Pegu ranciu

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El bosque encantado de Muniellos: robledales y hayedos

 

La Reserva Natural Integral de Muniellos, propiedad del Principado de Asturias, carece de cualquier tipo de actividad económica, pues a diferencia de las reservas parciales está prohibida la explotación de los recursos, con el fin de proteger su fragilidad e importancia. También fue declarada en el 2000, por la UNESCO, Reserva de la Biosfera.

(Foto obtenida de wikimedia)

 

Este bosque se localiza en el suroccidente de Asturias, entre los concejos de Cangas del Narcea e Ibias, dentro del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, y ocupa un espacio total de 59,7 km² cuya altitud oscila entre los 680 m. en las zonas más bajas hasta los 1640 del pico de la Candanosa.

 

Solo una carretera transcurre por la reserva, la del puerto del Connio, que comunica con San Antolín de Ibias. Accedemos a Muniellos desde la carretera del puerto del Connio, tras pasar el pueblo de Moal. Nada más rebasarlo surge una pista a nuestra izquierda, siguiéndola  llegamos a Tablizas (donde hubo un aserradero que dio nombre al lugar y ahora solo queda el edificio de la central eléctrica) y al Centro de Recepción de Visitantes. Detrás de él comienza el camino, ascendiendo  entre  robles y canchales por el lado de solana (foto inferior). En frente, en la ladera de umbría se encuentra el hayedo (foto superior).

 

 

 

Actualmente es:

 

  • Uno de los mejores ejemplos de bosque caducifolio, que en otros tiempos cubría la mayor parte de la superficie de Asturias.
  • El mayor robledal de España.
  • Uno de los mejores robledales conservados de Europa.
  • Refugio de especies emblemáticas de la fauna de la montaña asturiana como el oso cantábrico y el urogallo cantábrico.

Comprende tres montes: el monte de Muniellos, La Viliel.la y el monte de Valdebois. Cada uno de los tres montes constituye una cuenca hidrográfica diferente.

 

El monte de Muniellos constituye el corazón de la reserva y comprende la cabecera del río Muniellos, afluente del Narcea. Se sitúa en un anfiteatro natural abierto al nordeste por el estrecho paso de Tablizas. Las alturas de los picos del Connio y Penavelosa cierran el área al noroeste, las cumbres de la Sierra de Ciallo cierran el borde suroccidental y, por último, la línea de cumbres que va del Pico de Rioseco al Forcaso y el Pico Cabrón cierran el borde suroriental. Muniellos constituye así un dominio geográfico aislado de su entorno por líneas de cumbres en torno a los 1.500 m.

 

Muniellos se organiza en tres valles principales el de La Candanosa o de las Lagunas, el de Las Gallegas o de Refuexo y el de La Zreizal o de Teixeirúa. Los tres valles confluyen en el río Muniellos que, tras superar el angosto desfiladero de Tablizas, afluye al río Narcea. A esos tres valles principales confluyen a la vez una multitud de regueros (”regueiros”) y arroyos (”vallinas“), tantos como días tiene el año, de acuerdo con un dicho popular.

 

 

 

Geología

 

Este fantástico bosque, lleno de leyendas y mitología astur, se asienta sobre un sustrato silíceo paleozoico (de unos 500 millones de años de antigüedad) común al resto de la montaña occidental asturiana.

 

La cuarcita es el material principal de la zona y da lugar a canchales. La de la Serie de los Cabos es la más abundante, constituida por una monótona repetición de areniscas, pizarras y cuarcitas, éstas de gran potencia.

 

 

 Canchales de cuarcita en el robledal de la ladera de solana.

También se pueden encontrar pizarras negras ordovícicas y los niveles carboníferos de areniscas, pizarras y conglomerados.

 

El cuaternario se manifiesta a través de la meteorización y del modelado fluvial y glaciar: depósitos de ladera (lleronas), valles en V, depósitos fluviales, pequeñas morrenas glaciares, antiguos circos glaciares y lagunas  glaciares en el Pico de la Candanosa, cuatro escalones de agua de gran belleza que se esconden entre valles. Estos lagos glaciares son los más occidentales de Europa.

 

 

Flora

 

 

Si algo caracteriza a Muniellos, es su abundante vida vegetal. La especie dominante es el roble albar o de montaña (Quercus petraea), escaso en el resto de Asturias, pero que aquí forma bosques maduros, las tres cuartas partes de la Reserva.  Pero también abunda el roble rosado (Quercus rosacea) en las zonas altas de solana y el haya (Fagus sylvatica) en las laderas de umbría.

