filo, filo, filosofía

el blog filosófico del Río Nalón

Textos de Platón

El mito de la caverna

 

Platón: República VII, 1 y 2,

 

trad. Pabón y Fdez. Galiano

           

 Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ataduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto a lo largo del cual ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público.               

-Ya lo veo- dijo.               

-Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres y de animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos porteadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.               

- ¡Qué extraña escena describes y qué extraños prisioneros!               

- Iguales que nosotros, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?               

- ¿Cómo, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?               

- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?               

- ¿Qué otra cosa van a ver?               

- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?               

- Forzosamente.               

- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniese de la parte de enfrente? ¿Piensas que cada vez que hablara uno de los que pasaban creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?               

- No, ¡por Zeus!               

- Entonces no hay duda de que no tendrían por verdadera ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.               

- Es enteramente forzoso.               

- Examina, pues, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia y si, conforme a la naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?

- Mucho más.               

- Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría que estos son realmente más claros que los que le muestra?               

- Así es.               

- Y si se lo llevara de allí a la fuerza, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?               

- No, no sería capaz, al menos por el momento.               

- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejadas en las aguas, y más tarde los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y de la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.                

- ¿Cómo no?               

- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que él estaría en condiciones de mirar y contemplar.               

- Necesariamente.               

- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.               

- Es evidente que después de aquello vendría a pensar esto otro.               

- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que los compadecería?               

- Efectivamente.               

- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquel nostalgia de estas cosas y que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, que preferiría decididamente “trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio” o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?               

- Eso es lo que creo yo: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.               

- Ahora fíjate en esto: si, vuelto allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?               

- Ciertamente.               

- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad –y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse–, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aún de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían, si encontraran manera de echarle mano y matarlo, a quien intentara desatarles y hacerles subir?               

- Claro que sí. 

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El texto que acabas de leer es un mito que hay que interpretar. Para esta tarea te pueden servir las siguientes cuestiones y sugerencias.                 

1/ Haz un dibujo esquemático de la caverna de Platón y sus alrededores.               

2/ Relaciona el mito de la caverna con lo que has estudiado de la diferencia entre el mundo de las ideas y el mundo sensible.

3/ Haz una tabla en la que vayas interpretando cada uno de los detalles relevantes que aparecen en el mito. Podemos empezarla juntos:

escarpada cuesta………………………………………………………..esfuerzo intelectual

cadenas

rigidez del cuello

porteadores

figuras que llevan los porteadores

4/ ¿Cómo explicas que el prisionero liberado vuelva a la caverna y la actitud de sus compañeros hacia él una vez que ha regresado?


Platón: Fedón 74ª-75c

 

—¿No es claro, entonces, que la reminiscencia (1) la despiertan lo mismo las cosas semejantes, que las desemejantes?

—Así es en efecto.

—Y cuando se recuerda alguna cosa a causa de la semejanza, ¿no sucede necesariamente que el espíritu ve inmediatamente si falta o no al retrato alguna cosa para la perfecta semejanza con el original de que se acuerda?

—No puede menos de ser así, dijo Simmias.

—Fíjate bien, para ver si piensas como yo. ¿No hay una cosa a que llamamos igualdad? No hablo de la igualdad entre un árbol y otro árbol, entre una piedra y otra piedra, y entre otras muchas cosas semejantes. Hablo de una igualdad que está fuera de todos estos objetos. ¿Pensamos que esta igualdad es en sí misma algo o que no es nada?

—Decimos ciertamente que es algo. Sí, ¡por Júpiter! 

—¿Pero conocemos esta igualdad?

—Sin duda.

—¿De dónde hemos sacado esta ciencia, este conocimiento? ¿No es de las cosas de que acabamos de hablar; es decir, que viendo árboles iguales, piedras iguales y otras muchas cosas de esta naturaleza, nos hemos formado la idea de esta igualdad, que no es ni estos árboles, ni estas piedras, sino que es una cosa enteramente diferente? ¿No te parece diferente? Atiende a esto: las piedras, los árboles que muchas veces son los mismos, ¿no nos parecen por comparación tan pronto iguales como desiguales?

—Seguramente.

—Las cosas iguales parecen algunas veces desiguales; pero la igualdad considerada en sí (2), ¿te parece desigualdad?

—Jamás, Sócrates.

—¿La igualdad y lo que es igual no son, por consiguiente, una misma cosa?

—No, ciertamente.

—Sin embargo; de estas cosas iguales, que son diferentes de la igualdad, has sacado la idea (3) de la igualdad.

