Pegu ranciu

La vida es el don mas precioso que poseemos. No la destruyas, disfrútala.

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El bosque de Moal, la antesala de Muniellos

 

Moal se encuentra a 19 km de la Villa-capital Cangas del Narcea. Su principal actividad económica fue durante la segunda mitad del siglo XX la minería del carbón de antracita, junto con la agricultura y la ganadería.

Elvira Montoya nos mostró el bosque de Moal, la antesala del bosque de Muniellos, sin salirnos apenas de la pista forestal que discurre paralela al río Muniellos, que nace en la Reserva del mismo nombre. Aquí empezamos a estudiar la riqueza natural del Bosque Cantábrico Asturiano, que los usos tradicionales ha sabido respetar.

Hórreos y paneras

 

Edificaciones auxiliares de la casería, construidas sin clavos y sin puntas.

 

 

En esta zona presentan características propias como los pegollos de mampostería, las cubiertas de pizarra y las bellas decoraciones talladas que los adornan.

 

Cortinales

Huertos alargados cerca de la casa y próximos al río, ocupados actualmente por hortalizas (berzas, fréjoles, nabizas…), pero antiguamente dedicados a los cereales panificables de invierno como la escanda y el centeno.

Prados de siega y de diente

De ellos, el ganadero obtiene tres cosechas (dos de diente - en primavera y otoño - y una de siega - en julio) con las que alimentar a las Vacas Asturianas de los Valles (como las de la fotografía).

Esta cosecha es posible gracias al riego con agua rica en sales minerales procedente de los canales de agua paralelos al río y de los banzaos o estacadas hechas de troncos de aliso.

 

Los prados están rodeados por muros de piedra, sin argamasa, construidos con los cantos rodados del río.

 También pueden estar rodeados por setos vivos (”sebes“) de arbustos como el espino blanco y los avellanos.

En los prados también se encuentran árboles muy valorados por la población de la zona como los cerezos (ahora en flor-foto superior e inferior-) y los nogales.

El río Muniellos y su bosque de ribera

El río Muniellos discurre por esta zona de la España silícea de suelos ácidos, donde dominan los sustratos silíceos de origen paleozoico. Forma así:

  • Valles en V con prados en los terrenos de pizarras y areniscas.

 

 

  • desfiladeros de cuarcitas, rocas duras difíciles de erosionar, en las que el río se encaja.

 

 

En el curso medio, en Moal, nos fuimos encontrando, por este orden:

- Alisos.

 

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- Fresnos.

- Avellanos.

- Arces.

Pero en el curso alto, donde ya no aparece el aliso, hallamos sauces.

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En algunas zonas, el bosque de ribera se ha talado o simplificado para la creación de los cortinales y de los prados, dejando solo la hilera del borde para sujetar la tierra en las crecidas.

En las aguas abundan las truchas e incluso se puede observar la presencia de la protegida nutria. Los mustélidos son frecuentes, pues lo indica la presencia de heces en los bordes cercanos al río. Pero, además, viven aquí culebras de collar, anfibios, lavandera cascadeña, lavandera blanca, mirlo común, mirlo acuático…

Rebollares y cortines

En laderas de solana observamos rebollos cantábricos (Quercus pyrenaica) cubiertos del liquen Usnea barbata y con su característica corteza cuarteada.

Este árbol monoico de hoja tomentosa (para retener el rocío del verano) y muy lobulada no ofrece sus bellotas hasta que alcanza los 20 años de edad. Es muy valorado por la gente local pues se usa para leña, cama para el ganado y alimento para las cabras.

Observamos en los ejemplares jóvenes el proceso de marcescencia, es decir, la permanencia en otoño y en invierno de las hojas secas en el árbol.

El sonido del arrendajo (glayu, pegu ranciu) es frecuente, pero es tan difícil de ver como el oso, el lobo y corzo. El venado no está cómodo en estos bosques pues su cornamenta le dificulta el desplazamiento por el mismo.

En estas laderas de solana hallamos, para proteger las colmenas (”truébanos”) del  los ataques del oso pardo cantábrico, el cortín o recito circular de piedra en seco, sin argamasa, de 2-3 metros de altura y que se remata con un saledizo de grandes losas de pizarra.. Las colmenas se colocan en filas sobre escalones de piedra y sólamente se puede acceder a ellas, desde el exterior, por una escalera.