 

Los fondos de valle de Valdebois y La Viliella están ocupados por prados de siega.

 

Entre la flora protegida de Muniellos tienen especial relevancia el acebo (Ilex aquifolium), foto superior, y el tejo (Taxus baccata), presentes en la mayor parte de los bosques de la región pero especialmente abundantes en algunos puntos de Muniellos, entre ellos las márgenes de la carretera del Puerto del Connio.

 

400 especies de plantas vasculares se recogen en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas del Principado como la genciana (Gentiana lutea) y el narciso de Asturias (Narcissus asturiensis).

 

  • Robledal

 

En el sotobosque del robledal domina el arraclán, y aparecen también otros arbustos: serbal de los cazadores, mostajo, avellano y acebo. El denso estrato herbáceo lo ocupa la juncácea Luzula sylvatica subespecie henriquessi, Lechetrezna y los brezos, escobas, árgomas, helechos, zarzas, arándanos, ruscus aculeatus, musgos y líquenes.

 Lechetrezna

 

Lúzula

Rusco

Los líquenes epífitos (resultado de la simbiosis entre un alga y un hongo) son un símbolo de la humedad del bosque y de la ausencia de contaminación. No existe otro lugar con más abundancia de líquenes que la tundra.

 

En la ladera de solana del robledal abundan también los líquenes saxícolas sobre piedras.

 

  • Hayedo

 

El hayedo, que no es pedregoso como el robledal, constituye el límite occidental de esta formación boscosa exclusiva de Europa y que por lo tanto no encontramos en América.

 

A diferencia del robledal  es un bosque monoespecífico, aunque en el hayedo no muy tupido aparece fresno y arce, además de arraclán, serbal de los cazadores, mostajo, avellano y acebo.

 

Aparece, a veces, una especie invasora, el roble americano, cuya hoja se distingue por tener los lóbulos más puntiagudos.

 

En el suelo cubierto de hojarasca (pues la hoja del haya todavía se descompone peor que la del roble) se observa lúzula, helechos, musgo,  y  líquenes como Peltigera, Lobularia pulmonaria.

 

Los pájaros carpinteros como el pito negro se encuentran cómodos en este bosque debido a que la madera del haya es más blanda que la del roble.

 

 

En los valles de las riberas del río Muniellos hay bosque de ribera de avellanos (Corylus avellana), arces (Acer pseudoplatanus), fresnos (Fraxinus excelsior), diversas especies de sauces (Salix sp.) y alisos (Alnus glutinosa).

 

  • Abedulares de montaña

 

En las cotas altas y de umbría aparece el bosque de abedul (Betula pubescens subespecie celtibérica) acompañado del serbal de los cazadores, acebo y tejo.

 

  • Musgos, hepáticas y líquenes

 

Muniellos es rico en musgos, hepáticas y, especialmente, en líquenes, de los que probablemente existen más de 1.000 especies, con representación de los géneros Cladonia, Lecanora, Pertusaria, Rhizocarpon, Peltigera, Usnea, Fuscidea y Ochrolechia.

 

  • Turberas y áreas lacustres

 

La Reserva también alberga singulares comunidades de turberas y 6 áreas lacustres de origen glaciar: la de la Aveizuna, la de Penavelosa, y las cuatro que componen el grupo conocido como Las Lagunas: la Grande, la de La Isla, la Honda y la de La Peña. A ellas aparecen asociadas algunas comunidades vegetales acuáticas o anfibias y frecuentemente valiosas turberas de esfagnos. Aquí nos encontramos rarezas como el endémico nenúfar o el endemismo de los pedregales conocido como el ranúnculo de Muniellos.

 

 

Fauna

 

Muniellos es un reducto de especial valor para la fauna, por estar presentes la mayor parte de las especies que pueblan la montaña cantábrica y tener catalogadas 170 especies de fauna vertebrada, algunas extremadamente raras o extinguidas en el resto del territorio.

 

Esta variada y escurridiza fauna se esconde en los entresijos del bosque y huye de la presencia del hombre. Por ejemplo, el lobo (depredador fundamentalmente del corzo y del jabalí y en ocasiones el rebeco) prefiere las áreas abiertas de matorral por encima del límite del bosque y especialmente, el monte más desarbolado de Valdebois.

 

Otros mamíferos que destacan son: el oso pardo (Ursus arctos subesp. cantabricus), la nutria (Lutra lutra), el zorro (Vulpes vulpes) y el gato montés (Felis sylvestris).

