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Artículos de Octubre 27th, 2008

El mito del carro y el mago de Oz

Publicado por SOLEDAD GARCIA FERRER el 27 Octubre 2008

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Todos conocemos la historia porque vimos la película en la que Judy Garland, la madre de Liza Minelli, bailaba con un hombre de paja, un hombre de metal y un león. Pero a lo mejor no se os había ocurrido relacionarla con el mito del carro de Platón. Pues bien, a mí me vino la idea de repente cuando el año pasado vi la obra llevada al ballet en el Teatro Filarmónica de Oviedo. Vi que el espantapájaros era un cuerpo sin carácter, al que faltaba la entereza necesaria para cumplir lo que se proponía; que el león era todo corazón sensiblero, pero le faltaba la fogosidad y el coraje que se esperaba de él; y que el hombre de lata estaba todo oxidado y no conseguía moverse marcialmente como todos esperaban. En cambio a la chica no le faltaba inteligencia: era el cerebro del grupo. Y todos ellos se ponen en camino, siguiendo la senda amarilla, para encontrar al gran mago. Él es el que tiene que darle a cada uno el premio a todos sus esfuerzos, que no son otra cosa que las virtudes que les hacían tanta falta: la valentía al león, la templanza al espantapájaros y al hombre de metal y la prudencia a Dorothy. El final de la película consiste en que con esas virtudes abandonan sus frustraciones y alcanzan la felicidad.

Lo que no he conseguido resolver es por qué hay cuatro pesonajes en lugar de los tres que nos presenta Platón. ¿Es que hay uno de los caballos que queda desdoblado en dos? A lo mejor a alguno de vosotros se os ocurre alguna idea. Lo que está claro es que la biga es sustituida por los pies y las alas de los caballos por las alas de la fantasía, que no por casualidad se dice que tiene alas, pues es capaz de trasportarnos a otros mundos. El mito de Oz y el mito de Platón tienen, por lo demás, mucho que ver. Cuando Dorothy se va encontrando a los personajes ve que ellos viven una vida miserable y sólo pueden encaminarse a su meta cuando son capaces de unir sus fuerzas compenetrándose mediante la amistad. Lo mismo se podría decir de las diferentes facetas de nuestra pesonalidad o nuestras diversas almas representadas por Platón mediante dos caballos y su auriga: que sólo podremos vivir una vida feliz si somos capaces de llevarnos bien con nosotros mismos y encaminarnos hacia un objetivo deseado por todas esas almas que nos componen.

Bueno, yo lo dejo aquí en espera de vuestros comentarios.

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