Pegu ranciu

La vida es el don mas precioso que poseemos. No la destruyas, disfrútala.

Posts Tagged “bosques ribereños”

Estudio del bosque de ribera en el Concejo de Aller

En la salida de campo del mes de octubre estudiamos los bosques de ribera o ribereños del concejo de Aller, que reciben támbién otros nombres, entre ellos   bosque galería, soto y aliseda. He aquí un resumen:

Los bosques ribereños son formaciones arboladas autóctonas caducifolias presentes hasta los 500 m de altitud y adaptadas a condiciones de inundación prolongada al requerir suelos húmedos (vegetación riparia). Crecen, por lo tanto, como su nombre indica, en las orillas de un río (principalmente en el tramo medio y bajo) o donde el agua del subsuelo es somera.  Son independientes del clima de la zona al no depender de las aportaciones de agua de lluvia, sino de la que toman directamente de las aguas subterráneas muy superficiales.

Constituyen un ecosistema clímax (maduro) asentado en un suelo formado por los propios aluviones del río (arenas, limos y arcillas) depositados en las avenidas y caracterizado por la falta de estructura, una buena aireación y la presencia constante de agua a escasa profundidad. Por eso, las plantas crecen con rapidez, puesto que disponen de agua suficiente. Además, muestran una capacidad de recuperación ante los incendios muy superior a la de los montes cercanos.

 

 

Soto (que etimológicamente significa arboleda a la orilla del río) al lado del IES Valle de Aller de Moreda.

Vegetación del bosque de ribera

En la foto inferior vemos el bosque galería del Río San Isidro. El nombre “galería” proviene del hecho de que su vegetación exuberante cubre al río formando una especie de túnel, pasillo  o corredor, como en la galería impenetrable de una mina en la que solamente el río puede abrirse paso.

La vegetación del bosque en galería (principalmente de sauces y alisos) se dispone en bandas paralelas en los márgenes del cauce del río en función de las necesidades de humedad y de la resistencia a los desbordamientos del río. De forma que el estrato arbóreo y el herbáceo entretejen sus ramas de forma impenetrable.

Las más exigentes en agua son las más cercanas al río, que hunden sus raíces en el mismo cauce (sauces), mientras que las menos exigentes aparecen alejadas varias decenas (a veces hasta cientos) de metros (el aliso, y luego chopos o álamos, el fresno, el olmo). Aún más separados del río pueden ser frecuentes las choperas artificiales, plantadas para obtener madera, como la que vemos a continuación, perteneciente a la senda fluvial de Moreda.

El árbol dominante es el aliso y por eso se denominan también alisedas. Su sotobosque permite identificar el tipo de suelo, pues en suelos ácidos (pizarras, cuarcitas y areniscas) abundan los helechos Osmunda regalis y la herbácea Carex laevigata, y, en cambio, en los básicos (calizos) predominan las hierbas Allium ursinum o ajo de oso y Carex pendula.

Otras formaciones vegetales que se encuentran en el bosque de ribera son las zarzamoras (Rubus ulmifolius), el espino blanco o majuelo (Crataegus monogyna) y rosales silvestres (Rosa spp.)

La distribución de la vegetación en una catena es la siguiente:

1 Sauce.
2 Aliso.
3 Chopo o álamo.
4 Fresno.
5 Olmo.

Por encima de los 500 m los bosques de ribera toman la vegetación de los bosques próximos: fresnos, avellanos, arces…

Fauna del bosque de ribera

Los bosques en galería, como este de las Foces del Río Aller, crean un microclima suave y permiten una diversidad de plantas y animales más alta que en las zonas adyacentes, dando así cobijo a gran cantidad de animales, y particularmente de aves.

La existencia de una abundante y variada vegetación y la presencia de agua y de numerosos insectos que desarrollan parte de su vida en el medio acuático (libélulas, caballitos del diablo, efémeras, coleópteros acuáticos, etc.), son factores que favorecen especialmente la abundancia de aves, anfibios (ranas, sapos, tritones, salamandras) y serpientes (como las culebras de agua o de collar del género Natrix). En los cauces hay peces que se alimentan de insectos, que a su vez contribuyen también al alimento de otros animales como el martín pescador, las garzas, las garcetas o la nutria. Se complementan así unas cadenas tróficas muy variadas y complejas.

También pueden existir en el agua del río:

  • Crustáceos como el cangrejo rojo americano, especie introducida que ha desplazado al endémico cangrejo ibérico (Austrapotamobius pallipes lusitanicus).

  • Moluscos como la almeja de río (Unio sp.).