—Así es la verdad, Sócrates; dijo Simmias.

—Y esto se entiende, ya sea esta igualdad semejante ya desemejante respecto de los objetos que han motivado la idea.

—Seguramente.

—Por otra parte, cuando al ver una cosa tú imaginas otra, sea semejante o desemejante, tiene lugar necesariamente una reminiscencia.

—Sin dificultad.

—Pero, repuso Sócrates, dime: ¿cuando vemos árboles que son iguales u otras cosas iguales, las encontramos iguales como la igualdad misma, de que tenemos idea, o falta mucho para que sean iguales como esta igualdad?

—Falta mucho.

—¿Convenimos, pues, en que cuando alguno viendo una cosa piensa que esta cosa, como la que yo estoy viendo ahora delante de mí, puede ser igual a otra, pero que la falta mucho para ello, porque es inferior respecto de ella, será preciso, digo, que aquel que tiene este pensamiento haya visto y conocido antes esta cosa a la que dice que la otra se parece pero imperfectamente?

—Es de necesidad absoluta.

—¿No nos sucede lo mismo respecto de las cosas iguales, cuando queremos compararlas con la igualdad?

–Seguramente, Sócrates.

—Por consiguiente, es de toda necesidad que hayamos visto esta igualdad antes del momento en que, al ver por primera vez cosas iguales, hemos creído que todas tienden a ser iguales como la igualdad misma, y que no pueden conseguirlo.

—Es cierto.

—También convenimos en que hemos sacado este pensamiento (ni podía salir de otra parte) de alguno de nuestros sentidos, por haber visto o tocado, o, en fin, por haber ejercitado cualquiera otro de nuestros sentidos, porque lo mismo digo de todos.

—Lo mismo puede decirse, Sócrates, tratándose de lo que ahora tratamos.

—Es preciso, por lo tanto, que de los sentidos mismos saquemos este pensamiento: que todas las cosas iguales que caen bajo nuestros sentidos, tienden a esta igualdad inteligible (4), y que se quedan por bajo de ella. ¿No es así?

—Sí, sin duda, Sócrates.

—Porque antes que hayamos comenzado a ver, oír, y hacer uso de todos los demás sentidos, es preciso que hayamos tenido conocimiento de esta igualdad inteligible, para comparar con ella las cosas sensibles (5) iguales; y para ver que ellas tienden todas a ser semejantes a esta igualdad, pero que son inferiores a la misma.

—Es una consecuencia necesaria de lo que se ha dicho, Sócrates.

—Pero, ¿no es cierto que desde el instante en que hemos nacido hemos visto, hemos oído y hemos hecho uso de todos los demás sentidos?

—Muy cierto.

—Es preciso, entonces, que antes de este tiempo hayamos tenido conocimiento de la igualdad.

—Sin duda.

—Por consiguiente, es absolutamente necesario que lo hayamos tenido antes de nuestro nacimiento.

—Así me parece.

         (http://www.e-torredebabel.com

/Historia-de-la-filosofia/Textos/pau/Platon-Fedon-Pau.htm)