La abejas fabrican una miel oscura, espesa y  muy apreciada, con las flor del brezo y del roble; los campesinos la usan para endulzar, por ejemplo, el requesón.

Castañedo o castañar y las corripas o corras

En la ladera fresca de umbría se sitúan los castaños, en cuyos sotos donde se observan corripas - pequeñas construcciones de planta circular y cerramiento de mampostería de piedra de 1 metro de altura, que sirven para almacenar los erizos del castaño recogidos en octubre y noviembre, dejándolos allí curar hasta que se desprenda más fácilmente su fruto (en la primavera). Llegado el mes de mayo, se recogen y ya se pueden comer las famosas “castañas mayucas“-.

Abedules

 

Los abedules (Betula celtiberica y Betula pendula) son característicos de suelos ácidos como el rebollo.

Musgos y líquenes

La gran humedad permite el crecimiento de musgos, hepáticas y líquenes.

Uso artesano de la madera del bosque: txileiros y madreñeiros

La madera se empleó en esta zona por artesanos de gran prestigio, entre otros:

  • Txileiros del Valle Cunqueiro, maestros del torno que elaboraban útiles imprescindibles en otro tiempo en cualquier cocina.

  • Madreñeiros, que fabricaban el calzado con el que siglos atrás se recorrían las embarradas caleyas de los pueblos.

 

Estudio del modelado fluvial en el concejo de Aller

 

El agua constituye un recurso básico que hizo posible la vida sobre nuestro planeta y ha permitido el desarrollo de las civilizaciones al ser usada para la alimentación, el regadío, la industria o como recurso energético. Además, es el agente dominante de alteración del paisaje en las regiones húmedas como Asturias, aunque, incluso en estas regiones, se ha convertido en un recurso escaso y fundamental, que es necesario proteger, tanto en cantidad como en calidad.

 

El río Aller es el agente geológico externo responsable del modelado fluvial del concejo, superpuesto al modelado glaciar. Y como la mayoría de los ríos asturianos (y los de La Cuenca Norte y la vertiente sur de los Pirineos) presenta caudales específicos bastante elevados (a su paso por Moreda es de 40´8 l/s por km2) debido a las abundantes precipitaciones y a la nieve que cae y se acumula en la alta montaña. Asimismo, el régimen interanual es poco variable, por la regularidad de las precipitaciones, y rara vez queda seco en los estiajes, aunque localmente, debido a las influencias litológicas (como en este caso las calizas, que permiten la infiltración) puede verse muy disminuida la cantidad de agua que circula por su cauce.

 

La Cordillera Cantábrica, con alturas superiores a los 2000 m y próxima al mar, es la responsable de que todos los ríos del Principado de Asturias sean cortos, con elevada cabecera y fuerte pendiente, y que tengan un lugar destacado en cuanto a crecidas, después de los pirenaicos.

 

El agua, al fluir cuesta abajo hacia el mar realiza una continua transformación de la energía potencial en energía cinética o de movimiento que utiliza para la erosión y profundización del cauce y para el transporte de las partículas arrancadas durante la erosión y de las procedentes de las laderas.

 

El río Aller recorre 42´3 km hasta confluir, cerca de Ujo, con el río Lena, y formar así el río Caudal, un importante afluente del río Nalón. Nace en el puerto de Vegarada (a 1500 m de altitud) y después de recorrer 20´9 km, recibe, en Collanzo y por la derecha, al río San Isidro, su principal afluente (que nace en el puerto de San Isidro, a 1680 m). En Moreda, recibe, por la izquierda, al río Negro, cuyo nacimiento se sitúa en el puerto de la Coriza a 1740 m de altura.

 

 

Curso alto o de cabecera

 

En la salida del 29 de octubre hemos analizado el curso alto del río Aller en las “foces” del mismo nombre y en el puerto de San Isidro, a 665 m y 1500 m, respectivamente.