Entre la vegetación de los sotos vuelan numerosas especies de aves como el jilguero o el verderón. El milano negro puede criar en ellos, al igual que el ratonero, el cuco, el autillo, la oropéndola, el martín pescador, el mirlo acuático, la lavandera cascadeña, el ruiseñor, el papamoscas, o diversas anátidas, como el ánade real.

Por estas alisedas merodean mamíferos insectívoros como el erizo común, el ratón de campo o la rata de agua, aunque localmente también pueden encontrarse algunas especies  como la nutria o el turón.

Cabe destacar la presencia de aves migratorias que siguen las vías fluviales y que buscan también refugio en los sotos, como la garceta común (Egretta garzetta) y el cormorán (Phalacrocorax carbo).

No olvidemos que el bosque de ribera, une el río con los ecosistemas de su alrededor, por lo que resulta un compendio de especies de la fauna pertenecientes a otros ambientes: bosques, marjales, roquedos o los mismos cultivos circundantes aportan especies que encuentran aquí refugio o lo utilizan como zona de alimentación, formando un rico puzzle faunístico de gran valor.

Importancia de los bosques de ribera 

Los bosques galería, como los que discurren por el río Aller, son considerados hábitats de interés comunitario por la Unión Europea y forman un conjunto con una alta biodiversidad.

Esta vegetación influye de manera fundamental en el control de la entrada de energía al río, bien a través del aporte de restos vegetales, como fuente de alimento de muchos invertebrados acuáticos (interesante índice de contaminación) o a través de la regulación de la iluminación, controlando el crecimiento de las algas y plantas acuáticas. También lo hace con la temperatura del agua, que regula los ciclos biológicos e influye en la solubilidad de los gases, especialmente del oxígeno.

La vegetación de ribera actúa de filtro en el suelo e inmoviliza y metaboliza muchas sustancias contaminantes, que pueden llegar por el agua desde los ecosistemas adyacentes. Interviene secuestrando sustancias como los compuestos nitrogenados, metales pesados, etc., que son incorporadas por las raíces al crecimiento, y una vez fijadas son fácilmente desactivadas por los microorganismos que mineralizan los tejidos vegetales tras la muerte de las plantas.

Además, amortigua las riadas y controla la erosión,  a través de la sujeción del suelo, manteniendo la forma del cauce y reduciendo la entrada de tierra en él y permitiendo  la sedimentación del limo, fijando con sus raíces los márgenes naturales del río.

Por otro lado, ofrece refugio tanto a los organismos acuáticos, a través de sus raíces, como a los terrestres, de forma que la totalidad del bosque de ribera es como un corredor biológico que facilita la movilidad de las especies de distintos ecosistemas  y el intercambio genético entre poblaciones aisladas.

También proporcionan variedad al paisaje introduciendo un contraste de formas y colores en el entorno circundante y crean un microclima más suave que el de las zonas que los rodea.

Acción humana y amenazas: degradación del bosque

La deforestación de las riberas está ocurriendo desde tiempos remotos pues los sotos han sido intensamente explotados por el hombre ya que el arbolado aquí es de rápido crecimiento. Por eso, el paisaje de nuestras riberas está marcado por la acción humana que ha ido reduciendo su distribución hasta el estado actual para:

(Alumnado trabajando en el soto del Soto y Santana)

  • La roturación de sus fértiles márgenes para su aprovechamiento como cultivo y como prados, por ser zonas fértiles, húmedas, llanas y con posibilidades de riego.

  • Los poblamientos humanos y posteriormente las urbanizaciones, por su microclima más benigno en verano y para el abastecimiento de agua.

  • La instalación de zonas industriales y de servicios.

  • La extracción de áridos.

  • Lugares de recreo, por el fácil acceso.

  • La disponibilidad de madera y leña, pues los árboles de ribera son de crecimiento rápido.

  • Las obras de ingeniería: canalizaciones que regulan el caudal de los ríos y evitan las inundaciones, construcción de embalses…

  • Las vías de comunicación.

Todo esto ha contribuido a erosionar los suelos de ribera, a aumentar la velocidad del agua en las avenidas y, al desaparecer estos árboles, también ha desaparecido el refugio que tenían muchos animales y uno de los paisajes singulares.

Otros bosques de ribera españoles

En el próximo artículo veremos información y fotos de los principales árboles del bosque de ribera.

¿Qué peces, anfibios, reptiles, aves, mamíferos, insectos… has identificado alguna vez en los bosques de ribera del concejo de Aller o en los de tu localidad? Desde las ventanas de nuestro IES podemos contemplar garzas, garcetas y ánades como los de la fotografía.

Pegu ranciu. Alojado en Educastur Blog.
RSS | RSS de los comentarios
Powered by WordPress. Serpentine Theme by Educastur. Uses portions of code from Kubrick and Mandigo themes.