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Mito del carro alado

Fedro, 246 d 3- 248 d

auriga1.jpg

“Sobre su inmortalidad, pues, basta con lo dicho. Acerca de su idea debe decirse lo siguiente: descubrir cómo es el alma sería cosa de una investigación en todos los sentidos y totalmente divina, además de larga; pero decir a qué es semejante puede ser el objeto de una investigación humana y más breve; procedamos, por consiguiente, así. Es, pues, semejante el alma a cierta fuerza natural que mantiene unidos un carro y su auriga, sostenidos por alas. Los caballos y aurigas de los dioses son todos ellos buenos y constituidos de buenos elementos; los de los demás están mezclados. En primer lugar, tratándose de nosotros, el conductor guía una pareja de caballos; después, de los caballos, el uno es hermoso, bueno y constituido de elementos de la misma índole; el otro está constituido de elementos contrarios y es él mismo contrario. En consecuencia, en nosotros resulta necesariamente dura y difícil la conducción.
Hemos de intentar ahora decir cómo el ser viviente ha venido a llamarse “mortal” e “inmortal”. Toda alma está al cuidado de lo que es inanimado, y recorre todo el cielo, revistiendo unas veces una forma y otras otra. Y así, cuando es perfecta y alada, vuela por las alturas y administra todo el mundo; en cambio, la que ha perdido las alas es arrastrada hasta que se apodera de algo sólido donde se establece tomando un cuerpo terrestre que parece moverse a sí mismo a causa de la fuerza de aquella, y este todo, alma y cuerpo unidos, se llama ser viviente y tiene el sobrenombre de mortal. En cuanto al inmortal, no hay ningún razonamiento que nos permita explicarlo racionalmente; pero, no habiéndola visto ni comprendido de un modo suficiente, nos forjamos de la divinidad una idea representándonosla como un ser viviente inmortal, con alma y cuerpo naturalmente unidos por toda la eternidad. Esto, sin embargo, que sea y se exponga como agrade a la divinidad. Consideremos la causa de la pérdida de las alas, y por la que se le desprenden al alma. Es algo así como lo que sigue.
La fuerza del ala consiste, naturalmente, en llevar hacia arriba lo pesado, elevándose por donde habita la raza de los dioses, y así es, en cierto modo, de todo lo relacionado con el cuerpo, lo que en más grado participa de lo divino. Ahora bien: lo divino es hermoso, sabio, bueno, y todo lo que es de esta índole; esto es, pues, lo que más alimenta y hace crecer las alas; en cambio, lo vergonzoso, lo malo, y todas las demás cosas contrarias a aquellas, las consume y las hace perecer. Pues bien: el gran jefe del cielo, Zeus, dirigiendo su carro alado, marcha el primero, ordenándolo todo y cuidándolo. Le sigue un ejército de dioses y demonios ordenado en once divisiones pues Hestia queda en la casa de los dioses, sola. Todos los demás clasificados en el número de los doce y considerados como dioses directores van al frente de la fila que a cada uno ha sido asignada. Son muchos en verdad, y beatíficos, los espectáculos que ofrecen las rutas del interior del cielo que la raza de los bienaventurados recorre llevando a cabo cada uno su propia misión, y los sigue el que persevera en el querer y en el poder, pues la Envidia está fuera del coro de los dioses. Ahora bien, siempre que van al banquete y al festín, marchan hacia las regiones escarpadas que conducen a la cima de la bóveda del cielo. Por allí, los carros de los dioses, bien equilibrados y dóciles a las riendas, marchan fácilmente, pero los otros con dificultad, pues el caballo que tiene mala constitución es pesado e inclina hacia la tierra y fatiga al auriga que no lo ha alimentado convenientemente. Allí se encuentra el alma con su dura y fatigosa prueba. Pues las que se llaman inmortales, cuando han alcanzado la cima, saliéndose fuera, se alzan sobre la espalda del cielo, y al alzarse se las lleva el movimiento circular en su órbita, y contemplan lo que está al otro lado del cielo.
A este lugar supraceleste, no lo ha cantado poeta alguno de los de aquí abajo, ni lo cantará jamás como merece, pero es algo como esto -ya que se ha de tener el coraje de decir la verdad, y sobre todo cuando es de ella de la que se habla-: porque, incolora, informe, intangible esa esencia cuyo ser es realmente ser, vista sólo por el entendimiento, piloto del alma, y alrededor de la que crece el verdadero saber, ocupa, precisamente, tal lugar. Como la mente de lo divino se alimenta de un entender y saber incontaminado, lo mismo que toda alma que tenga empeño en recibir lo que le conviene, viendo, al cabo del tiempo, el ser, se llena de contento, y en la contemplación de la verdad, encuentra su alimento y bienestar, hasta que el movimiento, en su ronda, la vuelva a su sitio. En esta giro, tiene ante su vista a la misma justicia, tiene antes su vista a la sensatez, tiene ante su vista a la ciencia, y no aquella a la que le es propio la génesis, ni la que, de algún modo, es otra al ser en otro -en eso otro que nosotros llamamos entes-, sino esa ciencia que es de lo que verdaderamente es ser. Y habiendo visto, de la misma manera, todos los otros seres que de verdad son, y nutrida de ellos, se hunde de nuevo en el interior del cielo, y vuelve a su casa. Una vez que ha llegado, el auriga detiene los caballos ante el pesebre, le echa pienso y ambrosía, y los abreva con néctar.
Tal es pues la vida de los dioses. De las otras almas, la que mejor ha seguido al dios y más se le parece, levanta la cabeza del auriga hacia el lugar exterior, siguiendo, en su giro, el movimiento celeste, pero, soliviantada por los caballos, apenas si alcanza a ver los seres. Hay alguna que, a ratos, se alza, a ratos se hunde y, forzada por los caballos, ve unas cosas sí y otras no. Las hay que, deseosas todas de las alturas, siguen adelante, pero no lo consiguen y acaban sumergiéndose en ese movimiento que las arrastra, pateándose y amontonándose, al intentar ser unas más que otras. Confusión, pues, y porfías y supremas fatigas donde, por torpeza de los aurigas, se quedan muchas renqueantes, y a otras muchas se les parten muchas alas. Todas, en fin, después de tantas penas, tiene que irse sin haber podido alcanzar la visión del ser; y, una vez que se han ido, les queda sólo la opinión por alimento. El porqué de todo este empeño por divisar dónde está la llanura de la Verdad, se debe a que el pasto adecuado para la mejor parte del alma es el que viene del prado que allí hay, y el que la naturaleza del ala, que hace ligera al alma, de él se nutre. Así es, pues, el precepto de Adrastea. Cualquier alma, que, en el séquito de lo divino, haya vislumbrado algo de lo verdadero, estará indemne hasta el próximo giro y, siempre que haga lo mismo, estará libre de daño. Pero cuando, por no haber podido seguirlo, no lo ha visto, y por cualquier azaroso suceso se va gravitando llena de olvido y dejadez, debido a este lastre, pierde las alas y cae a tierra”