 

Por su riqueza ornitológica la Reserva Biológica Nacional de Muniellos es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Así, las dos aves de mayor interés e íntimamente ligadas al bosque son sin duda el urogallo (con contaderos en los claros del robledal) y el pito negro, sin olvidar el pico mediano y el pico menor. Pero las más abundantes son las Páridas como el carbonero común, herrerillo común, pero también habitan en Muniellos: capuchino, mito, mirlo, paloma torcaz, perdiz pardilla, gavilán, ratonero común, azor, cernícalo vulgar, aguilucho pálido, halcón abejero, halcón peregrino, águila culebrera, alcotán, águila real, cárabo común, mochuelo, búho chico, lechuza común, autillo…

 

Las aves carroñeras: buitre leonado (Gyps fulvus) y alimoche (Neophron pernocterus), sólo ocasionalmente sobrevuelan el área, extremadamente boscosa para sus necesidades de alimentación.

 

 

Entre los anfibios no podemos olvidar la salamandra rabilarga y los tritones, y entre los reptiles la lagartija serrana y víbora de Seoane.

Entre los numerosísimos invertebrados podríamos citar: Cucujus cinnaberinus, exclusivo en toda la península en esta zona, el Caracol Quimper (Elona quimperiana) y la babosa moteada (Geomalacus maculosus)

Historia

 

 

El monte de Muniellos perteneció a los condes de Toreno. Ya se tiene noticia de la utilización de sus maderas a finales del s. XVI en la reparación de los barcos que regresaron de la Armada Invencible. Su explotación comenzó hacia el año 1766, cuando surtió de madera a las construcciones navales de la Armada en Ferrol. Con el tiempo ese destino fue variando: traviesas para el ferrocarril, fabricación de duelas, posteados para la minería, incluso toneles para vino, etc. En 1970 se prohibieron ya todas las talas y se protegió el bosque, que tuvo la suerte de que en él no se cortaba a matarrasa.

 

Numerosas voces se alzaban para solicitar la protección de este fantástico bosque. Entre ellas, la de Félix Rodríguez de la Fuente y el naturalista asturiano García Dory. La historia conservacionista de Muniellos había comenzado unos años antes, hacia 1. 964, año en que fue declarado Paisaje Pintoresco por el Ministerio de Cultura, desde Madrid. En 1.973, el monte fue adquirido por el estado a través del I.C.O.N.A, y declarado Coto Nacional de Caza, desde entonces se prohibió la actividad cinegética y se protegió a toda la fauna que vivía en estos montes. Desde este momento con el fin de incrementar la riqueza faunística natural, se establece la veda de todo tipo de actividad cinegética. En 1.982 el monte de Muniellos es sometido a un régimen de protección especial y declarado Reserva Biológica Nacional; a partir de ahí se restringieron las visitas a 20 personas al día, se prohibió acampar, llevar perros, pescar, pernoctar en el bosque, etc. y hacía falta obtener una autorización para su visita. En 1.988, se amplió la Reserva, hasta entonces 2.695Ha, a su superficie actual, con la anexión de los montes de Valdebois (en Ibias, 1623Ha) y la Viliella, (en Cangas del Narcea, 1224Ha.) En el año 2000 se declaró Reserva de la Biosfera.

 

Por su riqueza ornitológica la Reserva Biológica Nacional de Muniellos es declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Importancia Comunitaria, y se integra en la red europea de espacios naturales protegidos Natura 2000.

 

 

 

 

 

 

El bosque de Moal, la antesala de Muniellos

 

Moal se encuentra a 19 km de la Villa-capital Cangas del Narcea. Su principal actividad económica fue durante la segunda mitad del siglo XX la minería del carbón de antracita, junto con la agricultura y la ganadería.

Elvira Montoya nos mostró el bosque de Moal, la antesala del bosque de Muniellos, sin salirnos apenas de la pista forestal que discurre paralela al río Muniellos, que nace en la Reserva del mismo nombre. Aquí empezamos a estudiar la riqueza natural del Bosque Cantábrico Asturiano, que los usos tradicionales ha sabido respetar.

Hórreos y paneras

 

Edificaciones auxiliares de la casería, construidas sin clavos y sin puntas.

 

 

En esta zona presentan características propias como los pegollos de mampostería, las cubiertas de pizarra y las bellas decoraciones talladas que los adornan.

 

Cortinales

Huertos alargados cerca de la casa y próximos al río, ocupados actualmente por hortalizas (berzas, fréjoles, nabizas…), pero antiguamente dedicados a los cereales panificables de invierno como la escanda y el centeno.