En dicho curso alto tiene lugar la mayor pérdida de altitud, lo que va a influir sobre la velocidad del agua y su capacidad de transportar sedimentos, y también sobre el aprovechamiento de la energía potencial del agua para producir energía eléctrica, como ocurre en la central hidroeléctrica de La Paraya, a 650 m de altitud.

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Como se aprecia en la foto, el curso alto del río se parece mucho al canal de desagüe de los torrentes, la diferencia es que los ríos siempre llevan agua. Es frecuente la presencia de rápidos, tramos en los que el agua circula velozmente, desplazando a las piedras del fondo, que se transforman en cantos rodados, y llevándose lejos los materiales más pequeños que enturbian el agua. Esta es la razón por lo que el agua del curso alto es clara y transparente.

 

Por otra parte, en las zonas de alta montaña tiene especial importancia la meteorización física (gelifracción) producida por el hielo que actúa sobre la roca a modo de cuña, disgregándola, y formando un agregado de fragmentos rocosos que se depositan al pie de la ladera y que el río se encargará de transportar a lo largo de su cauce.

 

 

Curso medio

 

En la salida del 29 de octubre también hemos analizado el curso medio en Moreda y en Soto-Santa Ana, a 350 m y 390 m de altitud, respectivamente: valle en artesa, llanuras aluviales, meandros, aluviones de cantos rodados…

 

 

Formas erosivas

  • Valle en V, como el de la fotografía. La velocidad del agua en el curso alto hace que el río tienda a profundizar el cauce, esto provoca que las laderas del valle sean muy pendientes, sufriendo constantes derrumbamientos que van dando al valle la forma de “V” más o menos abierta característica. Además, en las curvas, el agua choca con fuera sobre la parte externa del meandro, favoreciendo la erosión de ese lado del valle y haciéndo esa ladera más pendiente.

  • Valle en artesa, en el curso medio, donde las laderas del valle se alejan del cauce, de manera que el río transcurre por una llanura de sedimentos denominada “llanura aluvial”. Las crecidas del río y, sobre todo, la aparición de meandros, erosionan las laderas del valle, ensanchando este a lo largo del tiempo.

  • Meandros, (curvas que hace el río) en las llanuras aluviales.

  • Cantos rodados redondeados y reducidos de tamaño por abrasión.

  • Terrazas fluviales en Soto-Santa Ana, formadas porque en los restos de sedimentos a los lados del cauce, dejados por sucesivos periodos de inundación, se ha producido una posterior profundización del mismo.

  • Desfiladeros en la Paraya (Foces del Río Aller), un paisaje karstico con un angosta y estrecha garganta de paredes casi verticales, que ampliaremos en un artículo posterior, que ofrece un bello espectáculo de numerosos saltos, rápidos, cascadas y torrenteras de potente acción erosiva.

 

Formas sedimentarias

 

 

  • Aluviones de cantos rodados redondeados y reducidos de tamaño por abrasión (en la foto superior).

  • Llanuras aluviales o vegas de sedimentos finos (arcillas y limos) con praderas de fondo de valle con avellanos, que durante las inundaciones se convierten en lecho del río. (Ver foto más arriba de las terrazas fluviales de Soto). Estas crecidas aportan sedimentos procedentes del curso alto, que enriquecen los suelos; esta razón y el hecho de ser llanas, es lo que convierten a las llanuras aluviales en zona fértil para cultivos.

    Cuando disminuye el caudal del río, en la época estival, y por lo tanto la velocidad de la corriente, también lo hace la capacidad de carga de la misma, y gran parte de los sedimentos no disueltos procedentes del curso alto se depositan en el fondo del valle por el que discurren, ocupando las áreas adyacentes al cauce.

 

Transporte

 

  • Selectivo (selección granulométrica). El grano disminuye aguas abajo debido al desgaste sufrido y a la perdida de la capacidad de ser transportado por la corriente.

 

  • Cantos rodados heterogéneos en algunas zonas, (como los de la foto tomada en Moreda), consecuencia de la fuerza del agua en la riada de junio de este año 2010. Al aumentar la velocidad del agua por nuevos aportes permitió a la corriente transportar fragmentos de mayor tamaño pero que tuvo que depositar al disminuir de nuevo el caudal.

 

 

En un próximo artículo publicaremos el estudio del bosque de ribera de río Aller.

 

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