten escuálidas y quieren aumentar cada día más su masa muscular, luciendo con orgullo su apariencia exageradamente musculosa y obsesionándose por verse musculosas, mirándose constantemente en el espejo y acudiendo a la báscula frecuentemente.

 

Esta son algunas de las consecuencias físicas y del comportamiento:

 


  • Lesiones y problemas en huesos, tendones, músculos y articulaciones por la práctica deportiva excesiva y por la sobrecarga de peso en el gimnasio.
  • Desproporciones entre las partes corporales, por ejemplo, un cuerpo muy voluminoso con respecto a la cabeza.
  • Trastornos metabólicos por la alimentación con exceso de proteínas y ausencia de grasas.
  • Irritabilidad, agresividad
  • Acné, problemas cardíacos… masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres…, atrofia testicular, disminución de la formación de espermatozoides en los hombres…, por el uso de anabolizantes.

 

Ortorexia

 

Obsesión por comer únicamente alimentos sanos, rechazando grasas, carnes, alimentos con pesticidas, etc. por lo que evitan comidas familiares o con amigos.

La alimentación se convierte en una preocupación recurrente, pasando gran parte de su tiempo pensando en ello y sintiéndose culpables si se saltan la dieta.

 

 

Para intentar corregir los errores de nuestra dieta habitual, nosotros hemos:

  • Analizando nuestra dieta durante una semana: desayuno, pincho de media mañana, comida, merienda y cena.

  • Calculado nuestro índice de masa corporal o de Quetelet  (ayudándonos de la tabla inferior obtenida de la guía “Ni ogros ni princesas“).

 

  • ¿Sabías que aproximadamente la mitad de la población se encuentra insatisfecha con su imagen corporal?
  • ¿Sabías que sin energía la mente no funciona y aparecen problemas psicológicos además de los físicos?
  • ¿Sabías que los trastornos alimentarios no solo afectan al paciente sino que el entorno (familiares y amigos) también lo sufre?

  • ¿Sabías que cuánto más se participa en la preparación de la comida (hacer la compra, cocinar…) más fácil resulta tomar decisiones saludables?

 

 

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