CELIA DE ELENA FORTÚN

4 05 2009

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Capítulo 1: “Soy Celia”

Celia es una niña de siete años , perteneciente a una familia de la burguesía madrileña de los primeros años de la República. La acción comienza la noche de Reyes, cuando Celia, como todos los niños, hace cábalas sobre la generosidad de sus majestades. Celia está convencida de que su madre es realmente un hada, y de que a ella no le puede pasar nada. En cuanto a su padre, cree que es el hombre más guapo y bueno del mundo. De la educación de Celia se encarga Miss Nelly, una inglesa austera, con quien la niña no congenia. Contrariando su voluntad, Celia lleva a su gata a la bendición de San Antón, ante el asombro e indignación de la institutriz. La fantasía desbordante de Celia origina pequeños dramas sin cuento, y con la mejer voluntad se ve envuelta siempre en desastres e incidentes. La Miss acabará despidiéndose y la madre le ruega entonces a su antigua niñera, doña Benita, que vuelva. Celia tiene un hermano pequeño al que llama Cuchifritín al que por poco ahoga por intentar bañarlo.

Capítulo 2: “Doña Benita”

Llega doña Benita, pero la pobre anciana está lejos de ser el remedio buscado para Celia. Celia y una amiguita se pierden en el Retiro y tendrán que llamar a la Policiía. El padre de Celia tiene un hermano, rodrigo, antiguo oficial del ejército africano, que al retirarse vuelve a Madrid con un joven morito como asistente, Maimon. Celia y Maimon encajan admirablemente, y entre los dos urden las trastadas más sorprendentes. Un día Celia deicde resolver los problemas de una anciana inválida haciéndose pasar por su hada protectora. Y una tarde de nieve, Celia llega a convencer a doña Benita para que compre un borriquillo. Lo meten en la propia casa de la calle Serrano. Los destrozos causados por el animal y el peligro que corre “Cuchifritín”, el bebé, al querer Celia subirlo al burrito, convencen a los padres de que llamar a doña Benita no fue la mejor solución.

Capítulo 3: “El verano”

Llega el verano. A Celia le cortan el pelo, por lo que se siente obligada a hacer lo mismo con sus muñecos y la gata. El mes de agosto, Celia lo va a pasar en un chalet de la sierra madrileña, mientras sus padres viajan a Paris. Doña Benita vuelve a hacerse cargo de la pequeña. En casa de una nueva amiga, Carlotica, las dos niñas devuelven al abuelo sus ilusiones teatrales ya olvidadas, aunque sea a costa de convertir la casa en un auténtico campo de batalla. Vuelven los padres, en el viaje han gastado demasiado y Celia decide colaborar con ellos y trabajar como sirvienta en un pueblo cercano. La Guardia Civil se encarga de descubrirla y la lleva al domicilio familiar. La tía Julia aconseja un colegio de monjas que ella conoce para “civilizar” y educar a la niña. El padre no está muy decidido, pero una última trastada con Cuchifritín le obliga a aceptar el proyecto.

Capítulo 4: “En el colegio”

La disciplina férrea de las monjas supone para Celia un tremendo choque. Con las niñas no acaba de llevarse bien, pero se hace amiga de dos monaguillos y su pandilla. Estos le gastan una broma: le dicen que van a Madrid escondiéndose en el carro del huevero y Celia se les une con la ilusión de volver a casa y Celia tiene que tirar parte de la mercancía para obligar al huevero a detenerse. Las monjas la castigan, y ésta se venga diciendo, a las visitas de las niñas, que hay una epidemia de sarampión. Los familiares retiran a las niñas y Celia da una explicación “es el fin del mundo”. Celia comienza a culparse de los pecados de los demás y el capellán Restituto le impone una penitencia. Decide ser santa y cuando su padre viene a verla, pretende no verlo para “sacrificarse” por ser precisamente lo que más le apetece. Pero luego, cuando habla con él, confiesa que el colegio es más divertido que el mejor libreo de aventuras.

Capítulo 5: “Ni santa ni mártir”

La decisión de ser santa, o por lo menos mártir, lleva a Celia a extremos disparatados, contra los que lucha don Restituto. Un día, al levantarse don Restituto la sotana para sacar unas llaves, Celia descubre que lleva pantalones, como su papá, y es, por tanto, un hombre. Celia y una amiga están decididas a seguir adelante con su propósito de santidad, construyendo primero una capilla con ladrillos robados, y planeando después una huida a tierras africanas. En el colegio una de las monjas idea un truco para que la madre superiora pregunte y cada niña conteste lo correcto, ante la asistencia de las familias. Pero las niñas dan respuestas inverosímiles y Celia se ve obligada a explicar lo ocurrido y es castigada. Sus padres parten hacia la China, llevándose a Cuchifritín. Ella se quedará sola con las monjas. Su padre, como obsequio, le regala un libro en blanco para que escriba en él lo que quiera.

Capítulo 6: “Hasta la vista”

Al colegio llega doña “Merlucines”, una vieja avinagrada y chisosa, que pronto hace la vida imposible a Celia. La guerra entre ambas registra muchas batallas, de distinto tono y magnitud. Celiz se come sus chorizos, la señora espulga a la cigüeña y trata de exterminar a las cucarachas. Celia llena el dormitorio de doña “Merlucines” de cucarachas, lo que hará creer a las monjas que la pobre mujer padece un ataque de auténtica rabia. Celia ha de refugiarse en su escondite de la huerta para sentirse libre y feliz. Llegan unos titiriteros que dicen que van camino de la China. Celia no puede irse con ellos, como desaría, pero puede hacerlo imaginariamente y escribirlo en el libro que le regaló su padre.

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Un comentario a “CELIA DE ELENA FORTÚN”

5 01 2012
MARIA (21:21:40) :

Fué una verdadera lastima que dejaran la serie a medias por que los libros de Celia son maravillosos, que pena.

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