Kallipolis
Publicado por SOLEDAD GARCIA FERRER el 21 Abril 2010
Kallipolis es una ciudad irreal, inventada, ficticia, un sueño irrealizable. Platón diseñó esta ciudad con un orden lógico dividiendo la sociedad en tres grupos fundamentales: los productores, los guardianes y los filósofos, y el mandato y el poder de dirigir la ciudad recaía sobre estos últimos: los filósofos, cuya ocupación era el estudio supremo, el de las ideas y su mundo (a este estudio se lo conoce como dialéctica). Ellos no estaban interesados para nada en la política y mucho menos en dirigir la ciudad; por eso mismo, como eran los más sabios y los más desinteresados, eran los candidatos perfectos para el puesto.
Pero esto requería otra norma para impedir la corrupción del filósofo, y así se evitaría la tiranía: tendría que ser un grupo, y no un único filósofo, el encargado de gobernar la ciudad, y tendría que tener su gobierno un límite temporal. Así, la ciudad sería gobernada por turnos por los más sabios y menos interesados, lo cual excluiría la monarquía.
Y ahora, con todas las cartas sobre la mesa, ya podemos decir que Kallipolis, entre los seis regímenes políticos que divide Aristóteles en su Política, sería una aristocracia, pues solamente los dedicados a la dialéctica podrían aspirar a tomar cualquier tipo de decisión pública.
Pero seamos realistas: esto es un sueño. Y los sueños… ¡sueños son!
Si ahora nos centramos en España… sí, un extraño país. A primera vista se puede apreciar a un maniquí que vive en un palacio (aquí eso se llama “rey”). Quiero resaltar la palabra “maniquí”. Una vez dicho esto nos fijaremos en que hay un Congreso de los Diputados, un Parlamento, un Senado y un Tribunal de Justicia. Parece un país donde está instalada una verdadera democracia, …parece que el pueblo tiene el poder total del país, pero el Señor Dinero es mucho más importante que 45 millones de personas, y por eso la política española ha favorecido a los grandes motores económicos españoles (españoles porque se fundaron en España, pero poco más). Parece que ser patriótico quedó enb el olvido. Ahora “se lleva más” lo de beneficiarse a costa de la pobreza de otros y cuando un partido político está en tu contra pues mágicamente el candidato favorito no acaba siendo presidente, con lo cual estos grandes monstruos de hacer dinero siguen acaparando todo el poder. Y esto ocurre porque el Estado permite que los partidos políticos sean privados. Seamos realistas: propiedad privada + dinero =corrupción. El bien de pocos es el mal de muchos. Una oligarquía, ¿cómo no? Materialismo “puro y duro”. Así va España.
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