Prados de siega y de diente

De ellos, el ganadero obtiene tres cosechas (dos de diente - en primavera y otoño - y una de siega - en julio) con las que alimentar a las Vacas Asturianas de los Valles (como las de la fotografía).

Esta cosecha es posible gracias al riego con agua rica en sales minerales procedente de los canales de agua paralelos al río y de los banzaos o estacadas hechas de troncos de aliso.

 

Los prados están rodeados por muros de piedra, sin argamasa, construidos con los cantos rodados del río.

 También pueden estar rodeados por setos vivos (”sebes“) de arbustos como el espino blanco y los avellanos.

En los prados también se encuentran árboles muy valorados por la población de la zona como los cerezos (ahora en flor-foto superior e inferior-) y los nogales.

El río Muniellos y su bosque de ribera

El río Muniellos discurre por esta zona de la España silícea de suelos ácidos, donde dominan los sustratos silíceos de origen paleozoico. Forma así:

  • Valles en V con prados en los terrenos de pizarras y areniscas.

 

 

  • desfiladeros de cuarcitas, rocas duras difíciles de erosionar, en las que el río se encaja.

 

 

En el curso medio, en Moal, nos fuimos encontrando, por este orden:

- Alisos.

 

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- Fresnos.

- Avellanos.

- Arces.

Pero en el curso alto, donde ya no aparece el aliso, hallamos sauces.

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En algunas zonas, el bosque de ribera se ha talado o simplificado para la creación de los cortinales y de los prados, dejando solo la hilera del borde para sujetar la tierra en las crecidas.

En las aguas abundan las truchas e incluso se puede observar la presencia de la protegida nutria. Los mustélidos son frecuentes, pues lo indica la presencia de heces en los bordes cercanos al río. Pero, además, viven aquí culebras de collar, anfibios, lavandera cascadeña, lavandera blanca, mirlo común, mirlo acuático…

Rebollares y cortines

En laderas de solana observamos rebollos cantábricos (Quercus pyrenaica) cubiertos del liquen Usnea barbata y con su característica corteza cuarteada.

Este árbol monoico de hoja tomentosa (para retener el rocío del verano) y muy lobulada no ofrece sus bellotas hasta que alcanza los 20 años de edad. Es muy valorado por la gente local pues se usa para leña, cama para el ganado y alimento para las cabras.

Observamos en los ejemplares jóvenes el proceso de marcescencia, es decir, la permanencia en otoño y en invierno de las hojas secas en el árbol.

El sonido del arrendajo (glayu, pegu ranciu) es frecuente, pero es tan difícil de ver como el oso, el lobo y corzo. El venado no está cómodo en estos bosques pues su cornamenta le dificulta el desplazamiento por el mismo.

En estas laderas de solana hallamos, para proteger las colmenas (”truébanos”) del  los ataques del oso pardo cantábrico, el cortín o recito circular de piedra en seco, sin argamasa, de 2-3 metros de altura y que se remata con un saledizo de grandes losas de pizarra.. Las colmenas se colocan en filas sobre escalones de piedra y sólamente se puede acceder a ellas, desde el exterior, por una escalera.

La abejas fabrican una miel oscura, espesa y  muy apreciada, con las flor del brezo y del roble; los campesinos la usan para endulzar, por ejemplo, el requesón.

Castañedo o castañar y las corripas o corras

En la ladera fresca de umbría se sitúan los castaños, en cuyos sotos donde se observan corripas - pequeñas construcciones de planta circular y cerramiento de mampostería de piedra de 1 metro de altura, que sirven para almacenar los erizos del castaño recogidos en octubre y noviembre, dejándolos allí curar hasta que se desprenda más fácilmente su fruto (en la primavera). Llegado el mes de mayo, se recogen y ya se pueden comer las famosas “castañas mayucas“-.

Abedules

 

Los abedules (Betula celtiberica y Betula pendula) son característicos de suelos ácidos como el rebollo.

Musgos y líquenes

La gran humedad permite el crecimiento de musgos, hepáticas y líquenes.

Uso artesano de la madera del bosque: txileiros y madreñeiros

La madera se empleó en esta zona por artesanos de gran prestigio, entre otros:

  • Txileiros del Valle Cunqueiro, maestros del torno que elaboraban útiles imprescindibles en otro tiempo en cualquier cocina.

  • Madreñeiros, que fabricaban el calzado con el que siglos atrás se recorrían las embarradas caleyas de los pueblos.

 

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