http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiagriega/Platon/MitodelCarroAlado.htm



 

10 Comentarios a “Textos de Platón”

  1. Aida Fernández escribe:

    ¡Hola soledad! Soy Aida, la del año pasado. Te comento aquí porque el pasado viernes hicimos nuestro primer examen serio de filosofía sobre Platón, y me he acordado mucho de las clases del año pasado leyendo “El Fedón”, ha sido gracias a ellas que este año se me ha echo muy ameno y sencillo estudiarlo. Unos días antes del examen me metí rápido en tu blog y miré todo aquello que tenías sobre Platón y me ha servido de mucho. No obstante, no tuve tiempo de comentar nada y por eso lo hago hoy.
    Por cierto, a veces pienso que no vendría nada mal imponer el Estado ideal de Platón en España, sobre todo para los de “arriba”. Tú ¿qué opinas?, últimamente la filosofía me ha dado mucho que pensar, espero no volverme loca (jeje).

    Espero que te este yendo muy bien en el otro instituto.

    Un saludo.

  2. Soledad escribe:

    Aida, cómo me alegro de que sigas utilizando el blog y de que te valga de algo. ¿Has visto que mis nuevos alumnos no lo hacen? No sé por qué, la verdad.
    Espero que tu examen te haya salido bien. Yo ya he hecho el primer examen serio de Platón y Aristóteles en Pravia. Aristóteles es bastante más difícil, aunque nosotros ya dimos algo de él en 4º y en 1º, ¿te acuerdas?
    En cuanto a la República de Platón, yo estoy de acuerdo con alguna de las medidas que propone, pero con otras no. Con la que estoy más de acuerdo es con la desaparición de la familia como institución nuclear de la sociedad. Y con el comunismo y otras medidas anticorrupción (creo que te refieres a eso con lo que dices de “los de arriba”). En cuanto a la democracia, creo que es irrenunciable, aunque no debemos llamar democracia a lo que tenemos ahora en España, por ejemplo.
    Ya se nota que lo que estuvimos estudiando el curso pasado de política “caló hondo” en muchos de vosotros, de lo que me alegro. Eso es lo que tiene que hacer la filosofía: hacernos pensar.
    Un saludo cariñoso para todos los filósofos de Trubia y que ninguno olvide al divino Platón..

  3. Aida Fernández escribe:

    ¿No lo utilizan? Pues en cuanto descubran lo útil que es seguro que lo frecuentan más a menudo.
    El examen me ha salido bastante bien. Tengo que mejorar mi forma de expresión, pero, no obstante, he sacado un 8 en la evaluación.
    Por lo que me cuentas, ya vais bastante mas avanzados que nosotros. Nosotros empezaremos Aristóteles esta semana. Tampoco le tengo “miedo”, pues me acuerdo de lo que dimos los años anteriores.
    Estoy de acuerdo con lo que dices, está claro que necesitamos una democracia real ya. En cuanto a lo de Platón, era eso a lo que me refería. Además pienso que los gobernantes deberían gobernar por el bien, y no por sus propios intereses.
    Hoy nos tenías que haber visto a José María, Sara, Carmen, Nuria, las dos Beas y a mí debatiendo en clase. Hablamos de política, religión, temas éticos, últimamente hablamos mucho estas cosas, parecemos tertulianos. Ya nos conoces, empezamos a hablar todos a la vez a voces y no hay quien nos pare… Pero la verdad que son muy interesantes, estoy segura de que te gustaría oírnos y participar.
    Un saludo cariñoso para ti también, te aseguro que a Platón no lo olvidaremos después de todo lo que esta influenciando en nuestros pensamientos.

  4. Borja escribe:

    Que sí, mujer, he aquí un alumno que sí lo usa. Je, je. Veo que causas furor allí donde das clase, “profe”. A mí, al igual que a la chica de arriba, también me da bastante que pensar. Estoy de acuerdo con que el Estado que propone Platón sería fantastico. Por ello deberían bajarles los sueldos a los políticos, para que se metieran en política por “filopoliteia” (no sé si valdrá así dicho, je, je). Aunque, personalmente, me parece más real y accesible el Estado que propone Aristóteles. Los políticos como fin primero deberían buscar la felicidad de la mayoría de los ciudadanos y no solo de unos pocos que tienen mucho dinero. Aún nos quedan 5 filósofos, aunque tengo la impresión de que no voy a compartir mucho la opinión con el siguiente, ya que se basa en la religión y no estoy muy de acuerdo con la mayoría de las cosas que propone la Iglesia, pero quizás Anselmo sea un excepción, quién sabe (se admiten correcciones).
    Por cierto, el mapa conceptual de Aristóteles que has subido al blog no se ve, y me lo he descargado y tampoco se perciben bien las letras. A ver si no te da más subirlo de alguna forma el archivo o algo para poder entenderlo mejor.
    Un saludo.
    Borja.

  5. Soledad escribe:

    Felicidades, Aida: entre las dos hemos conseguido que un alumno de Pravia diga, por fin, algo. A ver si cunde el ejemplo. Pues sí me gustaría estar en uno de esos debates, pero no sé cómo lo podríamos hacer. Vamos a estar atentos todos al final de trimestre, a esos días tontos en los que se organizan actividades a las que nadie va. El curso pasado organizamos una jornada de psicología, ¿alguien se acuerda? Pues a lo mejor este año podríamos organizar un encuentro o algo. O a lo mejor, simplemente, tengo tiempo y me paso por Trubia a haceros una visita. Pero tiene que ser con alguna cosa organizada, ¿vale? En plan de debate o algo así.
    Borja, no eres el primero que me dice lo del mapa conceptual. Creo que lo voy a quitar porque no sé modificarlo. Es de una chica llamada Claudia que ya debe estar en medicina, creo. Pero el texto de Aristóteles al que se refiere no lo hemos visto todavía, así que no te sirve de mucho.
    Tengo que dedicarme más al blog, ahora que veo que se mueve un poco. Lo tengo abandonado por el del Proyecto 15m, que me consume mucho tiempo.
    A ver si podemos dedicarnos a Walden 2, que es un asunto muy interesante. Lo propondré en clase.
    Me encanta esto de hablar con todo el mundo de filosofía.

  6. Borja escribe:

    Hola Sole. No sabía muy bien donde escribirte esto asique decidí hacerlo aquí. Je, je. He estado buscando en el blog los enlaces referentes a San Anselmo y creo que los he encontrado, pero como había más enlaces referentes a San Anselmo, te lo quería preguntar. Son los que estan justo encima del video de Baloo, el libro de la selva, no.
    Por cierto, ahora que estamos estudiando a San Anselmo, me he dado cuenta de que es más interesante de lo que pensaba, ya que en un principio pense que tendría relación directa con la iglesia, pero en realidad, como el otro dia dijimos en clase, indirectamente deja de lado a la iglesia. Ya que cada persona puede tener su propio Dios, su propia idea de perfección, sin falta de seguir el camino impuesto por la iglesia en cuanto a la religión cristiana.
    Por cierto, yo vivo en un pueblo bien alejado de la civilización, que me encanta por cierto, pero el otro dia, de la que iba para El Bierzo, también te vi meterte para un pueblillo similar, je, je.
    Un saludo.
    Borja.

  7. bandolero escribe:

    Vuemas tardes soledad, e estado ovservando tu bloj y me parece muy interesante soy de un puebesito de madrid y me an sido muy utiles estos testos, un saludo.

  8. Soledad escribe:

    Para encontrar los links de San Anselmo tienes que ir a esta dirección:
    http://blog.educastur.es/pipa333/2009/11/20/san-anselmo/
    O también puedes escribir San Anselmo en el buscador del blog. El post está cerca del de Baloo, pero no justo encima. Es que este blog es ya muy viejo y en él puedes encontrar de todo. Incluso puedes encontrar cosas interesantes de alemán, pues hay una categoría especial parar ellas: Deutsch. A ver cuándo podemos continuar con las clases, ¿eh?
    Pues sí, “vivo en un pueblo pequeño”, como dice la canción. Y la próxima vez no pases de largo, hazme una visita. Te presentaré a mi perra y a mi gato. Es tan pequeña mi aldea que hasta septiembre no teníamos conexión a Internet.
    Lo que dices de San Anselmo es verdad. Tenemos que quitarnos de la cabeza el concepto de que la Edad Media era un periodo oscuro. Yo más bien creo que nuestra época es más intransigente que aquella, con un nuevo tipo de intransigencia que tiene sus fuentes en el éxito y en la moda. Desde esta perspectiva llama mucho la atención que alguien se proponga demostrar aquello que todo el mundo en principio aceptaba, como es la existencia de Dios. Hoy día lo que todo el mundo acepta no es aceptado más que por la fe más irracional. Así es como se acepta el capitalismo, por ejemplo, o la tiranía de las verdades de la ciencia, ese nuevo Dios. O el euro, …
    Y tú, Bandolero, ¿por qué escribes así?

  9. Borja escribe:

    Por supuesto, te tomo la palabra. El próximo día que pase por allí, lo haré, que, además, a mí me encantan los animales. De hecho, yo tengo 3 perros y 2 gatos. Ja, ja.
    En cuanto a los de San Anselmo, perfecto, ya lo he encontrado, pues eran los links que yo pensaba. Je, je.

    En lo referente a la intransigencia, ¿te refieres a la eclesiástica o a la intransigencia social en general?
    Hablando de la eclesiástica, yo opino que sí, que cada vez se han vuelto más cerrados, más impertinentes a la hora de predicar la fe, pues en su propio predicamento surge la contradicción. Ya que si, según dicen, Dios es lo mejor, lo más sensacional, al que quiere el bien para todos sus hijos, ¿por qué luego se niegan diciendo que no se usen métodos anticonceptivos o métodos para protegerse de las ETS, si se supone que Dios quiere lo mejor para nosotros? Ellos pretenden que no se usen porque Dios nos creó para reproducirnos, pero por otro lado, dicen que Dios es omnipotente, que puede contradecirse, que puede deshacer su propia creación… Entonces menuda contradicción, pues no pudo Dios hacer que se descubrieran estos métodos con el fin de utilizarlo para protegernos de su propio invento. - No uso interrogaciones ni nada que precise de la tecla shift porque no me funciona este ordenador que el pobre ya va como una patata, ja, ja. -

    En lo referente a la tiranía de las verdades de la ciencia, me parece entender que quieres decir que estas es como si fueran el nuevo Dios y que no dan lugar a la gente a intentar pensar de otro modo o intentar buscar los principios de una forma diferente, más allá de lo establecido, con la intención de llegar a otras conclusiones. Si no es así, me gustarías que te eextendieras un poco más en la explicación para entenderlo mejor. Je, je.

    Y ya lo último. Hablando del euro, el otro día escuché que había sido un gran atraso económico para España, no en cuanto a lo que es el euro en sí, sino a las repercusiones económicas que ha traído al país y a la sociedad. Además, he escuchado a gente decir que este camino tan mal tomado no sería mas que un círculo y que tendría como fin el mismo principio, es decir, la vuelta a la peseta. Yo de esto no entiendo mucho, la verdad, y quizás no tiene mucho que ver con filosofía, aunque yo creo que en mayor o menor medida todo se relaciona con la filosofía, ya que esto entra dentro de la política y hay muchas teorías políticas dentro de esta. Entonces, ¿tú que opinas?

  10. Soledad escribe:

    Pues yo tampoco sé si está bien el euro o no. Creo que la salvación de España está en Europa, pero no estoy de acuerdo en cómo se está gestionando esta crisis ni en quiénes están pagando por ella. Así que a lo mejor había que seguir el modelo islandés y plantarse. Pero no sé…Date una vuelta por el blog que hacemos en proyectos, que allí encontrarás información sobre muchas cosas que por supuesto que tienen que ver con la filosofía. El link lo tienes en el margen derecho de éste.
    Lo de la ciencia lo has entendido perfectamente, por cierto.

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